Mío Cid y El Conde Lucanor: Familia, honor, fidelidad y lecciones de la literatura medieval

Mío Cid

La familia

La familia juega un papel secundario y es pertinente para resaltar al buen padre y al buen esposo. Doña Jimena, Doña Elvira y Doña Sol cumplen el tópico medieval de mujeres sumisas, al servicio del héroe y con escasa personalidad. El Cid tiene tres hijos: Doña Sol, Doña Elvira y Diego.

Todos los gestos del Cid hacia su familia, aun los más naturales, son enfatizados: así, el hecho de que él deje toda su ganancia a la mujer antes de irse al exilio es considerado un gran gesto. Jimena, en este sentido, desempeña un papel muy importante, sobre todo con su conmovedora plegaria en la iglesia antes de que el Cid se marche. En su credo, Jimena relaciona a nuestro héroe con un ángel y coloca toda su acción en un plano universal, deseado por Dios, enalteciendo su figura a nivel sagrado.

No se nota la presencia física y real de la mujer y de las hijas del Cid; pero, al hablar de ellas, el héroe revela su calidad moral, la protección amorosa y el cuidado hacia su familia, pidiéndole al abad Don Sancho que las cuide en su lugar.

Fidelidad al rey

La fidelidad al rey se pone de manifiesto después de que el Mío Cid Ruy Díaz fue desterrado de su reino. Luego vuelve cuando más lo necesitan, leal a su reino; como héroe, ofreció regalos al rey en ofrenda para poder ver a su hija, y el rey Augusto le levanta el castigo. Una de las frases que refleja esta actitud es:

Mío Cid Ruy Díaz, que en buena hora ciñó espada,… a vos envía, rey honrado, este presente; os besa los pies y las manos, que le hagáis merced…

Honor

El tema principal del poema es la recuperación de la honra que el Mío Cid había perdido ante los ojos del rey por causa de sus enemigos en la corte. Por lo tanto, todo el poema no será sino el intento de transformar la ira regia en gracia regia. Al final de la obra, el honor del Cid queda restablecido hasta el punto de que llegará a emparentar con las familias reales de Navarra y Aragón gracias a los segundos matrimonios de sus hijas.

En la obra, el honor del Cid es atacado por dos elementos:

  • Por un lado, los enemigos de la corte atacan su honor político, provocando la ira regia. El Cid consigue rehabilitarse por medio de sus conquistas militares.
  • Por otro lado, como al fallar en hundir políticamente al Cid los enemigos de la corte, intentan atacar su honor familiar con la afrenta de Corpes. Ante este nuevo ataque, el Cid no responde con violencia, sino que sigue los cauces de la reclamación jurídica ante las cortes presididas por el rey.

En esas cortes el Cid recibe una compensación económica pero también moral, ya que los enemigos son vencidos en duelo y Doña Elvira y Doña Sol vuelven a casarse con hombres de mucha mayor jerarquía social.

La religión

El tema religioso no está tratado con tanta profundidad; en muchos casos es una simple referencia. Dios, la Virgen y los santos aparecen en el Poema de Mío Cid como un último recurso al que acude el héroe cuando busca ayuda o protección en su difícil vida.

El fondo religioso del poema se corresponde con la religiosidad propia de la Edad Media: la relación entre el hombre y Dios aparece establecida en cualquier aspecto de la vida, y la Iglesia es la institución presente entre los hombres y Dios; por eso sus manifestaciones visibles (monasterios, iglesias, etc.) y sus sacerdotes (el abad, el obispo Don Jerónimo) se muestran en el poema como testimonio de esa concepción del mundo.

El autor sitúa al Cid y a los suyos bajo la protección de Dios, entendiendo así que ellos cumplen una misión querida por el Creador y que, por tanto, habrá de ser recompensada al final. El héroe no recibe nunca la ayuda directa de Dios para no romper la verosimilitud, estrictamente humana, de sus hazañas.

Conde Lucanor

Ejemplos

A continuación se recogen algunos ejemplares relatos de El Conde Lucanor, utilizados por Patronio para aleccionar al conde:

1) El de la zorra y el cuervo

Un amigo del conde empezó a echarle piropos sobre su poder y, al poco, le propuso algo que le convenía a él. Patronio se dio cuenta de que aquello tenía engaño y le contó la historia de una zorra y un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico. El cuervo, en una ocasión, encontró un trozo de queso y se subió a un árbol para comerlo con tranquilidad. La zorra, al ver el queso, pensó en cómo quitárselo. Empezó a halagar al cuervo, diciéndole que cantaba muy bien; el cuervo, halagado, abrió el pico para cantar y se le cayó el queso, que la zorra se llevó corriendo. Patronio concluye que al conde le ocurría algo parecido: le estaban echando piropos para engañarle y aprovecharse de él.

2) El de la golondrina

El conde dijo a Patronio que había vecinos más poderosos que él que se estaban juntando contra él para hacerle daño; él no les creía ni les tenía miedo. Patronio contó lo que le pasó a una golondrina con los otros pájaros: la golondrina vio que un hombre sembraba lino, cosa que se usa para hacer redes para atrapar pájaros. Ella avisó a los demás, pero no le dieron importancia. Cuando ya era demasiado tarde, los pájaros no pudieron evitar las redes y se culparon a sí mismos por no haber actuado antes. Patronio aconseja al conde que remedie la situación cuanto antes o se prepare para evitar males mayores.

3) El de los caballos y el león

El conde tenía un enemigo, pero apareció otro enemigo mucho más poderoso que amenazó a ambos. El primero propuso al conde aliarse para vencer a ese tercero, pues separados perderían. El conde temía que, una vez vencido el enemigo, su supuesto aliado le tendería una trampa. Patronio contó la historia de dos caballeros que tenían un caballo cada uno y se llevaban mal entre ellos. Los pusieron en una arena con un león y, por miedo, se unieron y empezaron a pegarle tan fuerte que el león tuvo que escapar. Desde ese momento los dos caballos se respetaron y fueron inseparables. Patronio concluye que, de igual manera, una alianza conveniente con el enemigo común puede lograr su fin y hacer olvidar agravios anteriores.

4) El del rey y el hombre que decía hacer oro

Un hombre se presentó ante el conde y afirmó que podía brindarle muchas riquezas, pero que necesitaba dinero para empezar. Patronio contó la historia de un rey muy tonto que estaba interesado en la alquimia para hacer oro. Un hombre redujo cien doblas a polvo y, mezclándolo con otros ingredientes, hizo cien bolitas (tabardíes). La noticia de que sabía hacer oro corrió por el pueblo y el rey lo llamó para comprobarlo. El hombre le dio tabardíes y el rey comprobó que sí podía hacer oro. Cuando se le acabaron los tabardíes, el rey mandó llamar al hombre; este dijo que necesitaba dinero para conseguir más y el rey se lo dio, pero luego el hombre no volvió más. En el pueblo se hizo una lista de los más tontos, encabezada por el rey por haber dado dinero a alguien que no conocía. Patronio aconseja al conde que no entregue dinero a ese hombre para no sufrir la misma experiencia.

5) El de las hormigas

Mucha gente aconsejaba al conde que dejara de trabajar y descansara, pues tenía suficientes riquezas para gastarlas hasta su muerte y dejar herencia a sus hijos. Patronio respondió que no está mal descansar, pero le contó lo que hacen las hormigas para mantenerse: trabajan todo el verano para recoger bastante grano para soportar el invierno; y en los inviernos benignos aprovechan cualquier momento para recoger comida por si se les acaba. Patronio concluye que, si el conde siguiera el consejo de dejar de trabajar, no debería despilfarrar y debería prever el día siguiente.

Narrativa didáctica

Narrativa didáctica: una de las finalidades más importantes de la literatura medieval era moralizar y enseñar. Debido a la escasa accesibilidad a la escuela, los escritores tenían encomendada la tarea de aleccionar al pueblo. Este didactismo se transmitió tanto en verso como en prosa.

En la intención moralizadora de la literatura medieval ocupan un lugar principal los clérigos, hombres cultos independientes de su condición religiosa. Como se ha señalado, la literatura predominante estaba escrita en verso. Los escritores no escriben en prosa hasta que se producen cambios sociales y culturales, como la expansión de la cultura a un amplio sector de la población, la concienciación de los clérigos sobre la importancia de escribir en lengua romance y la difusión del uso del papel.

El gran impulsor de la prosa castellana fue el rey Alfonso X; continuó con su legado su sobrino Don Juan Manuel. El esquema de la obra El Conde Lucanor responde a un sermón eclesiástico en el que, a través de una parábola, se pretende dar una lección.

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