Origen de la diversidad lingüística de España
Origen de la diversidad lingüística de España — La llegada de los romanos a la Península Ibérica en el siglo III a. C. supuso la implantación del latín y la progresiva desaparición de las lenguas prerromanas que se hablaban hasta entonces. El latín hablado en la península fue evolucionando y consolidando sus propios rasgos según las diferentes zonas. Ese latín hablado se denomina latín vulgar.
Las invasiones de los pueblos germánicos entre los años 409 y 411 d. C. aceleraron la fragmentación del latín vulgar. Más tarde, la invasión árabe en el siglo VII provocó la formación de distintos reinos en el norte de la Península, cuyo aislamiento favoreció el surgimiento de las distintas variedades lingüísticas conocidas como dialectos romances: el gallego-portugués (en el reino de Galicia), el asturleonés (en el reino de Asturias y León), el castellano (en el condado de Castilla), el navarro-aragonés (en el reino de Navarra y Aragón) y el catalán (en el condado de Barcelona).
España es, por tanto, un Estado plurilingüe con lenguas que conviven en situaciones de cooficialidad en sus respectivos territorios. Las lenguas oficiales son: el castellano (o español), el catalán —denominado valenciano en la Comunidad Valenciana—, el gallego y el euskera.
Además, tienen reconocimiento como lenguas propias en sus correspondientes comunidades el bable o asturiano (Asturias), el aragonés o fabla aragonesa (Aragón) y el aranés (en el Valle de Arán, Cataluña).
El castellano y sus variedades
El castellano y sus variedades
Variedades septentrionales
Las variedades septentrionales han sufrido menos cambios debido a que se trata de las primeras zonas por las que se extendió el castellano. Los principales rasgos del castellano en esta zona son: la diferenciación entre /s/ y /z/ y la presencia del leísmo y del laísmo (por ejemplo, *le tiran, *la gusta).
Variedades meridionales
El castellano de estas zonas sufrió más cambios, ya que el reino de Castilla se expandió más tardíamente por estos territorios. Las principales variedades meridionales son el andaluz y las variedades de transición, entre las que se encuentran el murciano, el extremeño y el canario.
El andaluz
El andaluz — No presenta uniformidad en sus características lingüísticas. Entre otros rasgos destacan: el seseo y el ceceo (según la zona); el yeísmo; la aspiración de la -s al final de sílaba (/treh/) y de h y j (/reláhate/); la pérdida de la -d- intervocálica y de sonidos finales (/doblao/); y la confusión de -l y -r finales de sílaba o palabra (/miarma/).
El murciano
El murciano — Algunos de sus rasgos más característicos son la aspiración de la -s al final de sílaba, la pérdida de la -d- intervocálica (/tenío/) y el uso del diminutivo en -ico. Recibe influencias del andaluz, del valenciano y del aragonés.
El extremeño
El extremeño — Tiene muchas coincidencias con el andaluz occidental, como la aspiración de la -s final, la pérdida de sonidos y la aspiración de la j (/reha/). Recibe influencias del leonés (por ejemplo, muchachín).
El canario
El canario — Muestra características del andaluz (seseo, aspiración de s y aspiración de j, confusión de -l y -r en posición final). Destaca la pronunciación de ch como y (/muyayo/) y las influencias del español de América.
La novela desde 1940
La novela desde 1940
Advertimos que, a partir de la década de los cuarenta, la narrativa hispanoamericana abandonará el realismo de la etapa anterior para crear una nueva novela, no tanto en aspectos temáticos como formales.
Características
- La ascendencia de la tradición española decae y cede el protagonismo al influjo de las vanguardias europeas y americanas.
- Los nuevos novelistas tratan los problemas del hombre contemporáneo y reciben el influjo de movimientos como el surrealismo (lo onírico) o el existencialismo, así como de autores europeos y americanos de principios del siglo XX, como Kafka, Hesse o Faulkner.
- El mundo hispanoamericano presenta unas características distintas a las europeas. En ese mundo los límites de la realidad difieren de aquellos que tenemos preconcebidos; lo maravilloso se introduce en el universo narrativo sin que produzca extrañeza o se perciba como algo distinto a lo real. A ese fenómeno se le ha llamado realismo mágico.
Dos corrientes fundamentales
Dos corrientes fundamentales:
Una mítica
Alejo Carpentier (cubano). Sobresale El siglo de las luces, novela en la que demuestra la riqueza de su estilo.
Juan Rulfo (mexicano). Nos dejó dos obras cumbre, las únicas que publicó. El llano en llamas es una colección de relatos alejados del realismo que aportan una visión violenta y primitiva del mundo rural mexicano. Pedro Páramo es una breve novela que nos conduce a un pueblo habitado por fantasmas que evocan un pasado gobernado por un despiadado cacique.
Una metafísica y existencial
Jorge Luis Borges (argentino). Alcanzó la fama a través de su obra cuentística. En ella ideó mundos de ficción que cuestionan la lógica de la realidad, combinando lo racional con lo fantástico. Su prosa, compleja y erudita, está llena de juegos mentales, desafíos a la imaginación, símbolos recurrentes como el laberinto y referencias culturales que suponen un verdadero reto intelectual. En sus textos aborda temas de carácter metafísico y existencial (el tiempo, la muerte, el destino del hombre…). Sobresalen sus colecciones de cuentos Ficciones y El Aleph.
Juan Carlos Onetti (uruguayo). Nos dejó una narrativa de carácter pesimista. Además de sus cuentos, destaca su novela El astillero.
El «boom» de la novela hispanoamericana
El «boom» de la novela hispanoamericana
Estos son sus rasgos definitorios más importantes:
- Ruptura de la linealidad temporal del relato.
- Reafirmación del uso del realismo mágico.
- Diversidad temática, aunque predominan los temas de carácter existencialista (la soledad, la incomunicación, la muerte).
- Perspectivismo: muestran la acción a través del yo o desde las conciencias de los personajes.
- Experimentación con la estructura del relato.
- Uso de un lenguaje anticonvencional y auténtico, con propensión al neologismo.
Estos son los autores más destacados de esta generación
Julio Cortázar
Julio Cortázar dominó el género del cuento fantástico con obras como Bestiario o Todos los fuegos, el fuego. En sus relatos lo fantástico y lo insólito irrumpen en situaciones realistas. Es habitual en sus cuentos la aparición de espacios cerrados en los que se producen fenómenos extraños. Se ocupa de temas existenciales, como la soledad. Además de su obra cuentística, su novela Rayuela supuso una auténtica revelación por su complejidad estructural, que permite al lector leer la obra de varias maneras. La obra gira en torno a las relaciones que mantiene el protagonista, Horacio Oliveira, con otros personajes. Trata temas como la libertad, el lenguaje o la relación entre música y literatura.
Gabriel García Márquez (colombiano)
Gabriel García Márquez. Su principal característica es la capacidad de fabulación; consigue unir el relato tradicional, influido por la tradición oral y la cultura popular, con las técnicas narrativas más complejas, como saltos temporales y monólogo interior. Su originalidad ha dado lugar a historias que presentan sucesos mágicos integrados con normalidad en lo cotidiano, llevando el realismo mágico a sus cotas más elevadas. Muchas de ellas se desarrollan en el microcosmos de Macondo, lugar imaginario inspirado por los mitos y la historia de su Colombia natal. Aborda temas como el amor, la soledad, la pasión o la violencia. Ha escrito obras cumbre como Cien años de soledad y Crónica de una muerte anunciada.
Mario Vargas Llosa (peruano)
Mario Vargas Llosa. Ha sido capaz de renovar las normas del realismo gracias a formas expresivas y técnicas vanguardistas, como la variedad de voces narrativas y el perspectivismo. Detrás de esa modernidad formal hay una clara intención crítica hacia la realidad social y política. Entre sus novelas más destacadas se encuentran La ciudad y los perros y Conversación en la catedral. En la primera, denuncia la educación castrense en un colegio militar de Lima, donde se comete un asesinato cuyo ejecutor queda impune. En la segunda, dos personajes se reúnen en un bar y, de sus recuerdos, surge un análisis crítico de la sociedad peruana y su paulatina degradación.
Usos del «por qué»
Usos del «por qué»:
- Porque — conjunción causal: No salió porque estaba enfermo.
- Porqué — sustantivo (motivo): No explicó el porqué de su enfado.
- Por qué — interrogativo/exclamativo: ¿Por qué no has venido?
- Por que — combinación de preposición + relativo o preposición + conjunción en ciertos contextos: Ese es el motivo por que se enfadó. / Estaba preocupado porque no podía ir al teatro.
