El ensayo en el siglo xviii

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¡Escribe tu texto aquí!Tema 1: El Ensayo en el siglo XVIII.

Jovellanos


La prosa didáctica y el ensayo
La intención instructiva y propedéutica de los escritores neoclásicos
Para los ilustrados, la literatura era un medio de comunicación que servía para la
difusión de las nuevas ideas. Predomina la prosa didáctica sobre la prosa narrativa.
Se desarrolla la literatura ensayística y de divulgación, el periodismo y los estudios
de carácter científico para la difusión de las nuevas ideas. Destacan autores como
Jovellanos, Cadalso, Moratín, Feijoo…
Aparecen géneros como la comedia de costumbres, la carta literaria, el libro de viajes o
la sátira; así como el discurso teórico, para criticar las costumbres sociales.
Muy representativa es la figura de Jovellanos, quien, recoge las ideas reformistas de la
Ilustración en forma de discurso teórico en su obra, y las practica en su vida política.
Entre los temas destaca decadencia de España:
– Analizaban sus causas y las posibles soluciones.
– La educación era el instrumento para remediar los males de la sociedad.
– Los ilustrados contribuyen a revalorizar la importancia social de la mujer.
– Otros temas: dignificación del trabajo, la religión, las costumbres… El tribunal
de la Inquisición también fue criticado.
Caracterización del ensayo y su cultivo en el s. XVIII
En el siglo XVIII, la prosa recurre a modalidades literarias como la carta, el diálogo o
los discursos y otros nuevos como los informes, las memorias, que dan lugar al ensayo
(se caracteriza por expresar, con afán divulgador, una opinión personal sobre algún tema
de actualidad, con una prosa sencilla, a menudo en primera persona).
Aspectos más relevantes del género ensayístico
– Didáctico y divulgativo, suele estar dirigido a la mayoría del público. Con
función conativa. Extensión es variable.
– Gran amplitud temática.
– Su desarrollo es libre.
– La estructura es abierta. El discurso suele progresar mediante asociaciones
de ideas y digresiones sobre conceptos que son de interés para el autor. Un
ensayo normal sigue la estructura de: presentación de la tesis, argumentación y
conclusión.
– Presenta un estilo cuidado, con intencionalidad estética, como género literario
que es.
– Es subjetivo.
– La exposición y la argumentación son las formas de elocución más usadas.
Principales ensayistas del s. XVIII
Benito Jerónimo Feijoo (Orense, 1676 – Oviedo, 1764)
Luchó por la modernización de la mentalidad. Defensor de la religión frente a las
supersticiones, atacó los errores de la enseñanza. Sus ensayos dotados siempre de una
estructura muy sencilla. En el terreno de la ciencia procuraba siempre comprobar sus
Feijoo condena el estilo demasiado ordenado y defiende la naturalidad.
Sus obras tienen un tono coloquial. Cultivó el discurso, después llamado ensayo. Teatro
crítico universal y Cartas Eruditas. Tocaban temas diversos: Medicina, Ciencias de la
Naturaleza, Geografía e Historia…
José de Cadalso
Marcado por su condición de militar y por la formación humanística que recibió.
Su primera obra relevante son las Noches lúgubres, que por su tono desesperado y algo
morboso ha sido considerada una de las primeras manifestaciones del espíritu romántico
en la literatura española.
La obra principal de Cadalso son las Cartas marruecas, donde sus personajes discuten
sobre las costumbres y las creencias de los españoles. La obra presenta la realidad del
país desde los ojos de un extranjero.
En las Cartas, Cadalso defiende la libertad de expresión, critica a los políticos y los
defectos de la España tradicional.
Ignacio Luzán
Autor de la Poética más importante del siglo XVIII español. Establece las normas que
deben cumplir las obras.
Juan Pablo Forner
Destacó por su vena satírica. Obras: Exequias de la lengua castellana, donde repasa la
historia de la literatura española y critica la situación de la lengua; Oración apologética
por la España y su mérito literario, donde defiende las aportaciones que España ha
realizado a la cultura europea.
Leandro Fernández de Moratín
El sí de las niñas, obra dramática entre la Ilustración y el Romanticismo.
Gaspar Melchor de Jovellanos (1744 – 1811)
Nació en Gijón. Ejerció como magistrado en Sevilla y en Madrid. Ingresó en la Real
Academia Española, en la de Bellas Artes de San Fernando y en la de Historia, así como
en la Sociedad de Amigos del País. Con Carlos IV Jovellanos fue desterrado a Gijón;
fundó el Instituto Asturiano donde enseñó inglés y francés y puso en práctica sus ideas
pedagógicas.
– La educación y la cultura son la base de la prosperidad de un país.
– Hay que saber unir Ciencias y Literatura.
– Buen empleo de la memoria.
Jovellanos desempeñó importantes cargos políticos en los reinados de Carlos III y
Carlos IV. Sus ideas reformistas le causaron numerosos problemas.
Mostró gran preocupación por los principales problemas sociales y mostró gran interés
por la educación. Defendió la formación humanística para los científicos. Abogaba por
el aprendizaje de idiomas para posibilitar el acceso al conocimiento.
– Ensayistícas. Su producción se centra en la preocupación por los problemas de
España en aspectos como el progreso, la educación, la cultura y la política. Las
obras del autor que mejor reflejan estas preocupaciones son:
o Informe sobre la Ley Agraria. Es un tratado de economía política en
que analiza las causas del estancamiento de la agricultura y propone
soluciones. Se resume en estos puntos.
ß Rechaza la excesiva intromisión del Estado en los asuntos
económicos, porque la ideología económica de Jovellanos es
cercana al liberalismo.
ß Es necesario enseñar al labrador todos los recursos y todos los
nuevos adelantos para el trabajo en el campo.
ß Dar la máxima libertad posible al que posee la tierra y la trabaja
bien.
o Memoria sobre espectáculos y diversiones públicas. Señala el origen
y la evolución de los espectáculos públicos en España. El pueblo
necesita diversiones, pero no hay que programárselas. Pretende que los
espectáculos sean un medio de educación popular y pretende reformar el
teatro creando una escuela de actores.
Describe el origen y desarrollo de los diversos juegos y espectáculos
desde la Edad Media. Además propone reformas. Respecto al teatro
destaca:
ß Se muestra contrario al teatro del Siglo de Oro (s. XVII) porque
no le parece realista.
ß Se muestra partidario de las tres reglas en las obras de teatro:
acción, tiempo y lugar.
ß Ve bien que no se presenten obras religiosas en teatros públicos.
ß Partidario de la censura en moral y estética.
ß Defiende la finalidad docente del teatro.
En general:
ß Reconoce que unos espectáculos pueden permitirse en unas
épocas y prohibirse en otras.
ß Piensa que las corridas de toros no son fiesta nacional porque son
muy caras, las desconoce el 90% de los españoles.
ß Lo mejor para el pueblo son las fiestas familiares y vecinales.
ß El teatro no es para el pueblo, lo será cuando éste sea culto.
o Elogio de Carlos III. Es un elogio de la política ilustrada. Según él las
causas de la decadencia en España:
ß Las leyes sometidas al arbitrio de la interpretación.
ß Las ciencias estaban volcadas en la astrología.
ß Las matemáticas nunca bien aplicadas a la práctica.
ß No hay una ciencia que enseñe a gobernar.
o Descripción del castillo de Bellver. Elabora un relato sobre la vida
medieval. En los Diarios se recogen anotaciones de la realidad de su
época. Finalmente en las Cartas del viaje de Asturias critica la situación
que atraviesa la región natal.
o Cartas. Dirigidas a sus amigos ilustrados y familiares. Sobre asuntos
personales de la vida cotidiana o sobre temas serios. Aquí incluimos
también sus Diarios.
o Discurso de ingreso en la Academia de la Historia. En esta obra vemos:
ß Hay que unir el estudio de la Legislación con el de la historia
jurídica.
ß Nuevos conceptos de cómo ser historiador, que se expliquen no
sólo batallas y tratados, sino también progresos, costumbres,
errores…
ß Es partidario de la evolución, no de la revolución.
ß Se muestra dispuesto a ayudar en el estudio de la historia.
ß Gran interés por los problemas lingüísticos, por la exactitud en el
uso del lenguaje.
o Tratado teórico – práctico de enseñanza. En esta obra deja claro su
lema. Él defendía que la educación fuese pública y para todos.
– Literarias.
o Compuso algunos poemas y dos piezas teatrales (Pelayo y El delincuente
honrado).
o Escribió poemas, tanto de naturaleza moral (Sátira sobre la mala
educación de la nobleza), como amorosa – anacreóntica (A Enerda).
En sus obras prima la intención didáctica, su prosa es sobria, elegante, sencilla y clara.
En ocasiones utilizó un lenguaje técnico obligado por el tema que trataba. En cartas o
descripciones se observa cierta subjetividad que anticipa el Romanticismo.
Destaca el eclecticismo de su obra.
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