El Siglo de las Luces en España: Pensamiento, Literatura y Sociedad

El Siglo de las Luces: La Ilustración

El siglo XVIII se conoce como el siglo de la Ilustración, ya que se pretendió ilustrar a la población sobre los nuevos conocimientos científicos y filosóficos con la finalidad de mejorar la vida de las personas. Esta corriente tuvo su origen en pensadores del siglo XVII (Bacon, Locke, Descartes, Spinoza) y se propagó desde Francia a lo largo del siglo XVIII. El movimiento ilustrado se basa en la plena confianza en la razón por encima de la fe como medio para alcanzar el progreso (racionalismo), con el consiguiente desarrollo de la ciencia experimental (empirismo) y el replanteamiento de las ideas tradicionales.

La convicción de que este progreso lleva a la felicidad humana desemboca en el llamado optimismo humanista, que marcará la época. En materia política, esta ideología se materializará en el despotismo ilustrado, modelo sustentado en una monarquía absoluta que cuenta con el apoyo de una élite culta que busca el progreso económico, social y educativo de la masa sin la participación de esta debido a su falta de instrucción. La máxima del despotismo será: «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo».

Instituciones y Enciclopedismo

En España, el espíritu ilustrado favorecerá la fundación de instituciones creadas al servicio del estudio:

  • Biblioteca Nacional (1712)
  • Real Academia Española de la Lengua (RAE) (1713)
  • Museo del Prado (1758)
  • Sociedades de Amigos del País

Dentro de ese afán generalizado de saber surge también el enciclopedismo, que busca recopilar en una obra todo el conocimiento de la época. Destaca al respecto la Enciclopedia francesa, en cuya elaboración intervinieron los más importantes intelectuales: Voltaire, Montesquieu y Rousseau.

Evolución de la Lengua y la Literatura

La lengua española alcanza en este siglo su perfil contemporáneo: se fijan definitivamente los sistemas fonológico y morfológico y la sintaxis se actualiza. Se moderniza el idioma con multitud de neologismos.

Desde un punto de vista literario, el siglo XVIII atraviesa tres etapas:

  • Transición (1680-1725): Entre el arte barroco y las tendencias neoclásicas.
  • Neoclasicismo (1726-1788): Tendencia predominante.
  • Prerromanticismo: Años finales del siglo.

Contexto Político en España

El comienzo del siglo coincide con la Guerra de Sucesión española, que concluye con la instauración de la dinastía de los Borbones. Durante este siglo reinarán:

  • Felipe V (1700-1746)
  • Fernando VI (1746-1759)
  • Carlos III (1759-1788)
  • Carlos IV (1788-1808)

Fue en la época de Carlos III cuando se asimilaron las ideas ilustradas de forma más profunda. El impacto de la Revolución Francesa durante el reinado de Carlos IV supuso un frenazo a las reformas, ya que, por temor a que la revolución llegara a España, se rechazaron las ideas ilustradas.

El Neoclasicismo

Movimiento artístico más representativo de la Ilustración, surgido como reacción a los excesos del barroco. Sus principios son:

  1. Razón: El arte se somete a la razón, eliminando sentimientos e imaginación.
  2. Imitación: Se imitan los modelos clásicos grecolatinos.
  3. Reglas: Estudio de las normas académicas.
  4. Buen gusto: Equilibrio, serenidad y omisión de lo soez.
  5. Verosimilitud: Las obras deben ser creíbles.
  6. Didactismo: El arte debe educar y elevar la condición moral.

Principales Ensayistas

Feijóo

Fraile benedictino y catedrático de teología. Combatió con espíritu crítico los prejuicios, supersticiones y falsos milagros mediante el método experimental. Sus obras principales son el Teatro crítico universal y Cartas eruditas y curiosas.

Jovellanos

Figura clave de la política reformista de Carlos IV. Sus obras reflejan su afán por modernizar el país:

  • Memoria para el arreglo de la policía de espectáculos
  • Informe sobre la ley agraria
  • Memoria sobre la educación pública

José Cadalso

Autor de las Cartas marruecas, donde utiliza el distanciamiento cultural para criticar la sociedad española. También escribió Noches lúgubres, obra que, por su ambiente sepulcral y desesperación, anuncia el Romanticismo del siglo XIX.

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