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En Juan Ramón Jiménez, su vida y su obra se fundieron. Vivíó por y para la poesía y representó el exponente más claro de la evolución de la lírica española desde el Modernismo hasta las escuelas vanguardistas.

Para nuestro autor, la poesía es Belleza, expresión del ansia de Eternidad y un modo de conocimiento (primero del “yo” y luego de la realidad que lo rodea y que aspira ampliar).

 En su trayectoria poética pueden distinguirse tres etapas: una época sensitiva (desde los comienzos en 1898 hasta 1915), una época intelectual (iniciada con Diario de un poeta recién casado en 1916 y prolongada hasta que abandona España en 1936) y una época suficiente o verdadera (desde 1936 hasta su muerte en 1958).

Primera época o sensitiva


Los primeros poemas que conocemos de él, son muestra de un Posromanticismo becqueriano y de un tono adolecente. Más tarde, se verá influido por autores como Rubén Darío y se dejará llevar por el Modernismo más tópico: Almas de violeta y Ninfeas, obras que repudiará muy pronto para descubrir su verdadero camino, una poesía llena de melancolía en la que manifiesta las sensaciones que le producen los jardines y las flores, las fuentes y los paisajes otoñales y en las que presentará su gran preocupación por el paso del tiempo y la muerte: Arias Tristes, Jardines lejanos y Pastorales. Más tarde, sufrirá una grave crisis personal, en parte debida a la muerte de su padre y escribirá dos tipos de poesía: una poesía modernista muy íntima, llena de color, sonidos y alejandrinos (Baladas de primavera, La soledad sonora y Poemas májicos y dolientes) y otra poesía en que huye de estos tópicos modernistas y opta por una sencillez formal en la que depura al máximo el lenguaje y utiliza con frecuencia el símbolo (Poemas agrestes, Estío y Sonetos espirituales).

Segunda época o intelectual

Inaugura esta etapa con El diario de un poeta recién casado, obra que recoge su viaje de ida y vuelta a Nueva York. En ella aparecen las innovaciones vanguardistas más carácterísticas, tanto formales (veros libres, poemas en prosa, enumeraciones caóticas) como de contenido (desaparece la anécdota y busca la expresión de la misma manera que los antiguos místicos). El cielo y el mar representarán la idea de eternidad y se apreciará gran angustia ante lo desconocido. La publicación de Eternidades, Piedra y cielo y La estación total responden  la culminación de esta depuración poética. 

Tercera época o suficiente

Durante su exilio a América, se encierra cada vez más en sí mismo y atiende sólo a su Obra, cada día más exigente. Escribirá una poesía sencilla, igual que en la de sus primeros libros, pero ahora deja a un lado las formas métricas tradicionales y la suplanta por el verso blanco y libre. Es una poesía de la palabra, pura, abstracta, elemental, total, absoluta, una poesía que intenta llegar a lo absoluto a través del lenguaje y descargar a las palabras de significado. Esta depuración la encontraremos en Animal de fondo y Dios deseando y deseante, poemarios que responde al intento de dar forma poética  una experiencia mística a través de la fusión un Dios que se identifica con La Naturaleza y la Belleza (que nada tiene que ver con el cristiano).  En sus últimos poemarios como En el otro costado, se ve la conciencia de vejez y desarrolla el tema de la soledad y la muerte.

Como conclusión, podríamos decir que Juan Ramón Jiménez es la máxima figura de la concepción de la poesía como ideal de Belleza y de Absoluto


                Antonio Machado nacíó en Sevilla en el seno de una familia de la burguésía liberal. A los ocho años se trasladó con su familia a Madrid, donde estudió en la Institución Libre de Enseñanza. En París trabajó como traductor e hizo amistad con Rubén Darío. Más tarde se trasladó a Soria, en cuyo instituyo fue catedrático de Francés hasta 1912, año en el que fallece su esposa, Leonor Izquierdo y que le causó una gran conmoción. Se traslada a Baeza (Jaén) y siguió ejerciendo como profesor en Segovia y Madrid, lugar donde conocíó a Pilar Valderrama, la “Guiomar” de sus últimos poemas amorosos. 

Inicia su poesía dentro del intimismo que arranca con Bécquer y el Simbolismo para inclinarse más tarde por una poesía que sea “una honda palpitación del espíritu”. La temática de su obra se centra en tres ejes: alusiones a su vida íntima, preocupaciones por España e inquietudes religiosas y filosóficas. Se pueden distinguir tres épocas en su trayectoria poética:

  1. Primera época. Poesía intimista


Soledades se publica en 1903 y se amplía en 1907 con el título de Soledades, galerías y otros poemas, obra en la que expresa el “yo” eternamente insatisfecho, la melancolía y el dolor. Machado escribe mirando hacia dentro para coger lo que él llama “los universales del sentimiento”: el tiempo, la muerte y Dios. Llama la atención de esta obra los valores modernistas y simbolistas de su poesía: la tarde y la noche (preocupación por la muerte), los caminos (el destino), el agua (el fluir del tiempo), la noria o el río (el presente que se escapa), el jardín (los recuerdos de la infancia) o los sueños (las ilusiones).

  1. Segunda época. Poesía de la realidad


Antonio Machado empieza su etapa noventayochista con Campos de Castilla (1912) donde expresará su amor al paisaje castellano y a su gente. Se trata de un conjunto de poemas muy heterogéneos  que suponen un cambio de su trayectoria modernista: del intimismo subjetivo  pasará al objetivismo a hora de  describir y reflexionar; del “yo” pasará  a poner el énfasis en lo de fuera; y del léxico colorista, escribirá con un léxico preciso, austero y una adjetivación que sugiere la soledad. Publicado poco antes de la muerte de su mujer se distinguen en él varias secciones:

-Introduce la obra el poema “Retrato”

-Poemas del paisaje de Castilla donde encontramos poemas puramente líricos como “Campos de Soria” y otros con cierta crítica social “La tierra de Alvar González”.

-Poemas autobiográficos referidos a la enfermedad y muerte de Leonor.

-Otra serie de poemas sobre Castilla (que constituyen el recuerdo) y sobre Andalucía (que son el presente). En ellos se denuncia los defectos del hombre campesino y la mentalidad de una “España de charanga y pandereta”.

-Un tipo de poema breve y sentencioso en la serie “Proverbios y cantares”.

-Finalmente, aparecen una serie de homenajes a escritores contemporáneos que admira  como Giner de los Ríos, Rubén Darío, Unamuno y Juan Ramón Jiménez, todos ellos reunidos en la sección de “Elogios”.


Sus principales carácterísticas en la novela y el ensayo de este grupo de autores intelectuales serían las siguientes:

-En la novela, desprecio del Realismo: no es tarea del escritor la reproducción fiel de la realidad, puesto que no debe confundirse el arte con la vida. Por lo tanto, el argumento ya no es el valor fundamental; importan más los valores exclusivamente artísticos, como el estilo.

-En el ensayo, es fundamental el intelectualismo, la precisión de ideas y el rigor en los conceptos. El arte puro se consigue a través de gran serenidad y equilibrio para conseguir el arte estético y  labor educativa.

-En novela destacarán las figuras de Gabriel Miró, Ramón Pérez de Ayala, Wenceslao Fernández Flórez y Benjamín Jarnés.

Gabriel Miró es el autor de un tipo de novela denominada lírica: la acción o el argumento apenas interesan; adquieren gran importancia las sensaciones, sentimientos y estados de ánimo, minuciosamente descritos con un estilo muy elaborado y cuidadoso. Sus novelas más conocidas son Las cerezas del cementerio y sobre todo, Nuestro Padre San Daniel y El obispo leproso. Las dos últimas transcurren en Oleza (nombre literario de Orihuela) y reflejan el ambiente opresivo y monótono de la ciudad, dominada por la intolerancia religiosa.

Ramón Pérez de Ayala destacará por la importancia concedida a los temas y por sus novedosas técnicas narrativas, llenas de digresiones y  con un léxico muy rico. Su obra suele dividirse en tres etapas: en la primera predominan novelas autobiográficas como Troteras y danzaderas, sobre la bohemia literaria; en la segunda escribe novelas poemáticas de la vida española como Prometeo; y en su tercera etapa incluye novelas más intelectuales como Belarmino y Apolonio  (protagonizada por dos zapateros) y Tigre Juan (sobre el amor y el honor).

Wenceslao Fernández Flórez escribirá obras llenas de humor, ironía y gran  lirismo como El bosque animado cuyo escenario es un bosque gallego.   

Benjamín Jarnés cultiva una novela intelectual y lírica en la línea de Ortega. Destaca su obra El profesor inútil.

En el Novecentismo ocuparon un lugar fundamental los ensayistas, entre los que destaca José Ortega y Gasset.
Además de libros filosóficos, escribíó un gran número de ensayos en los que consideraba que la vida sólo es posible si se razona. Gran parte de su producción ensayística está recogida en sus ocho volúMenes de El espectador. Otros muy conocidos son La rebelión de las masas (defiende la europeización de España), Ideas sobre la novela (la trama es un pretexto para exponer las ideas) y La deshumanización del arte (donde defiende el arte vanguardista). Para nuestro autor, en el nuevo arte del Siglo XX  cuentan más las cualidades formales que lo que se tenga de humano o real y es además, un arte intelectual, dirigido a la inteligencia y no al corazón; por ello,  nos dijo: “El llanto y la risa son estéticamente un fraude”. Otros ensayistas relevantes fueron Eugenio D´Ors con Tres horas en el Museo del Prado, Gregorio Marañón con Don Juan, Manuel Azaña y Américo Castro.

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