Novela el tremendísimo de camilo

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La novela de los primeros años de posguerra



El panorama cultural es desolador; muchos autores se han exiliado y la literatura se encuentra determinada por la presión de la censura, que impide que se pueda expresar una denuncia explícita.

En ésta década sólo hay casos excepcionales y aislados, como Torrente Ballester, Camilo José Cela, Carmen Laforet y Miguel Delibes. Encarnan dos tendencias narrativas: La novela existencial y el tremendismo.

La novela existencial:


Paralelamente a lo que ocurre en la poesía desarraigada, la desorientación, la hostilidad de la vida y la angustia marcan los motivos de parte de la novela de estos años.                     1944:
Nada de Carmen Laforet (Premio Nadal): la trama recoge hechos cotidianos de su vida, inmersa en la incomunicación y el desencanto.      1947:
La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes: novela llena de preocupaciones existencialistas (la muerte y la infidelidad)                                              

El tremendismo:

algunas novelas reflejan los aspectos más desagradables y brutales de la realidad para efectuar una reflexión sobre la condición humana.

1944:
La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela. Como un nuevo pícaro, Pascual Duarte narra su biografía para que entendamos cómo ha llegado a ser un condenado a muerte.

Década de los 50. El Realismo social


La novela de esta década recibe el nombre de novela social y sus carácterísticas son las siguientes:

Comparten todos los escritores el sentimiento de solidaridad hacia las cepas más humildes de la sociedad, la visión crítica del momento y el deseo de conseguir un cambio en ella.

Hay dos tendencias y en ambas se reduce al mínimo la presencia del autor:

-Objetivismo o Realismo adjetivista. El escritor, siempre espectador, se limita a presentar la realidad sin emitir juicios.
El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio.                

-Realismo crítico o social. El autor adopta una actitud omnisciente y comenta el comportamiento de los personajes, con ironía, crueldad…
La Colmena de Camilo José Cela;
Las Ratas de Miguel Delibes y Entre visillos de Carmen Martón Gaite.

3. La estructura de los relatos es lineal sin saltos en el tiempo.  4. El peso fundamental de la obra descansa en los diálogos. Las descripciones son escuetas. 5. Hay una concentración temporal y especial de los hechos: en El Jarama la acción se desarrolla en un único marco (las orillas del río Jarama) y en unas cuantas horas, y en La colmena los hechos se desarrollan en apenas tres días.   6. Se sustituye al protagonista por un pasaje colectivo, se usan en la novela personajes representativos de las clases sociales como ocurre en La colmena.

Para muchos, La colmena de Cela es un precedente de la novela social.
En ella con más o menos Realismo aparece reflejada la sociedad del momento (la inmediata posguerra). Obras que también destacan: Jesús Fernández Santos (Los bravos)
, Jesús López Pacheco (Central eléctrica)
, Armando López Salinas (La mina)
.

Otra tendencia importante de ésta época es:

El neorrealismo

Que se centra en los problemas del hombre como ser individual (la soledad, la frustración…) Rafael Sánchez Ferlosio (El Jarama, 1956; novela conductista; crónica de un día de domingo de un grupo de jóvenes junto al río Jarama) y Carmen Martín Gaite (Entre visillos)
.


La novela de los años sesenta. Entre la preocupación social y el experimentalismo a


Novela experimental


Se detecta un cierto agotamiento del Realismo social y una clara evolución hacia la experimentación y la renovación. Autores como Luis Goytisolo o Juan Goytisolo constituyen la avanzadilla de las nuevas tendencias. Las carácterísticas de la novela experimental son:
1. Los escritores españoles se dejan influir por los autores europeos (Kafka, Joyce), norteamericanos (Falkner, Dos Passos) o latinoamericanos (Vargas Llosa, Cortázar, García Márquez). 2. Las novelas pasan a ser más complejas y experimentales dirigidas a un lector con mejor preparación. 3. Las novedades no afectan sólo al argumento o la estructura, también a la ortografía, ya que algunos autores suprimen los signos de puntuación, o los párrafos, y es frecuente que se mezclen los géneros. 4. Ya no se pretende sólo denunciar la situación social, sino que también se persigue la experimentación de nuevas formas y elementos, como el perspectivismo argumental (punto de vista múltiple compartido por varios personajes), el monólogo interior (el personaje expresa desordenadamente el fluir de sus pensamientos) o los continuos saltos hacia atrás o hacia delante en el argumento.  5. Multiplicidad de puntos de vista mediante la alternancia de las voces de los personajes y del narrador. 6. El argumento pasa a un segundo término; se limita su importancia: ahora interesa jugar con la forma del relato.  7. Las novelas que mejor representan esta tendencia son:

Tiempo de silencio, Luis Martín Santos.

Reivindicación del conde don Julián y Señas de identidad, Juan Goytisolo.

Volverás a Regíón, Juan Benet.

Cinco horas con Mario, Miguel Delibes.

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