Métrica en los poemas de Miguel Hernández

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La obra poética de MH nos habla de un poeta que nace ya Poeta y que evoluciona conservando lo más auténtico de sí mismo y adoptando lo Nuevo de sus amigos poetas que ya estaba en su obra. MH compone poemas desde Muy joven y lo hace a imitación de sus lecturas de los clásico, cuyo Aliento no le abandonará nunca, y de los poetas españoles más contemporáneos (ya los afamados Bécquer, Juan Ramón Jiménez, A. Machado o Gabriel Miró o los Más innovadores, Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, García Lorca, Rafael Alberti). Por eso es un maestro en el empleo de la métrica tradicional y un Maestro en el uso de los recursos poéticos (metáforas, símbolos, anáforas, Paralelismos, símiles…; con tratamiento clásico o vanguardista), desde su Primer libro “Perito en lunas” hasta su “Cancionero”. El análisis de las Revistas y empresas editoriales en las que colaboró es índice de cómo MH va Progresando en su quehacer poético y moldeando su círculo de amistades a dicha Evolución: primero fue el “Gallo crisis” del círculo católico de Ramón Sijé, a Quien debe el ánimo para perseverar en su vocación así como sus primeras Lecturas (a ellas también contribuye, entre otros, el canónigo Luis Almarcha); La participación en la enciclopedia “Los Toros” de José María Cossío; y sobre Todo en la revista “Caballo verde para la poesía”, de la mano de Manuel Altolaguirre. Además, dos hechos cruciales marcan su trayectoria literaria: por Un lado su contacto con los poetas Pablo Neruda y los de la Generación del 27; Y por otro la Guerra Civil española. El primero le abre los caminos de una Nueva estética y de una nueva ética, pues el poeta-pastor de la Orihuela Provinciana, tradicional y católica descubre los horizontes de la nueva poesía Y del compromiso solidario. El propio Pablo Neruda reconocía a su vez la huella De nuestro poeta que aventó la necesidad de que el poeta se convirtiera en voz De los Miguel Hernández-2013 Profesora Antonia Sánchez Hernández IES Isaac Peral (Cartagena) débiles. La deuda con Vicente Aleixandre a raíz de que le Pidiera un ejemplar de la “Destrucción o el amor” no es solo poética sino de Sincera amistad. A pesar de su interés estos dos poetas no pudieron impedir que Tras su segunda detención ingresara en prisión (incluso estuvieron tramitando Su exilio a Chile). La admiración de MH por Federico García Lorca se trasluce En su obra, no ya en la elegía que le dedicó, sino también en lo personal, pese Al rechazo del poeta granadino (claras son las huellas de su “Romancero gitano” O de “Poeta en Nueva York”). El deseo de un poeta de pueblo por ampliar sus Horizontes le lleva a un primer viaje a Madrid en 1931 (hasta Mayo del 32), Otro en 1934 (hasta cuatro viajes a la capital se le conocen); en medio el Homenaje a Gabriel Miró en 1933, cuando conoce a María Cegarra, Carmen Conde y Antonio Oliver… Primera etapa “de formación”, en Orihuela: “Perito en lunas” (1933) En esta primera obrita hay ya una clara voluntad estética. Sorprende su Capacidad imaginativa, el perfecto dominio de la forma y el sentido unitario de La obra. Son cuarenta y dos (42) octavas reales, sin numerar. Con ella se Vincula MH a la poética purista de los años 20. Se cita expresamente a Valéry, Góngora, Guillén. El gongorismo del que hace gala se justifica por su Conocimiento de la poesía del Siglo XVII (no cabe duda el revulsivo que supuso El centenario de Góngora en 1927; de ahí que Dámaso Alonso lo llamara “feliz Epígono” de su generación). Caracterizan este poemario el léxico cultista, el tono vehemente, la octava real, las fórmulas sintácticas e imágenes de gran Complejidad (casi como jeroglíficos intelectuales). Se entrevé cierto Vanguardismo tardío que MH descubre en esos años, y que enriquece el hermetismo De estos poemas, a veces verdaderos acertijos poéticos, adivinanzas líricas Para la sorpresa y la emoción lectora: la “palmera” es un surtidor (como el “ciprés de Silos de Gerardo Diego), su tronco, “serpiente”…No es desacertado el Parentesco de esta imágenes con las greguerías de Ramón Gómez de la Serna. Destaca la adaptación de todos esos elementos a su mundo personal, a su vida Inmediata, al paisaje oriolano y a los hombres de su entorno: “Toro”, “Palmera”, “Noria”, “Gota de agua”, “Horno y luna”. Segunda etapa, de cambio Estético y vital: “El rayo que no cesa” (1936) Consta de treinta (30) poemas Con un curioso esquema simétrico que da un equilibrio y una cohesión Admirables. Veintisiete (27) de estas composiciones son sonetos, y solo los Poemas uno (1), quince (15) y veintinueve (29) responden, respectiva, al modelo Métrico de la redondilla: “Un carnívoro cuchillo/de ala dulce y homicida/ Sostiene un vuelo y un brillo/alrededor de mi vida”…; la silva, y los tercetos Encadenados (“Elegía a Ramón Sijé”): “Yo quiero ser llorando el hortelano/de la Tierra que ocupas y estercolas/compañero del alma tan temprano…” Predomina la Temática amorosa. MH ha asimilado las lecturas de Quevedo, Garcilaso, Altolaguirre y Cernuda. Este poemario representa la madurez íntima del concepto Del amor como destino trágico del hombre, pero lo hace formulando su personal Historia amorosa a modo de cancionero dentro de una tradición Cortesano-petrarquista que hará suya al intensificarla con su fuerza expresiva. Para ello pondrá a su servicio un complejo cuadro de imágenes y símbolos como El cuchillo, el rayo, el toro, el fuego…, por ejemplo leemos “Como el toro he Nacido para el luto, / y el dolor”…Es un libro de crisis estético-ideológica Debido a los significativos cambios de identidad que afectan al hombre y al Escritor en sus manifestaciones amorosas y políticas; dirá: “Me llamo barro Aunque Miguel me llame. / Barro es mi profesión y mi destino”… Tercera etapa, De poesía comprometida: Se inicia con “Viento del pueblo”: Poemario de 1937, Fruto del estallido de la guerra.
Ahora el poeta es un mero intérprete del Sentir colectivo cuya misión ha de ser la de pasar, como “viento del pueblo”, a Través de sus poros, y conducirlo hacia las “cumbres más hermosas”. Combina Fórmulas diferentes según la función de su discurso poético. En métrica ofrece Variaciones formales.. En lo que a contenidos se Refiere, en “Viento del pueblo” hallamos poemas elegíacos, de exaltación Heroica, de carácter sarcástico y beligerante, y, sobre todo, de tono social, Que representan el MH más entusiasta, convertido en voz de los indefensos y Maltratados por las injusticias, de los que trabajan con sudor y con sus manos: “El niño yuntero”, “La canción del esposo soldado”, “Sentado sobre los Muertos”, “Aceituneros”… La llamada “generación del 36”, la marcada por la Guerra, hermana escritores que conocieron a MH, como Luis Rosales; otros: Panero, Serrano Plaja o Vivanco. El concepto épico de la poesía como “arma” Será retomado por la poesía social de los 50 (Gabriel Celaya –“arma cargada de Futuro”-, o Blas de Otero –“redoble de conciencia”-). Y continúa con“El hombre Acecha”: El anterior tono combativo, de cierto optimismo y esperanza en la Victoria final, deja paso ahora a un MH cansado ante la muerte sin sentido: “cárceles”, “heridos” y odio. Consta de diecinueve (19) poemas escritos entre 1937 y 1938 con un tono que se distancia de “Viento del pueblo” en busca de un Evidente intimismo. Sin embargo ambos libros son semejantes en sus moldes Métrico-estéticos, combinando versos de arte menor como el heptasílabo y el Octosílabo de rima asonante romanceril, con un mayor predominio del Endecasílabo y el alejandrino. En sus temas esenciales conviene destacar la Tensión generada entre dos fuerzas, positiva y negativa, que a modo de Antítesis vertebran las composiciones con ideas como justicia frente a Explotación, libertad frente a violencia opresiva, trabajo frente a hambre y Actitud heroica y solidaria frente a burocracia y asepsia: “El tren de los Heridos”, “Llamo a los poetas”, “Las cárceles”… Cuarta etapa, final, de madurez Y contención creativa: “Cancionero y Romancero de ausencias”: Libro inconcluso Y póstumo (publicado en 1954), que marca el final de su producción (poemas Escritos entre 1939 y 1942). Consta de ciento treinta y siete (137) poemas, Construidos a modo de diario íntimo, más cerca que nunca de la desnuda y Esencial verdad humana. Su intensa experiencia del amor, de la guerra y de la Muerte le hace aproximarse al aire popular de la canción, del romancillo leve y Profundo (“Tristes guerras”, “No quiso ser”, “Nanas de la cebolla”…). La Experiencia marca el devenir de estos poemas: la guerra, su final desalentador, La muerte de su primer hijo, la condena a la pena de muerte, las cárceles, la Enfermedad y, sobre todo, la ausenta de los suyos. Todo lo conducirá a un Proceso de intimidad, de reclusión gradual en un yo lírico privado de casi Todo. 
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