4. Tradición y vanguardia en la poesía de Miguel Hernández.

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TRADICIÓN Y VANGUARDIA EN LA POESÍA DE Miguel HERNÁNDEZ..INTRODUCCIÓN.. Miguel Hernández se inspira en la tradición literaria. Quevedo, Lope de Vega y, sobre todo, Luis de Góngora se convierten así en sus principales referentes desde bien temprano. El gongorismo es una tendencia que ya se aprecia en su primer poemario, Perito en lunas. Se trata de un volumen hermético cuyos poemas se transforman en verdaderos acertijos poéticos. El rayo que no cesa, su segunda publicación, de 1936, entronca no solo con el Surrealismo, sino también con la tradición, de la que toma la métrica clásica, y los motivos temáticos, que nos remiten al Cancionero de Petrarca, donde la amada es idealizada y presentada como la causa del sufrimiento del poeta.
Gustavo Adolfo Bécquer influyó igualmente en Miguel Hernández. En este sentido, Cancionero y romancero de ausencias representa un hito en la utilización del cantar, enlazando de esta manera con una corriente revitalizadora que se inicia con los posrománticos españoles y que continúa con Machado y la Generación del 27. Esta obra póstuma se fue nutriendo con poemas escritos desde la cárcel que los editores recogieron posteriormente. Otra de las influencias de la poesía hernandiana es el neopopularismo, donde Hernández busca una poesía más directa y cercana a los oprimidos; una poesía que pone de manifiesto su carácter oral y épico. De ahí que emplee preferentemente el romance y el verso octosilábico, un metro popular e inmediato que hunde sus raíces en la poesía tradicional. Por otra parte, en los años treinta llega una nueva vanguardia: el Surrealismo, que va a producir una “rehumanización del arte”, un nuevo Romanticismo e irracionalismo que dará cabida también a lo social y político. En la poesía de Miguel Hernández, esta rehumanización se aprecia en El rayo que no cesa —que fusionará la poesía impura y la metáfora surrealista con la tradición literaria española— y en Viento del pueblo, que plasma una poesía comprometida y combativa de tono eminentemente épico. Se puede concluir que en la obra de Miguel Hernández se origina una clara simbiosis entre tradición y vanguardia, y que el predominio de una u otra influencia viene determinado por la propia evolución del artista y por las necesidades expresivas de cada etapa. El trayecto del poeta es, en consecuencia, una acertada recopilación de todas las tendencias poéticas del momento, lo cual enriquece sobremanera la obra de una de las figuras más representativas de las letras castellanas del siglo pasado.


TRAYECTORIA POÉTICA DE Miguel HERNÁNDEZ: EVOLUCIÓN DE SU POESÍA

Nacido en 1910 en el seno de una familia humilde, el oriolano Miguel Hernández Gilabert está considerado como uno de los poetas más significativos del Siglo XX. Aunque cronológicamente pertenece a la Generación del 36, varios factores lo relacionan estrechamente con la del 27. El más importante es la fusión de tradición e innovación en su obra, fruto de la temprana lectura de los clásicos españoles y de la influencia de las vanguardias.En su trayectoria literaria se pueden apreciar varias etapas: poesía pura, neorromántica, de compromiso y popular….Perito en lunas es uno de los ejemplos más originales de la poesía pura. Estos poemas constituyen una sucesión de acertijos poéticos en los que el autor ostenta una gran destreza verbal e imaginativa…En 1936 El rayo que no cesa, de estética neorromántica. Se trata de un poemario de temática amorosa compuesto principalmente por sonetos y otras composiciones. En esta obra, el amor aparece tratado de un modo que resulta cercano al de los cancioneros medievales, en especial al Cancionero de Petrarca, donde la amada es idealizada y presentada como la causa del sufrimiento del poeta…Con la llegada de la Guerra Civil española, Miguel Hernández se adentra en la poesía comprometida con Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939). Durante estos años, Hernández cree necesario convertir el arte en un arma de combate y en un instrumento útil para mantener bien alta la moral del soldado…Viento del pueblo, es un poemario épico yoptimista que recoge diversas composiciones escritas a lo largo de doce meses, es una  obra comprometida, está formada por múltiples poemas que denuncian las injusticias y se solidarizan con el pueblo oprimido…El hombre acecha, presenta un giro hacia elpesimismo intimista: ahora el poeta seaflige no solo por la muerte colectiva que acarrea el conflicto bélico, sino también por los heridos, las cárceles y el odio entre hermanos…Cancionero y romancero de ausencias, entronca con ese neopopularismo ya presente en Antonio Machado o en algunos miembros de la Generación del 27 como García Lorca o Rafael Alberti. Iniciado en 1938 a raíz de la muerte de su primer hijo, esta obra póstuma se fue nutriendo con poemas escritos desde la cárcel que los editores recogieron posteriormente. El oriolano alcanza así la madurez poética con unas composiciones que beben de la sencillez de la lírica popular y abordan los temas más obsesionantes de su mundo lírico: el amor, la vida y la muerte, sus “tres heridas”.


EL LENGUAJE POÉTICO DE Miguel HERNÁNDEZ: SÍMBOLOS Y FIGURAS RETÓRICAS MÁS DESTACADAS. Su universo poético se va forjando a medida que evoluciona su concepción del mundo, creando así una obra propia y personal que lo convierte en un artista complejo y original. Su lenguaje poético atraviesa por las siguientes fases: 1) El gongorismo presente en Perito en Lunas (1932), donde el autor ostenta una gran destreza verbal e imaginativa e incorpora una amplia gama de recursos: hermetismo, complejidad metafórica, léxico culto, bruscos hipérbatos que quiebran la sintaxis lógica… 2) El neorromanticismo de El rayo que no cesa (1936), poemario de temática amorosa en el que emplea la metáfora surrealista. Se trata de un volumen especialmente rico en recursos retóricos: aliteraciones, hipérboles, epanadiplosis, rimas internas… 3) El lenguaje directo y claro de Viento del pueblo (1937), formado por una serie de poemas comprometidos que pretenden defender la libertad e increpar a los tiranos. 4) El neopopularismo de Cancionero y romancero de ausencias, integrado por composiciones de verso corto y de rima asonante que beben de la sencillez de la lírica popular y que concentran recursos que favorecen la musicalidad (anáforas, paralelismos…) o la expresividad (símiles, personificaciones…). Con respecto a los símbolos que le sirven a Hernández como vehículo expresivo, se aprecia que varían en intensidad y significado según la etapa evolutiva y la trayectoria poética del vate de Orihuela. La crítica establece dos fuentes esenciales en la simbología hernandiana, y ambas proceden de la naturaleza. La primera nos conecta con los elementos terrenales (toro, tierra…); la segunda, en cambio, se vincula con lo cósmico (luna, rayo, lluvia, viento…). La luna, motivo central en la obra de Miguel Hernández, adquiere dos significados claramente diferenciados: el paso del tiempo o el ciclo de la vida y la fatalidad y la muerte, en contraposición al sol, emblema de luz y vida. A partir de su segunda etapa, aparecen elementos punzantes como el rayo, el cuchillo, la navaja o la espada, asociados al dolor, a la frustración amorosa o al deseo no satisfecho. La lluvia y el viento son también dos de las metáforas constantes en Hernández. Elemento vital para la vida, la lluvia se relaciona con la pena que provoca el amor; y el viento, que se alza como símbolo predominante en uno de los poemarios del oriolano, se vincula, esencialmente, con la fuerza del pueblo y la voz del poeta, quien anima a los oprimidos a luchar por su libertad. Por último, la tierra y el toro son otras referencias carácterísticas del autor. La tierra es la madre, la cuna y sepultura del hombre. El toro ha sido representación de la muerte en Perito en lunas, de la virilidad o el impulso erótico en El rayo que no cesa y del valor del combatiente en Viento del pueblo. En definitiva, el lenguaje poético de Miguel Hernández experimenta una serie de cambios a lo largo de la trayectoria del poeta; transformaciones que afectan del mismo modo a una métrica que varía en función de la temática y la intención expresiva del autor. Octavas reales, sonetos, romances o versos carentes de rima inundan las composiciones de una de las figuras más representativas de las letras castellanas del siglo pasado.


LA VIDA Y LA MUERTE EN LA POESÍA DE Miguel Hernández .INTRO.. En la poesía de Miguel Hernández se da perfectamente un discurrir dramático que comienza con la vida más elemental y balbuceante que poco a poco, conforme se va configurando el sufrimiento y se va desarrollando la funesta historia personal del poeta, acaba por deslizarse por la pendiente de la tragedia. La mayor parte de los primeros poemas contiene un soporte de cierta despreocupación consciente, de vitalismo despreocupado y hasta de optimismo natural. En su primera etapa, son muchos los poemas en los que se rinde homenaje a la naturaleza circundante con un júbilo casi exultante, todo lo vivo es bello. Más allá de la vida que confiere a las cosas, el vitalismo de Miguel Hernández percibe los objetos como si estuvieran vivos: la piedra amenaza, la luna se diluye en las venas. Aquí no hay muerte; si acaso, una muerte anunciada por la llegada de los atardeceres, poetizadora y literaria que representa una suerte de melancolía escritural. Las “heridas” hernandianas (“la de la vida, la del amor y la de la muerte”) comienzan a sentirse en El rayo que no cesa (1936), cancionero de la pena amorosa. El toro se convierte aquí en la figura que representa la coherencia de la voz del poeta.En las composiciones de este poemario, la vida siempre se presenta amenazada por fuerzas incontrolables y el amor está marcado por un signo sangriento. El amor y la muerte se plasman en los símbolos del toro y la sangre, a los que se unen elementos cortantes como la espada, el cuchillo o el puñal. Estos instrumentos del dolor adquieren una expresividad dramática y desesperanzada en la «Elegía» dedicada a su amigo Ramón Sijé. En ella aparecen unos términos que, acompañados por sus correspondientes adyacentes, configuran un mosaico de rabia y de malestar inconsolables: ‘manotazo duro’, ‘hachazo invisible y homicida’, ‘tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes’, ‘dentelladas secas y calientes’… Estos versos coléricos contra la muerte, con el poeta andando sobre “rastrojos de difuntos”, nos hablan de la concepción de M. Hernández en este poemario y este momento de su vida: vivir es amar, penar y morir. Con la llegada de la guerra, la voz poética adquiere un tono combativo en Viento del pueblo (1937), donde la muerte se convierte en parte de la lucha por la victoria. Pero el optimismo inicial deriva en dolor y pesimismo por la dilatación y crudeza del conflicto bélico. Así se aprecia en El hombre acecha (1939), donde los muertos ya no son héroes sino víctimas y donde el último estertor rige el destino de los oprimidos. Sin embargo, es en Cancionero y romancero de ausencias, su último volumen, donde los poemas se oscurecen definitivamente con el desengaño y la carencia de todo. La muerte de su primer hijo, la pérdida de la guerra, el odio de la posguerra, la condena a muerte, la posterior enfermedad y la soledad configuran este poemario de la desolación, cercano a la desnudez de la verdad más dura y terrible.

EL COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO EN LA POESÍA DE Miguel HERNÁNDEZ


. INTRO…En Marzo de 1934 viaja por segunda vez a Madrid, donde comienza para él una nueva etapa. Empezará a colaborar en la revista Cruz y raya y entablará amistad con algunos miembros de la Generación del 27, sobre todo con Vicente Aleixandre, cuyo poemario La destrucción o el amor se convertirá en su libro de cabecera, con lo que se decantará por lapoesíaimpura…El estallido de la Guerra Civil en Julio de 1936 obliga a Hernández a dar el paso al compromiso político. Ingresa como voluntario en el Quinto Regimiento y más tarde es nombrado Jefe del Departamento de Cultura, puesto desde el que se encargará de la edición de varias publicaciones, de la organización de la biblioteca y de la propagación de su poesía en el frente a través de los altavoces…Viento del pueblo se trata de un poemario comprometido formado por múltiples composiciones que denuncian las injusticias y se solidarizan con el pueblo oprimido. La voz poética se alza ahora para proclamar el amor a la patria, para educar a los suyos en la lucha por la libertad y para increpar a quienes tiranizan al ser humano…El optimismo de Miguel Hernández comienza a diluirse al comprobar la insensibilidad de Europa hacia el drama que se vive en España. Esto, unido al cruento espectáculo de un conflicto bélico que se dilata en el tiempo, le provoca una profunda depresión que intensifica su vena antiburguesa. Pese a la alegría por el nacimiento de su primer hijo, la poesía hernandiana deriva hacia un progresivo pesimismo intimista, con lo que su fe en el hombre se va debilitando. A esta etapa pertenece El hombre acecha (1939), un volumen donde el poeta pasa de cantar a susurrar amargamente; o dicho de otra manera, de exaltar a los héroes a lamentarse por las víctimas…Al acabar la guerra, Miguel Hernández es detenido. En Septiembre de 1939, al salir provisionalmente de la cárcel y antes de volver a ella de manera definitiva, entregó a su esposa, Josefina Manresa, un cuaderno manuscrito que había titulado Cancionero y romancero de ausencias,que conténía poemas que comenzó a escribir en 1938 a raíz de la muerte de su primerhijo. Se trata de un libro unitario pero inconcluso que se fue ampliando con poemas escritos desde la cárcel que los editores recogieron posteriormente. Con este último poemario, el oriolano alcanza la madurez poética con unas composiciones que beben de la sencillez de la lírica popular y abordan los temas más obsesionantes de su mundo poético: el amor, la vida y la muerte, sus “tres heridas”…En síntesis, el compromiso social y político de Miguel Hernández se percibe con nitidez en su voz poética, que exalta a los hombres que luchan por la justica, lamenta el dolor de las víctimas oprimidas y reprende a los explotadores de la patria.

TEMAS POÉTICOS DE Miguel HERNÁNDEZ 

Desde siempre ha estado muy ligado a la naturaleza, como poeta y como persona. Su labor como cabrero le llevará a aprender a cuidar el rebaño, a limpiar el establo,etc.. No es de extrañar la presencia constante de la naturaleza en su imaginario poético…Todo este material inicial le llevará a la publicación de su primer poemario, Perito en lunas (1932), en el que mantiene esa tendencia de reflejar una naturaleza embellecida a través del empleo de inagotables recursos literarios…Pero a partir de El rayo que no cesa (1936), la naturaleza se convierte en parte sustancial del imaginario poético hernandiano; ya no se trata tan solo de una fuente de inspiración, sino que se integra en la temática creando símbolos y sistemas de asociaciones. ..La poesía hernandiana se nutre de símbolos del animalario. Desde “El rayo que no cesa” hasta “Vientos del pueblo me llevan.Por otra parte, la poesía del oriolano se modula en torno a otros tres grandes motivos: el amor, la vida y la muerte…El rayo que no cesa, su principal poemario amoroso, nos remite al Cancionero dePetrarca, de ahíque este sentimiento universal se perciba como fatal tortura. Los ejes dominantes de este volumen son, pues, la queja dolorida, el desdénde la amada y el amor como muerte…El agitado ambiente de la República y el estallido de la Guerra Civil en Julio de 1936 arrastran a Hernández a una poesía de testimonio y denuncia que se materializará en el volumen Viento del pueblo (1937), en el que el tema del amor se funde con una poética de combate y se supedita al enfoque político-social…El hombre acecha (1939), un texto donde el poeta pasa de cantar asusurrar amargamente; o dicho de otra manera, de exaltar a los héroes alamentarse por las víctimas… Cancionero y romancero de ausencias, iniciado en 1938 a raíz de la muerte de su primer hijo, estaobra póstumase fue nutriendocon poemas escritos desde la cárcel que los editores recogieron posteriormente. El oriolano alcanza así la madurez poética con unas composiciones que beben de la sencillez de la lírica popular y abordan los temas más obsesionantes de su mundo lírico: el amor, la vida y la muerte, sus “tres heridas”…Se puede concluir que en la obra de Miguel Hernández se origina una clara simbiosis entre tradición y vanguardia, y que el predominio de una u otra influencia viene determinado por la propia evolución del artista y por las necesidades expresivas de cada etapa. El trayecto del poeta oriolano es, en consecuencia, una acertada recopilación de todas las tendencias poéticas del momento, lo cual enriquece sobremanera la obra de una de las figuras más representativas de las letras castellanas del siglo pasado.

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