Porque nadie avisa a santiago nasar

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CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Nos encontramos ante un fragmento que pertenece a la novela
 Crónica de una muerte anunciada (1981), cuarto capítulo,  del autor Gabriel García Márquez nació en Aracata, Colombia, en 1928. Su trayectoria como escritor comenzó como periodista aunque a partir de los 50 desarrolla una intensa labor como narrador. Su primera novela es La Hojarasca, le siguen otras como El coronel no tiene quien le escriba o La mala hora. Todas ellas anteriores a su novela más célebre Cien años de soledad. A continuación pública Crónica de una muerte anunciada (1981), una novela inspirada en un suceso real, basada en el amor y la venganza. Le siguieron obras como El amor en los tiempos del cólera, El general en su laberinto y Del amor y otros demonios. Además, tenemos que destacar que en 1982 adquiere el premio Nobel de Literatura, lo que hace que tenga un reconocimiento internacional.

La producción literaria del escritor colombiano se encuadra dentro de la corriente narrativa nacida en los años 40 denominada Realismo Mágico. A este movimiento también pertenece Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa y Cortázar. Este es un género de ficción cuya 
finalidad es expresar emociones y demostrar que lo extraño e irreal es algo común y cotidiano. Además, nos muestra la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos. Las obras del Realismo Mágico presentan una combinación de realidad y fantasía, suele desarrollarse en ámbitos rurales, rodeados de naturaleza y colorido local.

La novela trata de que en un pueblo de la costa del Caribe colombiano se casan Bayardo San Román y Ángela Vicario. En la noche de bodas Bayardo descubre que su mujer no es virgen, por lo que la devuelve a la casa paterna. Allí Ángela confiesa ante su madre y hermanos que la causa de su deshonra fue Santiago Nasar. Al amanecer ambos hermanos, para recuperar el honor perdido, persiguen a Santiago Nasar y lo matan a la vista de mucha gente del pueblo. Ángela se refugia en un lejano pueblo y le escribe apasionadas cartas de amor a su esposo. Sólo muchos años después Bayardo vuelve a reunirse con ella.

En este fragmento,  que pertenece al cuarto capítulo, Ángela Vicario decidió escribirle cartas a Bayardo San Román, pues tras ser una casada devuelta, creció su amor por Bayardo, al  mismo tiempo que se acrecentaba la animadversión hacia su madre. Al décimo año, le escribió una carta vehemente, sin pudor, y siguió escribiéndole durante diecisiete años, hasta que  un mediodía de agosto, mientras bordaba con sus amigas, regresó su esposo, ya mayor, con el mismo atuendo con que lo había conocido. Llevaba una maleta de ropa para quedarse y otra con las casi dos mil cartas que le había escrito Ángela.

Crónica de una muerte anunciada centra su argumento en un asesinato, el de Santiago Nasar, por honor. Este es sin duda uno de los temas fundamentales de la obra.
La imposibilidad de acceder al conocimiento de la verdad es uno de los aspectos de la novela que más llaman la atención, ya que deja sin aclarar un aspecto fundamental de la historia: cómo fue posible que el asesinato de Santiago Nasar no pudiese llegar a ser evitado dadas las circunstancias públicas en que se desarrolló. Se presenta un choque entre la casualidad y el destino.
La muerte anunciada que nadie creyó y los pocos que la tomaron como cierta no la pudieron detener. Vemos la violencia presente en la vida cotidiana: el machismo, el sentimiento irreprimible de venganza obligado por un cruel código de honor.  La  RELIGIÓN es otro de los grandes núcleos temáticos de la novela. Lo detectamos en la visita del obispo y las expectativas que provoca su presencia entre la gente.




Los personajes a los que se alude en el texto son: Santiago Nasar,  protagonista, es un hombre joven y designado a morir de descendencia árabe, es un personaje soñador, alegre, pacífico, de corazón fácil… Ángela Vicario, protagonista de la novela, obligada a casarse porque había sido educada para ello y desencadenante de la tragedia al acusar a Santiago Nasar de la pérdida de su virginidad, por lo que es devuelta a su familia por su marido, al descubrir que no era virgen. A partir de ahí, sufre una gran transformación y es dueña de su destino. Parece actuar de forma deshonesta respecto a Santiago Nasar, que muere siendo inocente. Bayardo San Román es un ingeniero de trenes, bien vestido, muy atractivo. Tenía dinero, orgullo y consideraba que sus deseos siempre se cumplirían, tanto para conseguir la boda con Ángela como la casa del viudo Xius. Es un hombre seguro y dominante que, poco a poco, va conquistando a los habitantes del pueblo. Termina envejecido y volviendo con su mujer. En la obra aparecen muchos más personajes como  los hermanos gemelos, Pedro y Pablo, que serían los asesinos. Pura Vicario, la madre, citada en el texto. El padre, ciego, que había sido  orfebre de pobres; las hermanas de Ángela, ya casadas; su madre, Plácida Linero, el autor-narrador, amigo del muerto y muchos otros personajes como Cristo Bedoya amigo de Santiago Nasar, Victoria Guzman criada de su casa, etc.

En  cuanto al espacio, la acción en la novela transcurre en Aracataca, pueblo natal del autor y se hace referencia a Manaure y Riohacha. Toda transcurre en la plaza de un  pueblo y las casas que están alrededor, con referencia a otros lugares (finca de Santiago Nasar). Se describe la casa de Santiago Nasar, la puerta de su propia casa donde fue asesinado, luego también la del viudo Xius, la de la familia Vicario, la plaza, el muelle, las calles, la tienda de Clotilde Armenta…En el fragmento  se refiere a Ángela Vicario, por lo que el espacio se sitúa en la casa donde Ángela vivía con su madre, en un pueblo cercano al Caribe: “permanecía en el cuarto escribiendo cartas sin porvenir” “Un mediodía de agosto […] sintió que alguien llegaba a su puerta”.

Desde el punto de vista técnico el mayor logro de esta novela es la precisión con la que se emplea el tiempo. La obra no sigue un orden lineal, existen salto en ella (flashback), hay un continuo avance y retroceso en el tiempo del relato en ocasiones de días y otras veces de más de veinte años. La obra empieza al igual que finaliza. Esto es una técnica que Gabriel García Márquez domina a la perfección la obra comienza anunciando la muerte de Santiago Nasar pero aun así esos saltos temporales permiten que el lector mantenga la esperanza de que ese destino cambie. Esta crónica relata las veinticuatro  horas de un día. Desde que matan a Santiago hasta averiguar cómo y por qué lo matan. El tiempo es cíclico. El autor igual retrocede para explicar lo acontecido veintitrés años antes como narra el futuro de los personajes supervivientes.

Gabriel García Márquez utiliza diversos símbolos para transmitir al lector el mensaje que desea: La simbología de la muerte está presente desde el principio: el árbol lleno de pájaros que aparece en el sueño premonitorio del protagonista, el conejo destripado por la cocinera cuyas vísceras le echa a los perros que simboliza lo que le ocurrirá a Santiago Nasar al final de la obra que muere en la cocina con sus vísceras esparcidas en este mismo lugar.
También podemos señalar los colores como símbolos presenten en la obra. Por un lado el blanco de la ropa de Santiago Nasar el día de su asesinato que representa inocencia. El rojo de la ropa de Ángela Vicario para ocultar su luto y evitar los rumores.  
El obispo y la importancia que le da el pueblo a su llegada representan una sociedad tradicional y religiosa característica de la época. 
Por último, la religiosidad se ve expresada en la simbología de los nombres. La mayoría de ellos son nombres de santos.
Es como una tragedia griega (el destino es inevitable) podemos verlo representado en la puerta que estaba abierta y podía haberle salvado de su  muerte y sin embargo su madre por accidente la cerró.

El lenguaje es sencillo, claro, conciso y cargado de un gran simbolismo y dramatismo, el relato está enlazado con perfecta coherencia, nada está puesto al azar. Cada frase, cada palabra tiene su cometido. Con esto se consigue que el lector pase alternativamente por los distintos tiempos: el presente, el pasado más reciente y el más remoto. En el lenguaje encontramos varios registros: un lenguaje coloquial cuando hablan los personajes, como por ejemplo: “muerta de risa”, que contrasta con un lenguaje culto cuando es el narrador el que relata “dueña por primera vez de su destino, Ángela Vicario…”
En cuanto al empleo de verbos utiliza sobre todo la tercera persona del singular, ya que es el narrador ajeno a la obra el que cuenta la historia.
Observamos un léxico hispanoamericano con palabras como “espejuelo” y “carajo”, y en ocasiones un lenguaje erótico como por ejemplo “verga africana”.
Por último, destacar que en esta obra abundan los adjetivos que proporcionan muchos detalles en las descripciones. Otro rasgo que debemos recalcar es el tratamiento irónico de los hechos y el empleo de un estilo narrativo con pinceladas de novela periodística (crónica) y novela policiaca.

En este fragmento podemos encontrar gran cantidad de recursos literarios. Entre ellos podemos ver varias metáforas, como por ejemplo “En prueba de mi amor te envío mis lágrimas” o “billetes perfumados de novia fugaz”; también observamos hipérboles: “se me revolvían las tripas de sólo verla”, enumeraciones: “Se volvió lúcida, imperiosa, maestra de su albedrío, y volvió a ser virgen solo para él”, personificaciones como “cartas indignas” y “carta febril”. Asimismo, vemos dos epítetos “verdades amargas” y “noche funesta”, como también dos símil “era como escribirle a nadie” y “no creía que tuviera dentro tanto amor como ella para soportarlo”. Además, apreciamos en “seis veces cambiaron la empleada del correo, y seis veces consiguió su complicidad” tanto un paralelismo como una anáfora, ya que se repiten morfológica y sintácticamente las oraciones y también se repiten las mismas palabras al inicio de cada una de ellas. Otros recursos que podemos encontrar son una reiteración “¡Pero era él, carajo, era él!” y una aliteración “paquetes cosidos con cintas de colores”.

Crónica de una muerte anunciada es una obra en la que Gabriel García Márquez ha señalado y marcado una mezcla entre la fantasía y la realidad de una forma en la que queda reflejado las características propias del movimiento al que pertenece: el Realismo Mágico. Además, describe la ciudad donde transcurre el argumento del libro, y ésta se encuentra rodeada de naturaleza y colorido local, así como es presentada cual ciudad rural. Por otro lado, temas como el amor, el honor, la muerte, el machismo y el destino entre otros, hacen que esta obra tenga una trama y un desarrollo en el que podemos apreciar y comparar muchos aspectos que se relacionan con el tipo de vida actual.






En Crónica de una muerte anunciada se da el caso del destino, y como mencionamos anteriormente, es como una tragedia griega, donde el propio destino no podemos evitarlo y los acontecimientos tienen que ocurrir pase lo que pase. A pesar de que todo el pueblo sabía que iban a matar a Santiago Nasar, fue imposible impedir que tal acción no se produjera.

Actualmente, las personas vivimos nuestras vidas de la forma en que cada uno cree y considere que es la mejor manera para ello. A algunos les parecerá bien hacer una determinada actuación y a otros totalmente lo contrario. Cada uno de nosotros tenemos nuestras propias prioridades y nos regimos por los valores, cultura o tradición que poseamos.
Según estos aspectos, dirigimos nuestra vida de diferentes maneras. 
Dicen que la vida hay que vivirla día a día, disfrutarla en cada instante; o bien dicen que hay que mirar hacia adelante y no echar la vista atrás, que todo lo que hagamos y sembremos hoy, lo recogeremos mañana y veremos los frutos de nuestras acciones. Pero preguntémonos, ¿todo lo que transcurre en nuestra vida ocurre por una razón? ¿Las situaciones o los momentos  en los que tengamos que decidir si hacer una cosa u otra son condicionantes o ya está todo previsto? ¿Existe realmente el destino?
 Creo que todas estas preguntas son complicadas de responder y que puede haber muchos puntos de vista con respecto a ellas. Personalmente creo que me situaría en un punto intermedio entre los que creen en el destino y los que no. Hablamos del destino con total normalidad como si fuera el pan del día a día, pero no nos plantearíamos la existencia del destino si no nos preguntásemos otras cuestiones, o si no nos hubiesen hablado nunca de él. Hablamos y sabemos de las cosas porque antes nos han enseñado, hemos aprendido o conocido de ellas. Damos por hecho que la vida que vivimos es nuestra realidad, estamos acostumbrados a ella y, por ello, desconocemos otras realidades que son normales para otras personas, o quien sabe, otros seres o vidas extraterrestres fuera de este gran y diverso planeta.
Hay tantas cosas que sabemos, pero no es nada comparable con lo que no sabemos. Existen demasiadas preguntas que, durante miles de años, desde los primeros filósofos hasta ahora, no han sido posibles de responder. Sin embargo, todos en algún momento nos las hemos planteado, como por ejemplo: ¿Por qué vivimos? ¿Qué sentido tiene nuestra existencia en el mundo? ¿Cuál es nuestra finalidad? ¿Cuál es nuestro DESTINO? No se sabe. Si nadie hasta ahora ha sabido la respuesta a todas estas cuestiones universales, no creo que las sepamos jamás. 
Por eso, concluyo diciendo que tenemos que seguir adelante con nuestras vidas, y que no nos quedemos sentados mirando cómo transcurre ella y esperando a que el Espíritu Santo nos dé una señal para saber qué hacer. Nos tenemos que poner una meta y realizar los objetivos que nos propongamos, y, en el caso de que el destino exista, probablemente ya nos esté esperando a la vuelta de la esquina y no lo podamos evitar, como Santiago Nasar.
 Finalmente, espero que nunca nadie sepa las respuestas a todas esas preguntas, ya que si las supiéramos, no tendría sentido hacer otras cosas y no podríamos alcanzar ese límite de superación personal, que nos hace tan únicos e imperfectos.

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