Romances historicos literatura

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LA LÍRICA TRADICIONAL


Los primeros testimonios escritos en castellano  de lírica tradicional son de fines del siglo XV, si bien debía cantarse desde mucho tiempo atrás. En este cancionero popular y tradicional, cuya forma más difundida es la del villancico (canción propia de villanos), se manifiestan emociones e ideas de modo finamente estilizado y expresivo. Sería la manifestación artística de las capas inferiores de una sociedad todavía rural y tradicional, que muestra una concepción de la realidad bien distinta de la de clases dominantes.

Esta lírica popular, cuyo universo es, en realidad, el mismo que el de otras manifestaciones de la lírica peninsular como las jarchas o las cantigas de amigo gallegas es solo sencilla en apariencia. Destaca en ella su carácter esencialmente simbólico.
Símbolos como el mar, las aguas dulces (río, fuente, lago…), el mundo vegetal (árboles, plantas, flores, frutos…), el ancho campo (montes, sierras, valles…), los animales (ciervos, aves…), el viento, el sol, la primavera, el alba, apuntan todos a un concepto vitalista del mundo que invita al disfrute amoroso.

 

El


Romancero viejo:


conjunto de romances que se cantaban a finales de la Edad Media. Algunos se han conservado escritos a partir del siglo XV y, sobre todo, en el XVI,  recopilados bien en cancioneros con otros poemas, o en colecciones de romances llamadas romanceros impresos en pliegos sueltos (cuadernillos de cuatro hojas que se vendían a muy bajo precio).

Se denomina Romancero nuevo al corpus de romances escrito por los poetas cultos de los siglos XVI y XVII (Cervantes, Lope de Vega, Góngora, Quevedo…) que continúan cultivando el romance al calor de la revalorización culta de lo popular antes mencionada. Junto a los Romanceros viejo y nuevo, cabría hablar del Romancero oral moderno, inmenso conjunto de romances de la tradición oral recogido desde finales del siglo XIX hasta hoy, tanto en la península como en Canarias, Hispanoamérica y en las comunidades sefardíes dispersas por el mundo.

Origen de los romancesa fines de la Edad Media parece situarse en la descomposición de los grandes poemas épicos.
Al segmentarse definitivamente los largos versos de los cantares de gesta, los hemistiquios iniciales habrían dado lugar a los versos impares sin rima de los romances, mientras que los pares asonantados de estos procederían del segundo hemistiquio de los versos de la épica y de ahí que conserven la rima.  La tendencia creciente de los cantares de gesta a los versos de dieciséis sílabas explicaría la forma octosilábica de los romances.

El origen de los romances como fragmentación de los cantares de gesta explicaría también la abundancia de temas épicos en el Romancero viejo
.

 

Características estructurales y formales


Los rasgos formales y estructurales del romance vienen muy condicionados por el modo de siempre, el modo de transmisión oral y por ese origen lo emparenta con la canción popular y las gestas épicas.

Temáticamente, suelen clasificarse los romances viejos en:

a)
Romances de tema épico castellano (el rey don Rodrigo, Bernardo del Carpio, Fernán González, los infantes de Lara, el Cid…).

b)
Romances fronterizos y moriscos (desarrollan escaramuzas guerreras entre moros y cristianos en las tierras de frontera,  o bien cantan la caballerosidad y refinamiento de los moros)

C)  Romances de tema épico francés (Carlomagno, Roldán, la batalla de Roncesvalles…)

D) Romances novelescos y líricos (temas bíblicos, mitológicos, de historia clásica o puramente inventados)

Anónima la Comedia de Calisto y Melibea
. Constaba de 16 actos. Fernando de Rojas, que dice haberse encontrado el acto I ya escrito por un desconocido y haber continuado la obra. En 1502 se imprime con un nuevo título Tragicomedia de Calisto y Melibea y con importantes novedades, cinco nuevos actos, modificaciones y supresiones, y un prólogo en el que Rojas justifica los cambios La Celestina, nombre del personaje más significativo de la obra.


*Fernando de Rojas nació en La Puebla de Montalbán (Toledo) en el seno de una familia de judíos conversos (su padre fue  condenado por la Inquisición por judaizar). Estudió leyes en Salamanca y en esa época debió de componer La Celestina
. Establecido en Talavera de la Reina en 1507, llegó a ser alcalde de la ciudad. Se casó con una mujer también de familia conversa y vivió, pues, durante toda su vida en el ambiente hostil a esta minoría, como prueba el que, cuando su propio suegro, fue procesado en 1525, al ser propuesto Rojas como defensor, fuera él mismo considerado sospechoso. Murió en 1541.

La Celestina es una obra dialogada de considerable extensión. unos obra de teatro, mientras que otros piensan que estamos ante una novela dialogada.

Los partidarios de que se trata de una obra de teatro argumentan que no existe narrador alguno,  los personajes  hablan siempre directamente y sus palabras son las que crean la realidad que los rodea y ordenan el espacio y el tiempo de la acción. La obra pertenecería al género dramático en razón de los modelos literarios de los que parte: la comedia romana y la comedia humanística italiana.

Amor, muerte, ambición, egoísmo, codicia, lucha de clases son los temas centrales de La Celestina. Hay quienes consideran que la obra tiene una finalidad moral y pretende mostrar a los lectores las consecuencias de los malos comportamientos y otros subrayan la visión que ofrece de esa realidad conflictiva, su desengaño y la concepción de la vida como guerra e incluso, su completo nihilismo.
La Celestina
cierra de modo brillante la literatura castellana medieval, mostrando abiertamente el conflicto entre los nuevos y viejos valores. Los personajes, los sentimientos, incluso los modelos literarios son sistemáticamente destruidos en una sociedad competitiva y materialista. Fernando de Rojas niega los valores del pasado pero no propone otros. En La Celestina no parece existir el futuro.

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