Don Juan Tenorio: el arrepentimiento final y rasgos del Romanticismo español

Contexto del fragmento y resumen del final

Don Juan: El fragmento en verso pertenece al tercer acto de la segunda parte de Don Juan Tenorio de José Zorrilla. Estamos prácticamente en los últimos instantes de la obra. Se trata de un diálogo teatral entre Don Juan y las estatuas, aunque en este fragmento solo aparece el protagonista. De nuevo está Don Juan en el cementerio, pero esta vez ya como espectro, pues ha muerto en el duelo anterior. Se vuelve a aparecer la sombra-fantasma de doña Inés, que le pide que se arrepienta y que, por amor, trate de salvar su alma pecadora. Dios tendrá misericordia y, al fin, en la otra vida, los dos amantes podrán estar juntos.

Don Juan lo hace y termina la obra con la unión de las dos almas enamoradas que juntas ascienden al cielo. El final de la obra no puede ser más romántico: el arrepentimiento del pecador por la intercesión de doña Inés y la apoteosis final del amor. El tema fundamental de la obra, la salvación de un pecador por el amor de la mujer, es plenamente romántico.

Tema y evolución del personaje

Don Juan es un libertino, un seductor de mujeres, pendenciero, desafiante y hasta irreverente con los muertos. Pero en su camino se va a encontrar un alma pura, la de doña Inés. Doña Inés es la primera mujer que Don Juan ama de verdad y este amor va a hacer posible la transformación espiritual del pecador; de la mano del espectro de doña Inés conseguirá salvarse de la condenación eterna.

Los héroes románticos eran seres marginales, llenos de valor y arrogancia, capaces de sentir con una fuerza superior a la del resto de los mortales y también perseguidos por un destino fatal; pero ninguno se arrepiente de su forma de vida. Se quejan de su destino, protestan contra la injusticia del mundo en que les ha tocado vivir, pero no se arrepienten. Sin embargo, Don Juan al final es capaz de arrepentirse de sus pecados, de reconocer sus errores y todo por el amor de doña Inés.

He interpretado esta conversión del héroe como la transición de un héroe romántico a un modelo de caballero burgués. Es decir, Don Juan pasa de ser un hombre que transgrede las normas sociales, alguien que vive libre al margen de la sociedad y sus reglas, para terminar aceptando el orden familiar y moral-religioso representativo de la sociedad burguesa.

Métrica y recursos formales

Desde el punto de vista métrico, todos los versos son octosílabos, por tanto, de arte menor. Se agrupan formando redondillas; es decir, la rima presenta la siguiente estructura: abba, cddc, … Polisíndeton con el uso no obligado de la conjunción y delante de cada uno de los miembros de esta pequeña enumeración: Don Juan pondera todo el mal hecho en su vida, que difícilmente Dios perdonará. Hipérbaton: …pues crímenes mi razón su luz tan

Los géneros del Romanticismo

Poesía

Lírica: cauce natural para la expresión y exposición de sentimientos; es el género favorito de los románticos. El alma, la naturaleza y el yo íntimo son los misterios a los que el poeta romántico quiere dar sentido. Predominan los sentimientos y temas tradicionales como el amor, la muerte, la libertad. Hay innovación en versos, ritmos y estrofas. El movimiento emerge en Francia e Inglaterra y en España es más tardío.

Principales poetas y rasgos:

  • José de Espronceda: poeta rebelde romántico. Obras narrativas y líricas, como El Diablo Mundo; poemas breves con inquietud social y humanitaria; versos con seres inquietantes, por ejemplo El verdugo, El reo de muerte, La canción del pirata.
  • Gustavo Adolfo Bécquer: renovador de la estética romántica; poesía íntima y sencilla, con temas como el amor, la inspiración, el dolor y la muerte. Obras destacadas: Rimas, reflexiones sobre la poesía, el amor, el mundo y la decepción.
  • Rosalía de Castro: carácter sensible y melancólico; obra principal en gallego Follas Novas.
  • Jacint Verdaguer: poesía en catalán; poemas sencillos, líricos, populares y épicos.
  • Gertrudis Gómez de Avellaneda y Carolina Coronado: poetas destacados por su sensibilidad y compromiso.

Teatro

En la primera mitad del siglo conviven el teatro del Siglo de Oro y la comedia moratiniana, los conciertos y la ópera. El pueblo asiste al teatro-espectáculo donde se representa la comedia lacrimosa, sentimental o de enredo. El drama romántico comienza a triunfar en España en torno a los años 30 del siglo XIX, con Martínez de la Rosa y el Duque de Rivas, pertenecientes a la generación neoclásica y que no vivieron completamente el espíritu de rebeldía romántico.

Características del teatro romántico:

  • Ruptura con la estética neoclásica: no se ajusta estrictamente a las reglas de las tres unidades (acción, tiempo y lugar).
  • Mayor libertad en el número de actos (tres o cinco actos, según la obra).
  • Ruptura de las unidades de tiempo y lugar.
  • Mezcla de lo trágico y lo cómico, y de prosa y verso.
  • Temas amorosos; acción situada en la Edad Media o en épocas históricas (por ejemplo, la época de los Austrias).
  • Espacios típicos: mazmorras, cementerios, riscos, etc.
  • Profundo lirismo; acción dinámica y novelesca.

Autores y obras representativas:

  • Francisco Martínez de la Rosa: escribió el primer drama romántico que se estrenó en España, La conjuración de Venecia.
  • Mariano José de Larra: escrita la pieza sobre Macías, visión teatral del trovador; Macías el enamorado presenta el amor trágico.
  • Duque de Rivas: exiliado, conoció en Francia el drama romántico; autor de Don Álvaro o la fuerza del sino, un drama exaltado, centrado en el amor y regido por el destino.
  • Antonio García Gutiérrez: autor de El trovador.
  • José Zorrilla: el más importante del siglo XIX en el teatro romántico español; autor de Don Juan Tenorio, donde combina el amor con un tono a veces burlesco y a veces exaltado.

Observaciones finales

El Romanticismo español muestra una gran diversidad temática y formal. En teatro y poesía se combinan la pasión, el sentimiento íntimo y la búsqueda de lo sublime con la ruptura de normas clásicas, lo que dio lugar a obras emblemáticas como Don Juan Tenorio, donde el amor redentor de doña Inés transforma al héroe y propone una visión compleja del arrepentimiento y la salvación.

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