El Romanticismo en el Siglo XIX: Libertad, Rebeldía y Expresión Literaria

El Romanticismo en el Siglo XIX

El Romanticismo es un movimiento revolucionario que exalta la libertad y los sentimientos en todos los aspectos de la vida: sociedad, política y moral. En las artes, este canto a la libertad se manifestó como una ruptura con el neoclasicismo. En Europa, el romanticismo fue una continuación del prerromanticismo del siglo XVIII. En España, debido al régimen absolutista de Fernando VII, fue más tardío (1833-1850).

Retrato de un romántico: rebeldía y frustración

Los románticos no se integran en la sociedad burguesa. Son rebeldes, individualistas y se creen con una sensibilidad superior a los demás (exaltación del yo). Son idealistas, pero al no poder conseguir sus ideales, se vuelven pesimistas y se aíslan en una soledad interior o se evaden hacia épocas pasadas o culturas lejanas.

Características del Romanticismo

  • Forma de creación: Libertad creadora del hombre moderno a través de la inspiración. No se respetan las reglas, se mezclan los géneros literarios y se combinan versos de diferentes medidas.
  • Concepto de arte: El arte es sinónimo de libertad. Lo feo, lo deforme y lo grotesco también forman parte de él. Las obras se llenan de contrastes y muchas veces caen en el tremendismo.
  • Punto de vista subjetivo: Expresión de sentimientos desbordados y de los delirios de la fantasía.
  • Paisaje: La naturaleza agreste como reflejo de un estado de ánimo desesperado o melancólico.
  • Particularismo: Exaltación del idioma y el paisaje propios como portadores del «alma de la nación». Gusto por lo pintoresco y regional.

1. Poesía romántica y posromántica

Primera mitad del siglo XIX: Romanticismo

Autores destacados:

  • Zorrilla: Temas nacionales, exaltación del pasado. Tradicionalista. Obras: Granada, leyendas.
  • Espronceda: Temas sociales, exaltación de la libertad y denuncia de la hipocresía. Liberal. Obras: El estudiante de Salamanca, El diablo mundo, Canciones (El pirata, El mendigo, El verdugo).

Temas: Amor imposible, rebeldía, furia de la naturaleza, angustia existencial, lo sepulcral y exaltación de lo nacional.

Segunda mitad del siglo XIX: Posromanticismo

Autores: Bécquer (temas intimistas, frustración existencial) y Rosalía de Castro. Su lírica expresa sentimientos, amor y el mundo inefable interior mediante poemas breves de ritmo melódico y rima asonante.

1.1. José de Espronceda: rebeldía social y libertad creadora

Influenciado por Lord Byron, participó en revueltas políticas. Su obra es un romanticismo progresista, exaltado y lleno de fantasía.

1.2. Gustavo Adolfo Bécquer: poeta simbolista

Autor de las Rimas y las Leyendas. Su estilo se aleja del efectismo, utilizando un vocabulario sencillo y una fuerte carga sentimental basada en la frustración.

1.3. Rosalía de Castro: poetisa del Rexurdimento

Contribuyó al renacimiento de la cultura gallega. Su obra En las orillas del Sar profundiza en el pesimismo existencial y la angustia de vivir.

2. La novela histórica: idealización del pasado medieval

Surgió como una forma de huir de un presente mediocre. Protagonizada por héroes rebeldes y solitarios con finales trágicos. Autores: Enrique Gil y Carrasco (El señor de Bembibre), Larra (El doncel de don Enrique el doliente) y Espronceda (Sancho Saldaña).

3. La prosa costumbrista: Mariano José de Larra

Famoso por sus artículos periodísticos bajo el seudónimo de «Fígaro». Sus artículos de costumbres son críticas mordaces a los vicios y atrasos de la sociedad española (ej. Vuelva usted mañana, El castellano viejo).

4. El teatro romántico

Se rechazan las tres unidades aristotélicas. El tema central es el amor, protagonizado por héroes apasionados que mueren al enfrentarse a la sociedad. Escenografía sepulcral y lenguaje retórico. Autores: Duque de Rivas (Don Álvaro o la fuerza del sino), García Gutiérrez (El trovador) y Hartzenbusch (Los amantes de Teruel).

4.1. Don Juan Tenorio: el mito del seductor

Obra de José Zorrilla, basada en el mito universal de Tirso de Molina, consolidándose como un símbolo de la literatura española.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *