La casa de acacias

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Destacan aquellas que describen la acción de los personajes (“le da el abanico redondo con flores rojas y verdes”, “arrojando el abanico al suelo”, “la Poncia limpia el suelo…) las de movimiento (“van desfilando todas por delante de Bernarda y saliendo”, “entrando con una bolsa”, “salen todas”, “sale Adela”) y las que especifican el estado de ánimo de los personajes mientras llevan a cabo el acto (“agria”).

En este fragmento predominan los diálogos de exposición y respuesta breve. Con intervenciones cortas y tajantes para expresar brusquedad y constantes llamadas de atención de los personajes a través de las cuales manifiestan su posición y su carácter: “¡Cállate!”; “lo mismo me da”; “Malditas sean las mujeres”. Encontramos un lenguaje sencillo y natural, pero a su vez elaborado y formal pues se alterna el uso del usted y tú dependiendo de la relación existente entre los personajes. Las hijas tratan de usted a Bernarda mientras que esta se dirige a Poncia con el pronombre tú. En relación con el léxico hay que destacar: Verbos en imperativo que denotan opresión: (échales dame). Adjetivos determinativos posesivos enfatizan en la relación de propiedad entre los objetos y personas gramaticales: (vuestras, mi).  Adjetivos calificativos: con carácter ofensivo y de insulto: (malditas, envenenada). Sustantivos comunes cargados de simbolismo (pueblo, bastón, posibles, cuevas). Adverbios de afirmación y negación que dan contundencia y rotundidad a la


Destacan aquellas que describen la acción de los personajes (“le da el abanico redondo con flores rojas y verdes”, “arrojando el abanico al suelo”, “la Poncia limpia el suelo…) las de movimiento (“van desfilando todas por delante de Bernarda y saliendo”, “entrando con una bolsa”, “salen todas”, “sale Adela”) y las que especifican el estado de ánimo de los personajes mientras llevan a cabo el acto (“agria”).

En este fragmento predominan los diálogos de exposición y respuesta breve. Con intervenciones cortas y tajantes para expresar brusquedad y constantes llamadas de atención de los personajes a través de las cuales manifiestan su posición y su carácter: “¡Cállate!”; “lo mismo me da”; “Malditas sean las mujeres”. Encontramos un lenguaje sencillo y natural, pero a su vez elaborado y formal pues se alterna el uso del usted y tú dependiendo de la relación existente entre los personajes. Las hijas tratan de usted a Bernarda mientras que esta se dirige a Poncia con el pronombre tú. En relación con el léxico hay que destacar: Verbos en imperativo que denotan opresión: (échales dame). Adjetivos determinativos posesivos enfatizan en la relación de propiedad entre los objetos y personas gramaticales: (vuestras, mi).  Adjetivos calificativos: con carácter ofensivo y de insulto: (malditas, envenenada). Sustantivos comunes cargados de simbolismo (pueblo, bastón, posibles, cuevas). Adverbios de afirmación y negación que dan contundencia y rotundidad a la


expresión (sí, no).  Pronombres personales que inciden en la figura de los personajes (yo, tú).  Es una escena cargada de tensión, se combinan modalidades oracionales como la enunciativa: “De parte de los hombres esta bolsa de dineros para responsos”; la exhortativa” ¡Madre, no hable usted!”; la interrogativa” ¿ Es este el abanico que se le da a una viuda?”; la exclamativa “¡ Cómo han puesto la solería!” y  la desiderativa” ojalá tardéis muchos años en volver a pasar el arco de mi puerta”.

Lorca plasma en su obra una preocupación personal y social de su época sirviéndose de un lenguaje fuertemente alegórico y elaborado. Se pueden reconocer recursos literarios como la metáfora“veneno de sus lenguas”, referida a las habladurías del pueblo, “¡Andar a vuestras cuevas a criticar todo lo que habéis visto!”; el símil“igual que si hubiera pasado por ella una manada de cabras”; la onomatopeya“Chiss”; lasinécdoque“ha venido todo el pueblo”; el paralelismo“Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón”; “la hipérbole“En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle” y el hipérbaton“lo mismo me da” y “no tendrás queja ninguna”. En la escena, encontramos algunos símbolos. Por un lado, los referentes a la libertad, el vigor, la juventud como lo es el abanico de flores rojas y verdes, el patio y el viento. De otra parte, los que aluden a la represión las puertas y ventanas tapiadas con ladrillos, el bastón de Bernarda y el látigo.

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En cuanto a las últimas, destacan aquellas que describen la acción de los personajes (se asoman Magdalena y Angustias, , Mirando a Adela, cogíéndose el vientre); las de movimiento (“ Entrando”, “Salen y sale Bernarda”, “las mujeres corren para salir”);  las que especifican el estado de ánimo de los personajes mientras llevan a cabo el acto (suplicante) ; de gestos ( mirando a Adela);  de indicadores ambientales (se oyen rumores lejanos, se siente crecer el tumulto, fuera se oye un grito de mujer y un gran tumulto)

En este fragmento predominan los diálogos de exposición y respuesta breve. Con intervenciones cortas los personajes se atacan con fuerza, sobre todo Martirio y Adela, apreciándose una actitud hiriente: “Hace la que puede y se adelanta”, “No seguirás por mucho tiempo”, “Yo romperé tus abrazos”. Encontramos un lenguaje sencillo y natural, pero a su vez elaborado y formal pues se alterna el uso del usted y tú dependiendo de la relación existente entre los personajes. Las hijas tratan de usted a Bernarda mientras que esta se dirige a Poncia con el pronombre tú. En relación con el léxico hay que destacar: Verbos en imperativo que denotan opresión: (Matadla; Corre, déjame). Determinantes posesivos enfatizan en la relación de propiedad entre los objetos y personas gramaticales: (sus, tus). Adjetivos calificativos con carácter ofensivo y de insulto: (ventaneras, rompedoras).  Pronombres


personales que inciden en la figura de los personajes (yo, tú). Sustantivos comunes cargados de simbolismo: (pecado, vientre, varas, vergüenza, tumulto)

En una escena cargada de tensión, se combinan modalidades oracionales como la enunciativa “ Yo romperé tus abrazos”; la exhortativa” ¡ Corre a enterarte de lo que pasa!” “Matadla”; la interrogativa” ¿Y qué ibas a decir?”; la exclamativa “¡Él me quiere para su casa !” y  la desiderativa ” que la dejen escapar ”.

Lorca plasma en su obra una preocupación personal y social de su época sirviéndose de un lenguaje fuertemente alegórico y elaborado. Se pueden reconocer recursos literarios como la metáfora“desaté mi lengua”; la personificación“Yo romperé sus abrazos” , “Se siente crecer el tumulto” ; el hipérbaton“También hubiera hablado yo”; el símil“He ido como arrastrada por una maroma” y “ pero unos perros, con más corazón que muchas criaturas”, la hipérbole“voces que estremecen los campos”” Carbón ardiendo en el sitio del pecado” y la anadiplosis“¡No, no, para matarla no!”. En la escena, encontramos algunos símbolos, como los referentes a la libertad, el vigor, la juventud (correr, patio, calle, terrenos de olivar…) o los que aluden a la represión (salir, puerta, casa, escapar).


Destacan aquellas que describen la acción de los personajes “haciéndole frente”, “se dirige furiosa hacia Adela”, “aparece Amelía por el fondo, que mira aterrada con la cabeza sobre la pared”, “sujetándola”. Aportando información sobre la puesta en escena predominan las acotaciones de gestos” señalando a Adela”; de entrada y salida” salen Poncia y Angustias”, “sale corriendo”; de espacio “En la puerta”, y de indicadores ambientales” Suena un disparo”, “se oye como un golpe”.

En este fragmento predominan los diálogos de exposición y respuesta breve. Con intervenciones cortas los personajes se atacan con fuerza, sobre todo Martirio y Adela, apreciándose una actitud hiriente” Maldita”, “Endemoniada”. En una escena cargada de tensión, se combinan modalidades oracionales como la enunciativa” Ahí fuera está”, la exhortativa” ¡Abre!”, la interrogativa” ¿Dónde está la escopeta?”, la exclamativa “¡Dios mío!” y la desiderativa” nunca tengamos este fin”.

Encontramos un lenguaje sencillo y natural, pero a su vez elaborado y formal pues se alterna el uso del usted y tú dependiendo de la relación existente entre los personajes. Adela trata de usted a Bernarda mientras que se dirige a Poncia y a sus hermanas con el pronombre tú. En relación con el léxico hay que destacar: Verbos en imperativo que denotan opresión: (Avisad; Llevadla). Adjetivos calificativos con carácter


ofensivo y de insulto: (maldita, endemoniada, ladrona). Sustantivos comunes cargados de simbolismo: (sangre, mar, luto, campanas, vara). Adverbios de negación que expresan rotundidad y pesimismo: (no, nunca).

  Lorca plasma en su obra una preocupación personal y social de su época sirviéndose de un lenguaje fuertemente alegórico y elaborado. Se pueden reconocer recursos literarios como la metáfora“Que pobreza la mía” o “ No poder tener un rayo entre los dedos”, “ Mirando sus ojos me parece que bebo su sangre lentamente”,  Hubiera volcado un río de sangre sobre su cabeza»; «¡Nos hundiremos todas en un mar de luto!»; el símil “Como si fuera un león”; personificación: «La muerte hay que mirarla cara a cara»; la hipérbole“ Enaguas llenas de trigo “, “ él dominará toda esta casa”; el hipérbaton“ De aquí no sales tú “ y la anadiplosis“ Silencio, silencio. He dicho silencio”. En la escena, encontramos algunos símbolos, como los referentes a la libertad, el vigor, la juventud (el exterior, el corral, la jaca, alamedas, correr), o los que aluden a la represión (los muros, las puertas, el bastón).

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