Resumen de el hereje de Delibes por capítulos

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Tiene una amplia obra narrativa, que inicia en 1947 con ¨La sombra del ciprés alargada¨y termina en 1999 con «El hereje«. Se aprecia una notable evolución que va desde relatos tradicionales a otrros de Concepción mas novedosa. Distinguiremos varias etapas:

1 Una época inicial guiada por un fuerte subjetivismo y abundantes descripciones y un estilo realista. A esta etapa inicial se le atribuyen: La sombra del ciprés es alargada, Aún es de día y Mi idolatrado hijo Sisí

Esta etapa inicial es la de un escritor que busca la forma de comunicar un mundo interior poco elaborado de vivencias y reflexiones.Para iniciarse en la novela, tomo un esquema narrativo tradicional que desarrolla con una técnica no muy afortunada y con cierta confusión en su realización.

2 La siguiente etapa se abre con El camino, novela sobre el despertar a la existencia de un niño, Daniel el Mochuelo. La obra supone una metamorfosis en la obra de Delibes y entre sus logros destacan la expresión de la ingenuidad del mundo infantil y la acertada narración del paso desde este mundo hasta la vida plena a través de un paulatino descubrimiento de la existencia.

Sigue con Diario de un cazador (1955) y Diario de un emigrante (1958), que narran las peripecias de un hombre humilde, apasionado por la vida natural, el bedel Lorenzo. En ellas están presentes temas muy queridos para Delibes: la defensa del campo, las actitudes ecologistas la afición a la caza. Se produce una depuración del lenguaje matizado de tonos populares, que sirve de base a una narración sencilla, de gran penetración humana.

Otro tema frecuente en su obra, la soledad, se trata en La hoja roja (1959), descripción de la soledad de un pensionista, mostrando esta figura que la sociedad jubila y el patetismo ante un futuro incierto. La visión crítica, que va progresando a medida que avanza en su carrera, aparece en Las ratas (1962), novela sin apenas hilo argumental, en la que se denuncian las condiciones de vida tan brutales del protagonista. El personaje conecta con otros suyos que se niegan a abandonar su camino en busca de un destino que persiguen fielmente apoyando sus pies en su querida tierra.

En esta etapa, que coincide con el momento en que predomina en España la novela social, la actitud solidaria con los sufridores, los marginados y las gentes pobres se va asentando en la novelística de Delibes. En ella, una cierta crítica de unas formas de vida degradadas y degradadoras ya se dejaban notar. No había en sus proclamas rurales deseo de regreso a un pasado caduco, sino una advertencia sobre un camino, que luego se ha recorrido. Durante toda esta etapa, su actitud crítica no pasa de un dolido humanitarismo, de una simpatía cordial con los desfavorecidos o con los marginados del campo.

3.- La tercera y última etapa arranca con Cinco horas con Mario (1966) y perdura hasta hoy mismo.Este último periodo corrobora la cosmovisión del escritor y la persistencia de unos procedimientos formales cuyo dominio absoluto ya ha adquirido en obras anteriores. Dos rasgos notables lo distinguen de los anteriores una mayor conciencia, desarrollando temas como la deshumanización del hombre contemporáneo, y un notable interés por las vivencias íntimas y las experiencias personales del escritor.

Con la publicación de Cinco horas con Mario (1966), que marca el inicio de una nueva etapa, la narrativa de Delibes evoluciona con lentitud, pero con seguridad, hacia un sentimiento crítico de la injusticia social y en ella aflora la denuncia de determinados comportamientos humanos a la vez que utiliza recursos técnicos modernos e incluso novedosos. Cinco horas con Mario ofrece el prolongado monólogo interior de Carmen a lo largo de una noche en la que vela el cadáver de su marido. A través del obsesionado discurso, Delibes va poniendo paródicamente en solfa el mundo de creencias de la clase media provinciana conservadora que representa la viuda, y, a la vez, expone una respetable actitud de aperturismo en lo político y religioso que es la que encarna el talante liberal y humanitario del personaje de Mario, el difunto.

El criticismo de Cinco horas con Mario es el anuncio del ensañamiento contra el absurdo de la sociedad capitalista superevolucionada de Parábola para un náufrago (1969), parodia del hombre moderno. Sorprende en ella la práctica de procedimientos narrativos y experimentales, poco frecuentes en él. En el fondo, la obra contiene una dura crítica contra la autocracia, la sociedad de consumo, la crueldad gratuita y las actitudes evasivas frente a la crisis de los derechos humanos.

El príncipe destronado recupera el protagonismo infantil y en ella, desde la óptica de un niño, presenta una visión crítica del mundo de los adultos. La guerra de nuestros antepasados (1975) reflexiona sobre los condicionamientos socioculturales de los españoles. En El disputado voto del señor Cayo (1978) hay una reivindicación del hombre del campo, natural y despejado, frente a la artificiosidad, el engaño y las falsas promesas que trae el político cortesano. La obra presenta una defensa del mundo rural y ofrece una consideración pesimista de la acción política. En Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso (1983), reflexión epistolar sobre la soledad y el sentimiento amoroso, critica el comportamiento arribista y deshonesto del protagonista y el conjunto de vejaciones que el poder político avasallador impónía a las empresas periodísticas y, en general, a la sociedad española

Donde esa alerta crítica de Delibes se muestra en toda su contundencia es en Los santos inocentes (1981). En ella pone en contacto dos mundos: el de la humilde gente que trabaja en las posesiones rurales terratenientes y el de las antiguas familias terratenientes que los emplean. La obra se inserta en la tradición del drama rural, pero lo remoza en varios sentidos. El emplazamiento espaciotemporal es bastante preciso: Extremadura y mediados del Siglo XX. Revulsivo fundamental en la novela es el análisis del modo de vida de los empleados agrícolas: explotación, analfabetismo, ínfimas condiciones de vida, humillaciones, impotencia… En suma, un sistema de relaciones feudales que perpetúa una dependencia feudal del señor.

Los años ochenta confirman la solidez y firmeza de toda su trayectoria creadora. En esta etapa reciente la obra de Delibes se abre a otros asuntos, no del todo nuevos en él, pero que ahora irrumpen con más fuerza que antes: una estrecha comunión entre vida y literatura. Ejemplo de ello serán Pegar la hebra (1990), Mi vida al aire libre (1989), y Señora de rojo sobre fondo gris (1991), obra esta última en la que entra con fuerza el subjetivismo autobiográfico.

La producción novelesca de Delibes continúa con Diario de un jubilado (1995), en la que vuelve a presentarnos al personaje de Lorenzo, el cazador y emigrante de los años cincuenta, casi cuarenta años después. Sin embargo en El diario de un jubilado, aquel ser ingenuo y primitivo, de buen corazón y mala lengua se ha dejado arrastrar por la sociedad de consumo, y aquí se nos presenta alejado de lo que en los dos primeros relatos fue imprescindible para él: la caza y la naturaleza.

Su última novela, la única novela de carácter histórico de Delibes, es, a su vez, una de sus mejores obras: El hereje, novela estructurada sobre la historia del Valladolid del Siglo XVI, de la que nos va presentando los cambios económicos, sociales, urbanos, de costumbres, etc., aunque tomando como eje la vida de Cipriano Salcedo que entrará en contacto con las corrientes protestantes que clandestinamente empezaban a introducirse en la Península y cuya difusión será cortada progresivamente por el Santo. Oficio. A través de las peripecias vitales y espirituales de Cipriano Salcedo, Delibes elabora un vivo retrato del Valladolid de la

época de Carlos V, de sus gentes, sus costumbres y sus paisajes. Pero El hereje es sobre todo una indagación sobre las relaciones humanas en todos sus aspectos. Es la historia de unos hombres y mujeres en lucha consigo mismos y con el mundo que les ha tocado vivir. Un canto apasionado por la tolerancia y la libertad de conciencia, una novela inolvidable sobre las pasiones humanas y los resortes que las mueven.

CarácterÍSTICAS DE LA OBRA LITERARIA DE Miguel Delibes

1. Uso de la novela experimental: ensayo de distintas técnicas narrativas

2. Sentido social de la literatura amplio y no político (le interesa la humanidad)

3. Propuesta: rehumanización del hombre mediante una vuelta a la naturaleza

4. Oposición de los valores espirituales a los valores económicos

5. Cristianismo: respeto por la vida y los valores, franciscanismo

6. Preocupación ecológica. La naturaleza es la manifestación física del equilibrio del universo. El hombre y la naturaleza provienen de un mismo creador.

7. Amor por la caza como modo primitivo de supervivencia y de comunión con ella

8. Amor por el campo y por sus habitantes pero con una visión realista

9. Preocupación por recuperar el lenguaje rural

10. Sus personajes son individuos y no los toma colectivamente. Son singulares: tienen nombre y carácterísticas propias

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