Teatro de evasion posguerra

El teatro español de posguerra se divide en fases y orientaciones:
   
A) ETAPA 1945-1955
Triunfa el teatro “de público”, burgués, realista y posbenaventino, desinteresado en la experimentación. Se cuidan los diálogos, acciones, sorpresas y el lenguaje literario. Sus contenidos son conservadores y repetitivos (familia y autoridad, matrimonio e infidelidad, diferencias de clases…)
Adopta dos direcciones:
1-    El drama ideológico: de contenidos problemáticos que crítica y moraliza la propia burguesía.
2-     Comedia de evasión: intrascendente, de finales felices y tranquilizadores y cómica. 
Los autores representativos son:
•    José María Pemán: destaca por “Por la Virgen capitana” de propaganda nacionalista y “Los tres etcéteras de don Simón” humorística y costumbrista.
•    Juan Ignacio Luca de Tena: destaca por comedias como “Don José, Pepe y Pepito” y por su teatro de exaltación monárquica “¿Dónde vas Alfonso XII?” o “¿Dónde vas, triste de ti?”.
•    José López Rubio: cultiva la comedia intelectual e inteligente “Celos del aire”.
•    Joaquín Calvo Sotelo: abarca comedias intrascendentes y bien construidas “Una muchachita de Valladolid” y dramas ideológicos de contenido profundo y problemático “La muralla” que plantea un caso de conciencia moral dentro de la burguesía en la que refleja el antagonismo existente entre la moral católica burguesa individual y la moral hipócrita del entorno.
De manera paralela se desarrollan experimentaciones minoritarias de diverso alcance:
1.   
Teatro del exilio, desigual y poco representativo, destacan
Rafael Alberti o Max Aub.
2.    Teatro de humor, marginal y opuesto a la comedia evasiva. Lo representan:
•    Enrique Jardiel Poncela: irrealista, con un  humor de base intelectual, elegante y fino, irónico y sarcástico. “Eloísa está debajo de un almendro” es la máxima representación de la tendencia, que es un claro precedente del teatro del absurdo.
•    Miguel Mihura: primer representante del humor del absurdo con “Tres sombreros de copa” Partidario de la realidad distorsionada y de la ternura, va inclinándose hacia un teatro más convencional y estereotipado.
3.    Teatro del ensueño y la evasión representado por Alejandro Casona “Los árboles mueren de pie” y “La dama del alba”.
4.   
Teatro existencial y social “Historia de una escalera” de Antonio Buero Vallejo es la historia de una frustración, de la miseria, del inmovilismo de unos hombres y unas mujeres ahogados por la comodidad, la rutina, la pereza y lo mediocre. También destaca Alfonso Sastre con “Escuadra hacia la muerte” que refleja la tensión entre la autoridad y libertad, y da un  primer paso hacia el teatro de carácter comprometido.
B) ETAPA 1955-1965
El panorama expuesto anteriormente sigue vigente en esta segunda década. Aunque sobresale el desarrollo de la obra teatral de Buero Vallejo y la consolidación de una generación realista y social, paralela poesía y en la novela. Tras “Historia de una escalera”, inicia la búsqueda de la verdad como camino de esperanza para los hombres, plantea situaciones dramáticas de la vida cotidiana y que termina con interrogantes que inquietan y que impiden la indiferencia o la evasión. Las características este teatro son:
1    Carácter trágico y catarsis: es un teatro que inquieta y cura. Plantea problemas sin imponer soluciones y lleva a una superación colectiva y personal, a una lucha contra las fuerzas negativas que amenazan al hombre. Aunque en todas las tragedias late una esperanza.
2    Su temática es existencial y social ya que trata el sentido de la vida, la condición humana, el anhelo de realización y sus limitaciones. Además de la denuncia de iniquidades e injusticias morales y políticas.
3    Temas y problemas españoles: Elige una situación histórica pasada para reflexionar lúcidamente sobre los problemas del presente.
4    Teatro denso, intelectual: Es preciso y sencillo en sus diálogos, pero hondo y problemático en planteamientos y respuestas.
5    Se altera la realidad con la simbología.
6    Experimentación técnica minuciosamente detallado en complejas y precisas acotaciones.
Su obra teatral puede agruparse en tres etapas:
1.    Obras realistas y simbólicas: “Historia de una escalera”, “En la ardiente oscuridad”
2.    Obras históricas: “El concierto de San Ovidio”, “Las Meninas” o “El sueño de la razón”
3.    Obras filosóficas: “La fundación”.
4.    Últimas obras (ya en democracia): “Diálogo secreto”.
Esto da lugar a una generación realista que planteará una crítica y drama testimonial, que reflejará la injusticia, la explotación y la marginación. Teatro que sufre las consecuencias de la censura en el destacan Alfonso Sastre, Lauro Olmo, Carlos Muñiz, José María Rodríguez Méndez o José Martín Recuerda.
C) DE 1965 A 1975
Se realiza una renovación en la que se empiezan a asimilar corrientes nuevas y experimentales del teatro extranjero. Este teatro denominado simbolista, presenta los siguientes caracteres:
•    Crítico y provocativo, denuncia temas como la dictadura, la falta de libertad, la exploración…
•    Se le da enfoques simbólicos o alegóricos.
•    Los personajes son meros símbolos.
•    El escenario es abierto y dinámico. Se busca la provocación y la participación del público. Domina lo insólito, se da primacía al gesto y la mímica, y se usan los recursos extra verbales.
Este teatro encontró expresión en grupos de teatro independiente. Los autores más representativos son Fernando Arrabal, Francisco Nieva, Martínez Mediero, José María Bellido, José Ruibal o García Pintado.
D) DE 1975 A FINAL DE SIGLO
Junto a las innovaciones anteriores se produjeron otros cambios fundamentales, entre los que destacan:
•    Creación de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que garantiza la presencia del teatro universal y del teatro clásico español.
•    Consolidación de los teatros independientes, se transforman en compañías estables que cuidan sus producciones y la innovación escénica. Destacan: Els Joglas, Els Comediants, Dagoll Dagom, La Fura dels Baus, o La Cuadra.
•    Recuperación de autores olvidados o prohibidos.
•    Éxito de la comedia musical.
Destacan los autores:
•    José Sanchis Sinisterra: cuida lo escénico e integra la reflexión histórica y la teatral: “¡Ay, Carmela!”
•    José Luis Alonso de Santos: comedia costumbrista “Bajarse al moro”.
•    Fernando Fernán Gómez: evoca la vida de los civiles en Madrid durante la Guerra Civil en “Las bicicletas son para el verano”.
•    Fermín Cabal: cercano al realismo costumbrista vierte su crítica social en obras como “Esta noche gran velada”.

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