Plenilunio susana grey

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A continuación vamos a analizar los personajes principales:

– El inspector:

Lo primero que llama la atención del inspector es que no sabemos su nombre en ningún momento. Tampoco tenemos datos relevantes sobre su aspecto físico. Tan solo sabemos que es un hombre de una mediana edad, pelo gris y ropa más propia del norte que de su nuevo destino.
No es un ser superdotado o de gran cultura, sino un hombre normal, con problemas amorosos y que hasta hace poco llevaba una vida desordenada, abusando del tabaco, el alcohol y frecuentes visitas a prostíbulos. Ha llegado a esta situación por la experiencia traumática de su vida en el País Vasco que también ha destrozado psicológicamente a su esposa. Con el cambio de ciudad el inspector intenta rehacer su vida, aunque no lo consigue. En esta nueva vida ordenada y casi ascética va entrar Susana Grey, con quien va a descubrir la pasión y el amor. De todos modos su complejo de culpabilidad por la enfermedad de su mujer le impide romper totalmente con su pasado. Al final de
la novela esta relación adúltera queda sin solución, con una conclusión abierta a cualquier
desenlace.
En el plano profesional se muestra como un policía concienciado y entregado a su trabajo. Es él que el lleva el peso de toda la investigación del crimen con una entrega obsesiva. Al final de la obra se pone de manifiesto su humanidad en la relación que establece con la otra niña víctima.
En la caracterización del inspector se advierten elementos carácterísticos de la novela negra: un alma atormentada como consecuencia de una vida difícil, un sentimiento de desarraigo muy fuerte y la obsesiva búsqueda de la verdad en medio de un contexto violento.

– El asesino

Se puede considerar el antagonista del inspector. Tampoco sabemos su nombre. En los primeros capítulos, como es habitual en los relatos policíacos, el autor va dosificando la información sobre el sospechoso. Al principio se plantea reiteradamente que el asesino debe llevar impreso el mal en su mirada: “Quien ha hecho algo así tiene que llevarlo escrito en la cara”.
Después vamos conociendo los primeros datos: joven, moreno, con una mano herida y con una profesión manual.
Sin embargo, en el capítulo 12 el autor nos sorprende revelándonos su identidad, aunque no su nombre, a través de sus propios actos y pensamientos. Descubrimos así a un personaje
atormentado y con múltiples frustraciones y complejos consecuencia del ínfimo tamaño de sus órganos sexuales, de su impotencia, de su oficio sin prestigio y de su origen humilde. De su físico también se destaca el gran tamaño de sus manos, sus uñas sucias y rotas, y, sobre todo, el omnipresente olor a pescado del que no puede desprenderse y que incluso impregna su ropa.
Este abandono de su físico refleja en cierto modo todos sus defectos morales, en los que Muñoz Molina hace especial hincapié: desprecia a sus padres, consume películas pornográficas de formacompulsiva y sufre una represión muy fuerte a todos los niveles (social, sexual, familiar y profesional). Como no es capaz de relacionarse con chicas normales busca su liberación atacando violentamente a prostitutas o abusando de las niñas.
En su faceta de criminal destaca su tendencia narcisista que le lleva a enfrentarse a situaciones peligrosas. En varios capítulos se observa la tensión entre el secreto que debe rodear a sus actos y el deseo vanidoso de que todo el mundo sepa lo que él es capaz de hacer.

– Susana Grey

Es la maestra de la niña asesinada, pero su presencia es importante porque va a ser el centro de la trama amorosa de la novela. Su insatisfacción procede de un matrimonio fallido con un hombre con el que nunca fue feliz y por quien lo había dejado todo en su Madrid natal, y de la frustración que le supone el hecho de que su hijo decida irse a vivir con su padre. Es una mujer decidida que se enfrenta con valentía a los problemas y lucha para conseguir la felicidad. De hecho es ella la que toma la iniciativa en la relación amorosa. Se nos presenta como una mujer culta amante de la literatura y de la música, facetas que le va descubriendo al inspector.
Frente a los demás personajes, Susana se nos muestra sensible, culta e inteligente.
Desempeña un importante papel estructurador, pues es el nexo que une a todos los personajes: amante del inspector, amiga de Ferreras, profesora de la niña asesinada y clienta del asesino.

– El Padre Orduña

. El personaje del Padre Orduña, viejo sacerdote jesuita y ex profesor del
inspector, sirve para poner de manifiesto el contraste entre el franquismo y la nueva época fruto de la transición. Aparece caracterizado como cura obrero empeñado en conjugar el cristianismo con el comunismo. Esta es una figura típica de los últimos años de la dictadura. En él perdura otra época.
La realidad ha desbordado los ideales de Orduña que vive totalmente apartado de esta nueva sociedad en la que no encuentra su sitio.
Tiene un importante papel en la novela. Por un lado su existencia y sus recuerdos sirven para explicar la infancia del inspector, hijo de un rojo represaliado en la guerra al que, como profesor, no ha conseguido transmitir sus ideales. Por otra parte cumple la función de escuchar al inspector en una especie de confesión laica mediante la cual los lectores conocemos todas sus frustraciones y debilidades.

– El forense Ferreras

Tiene dos funciones en la narración: En primer lugar, su presencia sirve para que conozcamos los datos forenses sobre la muerte y el ataque de las niñas con gran detalle.
Aparece como un profesional cuidadoso y riguroso en su trabajo. Por otra parte sirve para que conozcamos mejor el pasado de Susana recién llegada a la ciudad, pues era amigo de su marido hasta que este se fuga con su novia.
Su carácter es contrapuesto al del inspector. Mientras este se muestra callado, reflexivo e
introspectivo, Ferreras es jovial, impulsivo y charlatán. En su forma de ver la vida se manifiesta su ideología materialista, poco dada a sentimentalismos inútiles.

– La mujer del inspector

El personaje de la mujer ayuda a explicar la soledad del inspector. En el pasado se deja entrever que tenían problemas y que no eran felices. Esa situación se agrava por los problemas psiquiátricos que sufre como consecuencia de su vida en el País Vasco, donde vivía constantemente amenazada. Esto hace que el inspector se sienta, en cierto modo, responsable de su estado y no sea capaz de terminar con su relación. Ella es la principal dificultad para que el inspector alcance la felicidad con Susana. Al final de la novela sólo sabemos que los médicos del sanatorio le van a dar el alta.

– Fátima

Es la niña asesinada que el inspector sólo conoce después de muerta a través del
testimonio de la maestra y de las fotos y vídeos que hay en su casa. Procede de una familia humilde y en el colegio destaca como la mejor alumna de su clase. En la descripción de su rapto y asesinato el lector asiste impotente al cumplimiento de un destino trágico del que le es imposible escapar.

Paula

. La segunda niña atacada que sobrevive milagrosamente al ataque. Se muestra valiente y con la ayuda del inspector es capaz de afrontar con entereza su situación. Con ella va a establecer una relación muy cercana que choca con la imagen dura que hasta ese momento tenemos de él.
Esta imagen sensible y cariñosa es un nuevo síntoma del cambio que se está produciendo en el inspector a raíz de la relación amorosa con Susana.

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