La narrativa de ficción en el siglo XVI
En el siglo XVI, la narrativa de ficción, concretamente la novela, tuvo gran éxito entre el público. Surgieron diversos subgéneros narrativos que definieron la época:
- Novela de caballerías: Surgieron a finales del siglo XV y gozaron de un enorme éxito a lo largo de todo el siglo XVI. Una de las más célebres fue Amadís de Gaula. Tratan sobre batallas de caballeros o la figura del caballero.
- Novela pastoril: Procede de la Antigüedad grecolatina. Es un relato protagonizado por pastores refinados que conversan en un escenario idílico sobre sus desventuras amorosas. La obra más conocida es Los siete libros de la Diana.
- Novela bizantina: También de tradición grecolatina, este subgénero cuenta la separación de dos enamorados virtuosos y las pruebas que deben superar hasta volver a encontrarse. La más importante es Selva de aventuras.
- Novela morisca: Narra peripecias amorosas y militares ambientadas en la frontera cristiano-musulmana. Los protagonistas, cristianos y musulmanes, son caballeros idealizados. Destaca la Historia del Abencerraje.
- Novela picaresca: Un subgénero completamente nuevo surgido en España en el siglo XVI. En ella, un joven pícaro, personaje astuto de condición social humilde, narra en primera persona sus esfuerzos para sobrevivir mediante la astucia en un mundo difícil.
El Lazarillo de Tormes
Autor: Anónimo
Tema
Un personaje de condición humilde cuenta su vida en primera persona, haciendo valer su lucha en un mundo dominado por la codicia, el individualismo y la insolidaridad. Se trata de una novela anónima que ofrece una dura visión de la sociedad de la época. De los asuntos que el Lazarillo aborda críticamente, en ocasiones con tono irónico y humorístico, cabe destacar la religión y la honra.
Características principales
- El protagonista es el pícaro: Categoría social procedente de los bajos fondos que, a modo de antihéroe, es utilizado por la literatura como contrapunto al ideal caballeresco. Su conducta está marcada por el engaño, la astucia y la trampa.
- Carácter autobiográfico: El protagonista narra sus propias aventuras, empezando por su genealogía, que resulta ser antagónica a la estirpe del caballero.
- Doble temporalidad: El pícaro aparece desde una doble perspectiva: como autor y como actor. Como autor, se sitúa en un tiempo presente que mira hacia su pasado.
- Estructura abierta: El pluralismo de aventuras no tiene más trabazón argumental que la que aporta el protagonista.
- Carácter moralizante: Cada novela picaresca funciona como un ejemplo de conducta aberrante que resulta castigada, influenciada por la retórica sacra de la época.
- Carácter satírico: La sátira es constante. El protagonista deambula por distintas capas sociales, permitiéndole conocer los secretos de sus dueños y criticar los males de una sociedad codiciosa.
Estructura de la obra
La obra se divide en un prólogo y siete tratados, en los que el protagonista narra su experiencia al servicio de varios amos:
- Tratados I a III: Son los más extensos. Lázaro niño sirve a un ciego, un clérigo y un escudero, descubriendo con sufrimiento el mundo.
- Tratados IV y V: Muestran un Lázaro más maduro, al servicio de un fraile y de un vendedor de bulas.
- Tratados VI y VII: Narran cómo un Lázaro casi adulto entra al servicio de un capellán, un alguacil y, finalmente, un arcipreste, alcanzando sus primeros oficios remunerados.
Estilo
El Lazarillo de Tormes se escribe en un estilo llano, propio del ideal estilístico renacentista. El registro coloquial concuerda con la clase social del protagonista y aporta realismo.
