Resúmenes de Relatos
El Hemisferio Sur
En el despacho de nuestro nuevo protagonista aparece Clara, su amiga, que está muy preocupada porque tiene una voz en la cabeza que no para de dictar ideas y le obliga a escribirlas. Al principio, el hombre se queda entre la estupefacción y la incredulidad, pero al ver la constante preocupación de su amiga, lo hizo, sin quererlo, preocuparse en exceso. La chica continuó relatando y dijo que lo que más le había asustado fue encontrarse en una librería las mismas cosas que ella había vivido, que ella había escrito, en un libro llamado HUMO DENSO bajo el nombre de Sonia Kraskowa.
Después de esto, Clara le explica a nuestro protagonista que el hemisferio sur del agua va en los desagües en dirección inversa, así que ella haría como el agua y quizá lo que necesitaba era un viaje para aclararse. Esa noche, Clara encontró un ejemplar de HUMO DENSO que ella jamás había comprado, así que pensó que se lo había puesto alguien para mostrar que lo que ella escribía ya lo había escrito alguien antes y que lo suyo solo eran burdas imitaciones. Por ello, esa noche ella se quedó a dormir en un hotel.
Al día siguiente de contarle esto a su amigo por teléfono, quedaron en un bonito restaurante en el que le confesó que era la única persona que tenía realmente a su lado y que no le gustaría que le fallara jamás. La acompañó al hotel y le pasó una carpeta. Una carpeta que hablaba de Sonia Kraskowa. Esa noche, Clara estuvo llamando al protagonista hasta altas horas de la madrugada, pero él necesitaba tiempo para sí mismo, así que no le cogió el teléfono y se marchó unos días a “su hemisferio sur”, que es casa de su tía Alicia.
Al regresar del fin de semana, el protagonista recibe la noticia de la muerte de Clara. Es ahí cuando el lector conoce al fin el auténtico nombre de Clara: Clara Sonia Galván Kraskowa, y de las múltiples personalidades que desarrolló súbitamente. Al protagonista le otorgan la tarea de hacer la contraportada del último libro de Clara Sonia y, cuando lo hojea, se encuentra con la sorpresa de que ella tenía escrito algo que parecía una especie de predicción del futuro, de ella hablándole a él de la voz que no callaba y de la reacción de él ante ese extraño suceso que ella le relataba. Pero acaba suponiendo ser solo un sueño del que despierta ya cansada de escribir la vida; ahora quería que la vida le diera algún motivo que la contradijera o confirmara sus sueños. Primero le dedicó el libro a su mejor amigo (el protagonista) y, por último, se disculpó con él porque en un concurso de cuentos ella amañó las votaciones. Él se dio cuenta de que lo único que había hecho era formar parte de un juego espantoso y decidió volver a “su hemisferio sur”.
Comentario Temático
De este relato destaca, además, el uso que hace la autora de fobias propias de los escritores, como son el miedo a la página en blanco o el terror paralizante de que todo está escrito ya, para crear una historia muy inquietante, especialmente para aquellos que también escriben.
Los Altillos de Brumal
En el siguiente cuento, nuestra protagonista llamada Adriana llega a clases después de sufrir una enfermedad que la postró en la cama durante un largo tiempo y le dejó un cuerpo largo y delgado. Las burlas de sus compañeras y algún que otro percance con alguna maestra hacían que la estancia en la escuela fuera detestable, pero ella no pensaba en eso porque su madre le solía decir: “Huimos de la miseria, pero recordarla es sumergirse en ella”.
Su madre era una persona sumamente reservada que amaba de una forma extraña y especial a su hija, ya que, a diferencia de sus hermanos (que cuando enfermaban la madre llamaba al médico), cuando la pequeña protagonista enfermaba, la madre se quedaba la noche en vela orándole y espantando los males. El carácter de su madre viene a raíz de la muerte de su esposo, el padre de la protagonista. La madre decidió vender todas las propiedades de su familia difunta y guardó el dinero con un objetivo: que la pequeña fuese a la Universidad.
A la pequeña protagonista le iba muy bien en los estudios y su madre estaba, por fin, curada ya de los viejos fantasmas que parecía poseerla a veces. La madre murió el día de su graduación, como quien termina una misión y se va porque ya no tiene nada más que hacer. Después de su muerte, ella no quiso enviar ninguna solicitud para ejercer de profesora ni nada parecido, prefirió inclinarse en eso que siempre la había apasionado, pero nunca pudo hacer porque su madre no creyó que fuera lo correcto: eso era la cocina.
Como por fin era libre, se dedicó plenamente a ello y pronto sus recetas se hicieron famosas. Su editor pronto sintió interés por ella y le pidió que hicieran un viaje al Bajo Rin, donde se excusaba diciendo que podrían hallar nuevas recetas. Antes de irse y a toda prisa, estuvo mirando platos y comidas exóticas de algunos oyentes hasta que en una caja de cartón encontró una extraña mermelada de fresa que parecía que no llevaba ni fresa ni azúcar. Cuando consiguió descifrar lo que ponía en el cartón, se asombró y le embargó una sensación realmente extraña, de volver al pasado, ya que el nombre de la mermelada es mermelada de Brumal, la aldea de la cual es originaria y donde pasó los peores años de su infancia.
Por un repentino impulso, Adriana decide hacer una visita a Brumal y, cuando llegó, conoció a un párroco que la llevó a un altillo donde le dio un mantel y utensilios de cocina después de haberle dado unas cuantas copas de aguardiente. Comenzó a darse cuenta de que cuanto más oscurecía más gente se congregaba en la Plaza y que el párroco era algo extraño, así que se sumió en el miedo. Adriana, completamente ebria, consiguió escapar de Brumal, pero al escapar se había llevado algo más especial de ese pueblo que cualquier aguardiente o cualquier mermelada: se había llevado a Anairda, su antigua yo censurada entonces por su madre. Anairda se recuperó en un hospital favorablemente y emprendió rumbo al Bajo Rin.
Comentario Temático
Adriana, la protagonista de esta historia, nos relata su vida desde niña, contándonos las penurias económicas de su familia, el cambio de domicilio que vivió de pequeña y las expectativas que su madre tenía puestas en ella. Ya en la edad adulta, y después de recibir una carta misteriosa, Adriana siente la necesidad de volver al pueblo donde se crio.
En este relato, el elemento sobrenatural no se nos presenta hasta casi el final del mismo, acompañado también de la duda por la salud mental de la protagonista. Como en la mayoría de historias del libro, asistimos a una descripción de la vida de Adriana de niña muy centrada en pequeños detalles muy casuales: una enfermedad, el colegio, su madre. Más tarde, tras un salto temporal, la encontramos ya adulta, con un trabajo como cocinera y escritora de libros de éxito. Parece que todo le va bien, que ha dejado atrás un pasado que la asfixiaba, pero al recibir un tarro de mermelada muy especial, algo la empuja a abandonarlo todo para iniciar un viaje en busca de sus orígenes.
