Poesía de los años 40

2.- CONTEXTO CULTURAL  Y LITERARIO
Es ya tópico afirmar que la guerra civil española sumíó al país en una grave depresión no solo política y económica sino también cultural y literaria, abriendo así una profunda sima entre la literatura anterior y posterior a la guerra. Miguel Hernández, en una de sus cartas, llegó incluso a decir: “El poeta es el más herido en esta guerra de España”. Muchos fueron los escritores que murieron en el período 1936-1939 (García Lorca,Machado, Unamuno…), a los que hay que sumar la larga lista de poetas que tuvieron que partir hacia un doloroso y prolongado exilio (Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Pedro Salinas, Jorge Guillén,Rafael Alberti y un largo etcétera). Y aquellos escritores que se quedaron en España hubieron de enfrentarse a unos años –los años de la posguerra- de intransigencia y aislamiento,sometidos a una rígida censura a todos los niveles, que -aunque en menor medida que a otros géneros literarios-también afectó a la poesía.
Por este motivo, desde 1939 y durante varios decenios puede hablarse de dos literaturas españolas: la literatura del exilio y la literatura del interior. No obstante, antes de estudiar estas dos manifestaciones literarias, es necesario hacer una mención especial a Miguel Hernández, uno de los poetas más importantes del Siglo XX. Fue un escritor muy relacionado con la generación del 27 que, cuando intentó abandonar el país después de la guerra, fue apresado, juzgado y condenado a muerte, pena que se le conmutó por la de 30 años de prisión. En la cárcel contrajo la tuberculosis, enfermedad de la que murió en el penal de Alicante en 1942. Solo tenía 32 años. 2.2.- LA POESÍA EN EL EXILIO Si estudiamos la poesía española de la segunda mitad del Siglo XX no podemos dar laespalda a los poetas que, a raíz de la victoria franquista, se vieron obligados a abandonar España para continuar su labor creativa en otros países. Es significativa en este sentido la cuantiosa producción literaria de algunos de los poetas de la generación del 27, como es el caso de Pedro Salinas, Jorge Guillén, Luis Cernuda o Rafael Alberti. Todos ellos, cada uno dentro de su propio estilo personal, cultivaron una poesía cada vez más
humana, en ocasiones cargada de pesimismo, angustia y desarraigo, en la que el tema de la patria perdida ocupa un lugar importante.También Juan Ramón Jiménez, miembro de la generación de 1914, marchó hacia el exilio, donde continuaría su labor literaria con una poesía cada vez más difícil y hermética1. Su muerte se produjo en Puerto Rico en 1958, dos años después de recibir el Premio Nobel de Literatura.
2.2.- LA POESÍA ESPAÑOLA EN EL INTERIOR: EVOLUCIÓN Existe una tendencia a agrupar por décadas a los escritores posteriores a la guerra.
Mantendremos aquí este criterio cronológico, si bien es necesario precisar que, evidentemente, los poetas que veremos no escriben solamente durante una década concreta sino que su obra fue evolucionando con el paso del tiempo.2.2.1.- LA POESÍA ESPAÑOLA DE LOS AÑOS 40
1  “A la minoría siempre” es una famosa dedicatoria que Juan Ramón Jiménez puso al frente de una antología de sus poemas.Durante los primeros años de la posguerra, la literatura española en general y la lírica en particular se caracterizó por el aislamiento y la ruptura con el pasado más inmediato, debido, especialmente, a la rígida censura que se establecíó nada más finalizar la guerra. No obstante y simplificando mucho la cuestión, se ha dicho que hubo durante estos años dos tendencias contrapuestas:
-Una “poesía arraigada” (según la definición de Dámaso Alonso2), de exaltación nacionalista, ajena a los graves problemas sociales del momento y a la cruel realidad que se estaba viviendo. Estos poetas cultivaron temas  tradicionales (el amor, el paisaje, el sentimiento religioso…), empleando para ello formas métricas clásicas (sonetos y romances, por ejemplo). Entre los escritores que cultivaron este tipo de poesía, que fue publicada en las
revistas Escorial (1940) y Garcilaso (1943), se encuentran José García Nieto, Dionisio Ridruejo, Luis Felipe Vivanco, Luis Rosales o Leopoldo Panero, además de otros muchos.
– Una “poesía desarraigada”, existencial, que expresa la angustia y el sufrimiento del hombre en medio de un mundo caótico y cuyas formas métricas fueron más libres. Entre los autores más representativos de este tipo de poesía se encuentran, por ejemplo, Eugenio de Nora,Victoriano Crémer y Antonio G. De Lama, quienes fundaron en 1944 la revista Espadaña, que acogíó a los poetas de esta tendencia. También los primeros libros de Gabriel Celaya (nombre con el que se le conoce al guipuzcoano Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya) y Blas de Otero se incluyen dentro de esta línea que más tarde desembocará en la poesía social. Blas de Otero resumía por entonces el sentimiento que embargaba a los poetas desarraigados en el poema titulado “La tierra” o “Lo eterno”, de Ángel fieramente humano 


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