Como se manifiesta el estilo barroco en la poesia

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LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE (1561-1627)


Estudió en Salamanca. Desempeñó cargos eclesiásticos que alternaba con la afición a la poesía.
Hacia el final de su vida, se ordena sacerdote y pasa a residir en Madrid como capellán de Felipe III. Cansado de la Corte, vuelve a su ciudad natal, Córdoba, donde muere.

En los primeros años del siglo, la poesía barroca se manifiesta por medio de una de las tendencias literarias, el culteranismo o gongorismo (derivado de Luis de Góngora, su máximo representante).

Su obra poética suele dividirse en dos grupos, en función del tipo de métrica utilizada: por un lado, las composiciones de inspiración popular en metros cortos; por otro, su poesía cultista en versos endecasílabos.

Esta doble tendencia se produce a lo largo de toda la vida del poeta.

Lo más importante de su producción en metros cortos tradicional son las letrillas y romances. La belleza de sus poemas se encuentra en la unión de los recursos de la lírica popular con los artificios barrocos. Las letrillas oscilan entre lo sentimental (con tono gracioso y audaz) y lo satírico. Los romances ofrecen una gama temática variada: moriscos, de cautivos, amorosos o burlescos.

Dentro de su obra en metros cutos destacan sus sonetos, de gran belleza y perfección formal. Se pueden clasificar en tres temas: los poemas satíricos y burlescos, los sonetos sobre el amor y los sonetos de elogios a personajes ilustres. Pero su estilo culterano alcanza su máxima complicación y efectismo en sus dos grandes poemas el Polifemo (1612) y Las Soledades (1613).

La Fábula de Polifemo y Galatea está escrita en octavas reales y está llena de imágenes, metáforas y complicaciones sintácticas. Su argumento es el siguiente: el gigante de un solo ojo, Polifemo, enamorado de la ninfa Galatea, enfurece de celos al conocer los amores entre la ninfa y pastor Acis y arroja un peñasco sobre su rival, que queda convertido en río.

Las Soledades es un poema complejísimo en su forma. El poeta proyecta cuatro soledades, pero solo compuso la primera y parte de la segunda. El argumento no es más que un motivo para recrear un mundo poético estilizado y de enorme sensorialidad.

Góngora pretendía crear un mundo de belleza absoluta con la ayuda de un abundante lenguaje culto. El recurso más característico es la metáfora. Con ella convierte las cosas más vulgares en objetos de un alto valor estético. Los efectos de sonoridad y color se consiguen por medio de cultismos de valor sensorial. Los temas mitológicos se usan como motivos decorativos que permiten recrear un mundo poético ajeno a la realidad:

Cupido será el amor, Orfeo la músico o Baco el vino.

LOPE FÉLIX DE VEGA CARPIO (1562-1635)


Nació en Madrid. Su carácter apasionado dio lugar a una larga serie de episodios: sus amores con Elena Osorio (Filis) le llevaron al destierro; raptó a Isabel de Urbina (Belisa) a quien abandonó para alistarse en la Armada Invencible. En 1613, una crisis espiritual le lleva a ordenarse sacerdote. Sin embargo, vuelve a enamorarse de la joven Marta de Nevares (Amarilis y Marcia Leonarda). Muere en Madrid el 27 de agosto de 1635. En sus honras fúnebres participó todo Madrid.

En su copiosa obra lírica, desarrolló una poesía a medio camino entre el culteranismo y el conceptismo, en la que se funden lo culto y lo popular. Lope era un hombre vital, lleno de pasión. Sus rasgos principales de su obra son el optimismo y la vitalidad. Es autor de numerosos poemas narrativos o de poemas de carácter didáctico-literario (Arte nuevo de hacer comedias). Sin embargo, es su poesía lírica la que supera en

calidad a todas. Una parte fue reunida en colecciones como Rimas (1604) y Rimas Sacras (1614). Gran parte de sus composiciones aparece inserta en sus novelas y en su teatro o en publicaciones sueltas.

En su poesía de tipo popular, Lope cultivó toda clase de romances pero, sobre todo, los de tipo pastoril y moriscos. En los primeros, al autor proyecta sus apasionados episodios sentimentales de juventud, recordados desde su vejez. En los segundos, cobra mayor importancia el elemento estético.

Pero será en las letras para cantar (villancicos, canciones de camino, de siega, de vela, de boda, seguidillas, etc) donde el poeta demuestre su enorme talento lírico, al imitar e interpretar con gran refinamiento y sabor popular la lírica tradicional. Destacan la transparencia y musicalidad de las composiciones.

En su poesía culta, llegó a escribir tres mil sonetos, muchos de ellos formando parte de sus comedias. Los temas son muy variados: pastoriles, mitológicos, históricos. Canta a la soledad, a la libertad, a la vida del campo, a la belleza de la naturaleza, a las costumbres madrileñas, a las fiestas populares o religiosas. Sin embargo, destacan aquellos poemas en que irrumpen los sentimientos personales nacidos de sus acontecimientos biográficos: sus amores, sus celos y sus desengaños. En muchas poesías expresa también su profunda religiosidad, a la par que sus crisis espirituales y los dolorosos arrepentimientos que padeció.

En cuanto a la forma, su poesía es propia de la época: abundancia de metáforas, complejidad en su uso, búsqueda del efectismo y del ingenio y empleo de recursos artificiosos. Lope no llega a los excesos de Góngora: en él, la realidad siempre está presente como algo concreto frente al escapismo lírico de Góngora.

FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS (1580-1645)


Nació en Madrid. Estudió lenguas clásicas y modernas en Alcalá y teología en Valladolid. Se trasladó a Nápoles acompañando al duque de Osuna. Destituido Osuna, Quevedo pierde el favor real y es desterrado, pero al morir Felipe III, vuelve de nuevo a la Corte. Acusado de ser el autor de un poema en contra del conde-duque de Olivares, fue encerrado en San Marcos, en León, donde permaneció 4 años. Cuando salió, marchó a su Torre de Juan Abad. Murió poco después en Villanueva de los Infantes en 1645.

El conceptismo basa su estilo poético en la agudeza del ingenio y en los juegos conceptuales. Esta corriente tuvo como máximo representante a Quevedo, poeta en el que mejor se reflejan los contrastes del Barroco. Su obra expresa la dualidad propia de su carácter: un tono grave, severo, moral y profundamente religioso, junto con un talante sarcástico, humorístico y mordaz.

La burla de las costumbres sociales y la crítica de carácter satírico, centrada en la visión del mundo como una gran farsa, son las líneas temáticas de sus primeros escritos.

La actitud moral y severa irá adquiriendo mayor presencia con el tiempo. El tono moral se fundamenta en el desengaño. Ante una realidad engañosa y llena de falsas apariencias, Quevedo descubre una única verdad: la muerte.

En términos generales, su obra poética, de gran variedad en las formas (sonetos, letrillas, canciones, etc.) se puede dividir en tres grupos: las poesías de tono grave y de intención doctrinal; las poesías amorosas y las poesías satíricas.

Poesías de tono grave y de intención doctrinal: encontramos las composiciones de asunto ascético, en las que desarrolla los motivos característicos del pensamiento barroco:
El desprecio de las falsas apariencias, la fugacidad de la vida terrenal, la caducidad de los bienes materiales; en definitiva, las ideas acerca de la muerte y del desengaño. Por otro lado, abundan las poesías de asunto político, en las que expresa con dolor y pesimismo la decadencia material y espiritual de España.

En las poesías amorosas, el esteticismo y el ingenio sustituyen a las reflexiones de su poesía moral. Escribió sonetos en los que el amor es tratado con profunda emoción y apasionamiento, un ideal inalcanzable donde no hay lugar para el placer.

En sus composiciones satírico-burlescas se tratan temas que van desde los asuntos más graves a los más insignificantes. Emplea tanto metros cortos como versos endecasílabos. En estas poesías, Quevedo extrema el conceptismo por medio de juegos de palabras, dialogías y antítesis. La deformación de la realidad llega a la caricatura. Dentro de este grupo, son muy conocidas las poesías en contra de Góngora, en contra del dinero, las dedicadas al matrimonio y a personajes de la época.


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