Aspectos políticos y sociales reflejados en la casa de los espíritus

Miguel Hernández en sus contexto literario:


A nadie a día de hoy puede dejar indiferente la vida de un poeta como Miguel Hernández. Nacido en el seno de una familia de tratantes de ganado, durante su adolescencia leía a escondidas de su padre, el cual no toleró que permaneciese en el colegio más allá de los 14 años pese a que la clase popular solo podía accedar a la cultura de esta forma, siendo esta la única manera de prosperar y cambiar de estatus social.
Allí conocería al canónigo Luis Almarcha que sería su protector y benefactor junto con Sijé durante mucho tiempo. A pesar del amor que le tiene a su pueblo, sabe que tiene que marcharse y reúne dinero para irse a Madrid (1931-1932) allí las cosas no le van bien y es presentado como el «poeta cabrero» pero se empapa de todo lo necesario y posteriormente publicará su primer poemario: Perito en Lunas, con un lenguaje próximo al gongorismo creado a partir de elementos del mundo de la naturaleza. Posteriormente, se encamorará y sufrirá y esto se verá reflejado en su obra «el rayo que no cesa», poemario en el que influyen tres mujeres principalmente: su novia Josefina Manresa, una mujer que lo ningunea después de su primera aventura erótica e intensa y un amor platónico no correspondido (María Cegarra), el lenguaje de este momento estará mezclado con el gongorismo y será directo para expresar el dolor que le causa el amor. Tras el Golpe de Estado de los rebeldes militares, Hernández consolida su postura social y la convierte en política, comienza a utilizar un lenguaje claro y directo para defender la libertad y a las clases trabajadoras y participará en la guerra. De ahí que su poesía se haga bélica, y cante a los soldados españoles como ocurre en los poemarios «viento del pueblo» y «el hombre acecha». Y será en el último periodo donde utilice un lenguaje propio de la lírica tradicional, sencillo y directo para expresar el dolor auténtico que en esta ocasión corresponde con la soledad, el amor y la esperanza, así, encarcelado, echando de menos a su mujer y enfermo, elabora su último poemario, «cancionero y romancero de ausencias» y al final acabará muriendo por una triple enfermedad, tuberculosis, neumosis y tifus.

Temática de la poesía de Miguel Hernández


Miguel Hernández nace en un ambiente rural y mediterráneo de la España de principios del Siglo XX. En su primera etapa, la naturaleza abarca el paisaje y los elementos cotidianos de su modesta existencia. El poeta de esta forma, inicia su viaje literario acogiendo como figura estelar de sus poemas la naturaleza real. Los años previos a la Guerra Civil constituyen el primer gran momento crítico de Miguel Hernández, puesto que se enamora. Ciñéndonos a la concepción del amor hacia los seres humanos podemos distinguir varios enfoques: el despertar sexual, ya que el sentido natural del amor lo relaciona con el sexo, la castidad reina en los primeros versos de Hernández, el amor-lamento y el amor-ilusión donde impera a un amor abstracto en la búsqueda de nuevos elementos expresivos, el amor-dolor donde el autor convive con su sufrimiento, el amor-alegría al casarse con Josefina y buscar descendencia, el amor-odio debido a la Guerra Civil donde Hernández se sobrecoge por el dolor que esta viviendo por parte del hombre y el amor y la esperanza que se da cuando asume la triste realidad y la hace suya «el rayo que no cesa». El mundo poético de este autor se define como el del amor y la muerte, junto a la vida, son los tres grandes temas de su poesía. En su obra se suceden todas las fases del crecimiento del individuo en su vida y durante su vida, el vive la muerte de familiares y amigos cercanos junto con el enamoramiento hacia otras personas. Y por último y no por ello menos importante, nos encontramos un fuerte compromiso social y político en la poesía, debido a que se decanta por el bando republicano, desde el primer momento este autor da una visión combativa, de esperanza de libertad, para que los españoles de ese momento no se rindan,»viento del pueblo».

Aspectos de estilo de la poesía hernandiana


El lenguaje poético de Miguel Hernández experimenta una serie de cambios a lo largo de la trayectoria del poeta, en estrecha ralación con las etapas por las que atraviese y que son: una primera etapa donde se da un lenguaje próximo al gongorismo por la dificultad de su metamorfismo creado a partir de elementos pertenecientes al lenguaje del mundo de la naturaleza, aquí, elabora «perito en lunas». Una segunda etapa donde se mezcla el gongorismo con el lenguaje propio de la expresión de dolor que causa el amor, que es cuando elabora «el rayo que no cesa». Una tercera etapa motivada por la situación política y social donde se da un lenguaje directo y claro para defender la libertad y a la clase trabajadora y así elabora «viento del pueblo» y «el hombre acecha» y por último, una etapa donde por su encarcelamiento y su soledad utiliza un lenguaje sencillo y directo para la expresión de un sentimiento auténtico. Una de las carácterísticas fundamentales del lenguaje poético de Miguel Hernández es la utilización de una serie de símbolos que aparecen en todas sus etapas creativas, pero, como también el lenguaje, además de la métrica, estos símbolos adquieren diferentes significados y connotaciones en estrecha relación con la evolución temática de su poesía. Así pues, los principales símbolos destacables de su poesía son: Los huesos, para hablar de la muerte; La lluvia, fenómeno fundamental para la vida, para la vida del agricultor; Y finalmente el toro, que en un primer periodo se asocia con la muerte, en el periodo amoroso un símbolo de virilidad y un símbolo de fatalidad. Otros símbolos podrían ser, el vieto, la tierra, etc…

Modernismo y generación del 98 en Luces de Bohemia


Tras la llegada del subjetivismo que se impondrá como nueva vía de experimentación dando la espalda al objetivismo realista, en los primeros años del Siglo XX se inicia en la literatura una búsqueda de nuevos caminos que puedan explicar en toda su complejidad el mundo interior del hombre y una realidad en costante cambio. Esa fue la base del Modernismo, que pretendía una renovación total de la vida y el arte, pero que buscaba ante todo la belleza. Y aunque todos los escritores pretenden esta renovación, hay algunos que están muy preocupados por la realidad política de ese momento en España, son los autores de la generación del 98, estos quieren regenerar la vida publica de un país atrasado en todos los ámbitos, pero buscando principalmente toda la verdad. Los autores mas importantes de estos años militan a menudo en ambos movimientos porque todos buscaban a su manera la renovación del lenguaje. De ahí que Valle Inclán empezara escribiendo obras como Femeninas o Sonata las cuales son el mejor ejemplo de prosa modernista en España pero que con la llegada de las guerras carlistas e incluso de la primera Guerra Mundial (Valle inclán fue corresponsal de guerra) se aproximara a las ideologías reformadoras de la generación del 98. Desde esta postura comprometida con la realidad Valle aportará una manera muy critica de reflejar España: el esperpento así pues hacia 1920 todas sus obras, narrativas o teatrales presentaran  rasgos esperpentizadores en Mayo o menos medida denunciando la realidad miserable y deformada de ese momento, tal y como hace en Luces de Bohemia.

La obra de Valle-Inclán y su aportación al panorama teatral



El esperpento

Hasta 1036 existen dos tipos de teatro: el teatro que triunfa comercialmente hablando que es el teatro modernista, tradicionalista e histórico y el teatro innovador, crítico con la sociedad y experimental en sus formas y estructuras dramáticas donde destacaran Valle inclán y García Lorca. Valle-Inclán es el primero que rompe con el teatro realista burgués heredado del Siglo XIX rompiendo con el teatro comercial hasta ese momento. Y aunque es difícil (puesto que Valle rehacía continuamente sus obras, incluso las ya publicadas) la obra de valle se clasifica en tres ciclos: el ciclo mítico, el ciclo de la farsa y el del esperpento. En el ciclo mítico triunfan las fuerzas primarias que rigen al hombre: sexo, muerte e irracionalidad, esto hace que sus personajes sean dominados por una fuerza primitiva y que le de importancia a la irracionalidad. Como obras destacan las Comedias Barbaras y Divinas palabras. En el ciclo de la farsa, lo sentimental y lo grotesco se complementan y a la vez se contrarrestan consiguiendo un tono tragicómico , destaca Farsa y licencia de la reina castiza donde valle ya empieza a introducir elementos esperpentizantes. En el ciclo del esperpento, este autor, muestra las gravísimas deficiencias que imposibilitan a hombres y mujeres españoles a llevar una vida digna. Crea el esperpento gracias al contacto directo que tiene con el arte (expresionismo) y por las distintas derrotas bélicas que sufre España. Es un nuevo concepto estético que distorsionaba o exageraba los rasgos físicos y el entorno que rodea a los seres humanos con la finalidad de mostrar la degradación espiritual y social de la sociedad europea creando obras como Luces de Bohemia, Martes de Carnaval o Retablo de la avaricia, de la lujuria y la muerte.

Evolución de la obra de Valle-Inclán


La justificación de Luces de Bohemia dentro del último ciclo (ciclo del esperpento) es debido a que en esta obra Valle cuestiona los puntos más críticos de la España de su tiempo como es la corrupción generalizada, la secular pobreza y miseria, o la falta de ideales y de amor por la cultura. Así pues, en Luces de Bohemia se nos muestra una realidad deforme a través de una estética deformadora que rejlejan a España en toda su crudeza. Valle Inclán desmonta a sus personajes y los imposibilita para ser héroes, los deshumaniza y hace que tengan en común la ignorancia y la desidia, los animaliza e incluso los idiotiza; se mueven en unos espacios siempre mal iluminados, sucios y chabacanos. Y se puede ver en esta obra el uso abundado del contraste: entre lo grave y lo burlesco o entre la dejadez miserable y la compostura chabacana.

Temas y estética en Luces de Bohemia


El tema principal en Luces de Bohemia es el enfrentamiento entre dos mundos: el de las víctimas del poder y el de los poderosos, en la obra las víctimas serán el preso y la madre del niño muerto (los únicos no esperpentizados) y los poderosos serán el Ministro, Zaratrusta, Don Latino o Serafín el Bonito. También habrá temas secundarios como la denuncia de la miseria material y moral de España y la muerte, presente de principio a fin en toda la obra. En cuanto a la estética, Valle Inclán imposibilita a sus personajes a que sean héroes, utilizando el esperpento que los deforma, los deshumaniza, idiotiza, y animaliza además de ubicarlos en ambientes sin apenas luz y con una gran suciedad. Predomina la chabacanería por parte de los personajes y el humor, ironía y el sarcasmo son elementos continuos dentro de la obra. Además, el diálogo entre los personajes es rico y diverso ajustándose al carácter, a la clase social y a la cultura de cada uno de ellos. La abundancia de personajes muestra toda las formas de expresión de la sociedad española de la época, por lo tanto se dan diversos niveles de lenguaje: los hablantes cultos que utilizan recursos que los distancian del hablar maquinal del pueblo, los funcionarios y subalternos con frases sacadas del ámbito político y periodístico, los hablantes del pueblo que utilizan recursos que utilizan vulgarismos y el uso del argot ciudadano y expresiones populares. Valle Inclán utilizará todos los recursos propios del lenguaje literario: personificaciones, onomatopeyas, derivados, numerosas imágenes, etc que crearán el ambiente y la escena. Así pues, Luces de Bohemia es la obra de arte total a la que aspiró Valle Inclán toda su vida.

Los personajes Max y don Latino:


Max Estrella es un rebelde; se quedó ciego, perdíó su trabajo de periodista y su familia y él se encuentran en la miseria. Además como hombre de talento padece los atentados contra la inteligencia que se están dando en la España de ese momento. Es un personaje auténtico, vivo, dinámico pero que también está esperpentizado como muchos otros, lo demuestra al aceptar el soborno por parte del Ministro, aunque también demuestra sus sentimientos cuando ve al niño muerto en los brazos de la madre, es decir siente los problemas ajenos como suyos y se aleja de su pobreza y su ceguera. Por eso, en cierto modo, Max Estrella simboliza la evolución estética y política del propio Valle Inclán desde las posturas escapistas del Modernismo hasta un compromiso social cada vez más claro. Don Latino de Hispalis es el personaje más contradictorio y grotesco de la obra. No tiene la vida resuelta, se relaciona con artistas y marginados, estafa a su amigo Max en cuanto tiene oportunidad y es cobarde cuando le atacan y sumiso con las autoridades, de esta forma, Don Latino representa los valores morales de ese momento: la mentira, la corrupción y el interés. Tanto Max como Don Latino, pueden ser comparados con Virgilio y Dante, Dante sería Max y Don Latino Virgilio. Ya que Dante puede decir que es el ciego que se deja guiar de la mano de Virgilio en la Divina comedia igual que hace Max en Luces de Bohemia, de ahí que sean comparables, porque además las dos parejas descienden a los infiernos, en el caso de Max, a los Infiernos de Madrid y en el caso de Dante a los Infiernos sin más para poder llegar hasta el cielo. Aunque hay diferencias entre ellos, ya que mientras Virgilio es un destacado autor latino, por su obra La Eneida, Don Latino es una simple alegoría de Virgilio, ya que no es latino, ni es un triunfador. También hay que decir que mientras Dante se da cuenta a sus 35 años de edad (la mitad de su vida) de que ha llevado una vida de pescados y de lujurias, y decide que debe comenzar una vida virtuosa como la del resto de poetas, Max, es un poeta apartado de la sociedad, incomprendido y corrompido que no cambia ni tiene intención de hacerlo y que morirá sólo como un perro.

Narrativa hispanoamericana La casa de los espíritus (aportación e importancia)
: Isabel Allende nace en 1942 en Lima, La casa de los espíritus es su primera novela, la escribe casi a los 40 años para entender y explicar el pasado inmediato de su país y como homenaje a sus familiares. Por lo tanto, esta novela es, por un lado de testimonio y denuncia y por otro la denuncia del terror que siembra la dictadura de Pinochet en el momento en el que Isabel Allende la escribe, aunque también podría representar el miedo ante cualquier dictadura en cualquier país. La trama se centra en la saga familiar de los Trueba. Y es la memoria tanto individual como colectiva lo que permite armar esta novela puesto que entremezclan la memoria de lo individual y familiar y la memoria del colectivo.
Los rasgos temáticos, narrativos y estilísticos de La casa de los espíritus podemos incluirlos en la corriente literaria denominada El post-boom (generación de 1980) y que es posterior al Realismo mágico (generación del 1960) aunque continua con algunos de sus temas y formas. La literatura hispanoamericana comienza a renovarse a partir de la Segunda Guerra Mundial. Se incorpora un experimentalismo audaz siguiendo los modelos de las vanguardias europeas, de ahí que se diese una gran transformación. Podemos distinguir las distintas tendencias que influyeron directamente en La casa de los espíritus, como es: la novela fantástica la cual combina elementos de magia, creencias populares y hechos extraordinarios o sobrenaturales con sucesos posibles en la realidad; la novela política que recoge problemas sociales y políticos y denuncia dictaduras y encarcelamientos; la novela histórica que pretende indagar en los orígenes históricos del continente americano; la novela psicológica y existencial que profundiza en la intimidad del hombre moderno, sometido a conflictos cotidianos y a la alienación de la sociedad actual; y por último el Realismo mágico (boom hispanoamericano) donde la narrativa describe cosas imaginarias o sobrenaturales como si fueran reales y cotidianas y viceversa.

Rasgos temáticos y formales de la narrativa hispanoamericana y su reflejo en la obra


En el post-boom se dan tres ejes que hasta ese momento parecían no haber importado y que influyen en la Nueva narrativa de la década de 1980: el testimonio realista representado por los personajes-símbolo y el contexto de la realidad hispanoamericana; la cultura popular debida a la presencia masiva de las telenovelas en la sociedad hispanoamericana y el feminismo, puesto que la presencia femenina y la lucha de las mujeres por aumentar su independencia de los valores patriarcales para alcanzar su libertad es más que clara. De ahí que las carácterísticas de la Nueva narrativa o postboom sean fácilmente reconocibles en La casa de los espíritus: las historias tienen más acción que reflexión y las estructuras narrativas son más sencillas (literatura de índole realista), se utilizan hechos autobiográficos y históricos (recurrencia a la memoria), los límites entre la realidad y la ficción se difuminan tanto en la vida real, también se incluyen elementos de la cultura juvenil (drogas, moda, sexo…) y las mujeres tienen cierto protagonismo. Además de una intensa presencia del amor y del humor. La distorsión del tiempo y la multiplicidad de narradores son los dos rasgos de mayor trascendencia en la interpretación de la obra y así se consigue que en La casa de los espíritus, haya juegos temporales para buscar una explicación del presente en el pasado. Y en cuanto al espacio el espacio fundamental es el interior de las casas, en concreto la Gran casa de la esquina que es la que da nombre a la novela puesto que es la verdadera «casa de los espíritus». Esta casa está dividida en estancias repartidas entre los personajes, mientras el senador Trueba ocupa la parte delantera, Clara ocupa la trasera. Cabe destacar que la novela está escrita en un castellano normativo culto pero la autora ha querido introducir expresiones propias de la sociedad y del país retardado, así pues algunas expresiones son diferentes a las españolas o resuenan a un castellano peninsular de tiempos pasados.

Aspectos políticos y sociales reflejados en La casa de los espíritus


Las alusiones en la novela a la historia reciente de Chile de 1970 y años siguientes se ciñen a la historia oficial contada por demócratas destituidos y perseguidos como fue Salvador Allende (primer presidente marxista que accedíó democráticamente al poder). En la novela se acusa al presidente de corrupto tal y como ocurríó en la realidad y también se cita la intervención de la Cía estadounidense. El personaje de Miguel (novio de Alba) encarna la posición de extrema izquierda, y si existíó, fue una ultraizquierdista que tuvo encuentros con el presidente pero que impidió que se diese un gobierno estable y propició el alzamiento militar con el apoyo de la derecha chilena. En la novela se retratan todas las clases sociales de Chile cuya repercusión en la política fue progresiva a lo largo del siglo pasado. Hasta la recuperación democrática de 1988 en Chile no empieza a crearse una clase media con solvencia económica. De ahí que las clases en La casa de los espíritus estén un tanto radicalizadas en: clases altas y bajas. La clase alta, está representada por un modelo socioeconómico latifundista y un deplorable comportamiento moral de los caciques. En cuanto a la clase baja, está retratada en varias capas, pero, en general es sumisa y resignada, que padece los mayores atropellos y vejaciones, aunque surgen en ella voces discrepantes que propagan ideas revolucionarias marxistas como pueden ser Pedro Tercero y Miguel y personajes sin escrúpulos como puede ser Esteban García, nieto de Pancha García, violada por Esteban Trueba. El amor en La casa de los espíritus se debate entre el respeto como puede ser el matrimonio de Esteban y Clara, y la transgresión de las normas sociales como Alba y Miguel o Blanca y Pedro Tercero. La iglesia también aparece defendiendo dos posturas opuestas, una reaccionaria, representada por el padre Restrepo a quien Isabel Allende critica y se burla, y la postura progresista que protege a los menesterosos y a los perseguidos políticos.

Análisis de los protagonistas en La casa de los espíritus:


Por La casa de los espíritus pasa una multitud de personajes, muchos de los cuales maduran y cambian sus inquietudes con los sucesos de la novela: Esteban Trueba es el único personaje que tiene presencia en toda la obra y encarna el discurso del poder. Contemplamos su ascenso, su éxito económico y político pero también su derrota y su conversión moral. Él representa la autoridad del patrón en el ámbito rural y la del patriarca marchista en el ámbito doméstico. Siempre violento y con mal carácter, no tolera ideas progresistas y persigue a «todo lo que huele a comunismo». Pese a todo esto, la autora le ha concedido voz narrativa en al novela: expresa directamente sus sentimientos y describe la realidad tal como la ve. Al final de su vida, vemos como es cariñoso con su nieta, y reconoce los errores cometidos anteriormente y todo el daño causado, habiéndose quedado sólo en sus últimos momentos. En cuanto a las mujeres, estas cumplen un papel protagonista e ilustran la lucha por la liberación femenina: Nívea, Clara, Blanca y Alba, sinónimos de luz y de pureza celestial tienen un papel fundamental. Clara constituye un eje fundamental durante la primera etapa de la novela, tiene poderes sobrenaturales y se dedica a ellos. Hereda de su madre la conciencia social y ayuda a los necesitados además de transmitir sus ideales sufragistas y feministas entre las campesinas. Sus diarios «cuadernos de anotar la vida» ayudan a rehacer el pasado de la novela y poder redactarla. En cuanto a Blanca, mantiene un lazo muy especial con su madre, y se enamora desde muy joven de Pedro Tercero y aunque las posiciones ideológicas de éste chocan con las de su padre, ella no renuncia a su amor y se queda embarazada de él, pero es obligada a casarse con un conde, pero lo abandona y regresa a la casa de la esquina donde criará a Alba y le ocultará durante muchos años la identidad de sus padre. Alba es el otro personaje clave en la segunda parte de la novela por su papel interno en la confección de la obra y por ser el motivo de reflexión de Trueba. Se habituó a vivir con los sobrenatural y se enamora de Miguel. Aunque es torturada durante el Golpe de Estado de Chile supera las adversidades, y en el epílogo formula el deseo de un mundo mejor para la hija que va a tener.

El «Realismo mágico» y la casa de los espíritus


En literatura, recibe el nombre de Realismo mágico, la corriente novelística del Siglo XX en Hispanoamérica que se difunde a partir de 1960. Este tipo de literatura es un intento de renovación literaria muy unido a las renovaciones estéticas de las vanguardias europeas y norteamericanas. El Realismo mágico hace que lo insólito y lo sobrenatural deje de ser desconocido y se incorpora a lo real; no se trata de presentar la magia como si fuera real sino la realidad como si fuera mágica. Se describen cosas imaginarias como algo cotidiano en una época donde triunfan los vicios, la corrupción y la tiranía y se presentan como única realidad. Las carácterísticas heredadas del Realismo mágico que utiliza Isabel Allende responden a las expectativas de los lectores europeos. En la casa de los espíritus se puede ver un ambiente fantasmagórico y especial ya en la residencia de los Del Valle. Para la autora la fantasía sirve para explicar y sentir lo mejor la realidad mientras que se puede ver como los hechos cotidianos son tomados por extraordinarios por los personajes. Allende, también aporta otras carácterísticas del Realismo mágico como la multiplicidad de narradores combinando la primera y la tercera persona narrativa; la diversidad de puntos de vista que nos ofrecen una realidad compleja y las estructuras narrativas no lineales con frecuentes saltos temporales para que el presente se repita o se parezca al pasado.

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