Novela social hispanoamericana

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Década años 40/50: inicios renovación


Entre 1940 y 1960 la narrativa hispanoamericana inicia un camino de renovación que la aleja definitivamente de las formas decimonónicas, consecuencia de los cambios sociales, políticos y económicos que se estaban produciendo en los países Hispanoamericanos.
Rasgos compartidos por los autores:


Equilibrio entre lo universal y lo local

La realidad hispanoamericana (su historia, sus problemas políticos, la figura del dictador) convive con temas fundamentales del ser humano (la soledad, la muerte, la identidad).

-Aspira a superar la estética del realismo convencional.
Se incorporan técnicas y lenguaje de los grandes renovadores de la narrativa contemporánea, ya sean europeos (Joyce, Kafka) o norteamericanos (John Dos Passos, W. Faulkner).

-Muchos autores se esfuerzan por construir complejos mundos de ficción con elementos fantásticos y maravillosos, y la realidad cotidiana con los ancestrales mitos precolombinos, es el llamado realismo mágico o lo real maravilloso
. Carpentier, Miguel Ángel Asturias, Cortázar o Juan Rulfo, así como algunos de los novelistas del boom
.

     Entre los principales autores de estos años destacan los siguientes:


Jorge Luis Borges con libros como Ficciones o El Aleph. Es uno de los grandes renovadores del relato breve. Utiliza estructuras argumentativas y constantes cultismos para reflexionar sobre temas universales como el tiempo, el destino o la búsqueda de la verdad. Su estilo está marcado por la paradoja y la ironía, como por el uso de símbolos como el laberinto, el sueño o la biblioteca.


-Julio Cortázar, destacó en la novela y en el relato breve. Sus novelas se caracterizan por la experimentación, el empleo de estructuras fragmentarias y el componente lúdico con el que se invita a participar activamente al lector. Rayuela. Es uno de los grandes renovadores del relato fantástico. En sus historias lo extraordinario está instalado en lo cotidiano, lo que permite descubrir el lado misterioso de la realidad. Bestiario y Las armas secretas.


-Juan Rulfo, es autor de una obra muy influyente compuesta básicamente de dos títulos. Uno es Pedro Páramo, novela dotada de una compleja estructura en la que se cruzan voces y tiempos para presentar una historia a medio camino entre el realismo y el mito. Su otra gran obra es El llano en llamas, colección de cuentos ambientados en la meseta interior de México y vinculados por el tema recurrente de la muerte.


Junto a ellos hay que mencionar a otros relevantes. Corriente del realismo mágico, como Alejo Carpentier (Los pasos perdidos) o Miguel Ángel Asturias (El Señor Presidente). Otros centran su narrativa en preocupaciones metafísicas o existenciales. Es el caso de José Lezama Lima (Paradiso), Juan Carlos Onetti (El astillero) o Ernesto Sábato (El túnel).

Narrativa hispanoamericana desde 1960


Desde 1960 la narrativa hispanoamericana consolida su proceso de renovación. Se produce un proceso de divulgación en el ámbito europeo y anglosajón, se trata del boom de la novela hispanoamericana, que convirtió a sus autores en los más influyentes del momento. Entre ellos figuran escritores de la generación anterior (Borges, Carpentier, Cortázar…), a los que se suman otros nombres nuevos entre ellos:


-Gabriel García Márquez, escritor colombiano fundamental para el éxito internacional de la narrativa hispanoamericana. Su obra consigue reunir el placer de contar historias y la asimilación de complejas técnicas narrativas. Buena parte de su éxito procede de la creación de un territorio mítico, Macondo, en el que se mezclan la realidad colombiana, los mitos universales y lo sobrenatural. Este espacio aparece en sus primeras novelas (La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba), y también en su obra fundamental, Cien años de soledad, donde utiliza la estética del realismo mágico para contar la historia de una saga familiar (los Buendía), y con ello elaborar una metáfora de la historia hispanoamericana y de ciertos temas universales, como la soledad y el tiempo. Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera.


Carlos Fuentes

Se caracteriza por la revisión crítica de la realidad histórica de México, así como por el uso un amplio repertorio de técnicas narrativas. La región más transparente y La muerte de Artemio Cruz.


-Mario Vargas Llosa

Su primera novela, La ciudad y los perros (1962) supone el inicio del boom. Se perciben ya los rasgos que definirán su obra posterior: gran capacidad fabuladora, dominio de los recursos narrativos, visión crítica de la realidad política y social peruana. Conversación en la Catedral, La guerra del fin del mundo y La fiesta del Chivo.

 Vinculados al boom encontramos otros nombres, como José Donoso, Guillermo Cabrera Infante o Mario Benedetti.
La narrativa hispanoamericana ha evolucionado por caminos muy diversos. Entre los nombres más importantes de los últimos tiempos habría que destacar a Alfredo Bryce Echenique, a Ricardo Piglia y a Roberto Bolaño.



-El teatro durante la posguerra (década de 1940)

Tras la Guerra Civil la escena española había perdido a sus autores más innovadores por muerte (Lorca, Valle-Inclán) o exilio (Max Aub, Alejandro Casona).

Las duras condiciones condicionan el tipo de teatro comercial que triunfa, basado en la vieja técnica de la alta comedia burguesa. Es un teatro conservador ideológica y formalmente que solo aspira a entretener al público. Destacan autores como José María Pemán o Juan Ignacio Luca de Tena.

Junto a estos autores sobresalen dos dramaturgos que realizaron un teatro de humor algo diferente, basado en las situaciones disparatadas y absurdas, con un lenguaje original e ingenioso. Sus comedias reflejan el esfuerzo por armonizar el éxito comercial con la originalidad. Se trata de estos autores:


-Enrique Jardiel Poncela, ya había estrenado antes de la guerra, y continúa con obras como Eloísa está debajo de un almendro.


-Miguel Mihura, en 1952 estrena su obra más importante, Tres sombreros de copa, que había escrito hace veinte años. En ella hay una síntesis entre comedia tradicional y un espíritu vanguardista.

1950. Teatro social


Es un teatro que muestra una disconformidad crítica con la realidad social y política del momento. Con una estética realista los autores del teatro social transmiten falta de libertad, corrupción moral, injusticia social, etc. Estos propósitos chocaron con dos circunstancias: Por un lado la censura, que obligaba a alterar los textos o que prohibía su representación. Por otra parte, los gustos del público condenaron al fracaso comercial a este tipo de obras, y redujeron su influencia a un grupo muy minoritario, mientras en las grandes salas triunfaba el teatro de Pemán, Luca de Tena o Alfonso Paso.

Los dos grandes autores del teatro social son:


-Antonio Buero Vallejo

. Es el dramaturgo más importante de su época. Muestra preocupación por la injusticia, el sufrimiento, la búsqueda de la libertad y de la esperanza. Tiene tres etapas:

En su primera etapa escribe obras con preocupaciones existenciales.
Historia de una escalera (1949).

Etapa social, en la que, para eludir la censura, la denuncia se expresa a través de dramas


ambientados en el pasado histórico (Un soñador para un pueblo) o en el futuro (El tragaluz).

En su última etapa narra sus preocupaciones con una estética renovada (La Fundación).


-Alfonso Sastre

. Es el principal impulsor del teatro comprometido. El fuerte componente ideológico de sus obras y su voluntad de renovación explican sus problemas con la censura y la desconexión con el público contemporáneo. Escuadra hacia la muerte y La mordaza.

Otros autores son José Martín Recuerda (Las salvajes en Puente San Gil) y Lauro Olmo (La camisa).

1960. Teatro experimental


Los autores del teatro social continúan con obras nuevas y continúa produciéndose un teatro comercial en el que ahora sobresale Antonio Gala (Anillos para una dama).

A lo largo de estos años van apareciendo obras que revelan la búsqueda de una renovación del lenguaje teatral.
En ellas se manifiesta la influencia de los grandes innovadores teatrales europeos (Artaud, Becket, Ionesco). En general es un teatro opuesto al realismo que reduce el peso del texto y potencia todos los elementos de la representación (efectos especiales, iluminación y sonido, maquillaje, expresión corporal…). La acción dramática pierde importancia, y a veces se sustituye por simples situaciones de carácter simbólico. Sigue predominando la actitud de protesta frente al poder establecido.

Algunos autores sociales, como Alfonso Sastre, se suman a este cambio de tendencia. Y tambien destacan


-Fernando Arrabal, autor de una obra vanguardista que desarrolló en un principio en Francia. Se trata del teatro pánico, con rasgos cercanos al surrealismo y al expresionismo valleinclanesco. Pic-nic, El triciclo o El arquitecto y el emperador de Asiria.


-Francisco Nieva, autor de teatro vanguardista, con elementos surrealistas y fantásticos y gusto por la espectacularidad escenográfica. No representa hasta la la democracia. La carroza de plomo candente.

Los grupos de teatro independiente tienen el protagonismo en esta renovación el fenómeno, gracias a los cuales es posible la representación del teatro social y del experimental. Destacan compañías como Los Goliardos, Els Joglars o Els Comediants.

REQUIEM


Este libro esta situado a principios del siglo XX en plena Guerra Civil Española. Como ya he mencionado antes es un libro muy breve pero muy intenso y quizás ese sea su encanto, ya que al finalizar el libro sigues pensando la crueldad de la época, y la injusticia que vivieron muchos de nuestros familiares.

El vocabulario es complicado y muchas palabras las he tenido que buscar en el diccionario porque no las había oído nunca, como por ejemplo cotovías que aparecen en el libro varias veces.

El autor juega con el presente y el pasado, y eso a veces me ha hecho liarme un poco, pero una vez que te acostumbras se hace muy llevadero.

El autor cuenta todo genérico, creo que para que nosotros imaginemos algunos momentos de la obra.

El personaje más peculiar del libro me ha parecido la Jerónima porque es de las típicas ancianas, que cotillean todo y ponen la silla en sus ventanas para ver todo lo que ocurre.

Por el contrario el personaje que menos me ha gustado, o quizás más me ha sorprendido ha sido Mosén Millán porque nunca podría haber imaginado que el fuera el que revelara el lugar donde se escondía Paco, pero por otro lado también veo en este personaje un arrepentimiento enorme que no le sirve de nada.

Esto hace reflexionar sobre la situación de la Iglesia en ese tiempo donde estaba unida a los nacionalistas para conseguir más poder. Esa ansia de poder era tan grande que no importaba la amistad nada.

Otro de los personajes dignos de admirar es Paco, el protagonista, ya que quedan muy pocas personas con ese corazón y valentía hasta el final, y creo que aunque no se merecía ese final, el pueblo lo hace para honrarle y a modo de protesta contra Mosén por haberlo retractado.

La conclusión final que saco del libro es la mala situación de la época, ya que por mucho que te lo cuenten nunca podremos imaginar lo mal


que lo pasaron simplemente por las ansias de poder de las personas. Y que por este poder traicionas a un amigo si es necesario como lo hizo Mosén Millán.

Como he dicho antes cuando he acabado el libro me ha venido el recuerdo de “Soldados de Salamina”, ya que en este libro también se trata el tema de la Guerra Civil desde otro punto de vista distinto al bélico. El argumento de Soldados de Salamina es el siguiente: La anécdota desencadenante se la cuenta Rafael y atañe a su padre, Rafael Sánchez Mazas, quien, al final de la guerra, tras múltiples avatares, es fusilado en Collell, un pueblecito del pirineo catalán. Milagrosamente escapado del pelotón, Sánchez Mazas se oculta en un bosquecillo donde, finalmente, le encuentra un miliciano que le encañona. Mirándose de hito en hito quedan perseguido y perseguidor durante unos instantes interminables. El comandante del piquete le pregunta si hay alguien allí. Finalmente el miliciano, con una última mirada, responde que no y da la vuelta. Sánchez Mazas emprende una huida que termina en una masía donde los payeses le alimentan y protegen. Finalmente descubierto por tres republicanos desertores firma con ellos un pacto de apoyo mutuo y ellos, a los que llamará después «los compañeros del bosque» le protegerán hasta la llegada de las tropas franquistas. Al despedirse, en la masía, promete escribir algún día un libro que explique las angustias de esos días y que se titulará «Soldados de Salamina». Nunca lo hará, lo mismo que nunca volverá a ver a «los compañeros del bosque», pese a que responderá durante años a las peticiones que le hagan de interceder por amigos y compañeros represaliados al final de la contienda.

La verdad es que no hay similitud en cuanto al argumento pero si tratan los mismos valores. Por un lado en “Réquiem por un campesino español” el cura que conocía a Paco de toda la vida y al cuál le unía una gran amistad ya que le bautizó, le dio la primera comunión, le confirmó, etc… confiesa el lugar donde Paco se esconde para que no le maten, dejando esa “amistad” a un lado. Mientras en “Soldados de Salamina” el republicano que no conocía de nada al nacionalista, pero eran contrarios en todo, no lo mata.

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