Poesía de 1940 hasta 1970

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TEMA 10. LA POESÍA DE 1939 A FINALES DE LA DÉCADA DE 1970. TENDENCIAS, AUTORES Y OBRAS MÁS REPRESENTATIVAS. 

LA POESÍA EN EL EXILIO

Muchos de los poetas exiliados siguieron publicando en el extranjero, aunque su obra no fue conocida hasta después
. Juan Ramón Jiménez, Alberti, Cernuda, etc.  Entre los que quedaron en el país, mención especial a Vicente Aleixandre que sí influyó en los poetas jóvenes:
Sombra del paraíso (1944)  «un canto a la luz, desde la conciencia de la oscuridad”. 
León Felipe  es un autor que se suele incluir en la generación del 14; durante la guerra y después mantuvo en su poesía un tono crítico y agrio contra la España de los vencedores LA POESÍA EN LOS AÑOS CUARENTA: Miguel Hernández:
comenzó a escribir poesía antes de la guerra, algunos críticos lo incluyen en el grupo del 27. Pero aunque su primer libro,  El rayo que no cesa (1934) responde a carácterísticas  cercanas a las  poesía de este grupo, su implicación en el bando republicano hizo que su poesía se dirigiera un tipo de poesía ´más comprometida.   
Vientos del pueblo es de 1937, ya en plena guerra, libro en el que se aprecia el fuerte compromiso político. En la cárcel, donde murió, escribe Cancionero y romancero de ausencias  (1938-1941). Su obra fue prohibida durante muchos años, e incluso las referencias a su autor. En los años cincuenta, ejercíó una gran influencia debido  a la calidad de sus versos y a la profunda humanidad de su contenido.

Poesía arraigada

La poesía oficial, textos de exaltación del glorioso pasado imperial y de los vencedores, además de temas religiosos.  Se agrupa en torno a dos revistas que desarrollan una lírica excesivamente formal: Escorial,  promovida por Falange (temas épicos, altisonantes) y Garcilaso  (más intimista, temas amorosos, exaltación del paisaje castellano, temas religiosos,…) Autores: Leopoldo Panero, Luis Rosales, Dionisio Ridruejo (autor de la letra del Cara al sol).

Poesía desarraigada

Poesía de angustia, de duda, de desesperanza por el momento histórico, desasosiego existencial.  El libro más representativo  Hijos de la ira (1944) de Dámaso Alonso (recuérdese que formó parte del grupo del 27 y que después de la guerra permanece en Madrid). Otros autores de esta corriente: Carlos Bousoño, Vicente Gaos, José María Valverde. Por último un autor singular, Carlos Edmundo de Ory, que no pertenece a ninguna de estas dos corrientes y que publica obras que enlazan con las vanguardias (crea el postismo).

LA POESÍA EN LOS AÑOS CINCUENTA:

la poesía desarraigada será el germen de una nueva corriente: la poesía social.
Los temas sociales predominaron sobre los intimistas, por eso se define también como poesía de la comunicación. Influyeron Pablo Neruda (1950 Canto general)
,  la obra de algunos poetas en el exilio y el magisterio, en el interior del país, de Vicente Aleixandre que orientó su poesía hacia la comunicación. La poesía se convertirá (no en todos) en  “un arma cargada de futuro” y se postula para la “inmensa mayoría” (recuérdese el “a la inmensa  minoría” de Juan Ramón Jiménez).

Blas de Otero

Pido la paz y la palabra (1955), Gabriel Celaya
 Cantos iberos (1955), el poeta más comprometido de este grupo.  

José Hierro

La quinta del 42 (1952), con un tono más intimista, no participa al completo de esta corriente.

LA POESÍA EN LOS AÑOS  SESENTA:

el agotamiento de los temas sociales, los cambios hacia un cierto aperturismo en la sociedad y las formas excesivamente simples de la poesía social (prosaísmo, expresiones coloquiales) provocan un cambio en la concepción poética. Sin abandonar el enfrentamiento con la cultura oficial, al igual que los autores de los años cincuenta, los poetas de estos años reivindican una poesía no dogmática, ni aleccionadora. Regresan al intimismo, al mundo personal, sus recuerdos experiencias y a veces con un cierto toque de humor. Se denominará poesía del conocimiento puesto que el proceso creativo contribuye a la construcción de la personalidad, a una reflexión sobre la propia realidad.
Ángel González , Claudio Rodríguez
Don de la ebriedad (1953) y Jaime Gil de Biedma
Moralidades (1966)

LA POESÍA EN LOS AÑOS SETENTA:

por una parte, autores ya consagrados como José Hierro o Blas de Otero inician una renovación poética. También Vicente Aleixandre (Poemas de la consumación de en 1970)  José María Castellet publica, también en 1970, en Barcelona, una antología de poetas casi desconocidos:

Nueve novísimos poetas españoles

Entre los nueve, destacarán dos:
Pere Gimferrer  y Leopoldo María Panero.
Es una poesía con que le debe más a autores extranjeros como T.S. Eliot o Ezra Pound. Más que transmitir sentimientos, buscan la belleza en el juego lingüístico y, a veces, parece una poesía algo frívolá. No se ciñen a ninguna forma métrica, utilizan siempre el verso libre. Técnicas muy variadas y novedosas: imágenes de tipo surrealista, técnicas de las vanguardias (como la escritura automática o el collage),  se entremezclan con referencias cultas con otras relacionadas con el cine, los cómics,  la música o la publicidad. Léxico coloquial mezclado con cultismos. No todos los poetas de esta década están incluidos en esta antología que, de hecho, fue bastante criticada, porque no se consideró que fuera una selección de autores muy precisa. Habría que citar a Antonio Colinas y Luis Antonio de Villena.
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