Panorama de la Literatura Castellana del Siglo XV: Lírica, Manrique y Prosa Didáctica

La Lírica Culta del Siglo XV

Es una lírica de matiz cortesano, por lo que se desarrolla en la corte. Es una poesía culta utilizada en fiestas y acompañada de música. Su máxima expresión es el tema del amor cortés. Se diferencian distintos modelos líricos según su temática:

  • Poesía moral o doctrinal: Recoge el descontento social y el pesimismo debido a la situación crítica por la que pasa Castilla.
  • Poesía alegórico-dantesca: Está influenciada por la obra de Dante Alighieri, más concretamente por la Divina Comedia.
  • Poesía satírica: Se centra en el ataque o en ridiculizar a personajes pertenecientes a altas escalas sociales. Un ejemplo es la Danza de la Muerte.
  • Poesía amorosa: Es de origen trovadoresco, recitada por trovadores y cuyo tema central es el amor cortés.

El Amor Cortés

Tiene su origen en la literatura provenzal. Los trovadores son quienes lo cultivan y recitan, enmarcándose en un ambiente cortesano. Se centra en una doble vertiente:

  • Feudalismo: El amado está al servicio de la amada; hay una disposición de vasallaje. La amada, además, es tratada como una diosa.
  • Catarismo: El amor por parte del amado es desinteresado. Se descarta cualquier intento de posesión, ya que la dama está casada o sobreprotegida por su padre, por lo que el amor es clandestino, secreto y amenazado por la familia o el marido.

El amor que siente el trovador va unido a un sentimiento de sufrimiento, ya que sufrir por amor es propio de la clase social de la nobleza (el amor funciona como deseo y renuncia, como infierno y gloria, o como muerte y vida a la vez). Únicamente la amada entrega una prenda como muestra de su cariño, pero nunca se establece un contacto carnal.

Métrica

Se hace uso de los versos más tradicionales: octosílabos, hexasílabos, heptasílabos o de pie quebrado. Además, aparecen las primeras muestras de métrica al estilo italiano: el soneto.

Jorge Manrique

Su producción poética resulta de interés variable. Aunque haya cultivado la poesía amorosa, es conocido por escribir una de las más bellas elegías de la literatura castellana: las Coplas a la muerte de su padre.

Las Coplas a la Muerte de su Padre

Las Coplas a la muerte de su padre constan de 480 versos repartidos en 40 estrofas denominadas **manriqueñas** o de pie quebrado. Se presentan combinando tetrasílabos con octosílabos. Cada copla está formada por dos sextillas. Cada sextilla sigue el esquema (8a, 8b, 4c, 8a, 8b, 4c).

Aparece una variedad de tópicos literarios: vanitas mundi (vanidad del mundo), caducidad de la vida, ***tempus fugit***, la fortuna, ***ubi sunt?***, la muerte, la vida eterna, el poder igualatorio de la muerte, etc. Además, la obra presenta una aproximación a la tradición ascética cristiana, es decir, el menosprecio del mundo terrenal y material para llegar a aceptar la muerte y la purificación del alma.

Estructura de la Obra

La **estructura** sigue el ejemplo de la pirámide invertida, ya que va de lo general a lo concreto. La obra se estructura en tres partes:

  • Coplas I-XIV: Jorge Manrique habla de la humanidad en general. Al ser humano le llega la muerte y su vida, ya caducada, no tiene más remedio que aceptarla. En esta primera parte se plantea el tema principal.
  • Coplas XV-XXIV: Ejemplifica lo mencionado en la primera parte y empieza a desfilar un sinfín de muertos, personajes relevantes de la historia pasada y ya fallecidos, y actitudes y virtudes perdidas de épocas anteriores.
  • Coplas XXV-XL: Se centra en la figura del muerto, de su padre. Jorge Manrique establece un elogio a la figura paterna hasta el momento en que la muerte toca a su puerta.

El Conde Lucanor (Don Juan Manuel)

Es la obra más conocida de Don Juan Manuel. Se conservan cinco manuscritos, de los cuales cuatro pertenecen al siglo XV y uno al siglo XVI. Diferentes entre sí, solo dos de ellos recogen la obra al completo.

Don Juan Manuel insiste en la necesidad de que el estilo del escritor se mantenga inalterable, incluso tratando de evitar las perturbaciones que introduce un copista. Esas reflexiones de que se respete el estilo de un autor y las argumentaciones nos permiten hablar de que encontramos a un Don Juan Manuel con una plena conciencia artística y estilística.

Se trata de un conjunto heterogéneo de cinco libros que, tal y como se muestra en el prólogo general, tienen una intención didáctica. Esta intención se amplía en el anteprólogo, donde se explica que el objetivo de la obra es que los hombres aprovechen la honra, los negocios y el estrato social para salvar su alma.

Cada uno de estos libros en prosa está precedido por un prólogo que explica su contenido y justifica el género escogido, ya que el género modifica el estilo. De ahí que el autor le dé tanta importancia, especialmente en el prólogo general, a la cuestión de la transmisión de su obra, porque si cambia el estilo, cambia el contenido didáctico y eso afecta directamente a la intención de la obra. Se trata de una intención que, además, nos sitúa en el ámbito cortesano, donde la transmisión del saber está vinculada al linaje.

Composición de la Obra

La obra está compuesta por cinco libros:

  • Libro I: Conjunto de cuentos.
  • Libros II, III y IV: Conjunto de sentencias o proverbios.
  • Libro V: Tratado doctrinal.

El Libro I es un compendio de ejemplos o cuentos que proponen casos prácticos que pueden ser aplicables a la vida cotidiana de cualquier hombre y haciendo referencia a un destinatario colectivo. Pero luego las distintas partes del libro se centran en dos personajes: El Conde Lucanor y Patronio.

El marco estructural viene dado por un diálogo, ya que todos los esquemas del libro se instauran en una dialéctica de preguntas y respuestas.

Estructura de los Cuentos del Libro I

La estructura de los cuentos de este Libro I es la siguiente:

  1. Aparece un narrador en tercera persona (extradiegético) encargado de introducir el estilo directo en el que se expresarán tanto el Conde Lucanor como Patronio. Nos situamos en un primer nivel ficcional.
  2. El Conde Lucanor expone un caso o problema a Patronio.
  3. La respuesta de Patronio la realiza a través de un cuento que se convierte en un ejemplo. Esto convierte de inmediato a Patronio en el narrador del cuento (intradiegético), también en tercera persona, que inserta un relato (segundo nivel de ficción). Mientras Patronio narra el relato, el Conde Lucanor se convierte en el destinatario directo.
  4. Una vez que Patronio finaliza el cuento, deja su función de narrador y se convierte en personaje con el fin de ofrecerle un consejo al Conde.
  5. El Conde Lucanor, una vez lo ha escuchado, lo asume y lo pone en práctica, saliendo victorioso de ese problema que tenía al principio.
  6. Finalmente, vuelve de nuevo el narrador extradiegético, quien avisa al lector que a Don Juan Manuel le gustó tanto ese relato narrado por Patronio que decide plasmarlo en una moraleja.

Prosa Medieval

La poesía difiere de la prosa en el sentido de que la primera no necesita reflejarse por escrito debido a su capacidad de transmisión oral, mientras que la segunda exige la destreza lectora. Además, la tardía aparición de la prosa se debe a las reticencias de los clérigos a utilizar la lengua romance, tan empleada por los juglares.

Las primeras muestras prosaicas son del siglo XIII. Las muestras más antiguas son de la primera mitad del siglo, bajo el reinado de Fernando III, el Santo. Presentan un propósito didáctico-moral y no tanto estético.

Ya en la segunda mitad del siglo y gracias a las aportaciones de los Reyes Alfonso X y Sancho IV, la prosa adquiere un mayor peso gracias a la labor realizada por el primero. Siguen siendo obras didáctico-morales, pero con la participación de formas novelescas. Las fuentes recurridas son latinas y árabes. Algunos ejemplos conservados son Calila e Dimna y Sendebar.

Estos dos últimos se tratan de colecciones de literatura ejemplificadora o prosa ejemplificadora. Estas colecciones de cuentos nacen en el ámbito cortesano y asociadas al poder. Esto resulta importante porque explica que ambas se sitúan en la tradición de **espejo de príncipes y gobernantes**, es decir, aquella destinada a los príncipes y gobernantes que ostentan el poder. Además, sus cuentos proponen siempre un ejemplo que debe aplicarse a un gobernante ante los problemas que se les presentan en su vida cotidiana. Por tanto, tienen tres finalidades:

  • Docere (enseñar)
  • Delectare (deleitar)
  • Movere (conmover)

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