La poesía de posguerra esta fuertemente condicionada por la situación hstorica española. Ante el horror de la guerra recién concluida, los poetas buscan respuestas

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2. La lírica desde 1940 a los años 70

La poesía de la primera posguerra está fuertemente condicionada por la situación histórica española. Ante el horror de la guerra recién concluida, los poetas buscan respuestas y, frecuentemente, realizan una poesía espiritualista que dirige a Dios sus quejas, sus preguntas y, en ocasiones, se rebela ante él. Con posterioridad, se vuelven los ojos hacia los demás y los poetas desearán convertirse en la voz de la mayoría: surge la poesía social.

En los años 40, la actividad lírica de esta época se centra fundamentalmente en la colaboración en revistas literarias:


Garcilaso agrupa, grosso modo, a los poetas más cercanos al régimen oficial, que cultivan lo que Dámaso Alonso denominó “poesía arraigada”, una lírica de corte clásico, que ofrece una visión optimista del hombre y el mundo, con temas como Dios, la patria y la familia. Autores relevantes: Luis Rosales, Leopoldo Panero…


Espadaña es la revista de los poetas contrarios al régimen, que aportan una visión desarraigada, con una visión pesimista de un mundo conflictivo e imperfecto. Es la llamada “poesía desarraigada”, de corte existencialista, más preocupada por las causas del sufrimiento humano que por los valores estéticos. Los primeros poemarios de Blas de Otero y Gabriel Celaya se enmarcan dentro de esta corriente desarraigada.

Pese a todo lo anterior, también en la posguerra (años 40)
hubo lugar para la poesía pura, gracias a un grupo de poetas cordobeses que fundan en 1947 la revista Cántico
. Su nombre procede de la obra del poeta puro por excelencia en nuestra poesía, Jorge Guillén. También se hallan muy influidos por el intimismo y el refinamiento de Luis Cernuda.
PabloGarcía Baena (Córdoba, 1923) es el principal representante del grupo «Cántico».

El amor es el tema fundamental (habitualmente se trata de amores prohibidos). El

Grupo «Cántico» se compone de otros autores cordobeses: Juan Bernier, Ricardo

Molina, Julio Aumente…


La revista


Postismo da nombre al último de todos los «ismos», que se autodefine como el Surrealismo ibérico. El gaditano
Carlos Edmundo de Ory es su fundador. Participan también Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi. Se trata de un movimiento que reivindica la libertad creativa y el sentido lúdico del arte. Por problemas con la censura, la revista Postismo sólo publicó un número.


En la década de los 50, la poesía se caracteriza, frecuentemente, por un tono individualista. Los poetas alzan sus ojos a Dios para pedirle explicaciones acerca de lo que observan a su alrededor. Poco a poco, se irá modificando esta tendencia inicial, de manera que a finales de los cuarenta surge en España una poesía denominada social en la que asistimos a una evolución del yo (protagonista de la lírica espiritualista de los 40) al nosotros

Los dos autores más representativos de este momento son


Gabriel Celaya (

Cantos

Iberos



) y

Blas de Otero (Ángel fieramente humano, Redoble de conciencia, Pido la

Paz y la palabra



). Por estas fechas comienza también a escribir

José Hierro, uno de los poetas más personales y reconocidos de la segunda mitad del Siglo XX.

La poesía social evita los problemas íntimos, individuales, para centrarse en lo

colectivo. Asimismo, se rechaza el esteticismo y la poesía pura: el poeta debe dejar de lado sus problemas personales y comprometerse, tomar partido ante la situación del momento. De este modo, se pretende crear una poesía clara, para la inmensa mayoría, que incluso emplea rasgos coloquiales en su afán de claridad.

 
Sin embargo, a finales de la década de los 50 muchos poetas abandonaran la poesía social, al sentirse desengañados por la imposibilidad de llegar a la mayoría y al sentir que la poesía se había perdido su esencia artística para convertirse en un medio de cambio político. Se trata de una lírica inconformista, pero con cierto escepticismo que les permitirá alejarse del panfleto político para convertirla en una forma de conocimiento, de “poesía de la experiencia personal”.

Se caracteriza por el regreso a los temas íntimos: la evocación de la infancia, la familia, y sobre todo, la recuperación de temas como la amistad, el amor, el erotismo: y un estilo aparentemente conversacional, no exento de ironía.

El llamado “Grupo de Barcelona”, con autores como Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo o Carlos Barral, comprende el exponente más importante de esta tendencia literaria.

 
Por último, para completar el panorama poético español de esta época, debemos mencionar la poesía del exilio.
El tema principal es el de la patria abandonada, ocupada por el bando vencedor hacia la cual se siente rechazo. Con el tiempo esta visión se modifica para dar paso a un sentimiento de añoranza de la tierra, la infancia y la juventud. Sin duda, Español del éxodo y del llanto, de León Felipe es la obra más representativa de esta tendencia.

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