La casa de bernarda alba personajes principales y secundarios

GARCÍA LORCA Y EL TEATRO ANTERIOR A 1936

La producción dramática de Federico García Lorca se gesta en un momento de grave crisis general: Europa se encuentra inmersa en graves conflictos políticos y sociales y España las luchas entre distintas ideologías se resolverán de manera trágica: la Guerra Civil española que supone la ruptura en la evolución natural de las artes, entre ellas, la literatura. Es precisamente en ese momento cuando García Lorca escribe sus mejores obras tanto poéticas como dramáticas. *El teatro se muestra muy activo tanto en Europa como en España, ocupa un lugar destacado el arte en el periodo llamado de entreguerras en Europa y antes de la Guerra Civil en España. Los cambios que en Europa experimentó el teatro durante el siglo XX fueron numerosos. Destacaron Bertold Brecht y su teatro épico, que proponía distanciar al espectador de la acción dramática; y Eugéne Ionesco y Samuel Beckett, creadores del teatro del absurdo, que presentaban situaciones ilógicas e incoherentes para mostrar lo absurdo de la existencia. *Estas innovaciones apenas llegaron a España. El autor teatral español a la hora de escribir se encontraba con varios condicionantes que le impedían desarrollar toda su creatividad. Por un lado, el público al que iba dirigido este teatro; y, por otro lado, los empresarios que tenían como máxima prioridad el beneficio económico. Todo ello dará lugar a que muchos escritores se planteen escribir para ese público burgués y nada autocrítico. Otros escritores, no se resignarán e intentarán innovar en la técnica teatral y en el contenido crítico. Este teatro no llegará a los escenarios..**

Así nos encontramos con el siguiente panorama teatral en el primer tercio del siglo XX:**El teatro que triunfaba en España era un teatro comercial, orientado hacia un público burgués, escasamente crítico y que aportaba pocas novedades técnicas. Un teatro continuador en parte del que imperaba en la segunda mitad del XIX con la “alta comedia” o “comedia de salón”,


*Es el modelo de la comedia burguesa de

Jacinto Benavente


Su materia dramática son los vicios de la sociedad burguesa, pero sin llegar a rechazarla por completo. Entre su producción destacan títulos como: “La noche del sábado”. Su obra más importante es “Los intereses creados”. También obtuvo bastante éxito con “La Malquerida”. * Otra vertiente de este teatro que se estrena en la salas es el teatro poético, en verso, neorromántico y de orientación conservadora y tradicionalista. Dentro de este teatro será el histórico el de mayor cultivo. Destacan Eduardo Marquina y Francisco Villaespesa.
* También triunfa el teatro cómico, en el que predomina la comedia de costumbres (heredera de los entremeses del Siglo de Oro, cuyas características son el lenguaje sencillo, el humor y una historia amorosa con final feliz). Los autores de esta tendencia debemos destacan los hermanos Álvarez Quintero, con obras ambientadas en una Andalucía popular y tópica, y Carlos Arniches.
Este último presenta dos facetas en su producción: sainetes de ambiente madrileño por un lado, y la “tragedia grotesca”, en la que se funde lo sensible y lo conmovedor con una observación de costumbres más profunda y una actitud más crítica ante las injusticias. Representativa de ello es “La señorita de Trevélez”.
Pedro Muñoz Seca, creador de un subgénero cómico, llamado “astracán”, objetivo de provocar la risa en el espectador. Su obra más conocida es La venganza de don Mendo.**Frente a estas tendencias, en los años veinte algunos autores aportaron nuevos planteamientos dramáticos como alternativas. Es el denominado teatro innovador.
**Los autores que pretenden innovar, bien en el terreno estético, bien en el ideológico, bien en ambos terrenos, son numerosos. Hay que señalar los nombres de los dos grandes autores del teatro español anterior a 1936: Ramón María del Valle-Inclán y Federico García Lorca.

Otros autores de la Generación del 98 o del 27 también intentaron dicha renovación.** El teatro de los autores del 98 se trata de un teatro intelectual y complejo que enlaza con las tendencias filosóficas y teatrales más renovadoras del panorama occidental del momento. Como Unamuno, teatro de diálogos densos y desnudez escénica trata de impactar directamente al espectador con sus conflictos existenciales: “Sombras de sueño; o Azorín, un teatro simbólico e irreal que permitiera aflorar el mundo del subconsciente y lo maravilloso. Su obra: la trilogía “Lo invisible”.**
Valle-Inclán, que creó la dramaturgia más valiosa del siglo XX. Sus obras, trazan un trayectoria estilística (que parte de un teatro modernista y pasa por un periodo de transición, con comedias “bárbaras” y ciclos de farsas) hasta llegar al esperpento.
La técnica del esperpento deforma sistemáticamente la realidad y nos la presenta como algo grotesco, presentación de lo extraordinario como algo normal y verosímil, presencia de la muerte como aceleración de la degradación humana, “muñequización” o conversión de los personajes en fantoches y libertad al mezclar los distintos niveles o registros. Valle-Inclán expresa a través del esperpento su visión dramática del mundo y, especialmente, la degradación política y cultural de la España de su tiempo (“Luces de Bohemia” y “Martes de carnaval”).A finales de los años veinte, la idea de que el teatro español estaba en crisis se generalizó. El teatro comercial siguió con la misma vulgaridad; sin embargo, los grupos experimentales recibieron un mayor apoyo oficial. **Los teatros universitarios extendieron la cultura por los pueblos: el campesinado aparecía como el “público ideal”. Así surgirán grupos como La Barraca, o El Búho, dirigidos por García Lorca y Max Aub. **En estos años se producen nuevos impulsos renovadores, debidos a las vanguardias (Ramón Gómez de la Serna)
Y a los autores del 27. **En la creación dramática del 27 destacan tres rasgos: una depuración del teatro poético, la incorporación de las formas de vanguardia y el propósito de acercar el teatro al pueblo. A Manuel Altolaguirre, a Rafael
Alberti y a Pedro Salinas.
Entre los coetáneos, Miguel Mihura,
Alejandro Casona y Max Aub

 **El autor que destaca por su obra sobre el resto es Federico García

Lorca


Su teatro alcanza la misma altura que su obra poética y constituye una de las cumbres de la dramaturgia española moderna. Se nutrió de diversas tradiciones teatrales, supo aunar tradición e innovación. Tuvo en cuenta el drama rural de épocas anteriores, leyó a los clásicos españoles  y no olvidó los ecos de la tragedia griega o Shakespeare. Cultivó en su teatro la prosa y el verso. En los años treinta, tras su crisis personal que coincide con su viaje a Nueva York, cuando declarará su ansia de una comunicación más amplia con el público y su orientación social.**Su teatro se organiza en torno a un conflicto: el enfrentamiento entre un mundo íntimo y subjetivo, libre y lírico, contra el mundo exterior, social, represivo. Se reduce a dos principios fundamentales: libertad y autoridad. En su teatro es la mujer que lucha por su derecho a la afectividad y a la sexualidad. **Pero antes de llegar a la cima de su teatro, debemos distinguir otros momentos de su producción teatral. Comienza con “El maleficio de la mariposa”, algunas piezas breves y el guiñolesco Títeres de cachiporra. Su primer triunfo fue Mariana Pineda (1925), cuya protagonista es la heroína que murió ajusticiada en Granada en el año 1831 por bordar una bandera liberal. Las cuatro farsas lorquianas pueden reunirse en dos grupos: farsas para guiñol (“Tragicomedia de don Cristóbal” y “la señá Rosita”, y “Retablillo de don Cristóbal”) y farsas para personas (“La zapatera prodigiosa”, y “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín”). Claramente trágicas son “Así que pasen cinco años” y “El público”; ambas obras enmarcadas en una dramaturgia vanguardista fruto de su estancia en Nueva York y de la crisis vital y estética que sufre Lorca en esa época. Son dos piezas que avanzan un teatro moderno y experimental que apunta hacia el teatro del absurdo que triunfará años después.**La plenitud de su teatro lo constituyen sus tres tragedias de ambiente rural, en las que desarrolla el tema de la oposición y enfrentamiento entre el deseo de libertad y las fuerzas represivas. “En Bodas de sangre” y  “Yerma”. La casa de Bernarda
Alba
es la pieza clave del teatro de Lorca, en la que el enfrentamiento entre el principio de autoridad y el principio de libertad alcanza su más honda significación: es el drama por antonomasia de la imposibilidad del ser humano por alcanzar su realización personal y vital.


ENFRENTAMIENTO ENTRE UNA MORAL AUTORITARIA Y EL DESEO DE LIBERTAD

En el teatro de Federico García Lorca hay una situación dramática básica: el enfrentamiento entre el principio de autoridad y el principio de libertad, entre la ley natural y la ley social. El conflicto entre estas dos fuerzas mayores y contrarias desemboca en el tema del destino trágico y la imposibilidad de realización personal. El teatro de Lorca, desde estos planteamientos, es la tragedia del individuo condenado a una vida estéril, a la frustración vital y, en última instancia, a la muerte.**“La casa de Bernarda Alba” no es una excepción. Escrita en 1936, representa el final y la cima de la trayectoria dramática de García Lorca.**El tema central es el enfrentamiento entre una moral autoritaria, rígida y convencional (representada por Bernarda) y el deseo de libertad (encarnado por Mª Josefa y Adela).
El resto de personajes se encuentra resignado por su autoridad o con tal temor que no actúa.**La oposición se plantea desde el principio: Bernarda, dueña de una moral muy puritana, niega a sus hijas, incluso a su madre, la libertad de poder decidir lo que hacer con sus vidas e intenta imponer sus normas opresivas basándose en la autoridad que le concede su posición de “cabeza de familia«.**Frente a esto, las criadas, la abuela y las hijas son las personas esclavizadas, las que más sufren, sobre todo la menor, Adela, que no quiere “perder su blancura” encerrada en la casa: “¡No, no me acostumbraré! Yo no quiero estar encerrada. Esto crea en ellas un ansia de libertad y una pasión incontrolable. Tan solo María Josefa (madre de Bernarda, de 80 años, la más encarcelada porque vive encerrada en su habitación dentro del encierro de la casa, que reclama la vida y su libertad a Bernarda porque quiere casarse “a la orilla del mar” al final del acto primero) y Adela (hija de Bernarda, de 20 años) intentan rebelarse y hacer frente a su dominio.** Las demás hijas, Angustias (39 años), Magdalena (30 años), Amelia (27 años) y Martirio (24 años) aceptan con resignación su suerte, aunque podemos destacar algunos atisbos de rebeldía en el episodio anteriormente mencionado de Magdalena,

o en el hecho de que Angustias se maquille el día del entierro del segundo marido de Bernarda (“Bernarda: ¿Pero has tenido valor de echarte polvos en la cara? ¿Has tenido valor de lavarte la cara el día de la misa de tu padre?” A lo que Angustias le contesta “No era mi padre. El mío murió hace tiempo. ¿No lo recuerda?”). Martirio también se enfrenta a su madre en alguna ocasión. El episodio más significativo de este enfrentamiento lo protagoniza en el acto segundo cuando le esconde el retrato de Pepe el Romano a su hermana. Al ser delatada por Poncia y golpeada por su madre, responde “(Fiera) ¡No me pegue usted, madre!”. E insiste “¡Si yo la dejo! ¿Lo oye? ¡Retírese usted!”.**Las criadas (Poncia y Criada) viven bajo el dominio y autoridad de Bernarda: la temen, no se atreven a enfrentarse y se limitan a murmurar a sus espaldas. En el acto primero Poncia exclamará: “Treinta años lavando sus sábanas, treinta años comiendo sus sobras, noches en vela cuando tose, días enteros mirando por la rendija para espiar a los vecinos y llevarle el cuento; vida sin secretos una con otra, y, sin embargo, ¡maldita sea!,¡mal dolor de clavo le pinche en los ojos!”.**El autoritarismo de Bernarda se manifiesta ya en su primera intervención, está presente en la primera y última palabra que Bernarda pronuncia (“¡Silencio!”) y constituye unaconstante de su actitud y su carácter. El comportamiento de esta se orienta a salvar la “buena fachada” familiar. Por ello: –Marca rígidamente el comportamiento que han de mantener sus hijas en relación con los hombres; aquélla que desobedezca sufrirá las consecuencias: «una hija que desobedece deja de ser hija para convertirse en enemiga».–Restablece el orden cuando sus hijas discuten: «Silencio digo» –Todas las mujeres de la casa deben someterse a su disciplina: «Aquí no se vuelve a dar un paso sin que yo lo sienta» ; «Mi vigilancia lo puede todo».

                A lo largo del drama aparece como raíz del principio de autoridad instaurador de un orden indiscutido, otra fuerza más oscura y primitiva:

El instinto de poder

Poder que se quiere absoluto y que negará no sólo toda libertad personal, sino todo sentimiento, deseo o aspiración.**Frente a este instinto de poder se oponel:
el sexo, tan ciego como el instinto de poder. De este enfrentamiento sólo puede resultar la destrucción de una de las dos partes enfrentadas. Sin embargo el deseo de libertad y el impulso amoroso de Adela son más fuertes que su temor a la autoridad materna. Desde el comienzo de la obra manifiesta su rebeldía:
–Lleva un abanico de flores rojas y verdes en lugar del abanico negro prescrito por el luto.–Se prueba su vestido verde que se había hecho para el día de su cumpleaños y lo luce ante las gallinas.–Expresa sus deseos de libertad y su decisión de romper con las normas de Bernarda: “¡Mi cuerpo será de quien yo quiera!». —Al final se produce el enfrentamiento directo con su madre, le arrebata el bastón (símbolo de autoridad)
, lo parte en dos y defiende su recuperada libertad: «¡Aquí se acabaron las voces de presidio! (Adela arrebata el bastón a su madre y lo parte en dos) Esto hago yo con la vara de la dominadora. No dé usted un paso más. ¡En mí no manda más que Pepe!».**Del enfrentamiento entre Bernarda y sus hijas sólo puede resultar la destrucción de una de las dos fuerzas en oposición.

 Por eso, las salidas de este universo, en caso de no aceptar la ley impuesta por Bernarda, solo pueden ser dos:
la locura (representada por Mª Josefa), como forma extrema y límite de evasión; y el suicidio (cometido por Adela), como forma extrema y límite de la rebelión:–
María Josefa da cauce a su rebelión a través de la locura, única vía de escape para un personaje maltratado y enclaustrado en una habitación. Su prisión es más asfixiante que la de las hijas. Pero su locura le da fuerzas para proclamar sus deseos de libertad, enfrentarse a Bernarda y denunciar su tiranía y el sufrimiento y de las otras mujeres.–
Adela acaba suicidándose. La posibilidad de conseguir la libertad contra la tiranía ha tomado cuerpo en escena. El suicidio, ciega para sus hermanas el camino de la libertad. Otra vez se impone la dominación de Bernarda y sus hijas se ven condenadas a vivir encerradas sin esperanza. Si alguna de ellas tuviese la tentación de soñar con el amor o con la libertad, se le haría presente el amargo final de Adela por haberse atrevido a desafiar la autoridad de Bernarda.**Las palabras finales de Bernarda: «¡Nos hundiremos todas en un mar de luto! Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!» cierran aún más ese mundo y lo consolidan contra la verdad y contra la muerte.


TEMAS PRINCIPALES Y SECUNDARIOS EN LA CASA DE BERNARDA ALBA

El tema central de la obra es el enfrentamiento entre una moral autoritaria, rígida y convencional (representada por Bernarda) y el deseo de libertad (encarnado por Mª Josefa y Adela).
El resto de personajes se encuentra resignado por su autoridad o con tal temor que no actúa.**Además de este tema principal encontramos una serie de temas secundarios importantes en la obra, que esta nos retrata una sociedad rural caracterizada fundamentalmente por:–

La hipocresía (el mundo de las falsas apariencias)**

La preocupación por la opinión ajena, el temor a la murmuración, el deseo de aparentar lo que no se es y, en definitiva, la hipocresía que enmascara y oculta la realidad constituye uno de los motivos recurrentes en la obra.

Esto afecta, básicamente, a Bernarda y, en menor medida, a Martirio.**Esta preocupación por las apariencias se refleja en la obsesión por la limpieza (la blancura de las habitaciones) que caracteriza a Bernarda.

La Criada llega, incluso, a quejarse de “tener sangre en las manos” de tanto fregar.**

El miedo a la murmuración es una constante en la vida del pueblo y marca la conducta de Bernarda, que teme lo que puedan decir las mujeres. Por miedo a los comentarios de sus vecinas oculta a su madre:

Se avergüenza de su locura

*La hipocresía es un rasgo característico de Martirio a lo largo de todo la obra. En especial, cuando tiene lugar el episodio del retrato. Su disculpa, además de resultar inverosímil, revela su constante falsedad.**Por su parte, Bernarda, extremadamente preocupada por la buena fachada y la armonía familiar de su casa, tras el suicidio de Adela quiere ocultar la realidad y aparentar que nada extraño ha sucedido:
«¡Mi hija ha muerto virgen! Llevadla a su cuarto y vestida como si
fuera doncella ¡Nadie dirá nada! ¡Ella ha muerto virgen!»–

La injusticia social



**

En toda la obra, pero sobre todo en el primer acto, Lorca pone de manifiesto las tensiones de la sociedad de su época. Denuncia la injusticia social y las diferencias sociales, la conciencia y orgullo de clase y la crueldad que preside les relaciones de la sociedad. Plantea una jerarquía social bien definida, En el estrato más elevado Bernarda y su familia (primero Angustias, que tiene dinero, y luego las demás hijas), a continuación la Poncia, después la criada, y finalmente, en una posición ínfima, la miseria absoluta, la degradación social y la injusticia humana, representadas por la Mendiga.**Cada personaje tiende a humillar al que se sitúa en el estrato inferior de la jerarquía social. Bernarda animaliza a la Criada, de forma paralela al trato dado previamente por ella misma a la Mendiga. La Poncia también será humillada por Bernarda, que le recuerda sus orígenes.**
El contraste entre riqueza y miseria aparece desde la primera escena y vemos que esta diferencia provocará, el drama, puesto que Pepe el Romano elegirá a Angustias precisamente por su fortuna.**Bernarda es incapaz de cualquier impulso generoso y tanto las criadas como Mª Josefa se quejan de su ruindad. Hasta se niega a repartir la ropa de su difunto marido: “Nada. ¡Ni un botón! ¡Ni el pañuelo con el que le hemos tapado la cara!”.**

La marginación de la mujer **

También ha querido Lorca denunciar la marginación de la mujer en la sociedad de su época. Para ello, enfrenta dos modelos de comportamiento femenino:1.El modelo basado en una moral relajada:
Paca la Roseta; la prostituta que contratan los segadores; la madre de la Poncia.2.El modelo basado en una concepción de la decencia, a la que Bernarda somete a sus hijas.**Las mujeres del primer grupo llevan una vida de aparente libertad. En realidad, viven al margen de la sociedad y son condenadas moral e incluso físicamente.**El comportamiento femenino basado en la honra y en la decencia aparente implica una sumisión a las normas sociales y convencionales, que discriminan a la mujer en beneficio del hombre. Desde el principio, Bernarda impone a sus hijas un determinado comportamiento que corresponde a su condición de mujeres, y, de otra, a su nivel económico acomodado:

“Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles.”.**

También se alude a la desigualdad de hombres y mujeres ante la ley, en el pasaje en que Martirio cuenta la historia del padre de Adelaida : “Porque los hombres se tapan unos a otros las cosas de esta índole y nadie es capaz de delatar

**

A partir del linchamiento de la hija de la Librada, Adela va identificándose con las mujeres del primer grupo:
«Todo el pueblo en contra
mía (…) Perseguida (.)»

.**

En conclusión, la obra pone de relieve la injusticia de una educación basada en unos valores tradicionales que condenan a las mujeres a la pasividad y a la obsesión por la virginidad y por mantener las apariencias.

La honra**

Bernarda recrimina el comportamiento de Angustias, que mira a los hombres durante el funeral:

“¿Es decente que una mujer de tu clase vaya con el anzuelo detrás de un hombre?

.
Será igualmente la preocupación por la honra, por no mancharse, la que lleve a la Poncia a aconsejar a Adela que deje al Romano:

“Para que las gentes no os escupan al pasar… quiero vivir en una casa decente…”.**

Este sentido de la honra que ´lguía a Bernarda y a Poncia es el mismo que impera en el pueblo: el que hace posible el linchamiento de la hija de la Librada.**
Los sentimientos de odio y envidia**las relaciones de los personajes de la obra están dominadas por los sentimientos de odio y de envidia. **Bernarda se convierte en el objeto del odio de sus criadas y de los vecinos del pueblo. Siempre dispuesta a herir a los demás, es el ejemplo más evidente de aborrecimiento por parte de todos los personajes de la obra; recordemos que mantiene encerrada también a su madre, Mª. Josefa. Es destacable el momento final, cuando es incapaz de sentir el mínimo dolor por la muerte de Adela. Alimenta en sí misma el odio hasta tal punto que se convierte en un personaje detestable. **Ni siquiera las hermanas, pese a ser objeto de la tiranía materna, reaccionan solidariamente, sino que, por el contrario, aprovechan cualquier ocasión para criticarse con malignidad, vigilarse implacablemente e intentar hacerse daño unas a otras. Angustias es odiada y envidiada por el resto de sus hermanas. Y ella también las odia.

**
El amor sensual. La búsqueda de varónEl drama de estas mujeres encerradas se concreta en la ausencia de amor en sus vidas y en el temor a permanecer solteras. El dominio tiránico de Bernarda.**En consecuencia, sus hijas han perdido toda esperanza de encontrar marido. En su locura, será Mª. Josefa, quien denuncie el sufrimiento de las muchachas y las causas de su mal :

“No quiero ver a estas mujeres solteras rabiando por la boda, haciéndose polvo el corazón”.**

Pepe el Romano desencadenará las pasiones de estas mujeres. La presencia del hombre y la pasión amorosa se concretan por caminos diferentes: a) por medio de referencias y alusiones acaecidas fuera de escena, y b) por medio de vivencias auténticas de los personajes.**Las referencias al amor y a los hombres son constantes: cuando Poncia le cuenta a Bernarda lo ocurrido con Paca la Roseta y rememora la declaración amorosa de su marido Evaristo el Colorín; el monólogo de la Criada acerca de los requiebros eróticos del difunto marido de Bernarda.**Por otro lado, el amor aparece a través de vivencias reales de los personajes. Es Adela quien, desde el principio de la obra encarna un amor sensual que ella misma define como un fuego que le quema y arde en su interior. **El amor aparece desprovisto de envoltura sentimental, reducido a la fuerza elemental del sexo como energía irrefrenable que, al chocar contra obstáculos insalvables, conduce necesariamente a la catástrofe. La rebelión de Adela en el terreno sexual pasa por encima de la honra y el decoro y la lleva a una muerte que ella asume antes que someterse a la opresión del encierro familiar o desembocar, como su abuela, en la locura.

. LOS PERSONAJES ENLA CASA DE BERNARDA ALBA

La casa de Bernarda Alba es una obra de personajes exclusivamente femeninos: la mujer alcanza el máximo protagonismo y se erige en el centro del drama. Los hombres, aunque son aludidos constantemente, y alguno de ellos es fundamental en la acción dramática, nunca aparecen en escena. Algunos de los nombres de los personajes parecen tener un valor simbólico, acorde con los caracteres respectivos. Podemos agruparlos en tres grupos:–

Visibles:

los que aparecen en escena y figuran en el reparto inicial. Entre ellos se distinguen por ser protagonistas (todos los personajes femeninos de la familia Alba y Poncia) o secundarios (Criada, Mendiga, Prudencia, muchacha y diversas mujeres).–

Invisibles:

carecen de entidad dramática, pero influyen decisivamente en la acción (Pepe el Romano, la hija de la Librada, los segadores).–

Ludidos:

también carecen de entidad dramática, pero son personajes que no influyen en el desarrollo de la acción (Paca la Roseta, Mujer de las lentejuelas).**También podríamos hablar de dos grupos, según el nombre de los personajes:–
Los dotados de nombre propio)
.–Los que sólo poseen nombres descriptivos de su función o de su oficio (Criada, Mendiga, Segadores) o los de nombres genéricos que designan a una clase o grupo humano (Muchacha, Mujer). **Para dibujar a sus personajes el autor ha empleado diversas técnicas:a) Caracterización indirecta.
B) Caracterización por su autodefinición.
c) Caracterización por los objetos que poseen d) Caracterización por sus movimientos escénicos.
e) Caracterización por su actuación y sus palabras (por su lenguaje).
**La caracterización de los personajes por medio de su lenguaje se muestra en los siguientes aspectos: a) En Bernarda predominan las intervenciones rápidas, secas y cortantes. Sus parlamentos son autoritarios, bruscos y agresivos.
Por ello utiliza las oraciones imperativas e interrogativas**
Además de los mecanismos de mandato, el lenguaje de Bernarda rezuma poeticidad, y éste es un rasgo que también lo define.b)

Poncia:

Poncia posee un lenguaje muy rico y variado:
Utiliza coloquialismos, expresiones muy populares, vulgarismos; es maestra en las insinuaciones y dobles sentidos, es provocativa; tiene sentido del humor y, a la vez, su lenguaje está dotado de encanto poético.
c)

El lenguaje de los demás personajes


Angustias, Magdalena y Amelia  se caracterizan por la monotonía y el tedio.

Martirio abusa de las amenazas y de las insinuaciones.–Adela se caracteriza por la fuerza y la violencia verbal:
Imperativos y frases cortantes y enérgicas
.–Mª Josefa es una mezcla de lenguaje infantil y de habla perturbada.

En cuanto al carácter simbólico de los nombres de los personajes, Bernarda es un nombre de origen germánico que significa «con fuerza y empuje de oso» –  y el apellido Alba quiere decir «blanca». El color blanco tiene una apariencia de pureza y sencillez, así como Bernarda tiene obsesión por la limpieza y las apariencias.
Adela significa «de naturaleza noble» y, efectivamente, el personaje se caracteriza por su sinceridad. El nombre de Amelia puede significar «sin miel, sin gracia», y esta tercera hija de Bernarda es precisamente tímida y medrosa.**La identificación entre el significado del nombre y las características de los personajes es evidente en tres casos:
Angustias es una mujer amargada, «angustiada», porque tiene 39 arios y es virgen;
Martirio es apasionada y sufre un verdadero «martirio» por su enfermedad y su deformidad física; y Prudencia, la amiga de Bernarda, tiene la sabiduría y la resignación propias de la vejez.**Por último, varios personajes tienen algo en común con personas famosas y por ello llevan su nombre.
Poncia, al igual que Poncio Pilatos, se lava las manos en los momentos en que debe tomarse una decisión importante;
Magdalena como el personaje de los Evangelios, llora con facilidad; y María Josefa, cuyo nombre contiene el de los padres de Cristo.**Así pues, un análisis de los personajes más representativos sería el siguiente:
**bERNARDA (60 años)
 Bernarda Alba, perteneciente a una burguesía campesina acomodada, es el personaje principal y causante de todo el drama. Descubrimos su carácter por lo que dice, por la manera de decirlo y por lo que los demás dicen de ella, sobre todo las criadas. También por un objeto simbólico, el bastón «de mando», emblema masculino, que rompe Adela en la última escena para expresar su rebeldía.
** Bernarda se caracteriza por un conjunto de rasgos negativos: autoritaria, dominante, insensible, orgullosa, clasista, agresiva, violenta, intransigente, mezquina, hipócrita, odiada y temida, obsesionada por la limpieza, chismosa. También, presenta la tiranía y la represión de la libertad.
**
Bernarda defiende los valores tradicionales, como el luto y una educación sexista, machista.**El trato de Bernarda con las personas que la rodean es frío y cortante; no encontramos en toda la obra una relación ni tan siquiera amistosa con ninguno de los personajes; con Prudencia, su amiga, la relación es simplemente respetuosa. Es temida por su carácter agresivo y por el conocimiento que tiene de la vida íntima y pasada de sus vecinos. Todos los personajes odian a Bernarda.**

PONCIA (60 años)**

La función dramática de la Poncia es importante. Tiene la misma edad que Bernarda y comparte también con ella su moral tradicional, su preocupación por  el honor y  por el qué dirán.** Su personalidad se describe desde el principio “Soy buena perra: ladro cuando me lo dice y muerdo los talones de los que piden limosna cuando ella me azuza…”. Su servilismo y rencor se desarrollan a lo largo del drama siguiendo el canon clásico del criado, cuyo prototipo aparece en  La Celestina, pero se justifica dramáticamente cuando se desvela su pasado por el que Bernarda la tiene sujeta.Desde el principio expresa su odio personal y de clase contra la tirana: «¡Buen descanso ganó su pobre marido!».  En su relación con Bernarda es capaz de hacerla dudar y de manipular sus temores, diciéndole a medias palabras lo que no desea oír. Se muestra hipócrita en algunos momentos.**Esta criada, «buena perra» de su ama como ella se caracteriza, odia a Bernarda pero al mismo tiempo se identifica con ella.
«Yo tengo la escuela de tu madre”.**Con todos los personajes no actúa de la misma manera: domina a las hijas de Bernarda, a las que aconseja  y advierte. Con Bernarda, en un principio, se muestra provocativa, insinuante, ambigua, cree estar a su nivel pero, más adelante, cuando Bernarda la humilla, reacciona contra ella y pasa a la defensiva.

LAS HIJAS

Reaccionan solidariamente, aprovechan cualquier situación para criticarse con malignidad, vigilarse implacablemente e intentar hacerse daño unas a otras. **

ADELA**

Es la otra protagonista del drama. Ella simboliza la rebelión frente a la dictadura de Bernarda.
Representa la fuerza de la pasión amorosa, la llamada del instinto y el deseo de libertad. Pero su rebelión fracasa y termina suicidándose. Es la más joven de las hermanas y la que tiene aún algo de vitalidad. **Está enamorada de Pepe el Romano y ese amor crea en ella una rebeldía que expresa su deseo de ser feliz y para ello su arma es la sinceridad, la autenticidad. La rebeldía también la podemos percibir en varios de sus actos: le da a su madre un abanico de flores en vez del de luto que debe llevar;

Se pone un vestido verde, aunque sólo sea para que se lo vean las gallinas

Y al final rompe el bastón de mando a Bernarda para expresar su independencia y sus ansias de libertad. Adela, antepone el amor no sólo al dinero sino a la honra y a la decencia.

                La rebelión de Adela, quien cree que Bernarda ha matado a Pepe, no tiene más alternativa que el suicidio.
Sólo con la muerte libremente asumida puede alcanzar, paradójicamente, su liberación.

ANGUSTIAS

Es la mayor; es vieja, fea, enferma, rica e ingenua. Ve en el dinero la posibilidad de casarse con Pepe y liberarse del infierno.

AMELIA

Es la más simple; se caracteriza por la sumisión y el temor a la autoridad materna y por un pudor ingenuo ante los hombres.

MAGDALENA

Magdalena es la que tiene mejores sentimientos, la que más ha sufrido por la muerte de su padre, la única que ha llorado por él y la única que defiende a Adela. Se siente inclinada al bien, y se ve sumida en la resignación.

MARTIRIO

                Es un personaje complejo. Encarna el resentimiento y la envidia. Haciendo honor a su nombre, vive torturada entre el trauma infantil «Es preferible no ver a un hombre nunca. Desde niña les tuve miedo», y el deseo sexual reprimido (roba, por ejemplo, el retrato de Pepe, que La Poncia encuentra entre las sábanas de su cama).

                Su mismo nombre dice mucho de ella. Es un personaje que martiriza a los demás, sobre todo a Adela. Asimismo, ella está también martirizada, su falta de libertad y su amor por Pepe el Romano la llevan a sentir ese odio, esa maldad que no la deja vivir tranquila:

«Tengo el corazón lleno de una fuerza tan mala, que sin quererlo yo, a mí misma me ahoga»

Martirio es débil, fea, jorobada, celosa de la honra, lo que, según ella, ha hecho que los hombres no se le acercaran.

También es hipócrita


: Finge preocuparse por Adela, cuando lo único que hace es vigilarla para que no se vaya con Pepe

Mª JOSEFA

                Madre de Bernarda, loca, recluida en una habitación, por temor a los vecinos, resulta el personaje más cuerdo de todos. Locura y senilidad son los rasgos definitorios. Su espíritu se mueve en la libertad que le presta la demencia; por eso puede exteriorizar lo que Adela siente y desea (salir y casarse) y tiene la inconsciente lucidez de señalar la finalidad de esas acciones. Ella es la única que, desde el principio, se enfrenta con Bernarda rompiendo el silencio y saltándose sus normas.

[FIN ANÁLISIS DE LOS PERSONAJES]

Otro aspecto importante en la obra son las relaciones que se establecen entre los personajes.
Las más importantes podrían ser las siguientes:

  • De odio y clasismo entre señora y criadas.
  • Las relaciones entre la madre y las hijas están presididas por el autoritarismo y la rigidez de una educación que condena a las hijas a obedecer sin cuestionar las órdenes maternas y que desemboca en la falta de libertad.
  • De odio y envidia entre las hermanas.
    No obstante, se aprecia la relación de afecto entre Magdalena y Adela, por un lado, y entre Amelia y Martirio, por otro.
  • De miedo y odio entre Bernarda y sus vecinas.

    Sólo una vecina mantiene un trato afectuoso con Bernarda: Prudencia

En cuanto al grado de realidad de los personajes, se puede decir que están a medio camino entre los individuos o personajes reales de «un documental fotográfico» y los personajes poéticos tan poéticos de las obras de García Lorca.

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