El Quijote (fragmento)
1. Contexto – localización
La primera parte comprende desde el comienzo «en esto…» hasta «desigual batalla» —6.º párrafo. Es la presentación del lugar («campo» con «treinta o cuarenta molinos»), la presentación de los personajes (Don Quijote y su escudero Sancho) y, por último, la presentación del conflicto: la confusión entre molinos y gigantes.
- Primera parte: comprende desde «en esto…» hasta «desigual batalla» (6.º párrafo). Presenta el lugar, los personajes y el conflicto: la confusión entre molinos y gigantes.
- Segunda parte: abarca desde «y diciendo esto…» hasta «tal fue el golpe que dio con él Rocinante». En ella se narra el nudo del conflicto: la «batalla» entre caballero y molinos y la consecuente derrota del caballero.
- Tercera parte: va desde «¡Válgame Dios…!» hasta el final. Es la recriminación de Sancho y la justificación de la derrota por parte de Don Quijote.
Forma y contenido
En la primera parte, Don Quijote se siente afortunado («la ventura va guiando nuestras cosas») por encontrar una situación donde demostrar su heroísmo. Está convencido de que hace el bien y de que su batalla «es gran servicio» a Dios. Su estado de confianza le hace utilizar un vocabulario y unas expresiones altisonantes: desaforados, faz, acertáramos a desear. También muestra su expresividad mediante metáforas, como «mala simiente de la tierra» para referirse a los enemigos. Pero es con el uso de la hipérbole como Cervantes consigue acercarse mejor al comportamiento exagerado de Don Quijote («fiera y desigual batalla» o «leguas» para referirse a brazos largos).
Frente a esta visión idealizada y exaltada de la acción que va a emprender, Sancho expresa su extrañeza de manera simple: «¿Qué gigantes?». Esta simpleza es interpretada por Don Quijote como cobardía («si tienes miedo, quítate de ahí…»).
En la segunda parte, Don Quijote increpa a los molinos-gigantes y, antes de arremeter contra ellos, se encomienda a su dama Dulcinea. La derrota no se hace esperar. Los golpes recibidos sí que son gigantescos y nada tienen de irreales («fue rodando muy maltrecho por el campo»). La situación provoca humor en el lector, a la vez que cierta compasión por su estado. El protagonista está enajenado y cree vivir en otra época, de ahí el lenguaje arcaizante que utiliza: «Non fuyades, cobardes y viles criaturas…».
En la tercera parte, Sancho recrimina a Don Quijote su confusión («¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía…?»). El caballero, tras el golpe, vuelve a ver molinos en lugar de gigantes y busca una doble explicación: primero, que «las cosas de la guerra» están sometidas a cambios; segundo, que ha sido el sabio Frestón quien le ha cambiado la realidad para quitarle «la gloria del vencimiento». Don Quijote comienza el capítulo subido a Rocinante y acaba derrotado en el suelo.
5. Personajes
Este es uno de los capítulos en que se ve más contrastada la personalidad de ambos personajes:
- Don Quijote: se muestra idealista, transforma la realidad; le mueve hacer el bien; está loco —se ve especialmente cuando entra en batalla—; cree en Dios y tiene a Dulcinea como verdadera musa de sus hazañas. En su atrevimiento cree ser valiente.
- Sancho Panza: da muestras de tener sentido común y recrimina a su señor su falta de prudencia. Es el personaje que encarna el realismo. Acusado de cobardía por Don Quijote, prefiere contrariar a su amo antes que aceptar que los molinos son gigantes.
6. Narrador
Para narrar, Cervantes utiliza en este fragmento el narrador omnisciente («iba tan puesto en que eran gigantes…», «ni echaba de ver…»), y reproduce así los pensamientos del personaje. De esta manera, el lector se aproxima más a la personalidad de los personajes, porque sabe lo que piensan y lo que sienten.
La novela, sin embargo, es un ejemplo de narrador-editor. Cervantes simula encontrarse unos cartapacios que manda traducir. Esta es una de las grandes aportaciones de El Quijote a la literatura: las diferentes técnicas narrativas utilizadas por su autor.
Sociedad
A partir de los dos personajes que aparecen en este fragmento (amo y escudero) podemos encontrar una de las razones del humor de esta novela. Don Quijote intenta reproducir con Sancho una relación que ya en el siglo XVII no se daba. En esa época, la relación feudal señor-vasallo ya había desaparecido. Don Quijote, al ir ataviado con una armadura, hablando como habla y con los valores de los caballeros medievales, no hace sino reflejar que es un hombre estrafalario y desfasado porque cree vivir en un modelo social que hace tiempo que dejó de existir.
5. Conclusión
En conclusión, podemos decir que en este fragmento Cervantes se burla de las novelas de caballería. Todos los planteamientos del supuesto caballero caen por tierra, como él mismo: la guerra, que no es tal; el enriquecimiento, que no consigue; los gigantes, que son molinos. Al reproducir el estilo altisonante de las novelas de caballerías, el autor se está burlando de ellas. Pero la novela es mucho más, porque, aparte de criticar un modelo caduco de literatura y de sociedad, el autor está mostrando un rico estudio de la naturaleza humana, con sus miserias pero con sus grandezas. Aunque equivocado, Don Quijote se hace querer por la pureza de sus motivaciones.
