1.1 Sociedad y cultura
El sistema económico y político que se desarrolló entre los siglos XI y XIV fue el feudalismo. Se basaba en las relaciones de vasallaje entre un señor feudal y un vasallo, quien servía a aquel a cambio de su protección.
La medieval es una sociedad estamental piramidal:
- En la cúspide: El rey.
- La nobleza: Vasallos del rey o de otro noble superior al que juran fidelidad.
- El clero: Estamento privilegiado que cobraba el diezmo (impuesto por el que los fieles entregaban a la Iglesia la décima parte de sus cosechas) y poseía el monopolio de la cultura, pues los clérigos eran prácticamente los únicos que sabían leer y escribir.
- La base: Campesinos y artesanos, que carecían de privilegios y, en ocasiones, también de libertad, al ser siervos dependientes de un señor feudal.
Además, en este periodo convivieron en nuestra Península tres grandes culturas: la musulmana, la judía y la cristiana, cuya influencia cultural y literaria se evidencia en:
- La Escuela de Traductores de Toledo, donde se tradujeron al romance obras de la cultura oriental.
- Manifestaciones literarias como las jarchas.
- Colecciones de cuentos procedentes de la cultura árabe.
Progresivamente, la sociedad y la cultura experimentaron un desarrollo. La mejora de la producción agrícola conllevó el crecimiento de la población y el aumento de los intercambios comerciales, lo que propició el nacimiento de la burguesía. El rígido sistema feudal se vio alterado con la llegada de comerciantes, artesanos y profesionales de las leyes. El surgimiento de las universidades, como la de Salamanca en el siglo XII, desplazó a los monasterios como centros de cultura, provocando el desmoronamiento paulatino del sistema feudal.
Todo ello estuvo ligado a un cambio de mentalidad que convirtió al siglo XV en un periodo de transición: el llamado Prerrenacimiento. Fue una época convulsa, con guerras civiles y enfrentamientos sociales. Con el matrimonio de Isabel y Fernando se pusieron los cimientos del Estado moderno, intentando controlar a la nobleza y a la burguesía, esta última en constante crecimiento y aspirando a equipararse a la nobleza.
1.2 Ideología
Del siglo XI al XIV, el centro del hombre medieval fue Dios y la religión. Este teocentrismo ideológico determinó la cultura de la época: los misterios que rodeaban al hombre solo tenían explicación divina, la vida era un «valle de lágrimas» y el hombre debía ganarse la vida eterna con sus actos.
En esta sociedad, los monasterios se convirtieron en centros de cultura donde se copiaban libros y la literatura se volvió una forma de adoctrinamiento. A través del didactismo, los dogmas eclesiásticos se hicieron comprensibles para todos.
En cuanto al arte, el hombre medieval no perseguía la originalidad ni la individualidad; su meta era la imitación de autores latinos. De esta mentalidad resultaron rasgos como la anonimia y la transmisión oral de textos, que presentaban gran cantidad de variantes. Se trataba de una cultura de gran simbolismo, donde todo tenía una doble interpretación: una inmediata y otra trascendente.
En el siglo XV, el teocentrismo medieval convivió con una nueva visión humanista que derivaría en el antropocentrismo, propugnando un sentido más vitalista de la existencia. El humanismo llegó a la Península a través de las rutas comerciales.
El Humanismo
- Origen: Corriente cultural del siglo XIV, procedente de Italia.
- Objetivo: Estudio de la cultura clásica para acercar al hombre al estado ideal de equilibrio y sabiduría de la Antigüedad.
- Principales escritores: Dante Alighieri, Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio.
1.3 Los temas de la literatura en la Edad Media y el Prerrenacimiento
Aunque comparten temas, la perspectiva cambia según la ideología:
- La muerte: En la Edad Media era la puerta a la vida eterna. En el siglo XV, se afronta con miedo y desesperación debido a las pestes y guerras. Cobran importancia las danzas macabras o de la muerte, donde la muerte iguala a todas las clases sociales.
- La fama: En el siglo XV, ante la muerte inevitable, la única vía hacia la inmortalidad es dejar un buen recuerdo mediante una vida de honor y virtud.
- La fortuna: Representada como una mujer con una rueda, simboliza la inestabilidad política y el cambio constante de la suerte.
- El amor: Destaca el amor cortés, donde el trovador se convierte en vasallo de su amada. Es un amor imposible, secreto y marcado por el sufrimiento y la contradicción.
- La sátira política y social: Se atacaba a personajes de la corte mediante la alegoría o alusiones a sucesos actuales, como en las coplas de ¡Ay Panadera!.
