Denotación y Connotación
La denotación es el significado objetivo de las palabras, común a todos los hablantes de la lengua. Es el significado que nos dan los diccionarios.
La connotación consiste en los significados subjetivos que pueden envolver el significado objetivo de las palabras. Estos significados son distintos para cada hablante o grupo de hablantes, y tienen que ver con la afectividad de los hablantes, con su cultura, etc.
2. La Semántica
Tradicionalmente se considera la semántica como una rama de la lingüística que se ocupa de los cambios de significación que se operan en las palabras, como noción diacrónica, frente a la lexicología, que es sincrónica.
Suele atribuirse a Saussure la teorización sobre el signo, la semiología y la semántica; sin embargo, con anterioridad habían estudiado los signos Locke en el siglo XVII y Lambert en el XVIII.
El primer intento de introducir los principios de Saussure en la semántica lo llevó a cabo Trier, quien inauguró el concepto de campo semántico; desde entonces los estudios semánticos han puesto el énfasis en la vertiente descriptiva, en el estudio de lenguas particulares y en la relación entre lenguaje y pensamiento.
2.1. El Triángulo Semántico
En el esquema de comunicación de Saussure, para que haya significación, se da una asociación psíquica bipolar que comprende dos términos: la forma significante y el contenido significado; y dos fases: la evocación del nombre por la cosa y la de la cosa por el nombre.
No todos los lingüistas o semantistas aceptan el esquema bipolar del signo de Saussure en el que se excluye la cosa significada, pues consideran que existe una relación directa entre el referente y el símbolo. Se establecería así un triángulo entre significante, significado y referente o cosa nombrada.
Lo deseable para la comunicación eficaz sería que cada significante se relacionara única y exclusivamente con un significado y un referente, pero este deseo no siempre se cumple en las lenguas naturales; por ello es importante conocer los diferentes tipos de relaciones que pueden producirse entre los elementos del triángulo semántico.
3. Relaciones Semánticas entre las Palabras
3.1. Hiponimia
Las palabras que comparten un mismo hiperónimo se llaman hipónimos y son entre sí cohipónimos: así, coche, moto, bicicleta, camión, son cohipónimos entre sí e hipónimos respecto a vehículo que funciona como su hiperónimo.
3.2. Sinonimia
La sinonimia se define como la relación existente entre dos o más unidades léxicas con distinto significante e igual significado: morir, fallecer, fenecer / asno, burro, jumento / contento, feliz, dichoso…
Se puede discutir si existen sinónimos perfectos. La respuesta parece negativa, ya que la identidad total de los significados supondría la coincidencia absoluta de todos los semas; según Lyons deberían compartir hasta sentidos potenciales.
Por ello, podemos hablar de clases de sinonimia:
- Sinonimia conceptual: Coinciden los semas denotativos, es la más habitual: morir, fallecer, fenecer…
- Sinonimia referencial: Los términos remiten al mismo referente pero no “significan” lo mismo: estrella de la mañana, lucero de la mañana, lucero del alba…
- Sinonimia contextual: Conmutabilidad de dos términos en un contexto sin alterar el significado de la secuencia: los garbanzos son pesados / indigestos.
- Sinonimia de connotación: Cuando dominan las connotaciones afectivas puede borrarse totalmente el contenido conceptual y ciertos términos son equivalentes: ¡eres una bestia / salvaje / monstruo!
3.3. Polisemia
La polisemia consiste en la existencia de varios significados para un mismo significante; estos dependen del contexto en que se use. La mayoría de las unidades léxicas son polisémicas. Un ejemplo es el significante banco, que tiene distintos significados: “asiento para varias personas”, “conjunto de peces”, “conjunto de datos”, “institución financiera”.
3.4. Homonimia
La homonimia consiste en una coincidencia entre significantes puramente casual, por razones históricas (etimológicamente proceden de términos distintos). Con frecuencia, las palabras homónimas pertenecen a categorías gramaticales distintas. Los términos homónimos pueden ser:
a) Homógrafos
Se pronuncian y se escriben igual: aya (árbol) / aya (subjuntivo de haber); haz (conjunto) / haz (imperativo de hacer).
b) Homófonos
Se pronuncian igual, pero se escriben diferente: aya / aya (niñera); vaya (subjuntivo de ir) / valla (cercado).
3.5. Antonimia
La antonimia se produce entre dos palabras de significados opuestos. Desde el punto de vista formal, los antónimos pueden ser de dos tipos:
- Antónimos gramaticales: Se forman con la ayuda de prefijos de sentido negativo: humano/inhumano, proporción/desproporción.
- Antónimos lexicales: Se producen entre unidades léxicas: no/sí, nunca/siempre, dormirse/despertarse.
Desde el punto de vista semántico, existen distintas clases de antonimia:
- Antonimia en sentido estricto: Oposición de significados que admiten gradación: alto / bajo, grande / pequeño. Existen términos intermedios: mediano…
- Complementariedad: Opuestos donde no es posible la gradación ni los términos medios: presente / ausente, tónico / átono, vivo / muerto.
- Reciprocidad: Términos que se implican mutuamente: comprar / vender, padre / hijo, dar / recibir.
4. Los Cambios de Sentido
Los signos lingüísticos evolucionan a través de la historia de una lengua por causas diversas y respondiendo a diversas formas.
4.1. Cambios Externos
- Causas históricas: Según Ureña, se deben al principio de conservación del lenguaje: la lengua es más conservadora que la realidad a la que designa, de modo que un cambio en esta no ha de implicar otro en aquella; así, pluma sigue aludiendo al objeto con el que escribimos.
- Causas sociales: Una palabra técnica puede cambiar de significado cuando pasa a emplearse en la lengua general (plural –en lingüística– / plural).
- Causas psicológicas: A veces, las cualidades que se atribuyen a un animal han provocado el cambio semántico al aplicarse ese nombre de animal a las personas: burro.
Cosmovisión subraya que el léxico es evolutivo y sus cambios son rápidos y continuos debido a la relación de designación que mantiene con la realidad, en continuo devenir.
Para Lázaro Carreter los cambios semánticos siempre dejan intacto su correlato formal, el lexema, pero el semema, o conjunto de semas de una palabra, siempre varía al menos en un sema. Por eso cualquier causa, aunque no en origen, es en última instancia lingüística: ningún cambio externo es admisible si no lo puede recoger el sistema de la lengua.
4.2. Cambios de Innovación Lingüística
Metáfora
Es el procedimiento más frecuente y consiste en un cambio semántico por semejanza; entre el significado originario y el nuevo existe algún sema común. Ejemplo: cabeza de alfiler, cabeza de ajos. Un tipo especial de metáfora es la sinestesia, que consiste en aplicar a un ámbito sensorial un término perteneciente a otro. Ejemplo: color chillón, palabras suaves.
Metonimia
Es la transformación de un nombre en otro por contigüidad de significados. Se puede manifestar de distintas formas: proximidad física: cuello de la camisa; continente por contenido: beber una copa; instrumento por agente: el corneta; origen por producto: un jerez.
Sinécdoque
Se fundamenta en una relación de inclusión (parte/todo, género/especie, singular/plural…): mil cabezas de ganado, conceder / pedir la mano…
Elipsis
Consiste en omitir un término de un sintagma: un cigarro puro > un puro; un café cortado > un cortado; una tarjeta postal > una postal.
Eufemismo – Tabú y Disfemismo
Consiste en evitar un término cuyo significado evoca connotaciones temibles, desagradables o indecorosas y sustituirlo por otro. El término sustituido se denomina tabú y continúa disponible en la lengua. El eufemismo suele pertenecer a los campos semánticos de la muerte (pasar a mejor vida, dejar de existir), la vejez (tercera edad), la enfermedad (penosa enfermedad por cáncer, sida,…), el sexo (hacer el amor, partes pudendas/nobles…), las funciones excretoras (ir al servicio, hacer las necesidades…), la política (recluso, interno por preso; pena capital por pena de muerte,…).
Con frecuencia, el eufemismo pasa a convertirse, por el uso, en tabú; entonces es sustituido por otro eufemismo: letrina > retrete > water > lavabo > servicio.
A menudo, con la intención de desmitificar un significado “grave”, se crean eufemismos humorísticos, llamados también disfemismos: estar mal de la azotea, estirar la pata, casarse de penalti, estar colocado… Pero no siempre es humorístico y se designa la realidad mediante palabras deliberadamente crudas o inconvenientes (se utiliza una palabra tabú por propia voluntad, no tratando de ocultarla). Son disfemismos las expresiones “estirar la pata”, “un fiambre” por “morir” o “un muerto”.
[i] Véase la sección anterior sobre clases de sinonimia.
[ii] Véase la sección anterior sobre clases de antonimia.
