Movimientos rectos

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TEMA 3: MOVIMIENTOS DE VANGUARDIA Y NOVECENTISMO

La segunda década del Siglo XX constituyó una etapa de innovación y
experimentación cultural en toda Europa. En la literatura española coincidieron
dos movimientos que perseguían modernizar y transformar el arte:
Novecentismo y vanguardias. La publicación del Manifiesto futurista de
Marinetti supuso el inicio de las llamadas vanguardias, que coincidíó con la
aparición del Novecentismo.
Entre los rasgos que caracterizan al Novecentismo destacan el Racionalismo, se
defiende la razón como el instrumento que ha de guiar al ser humano y destaca
el vitalismo; europeísmo, defensa de adoptar reformas que aproximasen España
a Europa;
intelectualismo, evitándose lo sentimental y lo anecdótico y
persiguiendo el arte puro;
elitismo, defensa de la necesidad de una élite
intelectual, considerando el arte minoritario: clasicismo, vuelta hacia el mundo
clásico, buscando una depuración del lenguaje.
Estos son los escritores más destacados de esta época:
Juan Ramón Jiménez evoluciona desde su etapa modernista a una intelectual,
caracterizada por la desnudez de la expresión, la presencia del mar, los temas
trascendentales, el espiritualismo y por la nueva métrica en la que predomina el
verso libre. Diario de un poeta recién casado, Eternidades, Arias tristes, Jardines
lejanos y Platero y o son las obras más representativas.
Gabriel Miró en sus novelas mostraba su dominio del lenguaje y su estilo
descriptivo.


Su producción consta de dos etapas, la primera decadentista, en la
que resalta Los cerezos del cementerio y la novecentista, en la cual se aprecia
el espíritu crítico y aborda temas como el paso del tiempo, la rutina de la
existencia y los cambios que suceden en un lugar a través de los años. Sus
novelas más famosas son: El obispo leproso y Nuestro padre san Daniel. En esta
última se recrea el mundo de Orihuela (Oleza) y se expone el poder de la Iglesia.
En cuanto a Ramón Pérez de Ayala, su trayectoria se clasifica en tres etapas,
una autobiográfica (Tinieblas en las cumbres y La pata de la raposa), otra de
transición (Prometeo) y una última etapa de los grandes temas, que es en la cual
sus novelas
presentan conflictos universales del ser humano y técnicas
experimentales como el perspectivismo o el estudio del subconsciente.
Por su parte, Eugenio D’ors en sus ensayos sostiene ideas como la vuelta al
clasicismo y el afán de modernidad en títulos como La bien plantada, La filosofía
del hombre que trabaja y juega y Tres horas en el Museo del Padre.
Otros ensayistas que deben ser mencionados son Manuel Azaña, con sus
ensayos políticos en los que defendía la crítica literaria; Salvador de Madariaga,
destacado por sus ensayos de tema histórico y Gregorio Marañón que abordó
temas muy diversos.
Durante la segunda década del Siglo XX surgieron una serie de movimientos
artísticos,
algunos efímeros, conocidos como ismos o vanguardias.
Las carácterísticas que comparten son la originalidad, el eclecticismo, el antirrealismo, el rechazo del
sentimentalismo, la exaltación de la contemporaneidad y el experimentalismo y el elitismo
Las principales vanguardias que surgieron en Europa fueron: expresionismo, en el que existía una deformación grotesca y crítica de la realidad;
Futurismo
destacada por la exaltación del movimiento, la acción y la tecnología; Cubismo,
visión múltiple de la realidad y afán por dibujar con la palabra; dadaísmo, en el
cual abunda la actitud irónica y pesimista y el Surrealismo, que utiliza imágenes
irracionales y la fragmentación y amputación.
Ramón Gómez de la Serna fue uno de los grandes impulsores de las
vanguardias y director de la revista «Prometeo». De su obra literaria resaltan sus
greguerías, definidas según Serna como «humorismo + metáfora = greguería» en
las que triunfan las metáforas y juegos de palabras, y sus novelas, que rechazan
el Realismo y se abordan temas como la relación individuo-entorno, el erotismo o
la preocupación de la muerta de las que cabe destacar Senos y El novelista.
El ultraísmo, movimiento sincrético en el que se funden rasgos esenciales de
varias corrientes de vanguardia, fue cultivada por autores como Guillermo de
Torre, Pedro Garfias y el argentino Jorge Luis Borges. Entre los rasgos de
las corrientes se aprecian: del Cubismo, innovaciones tipográficas; del Futurismo,
exaltación de la modernidad y del dadaísmo el rechazo de la lógica.
Mientras tanto, el creacionismo, principalmente de la mano de Vicente Huidobro,
aspira a crear una realidad dentro del texto. Sus rasgos esenciales con el empleo
de metáforas sorprendentes, ausencia de anécdotas y elementos sentimentales
y, al igual que el ultraísmo, innovaciones tipográficas.
En definitiva, podemos considerar el Novecentismo como un movimiento
inaugural de lo específico del Siglo XX. Por otro lado, hay que reconocer que las
Vanguardias han influido sobre la nueva concepción que tenemos hoy del arte
como campo de la experimentación y de la libertad radical. Con ellos, se puede
decir, nace lo que llamamos arte contemporáneo.


Las carácterísticas que comparten son la originalidad, el eclecticismo, el antirrealismo, el rechazo del sentimentalismo, la exaltación de la contemporaneidad y el experimentalismo y el elitismo.

Las principales vanguardias que surgieron en Europa fueron: expresionismo, en el que existía una deformación grotesca y crítica de la realidad; Futurismo
destacada por la exaltación del movimiento, la acción y la tecnología, dadaísmo, en el
cual abunda la actitud irónica y pesimista y el Surrealismo
Ramón Gómez de la Serna fue uno de los grandes impulsores de las
vanguardias y director de la revista «Prometeo». De su obra literaria resaltan sus
greguerías cabe destacar Senos y El novelista.
El ultraísmo, movimiento sincrético en el que se funden rasgos esenciales de
varias corrientes de vanguardia, fue cultivada por autores como Guillermo de
Torre, Pedro Garfias y el argentino Jorge Luis Borges. Entre los rasgos de
las corrientes se aprecian: del Cubismo, innovaciones tipográficas; del Futurismo,
exaltación de la modernidad y del dadaísmo el rechazo de la lógica.
Mientras tanto, el creacionismo, principalmente de la mano de Vicente Huidobro,
aspira a crear una realidad dentro del texto. Sus rasgos esenciales con el empleo
de metáforas sorprendentes, ausencia de anécdotas y elementos sentimentales
y, al igual que el ultraísmo, innovaciones tipográficas.
En definitiva, podemos considerar el Novecentismo como un movimiento
inaugural de lo específico del Siglo XX. Por otro lado, hay que reconocer que las
Vanguardias han influido sobre la nueva concepción que tenemos hoy del arte
como campo de la experimentación y de la libertad radical. Con ellos, se puede
decir, nace lo que llamamos arte contemporáneo.
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