Obra de Rubén Darío «prosas y profanas»

Share Button

1.-LA POESÍA A PRINCIPIOS DE SIGLO. Modernismo Y GENERACIÓN DEL 98. RUBÉN DARÍO Y Antonio Machado

A finales de Siglo XIX, dos movimientos literarios coetáneos protagonizan cierta reacción contra el Realismo: el Modernismo y la Generación del 98. Ambos comparten un espíritu de protesta ante la realidad española y unas ansias de reforma estética frente a las corrientes literarias precedentes.

Modernismo


El Modernismo literario se produce en el contexto de la crisis de la conciencia burguesa a finales del Siglo XIX, de la que se derivan actitudes inconformistas como la rebeldía política, el aislamiento aristocrático y el refinamiento estético, la bohemia y ciertas conductas asociales y amorales.

Nace en Hispanoamérica hacia 1875 impulsado por el poeta nicaragüense Rubén Darío.
Busca la expresión de una nueva sensibilidad con un nuevo lenguaje: se produce una renovación de la lengua poética y de la métrica, rechazando el prosaísmo y la retórica del siglo anterior. Recibe las influencias del Parnasianismo y el Simbolismo, movimientos poéticos franceses de la segunda mitad del Siglo XIX.

La temática presenta dos campos diferentes: la exterioridad sensible, con la presencia de lo legendario y lo pagano, lo exótico, lo cosmopolita, y la intimidad del poeta, donde aparece el vitalismo y la sensualidad, pero también la melancolía y la angustia.

En cuanto a la estética, decía Juan Ramón Jiménez que el Modernismo era “el encuentro de nuevo con la belleza, sepultada durante el Siglo XIX por un tono general de poesía burguesa”. De ahí el esteticismo dominante y la concepción desinteresada del arte. A ello se une la riqueza de valores sensoriales: es una “literatura de los sentidos”, según Pedro Salinas.

El Modernismo español se caracteriza por una menor “brillantez” externa, menos sonoridades y alardes formales y un mayor intimismo.
En su órbita destacan tres grandes autores que desbordarían ampliamente sus límites:
Valle-Inclán, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez.

Rubén Darío


Aunque nacíó en Nicaragua, contribuyó decisivamente a que en España arraigara el Modernismo, un movimiento que renovó la poesía alejándola por igual del prosaísmo de la lírica realista y del exacerbado sentimentalismo de los peores poetas ROMánticos. Rubén escribe porque ama la belleza y porque se siente a disgusto en el mundo.

En Azul y Prosas profanas, se evade de la realidad retratando un universo exótico habitado por hadas y cisnes, princesas orientales y seres mitológicos; sus versos respiran sensualidad y vitalismo, son impecables en su forma y poseen un estilo colorido y musical que se apoya en audaces efectos rítmicos y en el uso de metros tan insólitos como el eneasílabo.

En Cantos de vida y esperanza, por el contrario, la voz de Rubén, aun sin perder su brillantez estilística, suena más madura y profunda, pues nos habla en tono grave e incluso angustiado de la pérdida de la juventud, el dolor que provoca el paso del tiempo y el miedo desatado por la cercanía de la muerte.

Su ejemplo caló hondo en España, si bien los principales poetas modernistas del país, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, se alejaron de los aspectos más fastuosos de la lírica

de Darío e imitaron sobre todo su faceta íntima, pesimista y existencial. Ambos adoptan una actitud contemplativa y se dedican a ahondar en sus emociones.

LA GENERACIÓN DEL 98

 A pesar de las discusiones acerca de la existencia o no de una Generación del 98, suele denominarse así a un grupo de escritores que sienten el Desastre del 98 como una señal de alarma: “España no tenía pulso”, decían.

TEMAS

 Las preocupaciones de los noventayochistas se sitúan en dos campos fundamentales: la realidad española y los problemas existenciales.

 El tema de España es en ellos central. En sus páginas se mezclan el dolor y el amor por España. Sienten aprecio por la literatura del pasado (desde Berceo a Larra). Bucean en la historia para descubrir las “esencias” de España, los valores “permanentes”. Junto a su crítica del atraso hay una exaltación lírica del paisaje, sobre todo de Castilla, en el que reflejan su estado de ánimo.

 Los problemas existenciales ocupan un lugar muy importante en estos autores. Se preguntan sobre el sentido de la vida, el destino del hombre, sobre el tiempo y la muerte. Y son frecuentes los sentimientos de hastío de vivir o de angustia.

ESTILO


Se propusieron una renovación de la lengua literaria.
Comparten cierto ideal de sobriedad (contra el retoricismo), pero también un gran cuidado de la forma. Otro rasgo común es la recuperación de palabras tradicionales, del mundo rural que se van perdiendo.

Antonio Machado


Nacido en Sevilla, vive en tierras castellanas desde niño. De ideología progresivamente radical, abandona España al acabar la Guerra Civil y muere en Francia. Su poesía sintetiza el clasicismo de las formas, el simbolismo del mundo sensorial y la indagación en sus galerías interiores. Varias obsesiones se repiten en su obra: el paso del tiempo y la nostalgia por la niñez y la juventud perdidas, así como la correspondencia emocional entre los elementos del paisaje y su estado de ánimo.

A través de una conjunción entre lo narrativo, lo descriptivo y lo reflexivo, su obra comprende tres etapas. La primera, representada por Soledades, muestra al poeta de lo interior, de la soledad, de la melancolía por la fugacidad de la vida y los paraísos perdidos. La segunda, representada por Campos de Castilla, supone su integración en la generación del 98, su salida al exterior para expresar el inconformismo con la realidad social, pero también la sublimación de un paisaje idealizado. La tercera y última etapa, representada en Nuevas canciones, es más reflexiva y, en ella, su pensamiento llega a lo sentencioso.

Share Button

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.