Luces de bohemia en el contexto histórico y literario de su época

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2. Luces de bohemia en el contexto histórico y literario de su época


Luces de bohemia, escrita en 1920 y publicada finalmente, tras varias revisiones, en 1924, es la reacción literaria del autor ante la época que le había tocado vivir. En ella se verá reflejado el pesimismo de una sociedad empobrecida y en crisis. El final del Siglo XIX supone en España la confirmación de la desaparición de su Imperio, con la pérdida de las últimas colonias, Cuba y Filipinas. El nuevo siglo nacerá en una profunda depresión y sumido en un ambiente convulso, en el que la tensión política y social irá aumentando (hasta desembocar en 1936, años después de la publicación de la obra, poco después de la muerte del autor, en la Guerra Civil). En pocos años se suceden la Restauración (con el caciquismo) y el fin de la monarquía, dos repúblicas y dos dictaduras militares. Entretanto, la Guerra del Rif, con incontables bajas entre la población joven provoca las revueltas de la Semana Trágica de Barcelona (1909). Este contexto histórico es el que envuelve, de manera imprecisa, la acción de Luces de bohemia
. La defensa de la nacíón combinada con la crítica a la tradición irracional y la beatería constituyen el eje de la conversación entre el protagonista y el peregrino inglés en la librería de Zaratustra, como reflejo del dolor por España que impulsará a la generación del 98. Las revueltas de Barcelona se ven reflejadas en la obra por el obrero catalán preso por enfrentarse a su patrón y el ambiente de agitación frecuente y de opresión excesiva, junto a la pobreza y el aumento de la brecha social se observan a lo largo de la obra en cada huelga y carga policial que se mencionan, especialmente en el episodio del bebé muerto. La aparición de algunos personajes históricos, como Maura, contribuyen a enmarcar la obra en esta época convulsa. Por último, el caciquismo se ve perfectamente representado en la figura del ministro.Por otra parte, la situación en Europa no es mejor: la I Guerra Mundial agita al mundo occidental.
Valle-Inclán la vive de primera mano como corresponsal de guerra y eso afectará de forma definitiva a su expresión literaria, conducíéndole con Luces de bohemia y el resto de obras posteriores a 1920 desde el Modernismo a posturas más comprometidas y críticas, más próximas a la generación del 98, hasta el Esperpento.
En la obra, a pesar de las influencias del Modernismo y el Vanguardismo, se observa ya claramente esta evolución, al presentar la realidad grotesca de la sociedad de su tiempo. La presencia de Rubén Darío y el contraste de este con Max Estrella, además de los jóvenes modernistas de ropajes exagerados y excesivo optimismo muestran la crítica de este movimiento artístico, demasiado preocupado en temas alejados de la realidad social española, quedándose en lo superficial y sin mostrar la verdad.

Si en España estas serán las tendencias predominantes, en cuanto al contexto literario del momento, en Europa triunfan las vanguardias en las que se buscará una renovación profunda del lenguaje literario y triunfará la percepción de la realidad por parte del artista. El rechazo al Realismo y su afán de objetivar la realidad será sustituido por el subjetivismo como nueva vía de experimentación. La mención a Benito Pérez Galdós como “don Benito el garbancero” es una clara muestra de la consideración de meros artesanos (que no artistas) que tendrán los escritores realistas para los autores del momento. Esta nueva tendencia será el reflejo de las corrientes de pensamiento imperantes en el momento, que proponen, frente al agotamiento del positivismo y el Racionalismo cartesiano, el vitalismo y el antirracionalismo (con autores como Nietzsche y Bergson), elevando la intuición como medio fundamental para alcanzar el conocimiento de la realidad, ante el fracaso de la razón. El nacimiento del psicoanálisis, con las obras de Freud, y su incursión en el mundo de lo onírico contribuirán a esta corriente filosófica. Por otro lado, en España, la obra de Ortega y Gasset, con títulos como La rebelión de las masas o La España invertebrada son muestra clara de la situación agitada de España y La deshumanización del arte explica perfectamente el subjetivismo y los excesos en su afán de renovación de las vanguardias. En cuanto al resto de manifestaciones artísticas, la pintura va evolucionando hacia la abstracción y la pérdida de la figura, destacando el expresionismo alemán, donde los colores fuertes y la deformación de las figuras serán un antecedente claro del esperpento valleinclanesco. De hecho, el autor ostentó diversos cargos docentes y administrativos ligados al mundo artístico, además de ejercer como crítico de arte, lo que le permitíó conocer bien estas nuevas tendencias europeas. En lo referente al panorama teatral, encontramos dos tendencias, ligadas a dos formas de enfrentarse a la crisis vivida. La del teatro tradicional y el triunfo de la comedia sencilla, tradicional y burguesa, como forma de evasión de los problemas de la realidad será la que obtenga el favor del público y el éxito comercial, frente al teatro innovador y crítico con la sociedad, experimental en sus formas y estructuras dramáticas. Este último estará representado por autores como Unamuno, Lorca o el propio Valle-Inclán y se verá relegado a un público muy limitado, pues el mayoritario, formado por una burguésía que no estaba preparada para las innovaciones estéticas y que no estaba dispuesta a ver cómo se criticaban sus privilegios, preferirá la otra tendencia teatral. Los autores de la tendencia renovadora se verán, por tanto, privados del éxito y el reconocimiento y de sustento económico. Ello contribuirá a que se extienda la auto-consideración de la figura del “poeta maldito”, surgida con el simbolismo francés ante la falta de comprensión y reconocimiento de la calidad literaria por parte de un público cada vez más analfabeto. En Luces de bohemia, se verá reflejado en Max Estrella, personaje principal y trasunto literario del propio autor (aunque basado también en el poeta Alejandro Sawa, que también murió ciego, pobre y loco tras intentar ganarse la vida escribiendo para un periódico). En general, la obra de Valle-Inclán pretende hacer reflexionar a la población de su época sobre el analfabetismo y la decadencia de la cultura en la sociedad, instando con urgencia a cambiar esa situación. En conclusión, Luces de bohemia es un perfecto (matemático) reflejo de espejo cóncavo de la realidad histórica y literaria de su época, de una sociedad grotesca y decadente.



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