Superación del Realismo, la nueva novela hispanoamericana, y el cuento hispanoamericano

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Superación del Realismo

A partir de 1940 hay nueva forma de novelar caracterizada por: no desaparecen los temas realistas se les trata de otra manera; aparecen temas nuevos (el mundo urbano y problemas existenciales); nuevo tratamiento (innovaciones formales, monólogo interior, inversiones cronológicas…); se mezclan elementos irracionales de oníricos, adaptándose a lo mágico y maravilloso y empleando la magia, el sueño y la fantasía para narrar; y se valora la realidad separada del Realismo tradicional. La realidad y la fantasía se unen en la novela por la presencia de lo mágico o por el tratamiento poético de la acción.

Destacan: José Luis Borges, que refleja la locura en la realidad mediante sus fantasías metafísicas, destacando El Aleph y Ficciones ;
Adolfo Bioy Casares con La invención de Morel;
Miguel Ángel Asturias (premio Nobel en 1967) con Leyendas de Guatemala (gusto por lo mágico y lo mítico) y El Señor Presidente (técnica vanguardista); Alejo Carpentier, caracterizado por la presencia del negro y del indígena, destacando El siglo de las luces;
Arturo Uslar Pietri, que renovó la novela histórica con Las lanzas coloradas;
Y Juan Rulfo con Pedro Páramo (pervivencia de lo terruñero con lo universal), destacando el alcance social y humano, y la maestría técnica y la exigencia estética. Sus temas son la muerte, el poder y la soledad, con El llano en llamas.

La nueva novela hispanoamericana

El BOOM es la “eclosión” narrativa de los 60 desde la publicación de La ciudad y los perros en 1962 de Mario Vargas Llosa. Se implanta una nueva narrativa de influencias mundiales, que continúa con la insuficiencia estética de Realismo. Sin embrago, las innovaciones temáticas y formales que introdujo la estética de lo real maravilloso fueron madurando: se confirma la ampliación temática, tratándose el ambiente urbano y rural; se continúa integrando el Realismo mágico; experimentan con la estructura; se utilizan varios niveles de narración cruzados; se fragmenta el tiempo; hay monólogo interior, estilo indirecto…; hay un perspectivismo múltiple; y se experimenta con el lenguaje.

Destacan:

Mario Vargas Llosa con La ciudad y los perros, ambientada en un opresivo colegio militar de Lima y con una gran complejidad técnica; Conversación en la Catedral; y La guerra del fin del mundo.

Carlos Fuentes con La muerte de Artemio Cruz, donde reconstruye la vida de un hombre poderoso agonizando, con libertad, con varios narradores, saltos en el tiempo…

Julio Cortázar con Rayuela, que tiene un estilo complejo con distintas maneras de seguir la lectura.

Historia de cronopios y famas

Gabriel García Márquez (premio Nobel en 1982) con Cien años de soledad, el mayor acontecimiento novelístico del boom. Es una gran síntesis de todos los elementos de la narrativa hispanoamericana; y El amor en los tiempos del cólera.

Ernesto Sábato con el túnel, novela breve de amor y locura, que arranca y desemboca en un crimen;
Sobre héroes y tumbas, con una visión apocalíptica de nuestro mundo; y Abbadón el exterminador.

Otros importantes son: Guillermo Cabrera Infante (Tres tristes tigres; La Habana para un infante difunto)
, Juan Carlos Onetti (El astillero)
, Roa Bastos (Yo, el Supremo)
, y Isabel Allende (La casa de los espíritus) y Laura Esquivel (Como agua para chocolate)
.

El cuento hispanoamericano

El cuento es un género literario tiene unas carácterísticas fijas por lo que cada uno tiene unos rasgos distintos. Los escritores hispanoamericanos de los 40 y 50 utilizan el cuento para poner a prueba unas técnicas y temáticas que darán lugar a las grandes novelas del “boom”.

La mayoría de los autores comparten rasgos comunes del “boom” hispanoamericano: Realismo mágico (mundos fantásticos, mezclas entre la realidad y la ficción, y situaciones imposibles); se basan en los problemas del hombre con angustia e inquietud; y  usan el subjetivismo, el discurso interior y la jerga para romper la narración tradicional y dificultar la compresión del lector.

A partir de 1940 hay una renovación del género. En el género cuentístico hispanoamericano del S.XX hay una preocupación social y existencial con aspectos del discurso moderno (José Luis González y José Revueltas).

A mediados del S.XX comienzan a publicar cuentos los autores del “boom” hispanoamericano. Destacan: Juan Rulfo, que mezcla lo real y lo irreal; Alejo Carpentier; Julio Cortázar; y Gabriel García Márquez.

En los 60 Alfredo Bryce Echenique y otros, realizaron una crítica social. Otra forma de criticar lo moderno estaba relacionada con el tema de lo ecológico.

También aparecíó el relato fantástico, destacando Julio Cortázar y Jorge Luis Borges.

En los 70 destaca Rosario Ferré.

En los 80 y 90 destacan Óscar Hahn y Julio Ortega.

El cuento hispanoamericano tuvo dos fases: la neovanguardista, desde los 40 hasta los 60 con el “boom”, y el posmodernista en las tres últimas décadas del S.XX.

La mayoría de los autores escribieron cuentos y novelas, pero Jorge Luis Borges y Julio Cortázar escribieron relatos breves.

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