Vanguardias artísticas y literarias del siglo XX

Vanguardias Movimientos de ruptura y rebeldía contrarios a la estética anterior. Surgieron a principios del siglo XX en Europa. Afectan a las artes plásticas y a casi todos los ámbitos culturales. Entre los rasgos comunes: la experimentación, hostilidad a la tradición y demostrar que la revolución estética forma parte de un cambio de carácter moral y social. 

Los ismos internacionales:

Futurismo: Marinetti publica su primer manifiesto. Es antirromántico, exalta la civilización mecánica y técnica (temas: el avión, la máquina, el deporte…). Estilo dinámico y con rapidez verbal.
Cubismo: surge gracias a Guillaume Apollinaire. Descompone la realidad y la interpretan con figuras geométricas (Picasso). Surgen “imágenes visuales” y el “collage”.
Dadaísmo: encabezado por Tristán Tzara. Movimiento de rebeldía contra la lógica y el sentido común. Rechazo a la “racionalidad”. 
Expresionismo: B. Brecht (máximo representante), combinó lo grotesco y lo patético, lo lírico y lo realista. 
Surrealismo: de la decadencia del Dadaísmo. Su máximo representante: André Bretón. Es una renovación estética e integral: escritura automática, fruto del subconsciente. Busca alcanzar al superrealidad y alejar la razón de la creación. Influyó en Lorca, Dalí y Buñuel.

Vanguardia española:

Ultraísmo: creación de imágenes mediante metáforas rechazando lo anecdótico y sentimental. Temas maquinistas y deportivos. Destaca Guillermo de la Torre con sus “poemas visuales”. 
Creacionismo: iniciado por Huidobro y Reverdy. Buscan crear la realidad en el poema. Destaca Gerardo Diego: “Imagen y “Manual de espumas”.
Futurismo:  Pedro Salinas (“Fábula y signo” y “Seguro azar”), Rafael Alberti (“Cal y canto” y “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”).
Surrealismo: España fue el país europeo con mayor repercusión. No fue ortodoxo. Sí hubo una liberación de la imagen y un enriquecimiento del lenguaje poético. Penetra en la literatura lo humano, social y político. Destacan: Federico García Lorca (“Poeta en Nueva York”), Rafael Alberti (“Sobre los ángeles”), Luis Cernuda (“Un río, un amor” y “Los placeres prohibidos”) y Vicente Aleixandre (“Pasión en la tierra” y “Espadas como labios”).


Novecentismo  y Vanguardias Tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918), se defiende la creación de un nuevo mundo y de nuevas expresiones artísticas. En España se ve reflejado en dos movimientos literarios: el Novecentismo y las Vanguardias.
Novecentismo Crean la literatura del siglo XX con un deseo de renovación estética. La mayoría eran burgueses pero Ortega, Azaña o Marañón defendieron ideales republicanos. En lo cultural aparece la claridad racional. En lo estético, se huye del sentimentalismo. Buscan lo clásico y equilibrado, en la creación destacan: la pulcritud y el distanciamiento. Se trata de una superación del Modernismo y la Generación del 98 así como un rechazo del Romanticismo y el Realismo trivial. 

Ensayo:

-Ortega y Gasset: Funda la revista “España” y la “Revista de Occidente”: “La deshumanización del arte”.
-Eugenio D’Ors: “Glosario”, “Tres horas en el museo del Prado” y “Oceanografía del tedio”.
-Otros autores: Gregorio Marañón, Menéndez Pidal, Salvador Madariaga, Manuel Azara, Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz.

Novela:

-Gabriel Miró: “Las cerezas del cementerio”, “Nuestro padre San Daniel”, “El obispo leproso”.
-Ramón Pérez de Ayala: “Tinieblas en las cumbres”, “A.M.D.G”, “Luz de domingo”.
-Otros autores: Wenceslao Fernández Flores, Benjamín Jarnés.
Poesía:
Juan Ramón Jiménez: “Diario de un poeta recién casado” (poesía desnuda), “Eternidades”, “Piedra y cielo”, “Poesía”… Ramón Gómez de la Serna (“greguerías”). 


EL TEATRO ESPAÑOL ANTERIOR A 1936

Tiene unos condicionantes comerciales derivados de una serie de consecuencias: 
Ideológicamente, el teatro no va más allá de la autocrítica del público burgués (predominan los teatros privados).
Estéticamente, rechazo frente a lo que se sale de la tradición.
EL TEATRO QUE TRIUNFA:
Comedia burguesa: hay una crítica social. Jacinto Benavente se adapta al público (critica las clases altas hasta cierto punto) con sus obras de “comedia de salón” para triunfar. 
Obras: “La noche del sábado”, “Rosa de otoño”, y “La Malquerida” y “Los intereses creados” (inspirada en la vieja comedia Commedia dell’arte).
Le siguen Manuel Linares Rivas y Gregorio Martínez Sierra.
Teatro en verso: neorromántico y con aportaciones modernistas de orientación tradicionalista. A principios de siglo llamado “teatro poético”, combina el Posromanticismo y Modernismo y trata de imitar al teatro del Siglo de Oro. Exalta los ideales nobiliarios y los grandes hechos del pasado. 
– Francisco Villaespesa: Modernismo fácil y superficial. Obras: “El alcázar de las perlas”, “Doña María de Padilla” y “La leona de Castilla”.
-Eduardo Marquina: alterna lírica y teatro. Obras: “Las hijas del Cid”, “En Flandes se ha puesto el sol” y “Teresa de Jesús”.
Autores con distinto enfoque:
-Antonio y Manuel Machado: teatro en colaboración. Obras históricas como “Juan de Maraña” y obras de tema moderno como “La Lola se va a los puertos”.
Teatro cómico: tiene dos géneros: la comedia costumbrista y el sainete, herederos de la zarzuela. 
-Los hermanos Álvarez Quintero (Serafín y Joaquín): representan la Andalucía tópica con problemas sentimentales. Obras: “El patio”, “El genio alegre”, “Las de Caín”.
-Carlos Arniches: sus obras se dividen en:
  – Sainetes ambientados en Madrid con habla castiza: “El santo de la Isidra”, “Los        milagros del jornal”, “La chica del gato” y “Don Quintín, el amargao”. 
– Tragedia grotesca: se funde lo risible y lo conmovedor: “La señorita de Trevélez” y   “Los caciques”.
-Pedro Muñoz Seca: crea el género “astracán” (tiene objetivo cómico): “La Venganza de Don Mendo”.


EL TEATRO QUE PRETENDE INNOVAR:
Con nuevas técnicas e ideologías que no llegan a estrenarse.
Primeras generaciones: Modernismo y Generación del 98.
-Valle-Inclán (innovador más importante): crea el género “esperpento”. Critica de la sociedad con técnicas de distanciamiento y de distorsión. Utiliza lo grotesco y el lenguaje bronco. Obras esperpénticas: “Luces de bohemia”, “Martes de carnaval” y “Divinas palabras”.
-Unamuno: representa problemas existenciales y religiosos. Diálogo denso. Obras: “Fedra” y “El otro”.
Azorín: teatro irreal y simbólico. Obras: “Angelita” y “Lo invisible”.
-Jacinto Grau: teatro “distinto” y culto que fracasó en España y triunfó en París, Londres, Berlín…: “El Conde Alarcos”, “Don Juan de Carillana”, “El burlador que no se burla”, “El hijo pródigo” and “El señor de Pigmalión”.
Segunda generación del siglo: Generación del 27:
– Ramón Gómez de la Serna: dentro del “arte arbitrario” escribe obras distantes no representadas.    Obras: “La utopía”, “El laberinto”, “Teatro en soledad”, “Los medios seres”.
-Teatro de la Generación del 27: hay una depuración del “teatro poético”, la incorporación de las vanguardias y el propósito de acercarlo al pueblo.
-García Lorca: es junto con Valle-Inclán, el gran innovador. Escribe teatro poético, social y surrealista. Obras: “Bodas de sangre”, “Yerma”, “La casa de Bernarda Alba” and “El público”.
-Pedro Salinas: “Judith y el tirano”, “El dictador”, “La cabeza de Medusa” and “Ella y sus fuentes”.
-Rafael Alberti: “El hombre deshabitado” (surrealista) and “Fermín Galán” (literatura comprometida).
-Miguel Hernández: “El labrador de más aire” (teatro social), “Teatro en la guerra” (teatro de combate) and “Quién te ha visto y quién te ve” (auto sacramental).
-Alejandro Casona: “La sirena varada”, “Otra vez el diablo”, “Nuestra Natacha” and “Retrato Jovial”.
-Max Aub: “Una botella” and “Narciso”. 
-Jardiel Poncela y Miguel Mihura: escriben obras de humor absurdo. Miguel Mihura: “Tres sombreros de copa”.


Primeras vanguardias. 

Futurismo (influencia en cuanto a temas):
Pedro Salinas: “Fábula y signo”, “Seguro azar”
Rafael Alberti: “Cal y canto”, “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”

Creacionismo:

Gerardo Diego: “Imagen”, “Manual de espumas”
Ernestina Champourcín: “Ahora”
Concha Méndez: “Surtidor”

Segunda etapa (1927-Guerra Civil): rehumanización.

Surrealismo: Se utiliza la escritura automática.
García Lorca: “Poeta en Nueva York”. 
Rafael Alberti: “Sobre los ángeles”.
Luis Cernuda: “Un río, un amor”,” Los placeres prohibidos”.
Vicente Aleixandre: “Pasión en la tierra”, “Espadas como labios”.

Acentos políticos y sociales:

Rafael Alberti: “Poeta en la calle”, “De un momento a otro”.
Luis Cernuda: “Las nubes”.

Tercera etapa (después de la guerra):

Lorca ha muerto, la mayoría de autores se exilian.
En España: Aleixandre, Gerardo Diego y Dámaso Alonso escriben “poesía desarraigada”.
Dámaso Alonso: “Hijos de la ira” 

Vicente Aleixandre: “Sombra del Paraíso”.

En el exilio: escriben sobre el horror de la guerra, la patria perdida y las imprecaciones contra los vencedores.
Rafael Alberti: “Entre el clavel y la espada”, “Poemas del destierro”
Luis Cernuda: “Vivir sin estar viviendo”, “Con las horas contadas”
Concha Méndez: “Poemas. Sombras y sueños”.


ETAPAS Primera etapa (hasta 1927):

Poesía de juventud: tonos becquerianos e influencias posmodernistas.
Gerardo Diego: “Romancero de la novia”
Luis Cernuda: “Perfil del aire”
Josefina de la Torre: “Versos y estampas”
Poesía pura” (Juan Ramón Jiménez).
Jorge Guillén: “Cántico”
Dámaso Alonso: “Poemas puros, poemillas de la ciudad”
Pedro Salinas: “Fábula y signo, Seguro azar”
Josefina de la Torre: “Poemas de la isla”
Poesía popular: lírica tradicional. 
García Lorca: “Canciones”, “Poema del cante jondo”, “Romancero gitano”
 Rafael Alberti: “Marinero en tierra”
Gerardo Diego: “Versos humanos”
Concha Méndez: “Inquietudes”
Poesía clásica 
G. Diego: “Alondra de verdad”
Alberti: “Cal y canto”
Cernuda: “Égloga, elegía y oda”
García Lorca: “Sonetos”.

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