Teatro antes de 1936

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En el primer tercio del Siglo XX, época convulsa y de profundas crisis económicas y políticas -la crisis de la Restauración, la dictadura de Primo de Rivera y la II República- que desembocan en la Guerra Civil de 1936, el teatro seguía siendo el mejor modo de ocio para la burguésía. Pero mientras que en Europa se está produciendo un gran desarrollo del teatro con figuras como Ibsen, Chejov o Pirandello, en España predomina el continuismo y el conservadurismo. A pesar de que existen intentos renovadores de escaso éxito comercial por parte de las figuras del 98 y de la generación del 27. Por tanto, la producción teatral de este periodo se divide en dos grupos: el teatro que triunfa y que se representa -el teatro tradicional- y el teatro renovador.

1. El teatro tradicional o comercial. En donde destacan la comedia burguesa de Benavente -Premio Nobel- de crítica ligera amoldada a los intereses del público burgués (Los intereses creados, 1907); el teatro en verso de raíz modernista de F. Villaespesa, E. Marquina o los hermanos Machado (La Lola se va a los puertos); y el teatro cómico de Arniches -también su tragedia grotesca La señorita de TréVélez-, los hermanos Álvarez Quintero o Muñoz Seca (La venganza de don Mendo, astracán). 2. El teatro renovador.

– El teatro modernista: El marqués de Bradomín. – El ciclo mítico: de ambiente rural gallego está constituido por la trilogía de las Comedias bárbaras y por Divinas palabras. – Las farsas: que aportan al autor las posibilidades festivas de las máscaras y el carnaval (Tablado de marionetas, con tres farsas). – El esperpento: Toda la producción anterior desemboca en la creación de este género literario que distorsiona la realidad de forma burlesca y grotesca, a modo de “los espejos cóncavos del callejón del Gato”. Se consigue utilizando diferentes recursos: animalización, cosificación, escenarios degradadores, diferentes registros lingüísticos, acotaciones, diálogo ágil, contraste del dolor y lo grotesco, técnica expresionista, parodia de la tradición, humor, crítica mordaz, etc.

Aparte de los intentos de renovación de la escena española de los hombres del 98 (Unamuno, Azorín, Valle-Inclán, etc.) en los años treinta tomará el relevo la generación siguiente que, influida por las vanguardias europeas, intenta experimentar (Gómez de la Serna, Alberti, Salinas o Lorca). Los escritores del 27 trabajaron durante la Segunda República para las Misiones Pedagógicas. Lorca dirige La Barraca. Las dos grandes figuras de la renovación del teatro son Valle-Inclán y Lorca. A) VALLE-INCLÁN. Su obra se puede dividir en: Junto con Martes de carnaval y Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte, la obra más importante es Luces de bohemia (1920), que escenifica los últimos 2

La mayor parte de los personajes son retratados de forma distorsionada como seres miserables, movidos por el interés personal. Solo Mateo (el preso catalán revolucionario) y la madre del niño muerto son vistos con conmiseración. En su descenso a los infiernos, Max atraviesa lugares miserables del inframundo madrileño (tabernas, prostíbulos, etc.). El título simbólico remite al pasado modernista y bohemio del escritor y, por otro, a la iluminación nocturna de la ciudad, un claroscuro intencionado y distorsionador, que juega además con la “ceguera” del personaje, cuya lucidez (Estrella) va descubriendo la verdad.

momentos en la vida de Max Estrella, poeta ciego -inspirado en Alejandro Sawa. Acompañado de su amigo don Latino de Hispalis recorre distintos espacios madrileños enfrentándose a la dolorosa realidad española a través del encuentro con diversos personajes. La obra termina con la muerte de Max y el suicidio de su familia. La imagen deformada del esperpento vuelve grotesco tanto el trágico destino individual del personaje como el colectivo de la sociedad española. B) Lorca. Su concepción del teatro como espectáculo total se manifiesta en la inclusión del lirismo, la música, la escenografía, la simbología, etc. El dramaturgo es ante todo un poeta. Así, poesía y teatro comparten una serie de rasgos: la importancia de lo popular, el tema del amor frustrado, el empleo del verso y de la prosa, la importancia de la mujer, la ambientación andaluza, los símbolos surrealistas, etc.

Con la guerra, la muerte de algunos autores -Unamuno, Lorca o Valle-Inclán- y el exilio de otros -Salinas, Alberti, Max Aub o Alejandro Casona- provocan un gran vacío cultural y la escena española se cubre de insustanciales obras tradicionales en la línea del teatro de preguerra.
La trayectoria teatral de Lorca se divide en tres etapas: primeras piezas teatrales, hasta los años veinte (Mariana Pineda); el teatro vanguardista o conceptual de los años treinta (El público) y la tragedia o etapa de plenitud de los últimos años. La tragedia aporta a Lorca un molde cásico para planteamientos de la realidad contemporánea y de sus conflictos personales: Bodas de sangre, Yerma, Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores y La casa de Bernarda Alba (1936).
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