Porque la novela picaresca resulto tan novedosa LAZARILLO DE TORMES

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1. LA PROSA



-LA PROSA DIDÁCTICA

El modelo formal más utilizado en los textos en prosa del siglo XVI es el del diálogo. En los diálogos, dos o más interlocutores abordan cualquier asunto presentando sobre él diversos puntos de vista. Ello permite un tono coloquial y una lectura agradable como vehículo para transmitir determinadas enseñanzas. Entre los numerosos diálogos del siglo XVI cabe destacar los de los erasmistas Juan y Alfonso de Valdés.
Juan de Valdés escribió el famoso Diálogo de la lengua, donde expone el ideal renacentista de la lengua sencilla, pero cuidada.  Muy numerosos también los libros en prosa de escritores ascéticos y místicos como, los ya mencionados de fray Luis de León, Juan de la Cruz, Teresa de Jesús o fray Luis de Granada autor de la Introducción del símbolo de la fe (1582).

– LA PROSA NARRATIVA

La prosa del XVI se caracteriza por su enorme variedad tanto en géneros como en temas.
No puede hablarse de novela en el sentido actual del término, sí se utiliza para referirse a narraciones breves. Los relatos más extensos se denominan de modo muy variado: libro, historia, tratado, vida, etc.  Siguen editándose y siendo muy leídos los relatos sentimentales y los libros de caballerías del siglo anterior, e incluso se publican muchos nuevos.  Aparecen nuevos géneros narrativos como los libros de pastores.
La narrativa pastoril está relacionada con el auge de la literatura bucólica. Estos libros de pastores muestran una actitud escapista ante una sociedad conflictiva que hace añorar los míticos tiempos de la edad de oro.
La obra pastoril más destacada es Los siete libros de la Diana (1559) de Jorge de Montemayor.
Continuadora suya será la Diana enamorada (1564) de Gaspar Gil Polo.
Autores muy notables escribirán obras en la estela pastoril:
La Galatea
de Cervantes y La Arcadia de Lope de Vega.

Un curioso tipo de narraciones son las de tema morisco.
Se presenta estilizada la figura del moro, a veces en tolerante convivencia con los cristianos. Destaca la Historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa, de autor desconocido, o las Guerras Civiles de Granada de Ginés Pérez de Hita.
Merecen finalmente destacarse Francisco Delicado, autor de La lozana andaluza (1528), obra dialogada emparentada con La Celestina, en la que se manifiesta una gozosa actitud vital y en la que es patente un mordaz anticlericalismo.
1.2.1. Lazarillo de Tormes   a) Texto: La vida de Lazarillo de Tormes apareció por primera vez en 1554, en cuatro ediciones diferentes. Es muy probable que existiera una edición anterior hoy desconocida. Tuvo un notable éxito, pero pronto, en 1559, fue prohibida. En 1573 volvió a ser permitida su impresión, aunque expurgada. Se editó así desde entonces constantemente, sobre todo a partir de la aparición del Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán.
Hasta 1834 no volvió a publicarse en España el texto completo. 

B) Fecha de composición:

Tales referencias llevarían a situar la acción del Lazarillo entre 1510 y, quizá, 1546.

C) Autoría

El Lazarillo se publicó anónimo d) Fuentes:
Muchos de los elementos del Lazarillo proceden de la tradición folclórica. Algunos de los episodios y personajes ) tienen carácter tradicional. Lo novedoso en el Lazarillo es que estos materiales conocidos se integran en una obra de modo trabajado y no son una simple suma de aventuras, sino que cada uno de esos ingredientes añade algo a la constitución de la personalidad del protagonista.

E) Estructura:

La composición del Lazarillo se articula en torno a dos modelos estructurales: la autobiografía y la epístola. Todos los elementos adquieren un sentido porque forman parte de la historia de la vida de un personaje contada por él mismo siguiendo el modelo de una larga carta dirigida a un desconocido Vuestra Merced. Además de todos estos elementos tradicionales es notable también en el Lazarillo la presencia de datos tomados directamente de la realidad. El Lazarillo sería, pues, el punto de partida de la novela realista europea. Otro rasgo fundamental corrobora la enorme importancia de esta novela en la constitución del nuevo género literario: es característica de la novela moderna que los personajes se vayan haciendo y modificando a la par de las circunstancias de la vida.

* Ideas y sentido de la obra

  La palabra con la que se abre el prólogo del Lazarillo es un rotundo yo. A partir de ahí la obra es la historia de un personaje cuyos rasgos lo aproximan a un ser humano de carne y hueso, muy lejos de las figuras estilizadas de los otros relatos de la época.  Este personaje se desarrolla en un medio social concreto que lo condiciona y modifica decisivamente. La novela es una aguda y dura crítica de la sociedad de su tiempo. La obsesión por la honra y la religiosidad son el objeto central de la crítica.  La mayor parte de los amos de Lázaro son clérigos y todos explotan al muchacho. El anticlericalismo de la obra es evidente. La justicia o la vida militar son también puestos en solfa. Otros valores sociales, como el amor o la amistad, no parecen destacar en la obra.  El autor del Lazarillo pone de manifiesto la realidad cruel de la vida española de mediados del siglo XVI.  El modelo de relato propuesto en el Lazarillo es tan innovador que resultó difícil de asimilar y continuar. Casi medio siglo tardará en aparecer la segunda novela picaresca, el Guzmán de Alfarache (1599), y no será hasta el siglo XVII cuando el Lazarillo, en el que no figura ninguna vez la palabra pícaro, tenga una numerosa descendencia.
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