10 poemas del modernismo

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 Benjamín Jarnés
Benjamín Jarnés es otro de los novelistas injustamente olvidados de esta generación. Comienza su obra con El profesor inútil novela de escasa acción, con más interés por sus intelectualismo y su lirismo. Otras obras son como Locura o muerte de nadie, Paula y Paulita o Lo rojo y lo azul. Su producción literaria se halla próxima al 27.

Ramón Gómez de la Serna


Su labor como novelista se ha estudiado poco y mal. Su primera novela es El ruso. En El doctor inverosímil se presenta ya la tónica general y los procedimientos típicos de Ramón; Es una sucesión arbitraria, fortuita y descoyuntada de estrambóticos casos clínicos resueltos a golpe de intuición supercientífica por este doctor del absurdo que cura con greguerías. La viuda blanca y negra es el primer libro que merece el título de novela por su estructura y por sus dimensiones. En El incongruente hace acto de presencia la irrealidad. Otras obras son: Cinelandia, El torero Carancho, La mujer de ámbar, Rebeca, El hombre perdido…

La poesía: Juan Ramón Jiménez (1881-1958)


Nació en Moguer (Huelva), en 1881, en el seno de una familia de cultivadores y exportadores de vinos. A los once años fue alumno interno en el colegio de los jesuitas del Puerto de Santa María (Cádiz).En su adolescencia partió hacia Sevilla para estudiar Derecho, aunque se interesó más por la poesía y la pintura .
En abril de 1900 se traslada a Madrid. Este viaje se debe en parte a una invitación del poeta modernista Francisco Villaespesa, autor que conoce los primeros poemas de Juan Ramón y comparte con él su pasión por Rubén Darío. Ese mismo año aparecen sus dos primeros libros: Ninfeas, y Almas de Violeta . Regresa a Moguer, afectado por una neurosis depresiva que arrastrará toda su vida debido a la temprana muerte de su padre. En 1901 su familia le ingresa en el sanatorio de enfermos mentales de Burdeos, donde Juan Ramón aprovecha para profundizar en su conocimiento de la poesía francesa y escribe Rimas. Con Arias tristes reafirma su fama de poeta.
Volverá a Madrid en 1911 y se instalará en la Residencia de Estudiantes. Es en esa fecha conoce a Zenobia Camprubí Aymar, de quien se enamora profundamente. Se casará con ella en 1916 en Nueva York.
Del viaje por mar a América junto a su futura mujer surge el libro Diario de un poeta recién casado. En este viaje el poeta redescubre el mar, que pasará a ser uno de sus más importantes símbolos poéticos, hasta el punto de que él mismo cambiará posteriormente el título del libro por Diario de poeta y mar. Con esta obra se abre el ciclo de la poesía pura y de la intelectualización de la lírica juanramoniana.
Tras su vuelta a Madrid, encabeza movimientos de renovación poética, dirige diferentes revistas literarias y entra en contacto con los principales poetas de la Generación del 27. Irán surgiendo libros como Eternidades, Piedra y cielo, Poesía, Belleza…
Al estallar la guerra civil, Juan Ramón siguió la causa republicana y el Gobierno le facilitó pasaporte diplomático como agregado cultural honorario de la Embajada de España en Washington. Viaja así de nuevo a América acompañado de su esposa, esta vez para quedarse. Tras vivir en varios sitios se instala definitivamente en Puerto Rico. En estos años escribe los libros más destacados de su última etapa: En el otro costado, La estación total, Romances de Coral Gables , Animal de fondo , Dios deseado y deseante y el largo poema Espacio.

El año 1956 tendrá para él una doble cara: la concesión del premio Nobel de literatura y la muerte, 3 días después, de Zenobia, hecho del que el poeta ya no se recuperará. En 1958 fallece. Sus restos y los de su esposa fueron trasladados al cementerio de Moguer



Trayectoria poética

Para el autor vida y obra vienen a ser una misma identidad. Él no habla de su poesía sino de su Obra, con mayúscula y comparando su labor con la de un dios. Creía en la unidad total de toda su producción y para él crear era cumplir con su destino humano.
Podría decirse que toda la actividad poética de Juan Ramón no fue otra cosa que la exaltación y la apropiación de la Belleza, que persiguió a través de la forma y de los sentidos, a través de la palabra exacta y de la inteligencia.
Hay que tener presente que su evolución poética, con unas constantes (como la soledad abstracto.


Hay un de 1918 que resume la evolución de su poesía hasta ese momento:
Vino, primero, pura, /vestida de inocencia; / y la amé como un niño. //
Luego se fue vistiendo / de no sé qué ropajes; / y la fui odiando sin saberlo. //
Llegó a ser una reina, / fastuosa de tesoros… / ¡Qué iracundia de yel y sin sentido! //
… Mas se fue desnudando. / Y yo le sonreía. // Se quedó con la túnica /
de su inocencia antigua. / Creí de nuevo en ella. //Y se quitó la túnica, /
y apareció desnuda toda… / ¡Oh pasión de mi vida, poesía /
desnuda, mía para siempre! //
Mucho más tarde el poeta reducía su evolución a las tres fases siguientes:
1) Época sensitiva, desde sus comienzos hasta 1915 aproximadamente
2) Época intelectual, desde 1916 hasta 1936
3) Época suficiente o verdadera, desde 1936 hasta su muerte.


1)Época sensitiva/ Sed de belleza: Coincidiría con la poesía de ropaje modernista aludida en el poema, tras unos comienzos de neorromanticismo e influencia simbolista (que se corresponden con la poesía pura, vestida de inocencia, a la que se refiere el primer verso), si bien el modernismo estaba ya presente en los dos primeros libros de Juan Ramón, Ninfeas y Almas de violeta. Este periodo modernista va de 1908 a 1915 y dentro de él destacan los siguientes títulos: La soledad sonora, Poemas májicos y dolientes, Sonetos espirituales y Estío. También pertenece a esta época el conocido libro en prosa poética Platero y yo, publicado por primera vez en 1914 y su edición completa tres años más tarde.
2)Época intelectual/ Sed de inteligencia: La obra ya aludida de 1916, Diario de un poeta recién casado, supone la ruptura definitiva con el modernismo y el paso claro hacia una nueva sencillez: la poesía desnuda o intelectual, en la que se elimina lo anecdótico para dejar paso a la concentración conceptual y emotiva. Por eso predominan los poemas breves, densos, en versos escuetos y preferentemente libres, sin rima o con leves asonancias.
Ya hemos citado anteriormente los libros principales de esta etapa, que termina con una obra escrita entre 1923 y 1936: La estación total. Hay unos versos definitorios de esta poesía esencial, al comienzo del libro Eternidades:

¡Inteligencia, dame / el nombre exacto de las cosas! /…
Que mi palabra sea / la cosa misma, /
creada por mi alma nuevamente. /
Que por mí vayan todos los que no las conocen, a las cosas… /

3)
Época Suficiente o Verdadera/ Sed de eternidad
Durante su exilio en América, Juan Ramón prosigue invariablemente su indagación poética, por encima de las circunstancias, cada vez más encerrado en sí mismo y atento sólo a una Obra cada día más exigente y ambiciosa. Es la etapa por él llamada suficiente o verdadera.
Los dos títulos principales de este periodo, ya aludidos, son Animal de fondo y Dios deseado y deseante . En ellos se produce una identidad entre el yo poético y la divinidad y una exaltación del ánimo que tiende al misticismo, como consecuencia de la eternización. Al final de su evolución -depuración- poética, Juan Ramón Jiménez acabará identificando Obra y Belleza con dios y eternidad, en una poesía de carácter pseudomístico donde sujeto y objeto poético se funden y tienden a lo absoluto.

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