Personajes de la fundación

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¡Escribe tu texto aquíLa Fundación, publicada en 1974 es una de las obras de Buero Vallejo que han alcanzado mayor éxito de público y crítica  por la novedad de los procedimientos técnicos utilizados. Presentada como una fábula, plantea al lector-espectador un choque entre realidad y ficción, que se resuelve paulatinamente a favor de la verdad. Cuando, identificados con el protagonista de la obra, creemos que nos encontramos cómodamente instalados en una Fundación, descubrimos que estamos en una cárcel. 

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LAS TÉCNICAS NARRATIVAS DE LA FUNDACIÓN

 Por una parte hay que tener en cuenta la importancia que tienen las acotaciones en el texto, ya que las transformaciones que ocurren en el escenario tienen singular significación para comprender el desarrollo de la obra.
Además, tienen especial importancia algunos recursos como la música, ya que la obra comienza y acaba con Guillermo Tell de Rossini. Esta música, al comienzo, crea el ambiente adecuado para la presentación de una alucinación; mientras que al final deja el camino abierto a la esperanza y a la aparición de nuevas situaciones que afectan al espectador.
Otro elemento importante es la “presencia” de la pintura, que tiene como finalidad sugerir al espectador que algo raro está sucediendo, al producirse hechos inexplicables, incongruentes (como el que Tomás no encuentre su cajetilla de tabaco), que van marcando el proceso de “recuperación” de Tomás en el que va hacia lo real.

 El llamado efecto de inmersión implica una superación de la objetividad “narrativa”, ya que el espectador sólo puede acceder a la historia siguiendo la voluntad del autor, que manipula la acción dramática hasta conseguir que nos sintamos identificados con el protagonista aun sin ser conscientes de ello, ya que “vemos” a través de sus ojos a pesar de que no lo sepamos hasta muy avanzada la obra.
Podríamos decir que el espectador es “engañado” por el autor que lo hace participar, en cierta medida, de la enajenación del protagonista, ya que el público ve lo que ve Tomás, y sólo descubre la realidad a medida que éste la descubre. Sólo al final del cuadro primero de la segunda parte, el escenario se presenta como lo que de veras es: la celda de una cárcel, y a partir de este momento el espectador descubre que su percepción de lo que estaba ocurriendo en el escenario era tan falsa como la del protagonista: también el espectador ha creído que era “real” algo ficticio. Son evidentes las referencias a La vida es sueño de Calderón.
Ahora bien, cuando la obra concluye vuelve a surgir toda la decoración de la idílica Fundación y la música de Rossini. Este final, como en tras obras de Buero, indica una apertura y una esperanza (la tragedia esperanzada de Buero, según la cual el espectador debe aplicar a sus propias vivencias lo que ha visto e intentar aplicarlas para no cometer los mismos errores de los personajes): Cuando el espectador sale del teatro sabe que todo está dispuesto para que la tragedia vuelva a empezar. 
En definitiva, el hombre debe dudar de la condición real o ilusoria de todo lo que le rodea, y replantearse en cada ocasión lo provisional del estado adquirido, así Buero defiende la misma tesis que en otras muchas obras: 

La crítica es una necesidad constante del individuo para no caer en el engaño

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LUGAR,TIEMPO Y ACCIÓN EN LA FUNDACIÓN

Lugar:


                La obra mantiene unidad de lugar, ya que toda la acción transcurre en un único espacio, aunque este varíe su configuración a lo largo de la obra, al pasar de ser la habitación confortable de una fundación a la celda de una cárcel. Podríamos decir que el escenario está situado en la mente de Tomás o al menos que lo vemos a través de sus ojos, y es un elemento de importancia trascendental en el desarrollo de la historia, ya que el proceso mental que se produce en el personaje al ir acercándose a la realidad se refleja en la transformación paulatina del escenario. Así, los sillones se transformarán en petates o las librerías en paredes desnudas, por ejemplo. 

Tiempo:


                 En la obra no hay indicaciones temporales muy precisas, pero los cuatro “cuadros” en que se divide transcurren, sin saltos cronológicos internos, en pocos días. En la primera parte, el primer cuadro tiene lugar una mañana poco antes de comer. El cuadro segundo transcurre esa misma tarde. En la segunda parte, el tercer cuadro se desarrolla tres días después, cuando los presos acaban de cenar. En el último cuadro han pasado pocos días, quizá uno sólo. Toda la obra comprende, pues, cuatro días o poco más, tiempo mínimo imprescindible para poder explicar el proceso mental que experimenta Tomás.

                Este es el tiempo de la acción dramática, pero la historia abarca un tiempo más amplio. A medida que los diferentes elementos del escenario van recuperando su condición carcelaria; es decir, a medida que el protagonista va aproximándose a la realidad, se suministran al espectador los datos referentes al tiempo pasado y que explican la situación presente: la delación de Tomás o la condena a muerte son ejemplos de ello. 

Acción


                La historia es suministrada al espectador con la misma lentitud con que la conoce el protagonista, a medida que éste va pasando de la ficción a la realidad, y se complica rápidamente al final al desvelarse los proyectos de fuga y la nueva existencia de un delator que se resuelve fatalmente. Veámoslo con más calma. En general la acción no incluye muchas peripecias, al menos hasta el final, ya que se trata principalmente de un drama de situación. Durante toda la primera parte y casi todo el primer cuadro de la segunda, la acción se centra en el progresivo desmoronamiento del mundo inventado por Tomás y su sustitución por el real. Los únicos instantes de tensión son el descubrimiento del cadáver por los carceleros y la salida de Tulio para su ejecución. Hay otro nudo de acción al que apenas se alude en toda la primera parte, y que toma fuerza en la segunda: el proyecto de evasión a través de un túnel. Así, en la segunda parte el centro de atención se desdobla y la tensión dramática se concentra en el último cuadro.

Estos dos ejes de acción se entrecruzan y se yuxtaponen, y es Asel el desencadenante de ambas. Así, por ejemplo, la ocultación de la muerte del Hombre es planeada por Asel con una doble intención: por una parte, se puede aumentar la dieta de Tomás, lo que influye mucho en su recuperación; y, por otra, se espera que como consecuencia de este hecho sean llevados a celdas de castigo desde donde puedan intentar la huida.

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ARGUMENTO Y TEMAS DE LA FUNDACIÓN

Esta obra transcurren una habitación compartida por seis hombres en el seno de cierta institución denominada por el protagonista (Tomás) como <<la fundación>>.
Los seis hombres mantienen unas oscuras y tirantes relaciones cuyo verdadero sentido no logramos penetrar a través del diálogo. Los indicios de anormalidades en el seno de la fundación son cada vez más numerosos para el espectador: la existencia de un enfermo en la habitación al que, desde hace días, se mantiene en un ayuno absoluto mientras los demás se reparten su ración , el referido cambio de enseres y objetos, un mal olor constante en la habitación que Tomás atribuye a deficiencias en la instalación del cuarto de baño, la costumbre del Encargo que todas las tardes les cierra con llave la habitación que Tomás atribuye a deficiencias en la instalación del cuarto, la costumbre del Encargado que todas las tardes les cierre con llave la habitación por fuera, etc…La primera parte el drama finaliza cuando el Encargado descubre que el enfermo está muerto desde hace seis días. Tomás, que hace responsable a sus compañeros de la muerte del hombre por haberse negado a alimentarle y que ha oído la voz de éste hasta poco antes de la llegada del Encargado, afirma no comprender cada de lo que está sucediendo. En la segunda parte, se desvela paulatinamente el misterio. Los seis hombres son presos políticos condenados a muerte. Tomás, que en un instante de flaqueza delató a sus compañeros, se ha refugiado en sus ensoñaciones, divorciándose de una realidad que es incapaz de asumir, Se comprenden ahora todos los recelos y las medias palabras de sus compañeros que no acaban de confiar en él, máxime cuando el episodio del compañero muerto debía haber ocasionado el traslado de todos a celdas de castigo, la falta de reacción ante el suceso les hace temer represalias mayores. De hecho, ese episodio formaba parte de un minucioso plan de fuga que sólo podía realizarse si eran trasladados a dichas celdas de castigo. Las sospechas de que hay un delator entre ellos se acrecientan cuando se llevan a Tulio para ejecutarlo y recaen principalmente en Tomás .Cuando esta por fin se produce, varios indicios reunidos por Axel, Lino y Tomás en ausencia de Max les llevan a sospechar que esta último fuera el delator, cosa que acaban confirmando. La traición de Max, por conseguir unas miserables mejoras en el trato carcelario no puede equipararse a la de Tomás que flaqueó durante la tortura, no a la de Axel que acaba confesando idéntica flaqueza. Cuando el encargado viene en busca de Axel par un interrogatorio (Max ha desvelado la existencia de una plan de fuga, pero no sus detalles, pues los ignora), él, que sabe débil, elige la muerte antes que volver a delatar. Lino aprovecha el momento de confusión causado por Axel para asesinar a Tomás. Finalmente, Tomás, recuperado totalmente, finge nuevamente la locura para salvar la vida y llevar adelante el plan de Axel. El drama finaliza cuando los dos prisioneros son sacados de sus celdas hacia un destino ignorado.

Tema y subtemas de la obra

En la Fundación no se alude a un tema histórico ni político. El propio Buero estuvo en la cárcel como preso político al ser republicano. Sin embargo la intención de Buero no es hacer del teatro una plataforma para cambiar y revolucionar el mundo, como querían muchos escritores comprometidos, sino que Buero va de lo particular a lo universal.

         Podemos observar en la obra el deseo de superación, el ideal de libertad, pero donde también observamos el poder de la opresión. En esta obra lleva a cabo con perfección el recurso escénico efecto de inmersión.

El tema de la locura en la dramaturgia de Buero Vallejo sugiere importantes posibilidades interpretativas. De hecho, los locos son numerosos entre los personajes de Buero y con frecuencia, el temor, el desconcierto, la insatisfacción o alguna emoción violenta llevan a los personajes a interrogarse acerca de su propia cordura o de la cordura ajena. El caso de Tomás corrobora en cierta medida dicha afirmación ya que su mundo irreal no excluye ciertas apreciaciones muy certeras acerca de sus compañeros de celda, así como un entendimiento inconsciente de su situación reflejado en los imaginarios diálogos con Berta.

También se halla el tema de la culpa, aunque de modo muy distinto. Los culpables se dividen en dos categorías diferentes según su culpa sea justificable o no. La de Max no lo es, ya que traiciona a los suyos espontáneamente para obtener mejoras personales y paga su culpa con la muerte. No hay que olvidar en relación con este tema que la responsabilidad del culpable es, en cierto modo, compartida. No la responsabilidad individual que pesa sobre personajes como Axel o Tomás, sino la responsabilidad colectiva que afecta a la sociedad como cómplice activo o pasivo de la represión institucionalizada. 

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Análisis de los personajes de La Fundación

 La nómina de personajes -corno suele ser habitual en la dramaturgia de Buero- resulta reducida; la trama se centra en los cinco condenados, entre los cuales distinguimos un verdadero protagonista –Tomás.

Cada uno de los personajes principales de La Fundación contiene un gran valor simbólico:

TOMÁS

 Es quien soporta todo el peso de la obra y gracias a él los lectores o los espectadores conocen el significado pleno del drama. Tomás nunca abandona la escena. Cree residir en una moderna fundación, becado junto a sus compañeros para desarrollar investigaciones varias (o, en su caso, escribir una novela). Poco, y nosotros con él, irá percibiendo la dolorosa realidad. Recupera el juicio por completo al final de la obra.

ASEL

Es uno de los personajes más complejos del teatro de Buero. Al igual que Tulio, ha superado, como hombre de acción, los límites de los “activos” y, como los “contemplativos”, es capaz de soñar con un mundo mejor e intentar transmitir sus deseos a los demás. Es quien impulsa la acción dramática: es él el que ha ideado la terapia para que Tomás vuelva a la realidad, y es él quien ha preparado el proyecto de fuga. Pero además, Axel confiesa en la segunda parte que él también ha delatado a sus compañeros en el pasado y eso costó, al menos, una vida. Finalmente, la máxima tensión dramática de la obra llega cuando Axel decide suicidarse para no hablar y hacer posible aún la fuga de sus compañeros Tomás y Lino.

La actitud final de Axel, al igual que la de Tulio, parecen contagiadas por la fantasía de Tomás, como si de un proceso de “quijotización” se tratase. Asel afirma dos veces que el paisaje que veía Tomás es verdadero. El propósito de esto es sugerirnos que debemos soñar con ese mundo idílico, que debemos luchar por esa aspiración a algo absoluto y imposible, tal como han hecho siempre los “contemplativos” en las obras de Buero.

TULIO es, en un principio, colérico, caracterizado por su hosquedad e intransigencia. Pero todo queda compensado por su personalidad soñadora.

Tulio se nos presenta con una primera impresión engañosa, ya que al principio se muestra reacio a seguirle la corriente a Tomás, pero acaba siendo el que en mayor grado se identifica con él al final de la historia, por lo que, dada su humanidad, su ejecución resulta másdolorosa.

Max

En la obra La Fundación se describe a Max como un hombre “de unos treinta y cinco años de agradable fisonomía”. Tiene un carácter tranquilo y bromista. Defiende a Tomás al principio, pero cuando todos sospechan que Tomás es el delator empieza atacarle. Al final sabremos que fue Max quien traiciónó a sus compañeros por un poco de comida y algunas comodidades. En el desenlace de la obra Lino lo asesina tirándolo al vacío. 

Lino

En la obra se describa a Lino como un hombre “muy vigoroso y de aire taciturno, aparenta unos treinta años”. Parece ser una persona brusca y con poco tacto. Pero su actitud callada y pasiva se va transformando en una implicación activa cuando informa al resto sobre la traición de Max y decide asesinarlo. Tomás no lo aprueba por ser algo cruel e innecesario. Al final de la obra reconoce su error y apunta hacia un carácter renovador.

BERTA

Es un personaje atípico, fruto de la imaginación de Tomás.
El verdadero sentido de los diálogos de Tomás y Berta no puede ser entendido por el público hasta el final de la obra. Se trata de un desdoblamiento de la personalidad de éste, un reflejo subconsciente que experimenta los primeros atisbos de la realidad.

Cada uno a su manera, estos personajes representan formas de actuar ante situaciones límite: Asel la asume con dignidad, tolerancia y comprensión; Tulio pasa de la intransigencia a la envidia que siente por Tomás que ha conseguido evadirse de la amarga realidad que los circunda; Lino también es un soñador, inocente; Lino evolucionará de un papel de mero observador a la acción desesperada y Max representa la solución fácil y rastrera: el que vende a sus amigos a cambio de recompensas materiales. Pero estas posturas se revelan insuficientes para escapar del poder que ejerce la fundación. El desenlace es trágico para la mayoría de ellos, pero el final abierto hace que el espectador, absolutamente conmocionado y conmovido por lo que está presenciando, desea que se resuelva positivamente para los supervivientes y que los lleven a la celda de castigo.

Hombre

Es un hombre sin nombre. Es el compañero enfermo con el que habla Tomás hasta que se da cuenta, cuando se lo llevan los carceleros, de que está muerto desde hace ya seis días. Es el primer elemento que favorece la curación de Tomás. Su papel en la obra es el de víctima del sistema represivo.!

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