Poema de 3 estrofas y 4 versos

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El Romance del Duero se encuentra incluido en su libro Soria, escrito en 1923.
Gerardo Diego, en este poema, canta con sencillez y ternura al río
Duero a su paso por Soria. En este romance podemos decir que hay dos temas principales que se contraponen y complementan: el amor y el tiempo. ¿Eternidad del amor? ¿Paso del tiempo y del amor? ¿Paso del tiempo y no del amor? El primer tema tiene que ver con el río Duero del que se dicen su transitoriedad y permanencia eternos, que es testigo de la vida de los hombres. Frente a la presencia y permanencia del río Duero «eterna estrofa» se alza el fin del amor, lo pasajero del amor. Sólo puede entender al Duero el que ama, el que desea que corra el tiempo y no cambie, los enamorados, «sino los enamorados». Este poema está estructurado en 7 estrofas de 4 versos en cada estrofa, de arte menor con versos octosílabos, donde riman en asonancia los pares y dejando libres los demás.
Utiliza la metáfora como recurso literario para destacar las cualidades del río. Así dice que “tiene barbas de plata”, para designar los reflejos de la espuma del agua que parecen barbas. También el término espejo, para referirse al reflejo del agua.
Además de exaltar las cualidades del río, el poeta quiere transmitir el sentimiento de tristeza y nostalgia, porque parece que la ciudad vive de espaldas al río y no baja a contemplarlo ni disfrutar de su belleza. Explícitamente dice: “nadie a acompañarte baja”, “nadie se detiene a oír…”, “indiferente o cobarde la ciudad vuelve la espalda”.
Vemos pues, a lo largo de el poema la reiteración de expresiones en las que el poeta trata de exaltar la soledad del río, a pesar de la proximidad a la ciudad.
En la última estrofa, nombra a los enamorados como las únicas personas que bajan a sus orillas. Pienso que el autor quiere comparar la soledad del río, con la soledad que buscan los enamorados para dar rienda suelta a sus sentimientos.
Para concluir diremos que este poema, es una muestra de cómo, de un asunto sencillo y aparentemente intrascendente, el poeta sabe transformarlo de forma magistral en un gran poema transmitiendo ternura y delicada emoción hacia el río.


El texto aquí seleccionado está compuesto por 5 coplas, cada una formada por 4 versos heptasílabos. Se trata de estrofas breves, con rima asonante en los versos pares, mientras que los impares quedan sueltos.
En la primera estrofa, en el verso
2 el autor hace una alusión a (“unos libros, la mesa”), indicándonos que está en su despacho sentado, observando las pequeñas cosas que habitualmente, de manera subjetiva, conviven con él (“Maravillas concretas”, verso 4). En el verso 3 utiliza la interrogación retórica para dar su opinión sobre las cosas que le envuelven. En la siguiente sigue contemplando con admiración las pequeñas cosas que le rodean («material jubiloso» verso 5). A su vez, en la cuarta estrofa, Guillén sigue analizando su alrededor (‘“la energía de plenitud actúa”). En la penúltima el autor nos comunica su entusiasmo ante la perfección de todo lo creado. Y ya en la última da las gracias a las cosas que tiene y que ha podido conseguir a lo largo del transcurso de su vida aludiendo a la materia de la que están hechas (“esto es cal, esto es mimbre”).
El escritor muestra el prodigioso dominio que tiene del léxico y la gran riqueza expresiva que posee, ya que es capaz de transmitir con detalles matices delicados de la realidad completa y concreta, situada en un momento preciso («hoy lunes»). Sin usar un vocabulario complicado, coas que refleja el convencimiento de Guillén de que no existe un lenguaje poético preestablecido, el autor consigue hacernos ver la realidad con otros ojos, de manera que resalta la belleza de los objetos cotidianos y así manifiesta la plenitud del Universo.
El poema muestra diversos recursos, orientados en general a la concisión y el conceptismo, a la densidad expresiva:
a) personificación («material jubiloso», «átomos / tristes, siempre invisibles», «Gracia de Aparición»),
b) metonimia (» filo escueto/ libro, curva de asa/ taza, cal/ pared, mimbre/ sillón),
c) antítesis, como la oposición jubiloso/ tristes de la estrofa 2.
MÉTRICA:
El romance es un poema lírico-narrativo de origen medieval y popular de versos octosílabos de rima asonante en los versos pares.
TEMA:
La muerte de un niño gitano en una noche de luna llena.
En este romance, la luna, identificada como divinidad de la muerte para los gitanos, aparece como un personaje de la narración. En la fragua, espacio típico del mundo gitano, ejecuta un baile ante un niño con el propósito de atraerlo y llevarlo con ella.
El aire actúa como personaje testigo de toda la escena.
El narrador utiliza un elemento típico de la lírica tradicional: la idea del canto de un ave como señal de mal augurio.
RECURSOS ESTILÍSTICOS:
Personificación de la luna y el aire.
Repeticiónes: luna, luna, luna.
Encabalgamientos: no pises/ mi blancor almidonado (la pausa de fin de verso no coincide con una pausa morfosintáctica – separación entre verbo y CD-)
Metáforas: “polisón de nardos” (femineidad y blancura), “senos de duro estaño” ( símbolo de maternidad y dureza), “el tambor del llano” (rumor de caballos) , “bronce y sueño” (alusión al color de la piel de los gitanos y sueño o ensoñación).
Exclamaciónes: ¡ay, como canta …
Anáforas: El niño/ El niño. El aire/el aire.
Imágenes: cabezas levantadas/ojos entornados.

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