Generación del 27 narrativa

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Visión general:


El Siglo XX se inicia en España con un amplio movimiento de renovación cultural y artística que tiene dos momentos significativos: la Generación de 1898 y la llamada Generación de 1914.
La ruptura del relato tradicional se logra mediante una gran variedad de procedimientos estructurales y estilísticos más o menos innovadores:1- multiplicación de puntos de vista.2-digresiones intelectuales.3- preciosismo lingüístico que viene a revelar al narrador en detrimento del mundo narrado. Esta línea renovadora la prolongarán los escritores del 14. El resultado es la creación de un corpus novelístico que conjuga el acceso a un público potencialmente amplio con una exigencia de valoración estética. El clima cultural en el que surge la joven novelística del 27 se caracteriza, pues, por una actitud antirrealista y por un decidido afán experimental. Allí se fragua un tipo de relato que ensaya la incorporación a la narración:1- del estilo metafórico propio de la poesía2- del fragmentarismo en boga en las artes plásticas.3- de la visión dinámica aprendida en el cine. Toda la narrativa del 27 se puede ordenar en dos grandes vertientes:- la novela lírico-intelectual. – y la humorística. Figura clave en esta evolución de la novela es José Díaz Fernández .

Los novelistas del 98

Todos los novelistas de este movimiento acabaron dando a sus novelas unos rasgos comunes:

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Todas ellas se suelen organizar en torno a un personaje central, que representa las ideas y preocupaciones del autor.- 2El interés no está en la acción externa sino en las discusiones y conversaciones de los personajes-3La realidad de estas novelas se describe a través de la sensibilidad del personaje central. Estilísticamente son novelas en las que el diálogo es una técnica muy utilizada, porque permite al autor exponer sus pensamientos.
Miguel de Unamuno (1864-1936) destacó dentro de la generación del 98 por sus “nivolas”, que son novelas en las que dominan los diálogos y los monólogos interiores del personaje principal.
Azorín (1873-1967) centra su obra en los pueblos, gentes y paisajes de Castilla. Compone sobre todo ensayos. En sus novelas no importa la acción, sino la descripción de ambientes .
Valle-Inclán (1866-1936) tiene, por su parte, dos etapas de producción. La primera supone su etapa modernista. Las novelas de Baroja suelen responder a una serie de carácterísticas fijas: a) Espontaneidad. Se ha dicho de su obra que es antirretórica.b) Observación de la realidad. Sin embargo, conviene no equivocarse, ya que en estas novelas no deja de ser el autor quien observa. C) Sus novelas se pueden clasificar en dos grandes tipos: novela aprendizaje y novelas filosóficas. D) Trama única con un personaje central y una serie de per­sonajes satélites que subrayan aspectos de la vida del héroe y clarifican la personalidad y el modo de pensar de aquél mediante conversaciones o por contraste. E) Sus obras avanzan con un tiempo lento. ) Estilo. Baroja tiende al párrafo breve y la frase corta, ya que persigue la nitidez, la claridad y la precisión. g) Por último, es preciso decir que no faltan quienes han visto ciertos defectos en sus obras. Entre ellos, suele aludirse a la concepción que Baroja tiene de la novela como un «saco en el que cabe todo».

La generación del 14 y los prosistas del 27

El Novecentismo es un movimiento que nace como oposición a lo que se consideraba propio del siglo anterior: el Romanticismo y el Realismo, pero también a la estética de la generación de fin de siglo. El Novecentismo crea una literatura para minorías que busca el placer estético e intelectual. El guía intelectual de este grupo de autores fue el escritor y filósofo Ortega y Gasset. Sus ideas estéticas tuvieron una enorme influencia en los jóvenes poetas del 27. Ortega defiende en esta obra un arte puro y minoritario, desligado de las experiencias personales y alejado de la realidad.

La novela novecentista

La novela novecentista rompe con la estética del siglo anterior mediante el desarrollo escueto de la acción y la incorporación de reflexiones de tipo ensayístico. Sus principales representantes son Gabriel Miró y Ramón Pérez de Ayala.
Gabriel Miró (1879-1930) cultiva tanto la novela como el relato corto. Los personajes se debaten entre sus inclinaciones naturales y la represión social, la intolerancia y el oscurantismo religioso a los que están sometidos. La novela de Miró destaca por un marcado lirismo y una gran capacidad para transmitir sensaciones a través de la descripción.
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