Simbolismo Miguel Hernández

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TEMA 3. IMÁGENES Y Símbolos EN LA POESÍA DE Miguel Hernández


Los poemas de Miguel, en sus años de aprendizaje (1924-1931), presentan unas imágenes tomadas directamente de su entorno en Orihuela. En palabras de José Luis Ferris, éstas son el limonero, el pozo, etc. Nos habla del deseo erótico bajo la apariencia de una poesía bucólica. En Perito en lunas (1933) aparece entre los símbolos, el toro, con el significado de sacrificio y la palmera, elemento paisajístico mediterráneo. En El rayo que no cesa (1936), el tema fundamental del poemario es el amor y sobre él van a girar los símbolos que aparecen, el rayo, que es el fuego y la sangre que es el deseo sexual. No todos los poemas de El rayo que no cesa son así. Algunos nos hablan de una relación sexual más plena. En Viento del pueblo (1937) escribe poesía como arma de lucha. Al pueblo cobarde y resignado que no lucha, se le identifica como buey. La mirada de los poetas se vuelve, solidaria hacia los que sufren. La contraposición entre ricos y pobres se da En las manos. Tras su matrimonio con Josefina Manresa se pone el acento en su maternidad. El símbolo, por tanto, va a ser el vientre. En El hombre acecha (1939), vamos a encontrar el tema del hombre como fiera y, en consecuencia, colmillos y garras. Los poemas tratan sobre los desastres de la guerra. Las dos Españas, enfrentadas, aparecen en El hambre. Aparece la sangre, representada llanamente como el dolor. En Cancionero y romancero de ausencias, comienzan con la muerte del primer hijo. La esperanza renace con la venida de un nuevo hijo, en ese nuevo hijo queda simbolizada la pervivencia del poeta. En la cárcel, la pasada guerra es como un mal sueño, la muerte, simbolizada como el mar.

TEMA 4. VIDA, AMOR Y MUERTE EN LA POESÍA DE Miguel HERNÁNDEZ


Dentro de la obra de Miguel podemos destacar tres grandes temas de su poesía:

Vida, amor y muerte

Estas tres heridas vienen acompañadas al poeta en una sufrida vida marcada por el entorno de la Guerra Civil y posteriores periodos en la cárcel. Con el tema del amor, podríamos decir que la poesía de Miguel es amorosa, ya que en ninguno de sus poemas queda al margen el sentido amoroso. El poeta empieza a conocer el verdadero amor, pues conoce a la que sería su futura mujer, claramente reflejado en El rayo que no cesa, su primer gran libro de sonetos amorosos. Su amada Josefina Manresa, le niega el amor sexual antes del matrimonio, lo que hace que comience en la poesía de Miguel un sentimiento de pena y tragedia. En 1937 se casa con Josefina y va adquiriendo una madurez respecto al amor que queda reflejada en su poesía. Su última producción, Cancionero y romancero de ausencias, se puede ver como un diario emocionado donde la ausencia es la única base: la ausencia de justicia, la ausencia de amor y la ausencia de libertad. El tema de la vida y la muerte van íntimamente ligados. Miguel lleno de vida y también de muerte. Por un lado la vida está presente de forma más clara durante su primera etapa como poeta. Por otro lado la muerte es un acontecimiento no lejano a las propias vivencias del poeta pues mueren tres de sus hermanas y su primogénito a los pocos meses de nacer. También se le mueren amigos conocidos como Ramón Sijé. Por último es en Cancionero y romancero de ausencias donde Miguel establece un mayor vínculo de uníón entre estos dos conceptos. Pues encarcelado, privado de esperanza y apenas comunicado con su amada por carta, es donde el poeta asume el destino de un amor mortal y perecedero.

TEMA 5. COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO EN LA POESÍA DE Miguel HERNÁNDEZ


En Marzo de 1934, Miguel viaja por segunda vez a Madrid. En 1935 escribe El rayo que no cesa, pero fue publicado en 1936. Dado que los índices de analfabetismo eran altísimos, comienza el compromiso social de Miguel Hernández. Muy pronto, el estallido de la Guerra Civil en Julio de 1936 obliga a Miguel a dar el paso al compromiso político.
Viento del pueblo, será publicado en Valencia en 1937. Este poemario implica que lo lírico cede a lo épico: el poeta asume una función profética. Dicha función se articula en tres tonos:

Exaltación, Lamentación e Imprecación

El tono de exaltación es el tono dominante en Viento del pueblo en tanto que la voz domina gran parte de sus poemas. Así, exalta y exhorta a los jornaleros, aceituneros, campesinos o figuras emblemáticas de la lucha. El tono de la lamentación también mitifica a los sujetos líricos. La lamentación también cobra otros matices: en los poemas más sociales el tono de lamento sirve para expresar la identificación íntima. El tono de imprecación implica denigrar e insultar a los cobardes que tiranizan al pueblo. Este radical contraste entre la exaltación del pueblo y la imprecación del tirano aparece dramáticamente articulado en Las manos.

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