Teatro vanguardista

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Rafael Alberti (1902)


En 1930 escribe El hombre deshabitado definida por Alberti como “auto sacramental sin sacramento”, posee influjo surrealista y responde a una crisis espiritual íntima del poeta. Las obras posteriores están al servicio ideológico Fermín Galán (1931) y Noche de guerra en el Museo del Prado (1956). En una línea esperpéntica se  sitúa la farsa El adefesio (1944).

Pedro Salinas (1891-1951)


Escribíó en el exilio La bella durmienteElla y sus fuentes; mezcla de teatro comercial con teatro de protesta. Se caracterizan por la confusión entre la realidad y la imaginación y el uso de los diálogos. En sus obras largas Judit y el tirano y El director aborda el predominio de lo humano sobre lo irracional y la dificultad de alcanzar la felicidad.

Miguel Hernández (1910-1942)


Publicó dos de sus cinco obras antes de 1936. Durante su “periodo católico” compuso el auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras. Más adelante cultiva un teatro social con ecos de Lope de Vega; en  Los hijos de la piedra (1935) trata el tema minero y El labrador de más aire (1937). Después se entrega al “teatro de combate” en el cual los aspectos literarios pierden calidad en beneficio de los ideológicos:
Teatro de guerra
.

Alejandro Casona (1903-1965)


Seudónimo del asturiano Alejandro Rodríguez. Se dio a conocer con obras como La sirena varada (1934) por la cual obtiene el Premio Lope de Vega. También tuvieron éxito Nuestra Natacha y Otra vez el diablo en 1936, la primera aborda el tema de los reformatorios. La intención pedagógica predomina en obras de su periodo republicano como Retablo jovial, adaptaciones de clásicos para niños. Después de la guerra se exilia en Buenos Aires, ya en México había  estrenado Prohibido suicidarse en primavera. Sus mejores obras corresponden a este periodo: La barca sin pescador, Los árboles mueren de pie y La dama del alba. En la última, la muerte se presenta como una dama que surge para cobrarse una presa en una casona rural asturiana. En estas tres últimas obras Casona rompe con la actitud crítica y acentúa el simbolismo. Fueron representadas con éxito en España a su regreso en 1963, fallecíó en 1965.

Max Aub (1903-1972)


Inicialmente escribe obras que están realizadas con técnicas vanguardistas y cuya temática hace referencia a la imposibilidad del hombre de autocomprensión, de comunicación y conocimiento de la realidad: Narciso, Crimen (1923), Espejo de avaricia (1927 y 35). Durante la guerra su teatro es propagandístico y defiende la causa republicana. En el exilio su teatro es más maduro y se caracteriza por un lenguaje dramático eficaz y original; aborda temas como el nacismo, la Guerra Mundial, etc. En obras como Morir por cerrar los ojos y San Juan (1943).

Federico García Lorca (1898 – 1936)


Destaca por su actitud innovadora, la cual aportó al teatro ideas novedosas. Manifestó en ocasiones su desprecio por los empresarios teatrales que se ocupaban del valor comercial del teatro. Para Lorca el teatro debía ser la síntesis de la poesía y la realidad. También concedía gran relevancia al ingrediente didáctico, así como a su valor comunicativo y a su repercusión social y moral. El tema central de sus obras es el hondo malestar y el dolor del vivir, que está aderezado por otros asuntos importantes: el amor imposible o frustrado, el conflicto entre el deseo y la realidad, el enfrentamiento entre la autoridad y la libertad… Su teatro está totalmente inspirado en la España de su época y por ello toma la figura de la mujer como motivo  en torno al cual se desarrollan los acontecimientos. La mujer, marginada y utilizada por una sociedad patriarcal y machista, puede encarnar el ansia de libertad y realización, por ello “sus mujeres” son rebeldes, aunque  tal rebeldía será ineficaz o autodestructiva. No se puede considerar, no obstante, el teatro de García Lorca como feminista; el interés del autor alcanza a todos los seres marginados, frustrados. A veces la causa la hallamos en el plano metafísico, y el tiempo y la muerte son los responsables, pero con cierta frecuencia las razones son de carácter social.  La influencia del teatro modernista se deja notar, aunque también marcarán su producción: el drama rural, el teatro clásico, el teatro de títeres, la tragedia griega, Shakespeare…Etc. Esta diversidad de influjos determina la diversidad de géneros que abarca la obra dramática de Federico García Lorca.  El estilo de sus obras es el resultado de esa permeabilidad: mezcla verso y prosa, con interés decreciente para el primero y creciente para la segunda. El diálogo cobra mayor riqueza progresivamente y el lenguaje en él utilizado refleja el gusto por lo popular y el arte poético.

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