El Misterio del Sabueso de los Baskerville: Resumen Detallado de la Investigación de Sherlock Holmes

Resumen Detallado de la Investigación del Sabueso de los Baskerville

7.1. Capítulo Primero: El Señor Sherlock Holmes

El Sr. Holmes y su ayudante Watson están examinando un bastón que una persona olvidó el día anterior cuando fue a hacerles una visita, seguramente para contratar sus servicios. Watson comienza a examinarlo diciendo que debía pertenecer a un médico de cabecera, entrado en años, con gran prestigio, rural, etc…

Acto seguido, Holmes coge el bastón y comienza a examinarlo, deduciendo que casi todas las afirmaciones de su amigo son falsas; solamente había acertado que era un médico rural.

Llaman a la puerta, y casualmente era el Dr. Mortimer, pero no era para nada como Watson lo esperaba. Era un hombre alto, delgado y con nariz larga y ganchuda. Tras recuperar su bastón, los detectives se dan cuenta de que la mayoría de sus deducciones no eran muy acertadas. Tras la debida presentación, el Dr. Mortimer comienza a contar el porqué de la visita.

7.2. Capítulo Segundo: La Maldición de los Baskerville

El Dr. Mortimer comienza a hablarles sobre un manuscrito que lleva en el bolsillo, que puede serles de gran interés y es el motivo de que pida su ayuda.

En dicho papel se narra una leyenda, extraña y pintoresca, sobre un sabueso: el sabueso de los Baskerville. En ella se cuenta que en una época la mansión pertenecía a un hombre llamado Hugo, que era un hombre malvado y salvaje. Dicho hombre se enamoró de la hija de un terrateniente que vivía cerca de la mansión, pero la señorita lo evitaba debido a la crueldad por la que era famoso. Un día, un grupo de amigos tan desalmados como él mismo secuestraron a la doncella y la encerraron en una de las torres de la mansión. En un acto de valentía, la joven descendió de la torre por la enredadera que cubre las paredes de la casa y se dispuso a recorrer las millas que había de su casa a la mansión.

Al ver que la muchacha había desaparecido, Hugo se lanzó en su busca; decidieron lanzar a los sabuesos en busca de ella.

  • Se encontraron con un pastor al que preguntaron acerca de si había visto a Hugo. Él dijo que sí, y que iba seguido de un sabueso infernal.
  • Al llegar a un valle vieron a Hugo con un infernal sabueso encima de él, desgarrándole el cuello, y desde entonces el malvado sabueso persigue a la familia.

Acto seguido, el Doctor pasa a leer el periódico en el que se narra la muerte de Sir Charles Baskerville, el propietario más actual de la mansión, diciendo que sufría problemas de corazón y que esa fue la causa de su muerte.

Después cuenta cómo encontró a Sir Charles y dijo que había encontrado una gran huella de sabueso en el suelo.

7.3. Capítulo Tercero: El Problema

El Dr. Mortimer narra sus opiniones acerca de lo sucedido; dice que, según él, con lo que están tratando es algo sobrenatural, debido al tamaño de las huellas que vio y el testimonio de algunos vecinos del páramo.

Procede a describir la situación de los elementos de la mansión de los Baskerville. Dice también que Sir Charles permaneció en el portillo que da al páramo un periodo de tiempo, ya que vio la ceniza del cigarro.

Cuando Holmes le pregunta acerca de qué servicios necesita de ellos, él responde que lo que quiere es pedirles consejo acerca de lo que debe hacer con Sir Henry Baskerville, ya que podría sucederle lo mismo que al antiguo dueño. A lo cual Holmes dijo que le diera 24 horas para pensar, que fuera a buscarlo y que permanecieran en Londres.

Holmes se encierra en casa para pensar y cuando Watson llega a casa le cuenta lo que ha podido deducir: dice que Sir Charles huía de algo y que ahora tienen que averiguar de qué. Quedan con el doctor y con el baronet al día siguiente.

7.4. Capítulo 4: Sir Henry Baskerville

Sir Henry era un hombre robusto, con la piel curtida y las cejas espesas; su mirada era fuerte y tranquila. Eso es lo que vieron los detectives cuando él y su amigo Mortimer entraron en su casa.

Tras presentarse, Sir Henry dice que le han enviado una carta, un tanto extraña, en la que hay pegada una serie de recortes de una revista. En ella se leía: «Si da usted valor a su vida o su razón, se alejará del páramo».

Holmes cogió el Times y lo examinó hasta que descubre que todos los recortes de la carta están sacados de un artículo de dicho periódico.

Le pregunta si ha notado algo extraño desde que vino a Londres, a lo cual él dice que sí: que ha perdido una bota, a lo cual Holmes resta importancia. Quedan para almorzar ese mismo día. Justamente cuando salen los dos clientes de la casa, Holmes y Watson los siguen a una distancia prudente. Se dan cuenta de que hay un cabriolé que sigue al doctor y su acompañante. De repente, se acercan pero solamente consiguen ver una barba espesa. Holmes echa a correr detrás de él pero no consigue alcanzarlo. Entran a una oficina y mandan a un muchacho buscar en las papeleras de los hoteles un ejemplar del Times recortado con la excusa de que se les ha perdido un telegrama.

7.5. Capítulo 5: Tres Cabos Rotos

Partieron hacia el hotel donde habían acordado almorzar con sus clientes. Cuando llegaron, Holmes preguntó acerca de si podía ver la lista de las personas que se alojaban en el hotel. Cuando las miró, hizo una serie de preguntas para confirmar que allí no se alojaba la persona que había enviado la carta, y efectivamente, allí no había nadie sospechoso.

Se encontraron con Sir Henry, que al parecer había vuelto a perder otra bota, pero esta vez era una vieja y usada. Estaba muy enfadado; preguntó a las personas del hotel pero nadie sabía nada.

Durante el almuerzo, hablan sobre lo que hará el baronet, el cual había decidido ir a vivir a la mansión de su familia. Holmes le dice que no puede ir solo, que necesita que alguien le acompañe, por lo que deciden que sea Watson quien vaya con él. Cuando se disponían a salir, el baronet encuentra su bota, la nueva, y extrañado, sin saber cómo ha llegado allí, se la lleva.

Estando en casa, Holmes recibe dos telegramas: en uno Sir Henry decía que Barrymore estaba en la mansión, y en el otro, el chaval que habían mandado a buscar el Times en las papeleras, decía que no había encontrado la hoja recortada. Acto seguido llaman a la puerta: era el conductor del cabriolé, quien les pudo proporcionar la misma información de la cual ya disponían.

7.6. Capítulo 6: La Mansión de los Baskerville

Watson se dispone a partir hacia la mansión de los Baskerville, junto con Sir Henry.

Pasaron por diferentes tipos de paisaje; Watson lo empleó para poder conocer mejor a sus acompañantes y forjar un poco más de amistad.

Sir Henry comentó que hacía ya mucho tiempo que no había pasado por allí, desde que era un adolescente. Pasa a describir la mansión que ya se divisaba desde el cabriolé. El conductor dice que se ha escapado un preso de prisión, y que todavía no lo han vuelto a coger; está escondido en el páramo, según se cree. Era el asesino de Notting Hill.

Llegaron ya a la casa, recorrieron sus patios. Cuando llegaron, los recibió el servicio: Barrymore y su mujer. Tras ofrecerles las primeras cosas, Barrymore anunció que cuando Sir Henry hubiera encontrado a alguien para sustituirlos, les gustaría marcharse. A pesar del entusiasmo con el que el baronet había llegado a la casa, daba a entender que no le había gustado mucho; que no era un sitio muy alegre. Cuando estaba casi dormido, Watson escuchó en la noche los sollozos de una mujer, desgarrada por el sufrimiento.

7.7. Capítulo 7: Los Stapleton de la Casa Merripit

Al día siguiente, Watson y Sir Henry coincidieron en que la noche anterior una mujer estaba llorando amargamente. Por lo que decidieron preguntar a Barrymore acerca de lo sucedido. Él respondió que solamente había dos mujeres en la casa: la fregona y su mujer; la primera vivía en la otra ala, y aseguró que su mujer no emitió esos ruidos. Pero no era verdad, ya que Watson pudo verla y tenía los ojos hinchados.

Para atar cabos, lo que hizo el detective fue ir a ver al administrador de correos para cerciorarse de que Barrymore había recibido el mensaje que le habían enviado. Así descubrió que no lo habían recibido él mismo, sino su mujer, ya que él se encontraba en el ático.

Cuando volvía para casa se encontró con un desconocido, que tras presentarse descubrió que se llamaba Stapleton. Tras una pequeña charla acerca de la misteriosa muerte de Sir Henry, el hombre invita a Watson a pasar por su casa, para así presentarle a su hermana, a lo cual accedió. Le mostró un poco el páramo, le habló sobre la ciénaga de Grimpen, y le dijo que podía cruzarla sin problema. De repente, un largo aullido recorrió el páramo, helando la sangre a cualquiera que lo escuchara. Stapleton vio una mariposa y se lanzó tras ella; entonces la hermana de éste apareció cuando Watson se disponía a presentarse y le dijo: «¡Márchese, vuelva a Londres inmediatamente!», diciéndole que era por su propio bien, que debía marcharse.

Llegaron a la casa e invitaron a pasar a Watson. Tras una conversación, él se marchó. De repente, la Señorita Stapleton apareció y se disculpó por lo que había dicho, ya que había habido un malentendido; eso que le había dicho era para Sir Henry.

7.8. Capítulo 8: Primer Informe del Doctor Watson

Este es el primer informe que Watson manda a Holmes. En él cuenta que se cree que el preso del páramo ya se ha marchado, por lo tanto los granjeros ya duermen mejor. Dice también que el baronet empieza a interesarse por la señorita Stapleton, ya que es una mujer hermosa y fascinante. Se supone que una unión así debería de agradar a su hermano, pero no parece ser así.

Narraba también que había conocido a otro vecino del páramo, el señor Frankland, cuenta que es un hombre al que le apasionan las leyes.

Cuenta que la pasada noche, él oyó a una persona cruzando por delante de la habitación en la que dormía. Salió a ver quién era y descubrió que era Barrymore. El mayordomo entró en una habitación; Watson observaba desde la puerta, vio que el criado movía la vela en el cristal. Tras unos minutos, apagó la vela, y el detective se apresuró en volver a su habitación.

7.9. Capítulo 9: La Luz en el Páramo

A la mañana siguiente de la noche narrada en el capítulo anterior, Watson fue a mirar la ventana de la habitación en la que había estado Barrymore. Es la mejor desde la cual se puede ver el páramo. El detective lo comenta con el baronet, y deciden que la noche siguiente van a seguir a Barrymore para saber lo que hacía.

Una vez finalizada la conversación, Sir Henry se dispuso a salir, por lo que Watson hizo lo mismo. El baronet se vio sorprendido y le dijo que había quedado con la señorita Stapleton, por lo que no podía acompañarle.

Cuando ya había marchado, Watson comenzó a tener remordimientos por lo que decidió seguirlo. Lo encontró y estaba con la hermana del naturalista, por lo que decidió esperar a lo lejos para que éstos no pudieran verlos. Entonces Stapleton apareció de no se sabe dónde y avanzó hacia la pareja. Pareció que mantenían una discusión; más tarde, su hermana y él se marchaban dejando al baronet solo y desconcertado.

Esa misma noche, decidieron ir a espiar a Barrymore. Esperaron toda la noche, pero no oyeron ni vieron nada, pero a la noche siguiente lo volvieron a intentar y recolectaron sus frutos. Sorprendieron a Barrimore, quien les contó la verdad: encendía una vela y veía una luz en el páramo; era el asesino que andaba suelto; estos le proporcionaban comida y bebida, ya que era el hermano de su mujer. Tras su confesión, los dos amigos decidieron ir a la caza del preso, pero no pudieron atraparlo. Mientras lo intentaban atrapar, Watson vio la figura de un hombre, sobre un risco, mirando lo que pasaba; cuando volvió a mirar, ya no estaba allí.

7.10. Capítulo 10: Fragmento del Diario del Doctor Watson

Debido a que deciden no decir nada sobre el fugitivo del páramo, Barrymore decide contarles algo más, que nadie sabe, sobre la muerte de Sir Charles Baskerville. Dijo que se había citado con una mujer y por eso la esperaba en el portillo, aguardaba su cita. Dijo que encontró las cenizas de una carta, escrita con letra de mujer, en la que se podía leer: «Por favor, por favor, como es usted un caballero, queme esta carta y esté junto al portillo a las diez en punto». Fdo. L.L.

Watson salió a dar un paseo; cuando volvía se encontró con el Dr. Mortimer y decidió preguntarle acerca de las iniciales de la carta. Él respondió que se trataba de la hija de Frankland. Le contó su historia, en la cual su padre la abandonaba; gracias a las ayudas económicas de la gente y especialmente de Sir Charles, la señorita Lyons salió adelante.

El detective mantiene una conversación con el mayordomo, en el que le dice que él también conoce la existencia de otro hombre en el páramo; que el preso lo ha visto más de una vez.

7.11. Capítulo 11: El Hombre del Risco

Watson decidió ir a Coombe Tracey para buscar a la señorita Lyons y para ver si, por fin, podían aclarar algo en sobre el asunto. Habló con ella, le preguntó acerca de si se carteaba con Sir Charles; respondió que sí. La misma respuesta obtuvo el detective cuando preguntó si había tenido una cita con él, pero había un matiz: nunca acudió a ella. Dijo que le había pedido una cita para pedirle ayuda para divorciarse de su marido, que la abandonó. Eso fue todo lo que dijo.

Regresó a casa el detective, y en el camino se encontró con el padre de la persona con la cual acababa de tener una conversación. Mandó a un mensaje a Sir Henry diciendo que volvería para la cena.

Frankland dijo que sabía dónde se escondía el preso, y este le hizo subir hasta el ático donde tenía un telescopio apuntando hacia una colina. Pudieron ver a un muchacho que llevaba un hatillo y que parecía mirar para ver si lo seguían. Una vez que se libró de Frankland, decidió ir en busca del individuo del páramo. Encontró dentro de una de las antiguas viviendas de los hombres prehistóricos una serie de objetos que permitían que ese lugar fuera habitable. Tras esperar unos momentos oyó unos pasos… se agachó esperando a atacar y descubrir al hombre del risco. Oyó una voz que decía: «Un atardecer precioso, mi querido Watson».

7.12. Capítulo 12: Muerte en el Páramo

Era Holmes. La voz que le había hablado era Holmes, por lo tanto el hombre del risco tenía que ser él. Éste le dijo que se había escondido allí, haciendo creer a todo el mundo que estaba en la residencia de Londres, para poder llevar a cabo dos investigaciones desde puntos diferentes, sin que nadie sospechara que estaba allí. Holmes revela a Watson que la Señorita Stapleton no es señorita, es señora, ya que ambos dos son marido y mujer, y no hermanos como habían hecho creer a todo el mundo.

De repente oyeron un grito; se acercaron y pudieron ver que el asesino que andaba suelto por el páramo estaba muerto.

Entonces Stapleton apareció por allí, y dieron la explicación de que Selden se había tirado desde lo alto de aquella colina, preso de la desesperación y la soledad.

Se despidieron de él y se marcharon hacia la mansión de los Baskerville.

7.13. Capítulo 13: Preparando las Redes

Se presentaron entonces Holmes y Watson en la mansión. Sir Henry se mostró encantado de que por fin el detective se hubiera dignado a venir e investigar el caso personalmente.

Mientras cenaban, Holmes se percató de los cuadros que había en la pared y comenzó a hacer diferentes comentarios sobre ellos.

Más tarde, Holmes reveló a su ayudante que la persona que estaba en el retrato de Hugo Baskerville podía ser, sin ningún problema, el naturalista Stapleton; no cabía duda de que el vecino del páramo era un Baskerville.

Al día siguiente engañaron a Sir Henry, haciéndole creer que regresaban a Londres, pero que no debía preocuparse, ya que iban a volver.

Fueron hasta la casa de la señorita Lyons para volver a interrogarla, ya que no estaban muy convencidos de que hubiera dicho todo lo que sabía.

Proceden a decirle que el supuesto Sr. Stapleton y su hermana no tienen dicho parentesco, sino que son marido y mujer. Tras hacerlo, la mujer confiesa que él le había prometido que si conseguía divorciarse, se casaría con ella, y que por eso envió la carta a Sir Charles.

Se reunieron en la estación con un detective, un antiguo amigo.

7.14. Capítulo 14: El Sabueso de los Baskerville

Llegaron a la casa Merripit y aguardaron a que terminaran de cenar; la niebla se había hecho densa y prácticamente no podían ver nada.

Aguardaron hasta que el baronet salió de la casa, preparándose para regresar, tal y como le habían dicho, hasta la mansión Baskerville a pie.

Cuando Sir Henry ya había pasado por delante de donde se encontraban escondidos nuestros protagonistas, un gran sabueso grande, negro, con fuego saliéndole de la boca y un pelaje que se tornaba plateado por momentos salió de la niebla y siguió corriendo hacia donde se encontraba Sir Henry.

Los detectives estaban paralizados ante la impresionante bestia que acababan de divisar, pero Holmes apuntó y disparó hacia el animal, que lanzó un alarido. Cuando la bestia ya se había abalanzado sobre el baronet, comenzaron a dispararle hasta que el animal cayó al suelo. Sir Henry se encontraba bien, y habían conseguido matar al Sabueso de los Baskerville.

Regresaron a la casa en busca de Stapleton para acusarlo y llevarlo a prisión, pero no lo encontraron. Pero sí estaba allí su mujer, atada en una habitación y con marcas de haber sido maltratada. Supusieron que el naturalista se había ido a la ciénaga, pues allí era donde guardaba a su perro. Al no encontrarlo, dedujeron que no había sabido calcular y se había hundido en las horribles ciénagas. ¡Habían acabado con la maldición de los Baskerville!

7.15. Capítulo 15: Conclusiones de la Investigación

Los dos detectives hacen un resumen de los datos, las deducciones y los errores cometidos durante la investigación cuando ya ha pasado un periodo de tiempo tras la misma. Hablan sobre la vida del supuesto Stapleton, lo que hará Sir Henry, etc…

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