Tendencias teatro anterior a 1936

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EL TEATRO ANTERIOR A 1.939. TENDENCIAS, AUTORES Y OBRAS PRINCIPALES


En las primeras décadas del s.XX, la escena teatral estaba dominada por el drama realista y las obras de J.Echegaray. En este ambiente se produjeron diversos intentos de renovación teatral (Unamuno, Valle-Inclán, Lorca) sin demasiado éxito. Se desarrollan, por tanto, dos tendencias: una preferida por un amplio público y otra para minorías.Dentro del teatro más comercial, destacan las obras de BENAVENTE (Premio Nobel -1.922) y  el teatro cómico.
El teatro de J. BENAVENTE es una crónica de las preocupaciones y prejuicios de los burgueses, por medio de una suave ironía y supone un medio de evasión para el espectador. Entre ellas:
Los intereses creados, sobre el poder del dinero o La malquerida, sobre el sentido de la honra.El teatro cómico tiene una finalidad lúdica. Como autores más significativos destacan:
los hermanos Álvarez Quintero, cuyas obras se ambientan en Andalucía y reflejan una vida amable, destacando el diálogo gracioso;
MuñozSeca, creador del astracán, basado en la comicidad de acciones, situaciones y personajes (La venganza de don Mendo)
Y C.Arniches, que destaca por el sainete, de ambiente madrileño y por la tragedia grotesca, que mezcla la comicidad con la gravedad de contenido:

La señorita de Trévelez

Dentro del teatro cómico siguen triunfando las obras con elementos líricos: la revista,el vodevil y la zarzuela.Los intentos de renovación teatral, influidos por las nuevas tendencias europeas (teatro poético, expresionista, PIRANDELLO,BRETCH) no tuvieron gran éxito en nuestro país. Estos cambios se centraban en la escenografía, la creación del director de escena y nuevos enfoques ideológicos. Entre los primeros intentos de renovación teatral, destaca la obra de Miguel Hernández, Alberti y, principalmente, Unamuno y Azorín.- El teatro desnudo de UNAMUNO suprime los efectos escénicos (decorados, iluminación..) reduce los personajes, la acción y los elementos retóricos del lenguaje. Se convierte así en un cauce más para expresar los conflictos humanos que le obsesionan: existencia de Dios, desdoblamiento de personalidad, el destino. Entre sus obras:
El otro, La venda.
.- AZORíN escribe numerosos artículos sobre la necesidad de la renovación teatral (estructura de la obra, importancia del director de escena, supresión de acotaciones ..) y él mismo escribe un teatro antirrealista, en el que los temas básicos son la felicidad, el tiempo o la muerte.Este teatro renovador alcanzará la cima con la obra de Valle-Inclán y Lorca, que logran obras de gran calidad que influyen en el teatro posterior y siguen estando vigentes.En la obra dramática de VALLE-INCLÁN  se observa una constante voluntad de renovación, que dificultó durante mucho tiempo su puesta en escena y que culmina en la creación del esperpento.
Sus primeras obras reflejan la influencia del Modernismo
: El marqués de Bradomín o El yermo de las almas, que desaparece en las obras del llamado ciclo mítico; éstas son obras localizadas en una Galicia mítica e intemporal, en la que el ser humano se rige por fuerzas primarias (lujuria, soberbia, crueldad,despotismo, superstición, magia ..):
Comedias bárbaras o Divinas palabras.
En las farsas, Valle-Inclán introduce personajes de las farándulas, disfraces y el teatro dentro del teatro. Casi todas ella están en verso y el tema principal es la crítica de la España del momento, principalmente sus instituciones (monarquía, ejército); ejemplo de ellas son:
La cabeza del dragón o La Reina castiza
. Sin embargo, su creación más característica fue el esperpento.
Ésta es una técnica en la que la realidad es destruida sistemáticamente a través de la deformación o el absurdo en todos los niveles (físico, espiritual, lingüístico), para transformar la imagen revelándola tal y como es. Es un instrumento de desenmascaramiento con el que critica la España decimonónica y del s.XX. El esperpento es característico de:
Luces de bohemia o la trilogía:
Martes de carnaval


LORCA,figura reconocida internacionalmente por su obra poética y teatral, desarrolla un teatro en el que conjuga la palabra con la música, la danza y la escenografía. En toda su producción se manifiesta la oposición entre la libertad y la autoridad, que siempre se impone y que produce frustración, insatisfacción, violencia y tragedia en su obra. Sus primeros dramas reflejan la influencia del Modernismo:
El maleficio de la mariposa o Mariana Pineda
. Posteriormente escribirá cuatro farsas que desarrollan el conflicto derivado de los matrimonios de conveniencia entre el viejo y la joven:
Tragicomedia de don Cristobal y la señá Rosita o La zapatera prodigiosa
.Las llamadas comedias imposibles se denominadn así por la dificultad de su representación y reúnen tres títulos:
Así que pasen cinco años, El públicoy Comedia sin título (incompleta). En ellas se aprecia la influencia del Surrealismo en la ruptura de la lógica espacio-temporal, el desdoblamiento de la personalidad y la posibilidad de varias interpretaciones. Finalmente, las tragedias
:
Bodas de sangre, Yerma y La casa de BernardaAlba, son escritas en una época de plenitud, de reconocimiento internacional. En ellas, en un ambiente rural, la mujer ocupa un puesto central, lo que muestra su sensibilidad ante su situación en la sociedad del momento. 

LA NOVELA DE POSTGUERRA HASTA FINALES DE LOS AÑOS 70. TENDENCIAS, AUTORES Y OBRAS PRINCIPALES

La novela de postguerra arranca con la pérdida de importantes referentes literarios: bien por su muerte (Unamuno, Valle…),  bien por el exilio (Sénder, Ayala..), bien porque en España tuvieron que escribir bajo censura y ajenos a las corrientes europeas (Hemingway, Grahan Greene…).Los narradores del exilio siguieron diversos caminos, manteniendo el contacto con la literatura extranjera, aunque en una primera etapa, la evocación de España será una constante: la lucha, la nostalgia… Entre ellos, destacan:

Ramón J. Sénder

Mantiene en el exilio una abundante producción y variedad de temas; destacando:
Réquiem por un campesino español (el odio causado por la guerra)

Rosa Chacel

Su primera obra fue ejemplo de la literatura “novecentista”, cercana al ensayo y con influencia de las ideas de Ortega. En el exilio continúa su obra, siendo constante la reflexión y la penetración psicológica en ella:

Memorias de Leticia Valle

Dentro de España, en los años 40, se siguen diversas líneas narrativas:

Literatura oficial

Favorecida por el régimen, que defiende valores ligados a la ideología dominante: el honor, el valor español, la familia, la religión…

Literatura no oficial

Presenta una gran desorientación en los primeros años; desarrollándose sobre todo, una novela realista y, en general una literatura de evasión.El género arranca con la novela existencial, obras cargadas de un clima de opresión, angustia, malestar, descontento…, cuyas causas no se señalan, pero que sólo se explican por un contexto que no ofrece salidas a los personajes.Dos son las obras más representativas de esta literatura:
La familia de Pascual Duarte, de Cela, con la que inicia la corriente llamada tremendismo (aspectos más sórdidos de la vida) y Nada, de Carmen Laforet.
En los años 50, se inicia una tímida apertura hacia el extranjero, buscando reconocimiento internacional (ingreso en la ONU, 1.955), que se refleja en cierta relajación de la censura. Surge así una literatura social y realista, que denuncia la falta de libertades y la problemática social (pobreza, alienación de los trabajadores, la frivolidad de las clases altas…); mostrando solidaridad con los más oprimidos. Es una novela en la que no interesa lo que le pase a un individuo, sino que se tiende al protagonista colectivo o representativo de un grupo social y se reduce el argumento, el tiempo (un día o menos) y el espacio para centrar la historia. La novela precursora de esta literatura fue: 
La colmena, de C.J.Cela.Dentro de ella, encontramos dos tendencias:

Realismo puro

: El narrador es totalmente objetivo y se reproducen vivencias de los protagonistas caracterizadas por la soledad, la frustración o la decepción. Ej.
El Jarama, de R. Sánchez Ferlosio.

Realismo crítico

La literatura es una forma de influir en la ideología y  concienciar al público: condiciones de trabajo de los obreros, explotación, la emigración, las chabolas… Destaca:
La zanja, de Alfonso Grosso o Central Eléctrica, de López Pacheco.
En los os 60, con la publicación de Tiempo de silencio, de L. Martín Santos surge una nueva novela que, sin abandonar del todo los temas sociales, va a llevar a cabo una gran renovación formal, que obliga al lector a una lectura más activa. Esta renovación recoge la influencia de las innovaciones llevadas a cabo por novelistas europeos y norteamericanos (Kafka, Proust, Joyce…) e hispanoamericanos (Vargas Llosa, García Márquez…)Los cambios producidos afectan principalmente a la estructura y las técnicas narrativas y se caracterizan por: Un narrador que interviene y denuncia; utilizando alternativamente la primera y la tercera persona, e, incluso, la segunda. Es frecuente el perspectivismo, diferentes puntos de vista sobre un mismo hecho.

La presencia de un tiempo reducido y la ruptura de la linealidad temporal;

se producen retrocesos al pasado, saltos temporales o superposiciones de distintos planos. La estructura externa se innova con la introducción de secuencias y discursos ininterrumpidos. En cuanto a la interna, destaca el uso de la estructura de contrapunto, con varias historias que se alternan, que se convierte en calidoscópica, cuando éstas son muchas. También destaca la ausencia de desenlace.
Presencia de otros tipos de textos: importancia de la descripción exhaustiva y de los textos argumentativos o las digresiones del narrador. También un tipo de diálogo:
el monólogo interior o fluir de conciencia.
Riqueza lingüística, destacando la creación de nuevas palabras, distintos lenguajes, registros …

Empleo expresivo de la tipografía:

ausencia o uso especial de la puntuación, separación especial de las palabras, uso de distintos tipos de letras … Entre las obras que reproducen esta renovación formal: Tiempo de silencio, de L. Martín Santos. En ella se hace una descripción de la España de los años 40 y una reflexión sobre su historia y cultura, criticando con dureza la pobreza, las desigualdades sociales, la mediocridad y el conformismo. Todo ello a través de novedosos rasgos formales.
Señas de identidad, de J. Goytisolo; en la que el protagonista, que se siente desarraigado en su patria, busca en su pasado sus rasgos de identidad, que le llevan a una reflexión sobre la historia, la cultura e ideas que han imperado en España.
Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes. Partiendo del realismo tradicional y crítico, Delibes se hace eco de la renovación técnica en esta obra. Trata del monólogo de una mujer durante la noche en que vela el cadáver de su marido. A través de su discurso, se retrata a la clase media, conservadora y mediocre y una visión de la España de postguerra que se contrapone a los ideales y preocupaciones sociales de su marido (Mario). Esta efervescencia experimental se acentúa a fines de los sesenta, llegando a extremos insospechados y produciéndose un rechazo total por la anécdota. Todo ello provocará en los años
70 una reacción contraria, en la que se moderarán dichos experimentos y se recuperará el gusto por la historia. Desde entonces, y a pesar de la existencia de diferentes tendencias, se detectan rasgos comunes: Interés por la historia. Variedad estilística y temática (historia, vida cotidiana, conflictos individuales, la fantasía…) Destacan autores como: Eduardo Mendoza:

La verdad sobre el caso Savolta


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