Transformación de la Literatura Española: De la Ilustración al Romanticismo

1. El Siglo XVIII en Europa

El siglo XVIII, también llamado «siglo de las luces», marca el límite histórico entre el Antiguo Régimen y los comienzos de la Edad Contemporánea. En las primeras décadas tiene lugar la denominada «crisis de la conciencia europea», una revisión del pensamiento religioso y político imperante hasta el momento. Se inicia, así, un movimiento reformista, la Ilustración, que perdurará a lo largo del siglo. La Ilustración se inicia en Francia. Es un movimiento intelectual y renovador que exalta la razón como único medio para guiar a los pueblos hacia el progreso y la felicidad. Sus bases son la crítica universal y la experimentación. Entre sus teóricos destacan los franceses Voltaire, Montesquieu y Rousseau. Los ilustrados recopilan, además, todo el saber conocido en una obra magna, la Enciclopedia, publicada en Francia en 1751 por Diderot, D’Alembert y el propio Rousseau.

Reformas Ilustradas

Entre las reformas ilustradas destacan:

  • A) Instauración del despotismo ilustrado: Como forma de gobierno, el lema «todo para el pueblo, pero sin el pueblo» supone que son los gobernantes los que aplican las reformas desde arriba.
  • B) Desarrollo de la teoría del bienestar social: Apoyada en una burguesía cada vez más asentada. A ello contribuyen los descubrimientos científicos (la máquina de vapor, la electricidad…) que mejoran el nivel de vida.
  • C) Implantación de la filosofía y la ciencia: Como saberes fundamentales. Al mismo tiempo, se desarrolla un fuerte anticlericalismo.

3. Literatura Española del Siglo XVIII

La literatura se convierte en vehículo de transmisión de las ideas ilustradas; es una literatura racional y de carácter didáctico, guiada por el principio del «buen gusto». La mesura y la razón triunfan frente a la imaginación de épocas anteriores. Los ilustrados españoles demuestran una gran preocupación lingüística. Se cuida la sencillez de la lengua frente a los excesos barrocos, se protege el idioma ante la entrada desmesurada de extranjerismos de influencia francesa y se incorporan vocablos nuevos, pertenecientes al ámbito de los descubrimientos y de la ideología imperante (hipótesis, polémica, fenómeno social, etcétera).

3.1 Corrientes Estilísticas

El siglo XVIII español no es homogéneo; las distintas corrientes estilísticas existentes así lo demuestran:

  • Posbarroquismo: A comienzos del siglo XVIII predomina una literatura heredada de la tradición barroca, pero agotada en su sentido y forma. Los poetas imitan a Góngora, aunque carecen de su genio creador. Aparece entonces el movimiento denominado rococó, un Barroco menor, refinado y elitista.
  • Neoclasicismo: Es el estilo que mejor define la literatura ilustrada, y supone una vuelta al mundo clásico grecolatino. Las reglas y la imitación de la naturaleza son sus bases; el sentimiento está proscrito. Leandro Fernández de Moratín y José Cadalso son los autores más destacados.
  • Prerromanticismo: Sin abandonar el espíritu reformador, en las últimas décadas del siglo aparecen manifestaciones literarias que rechazan la normativa neoclásica y ensalzan los sentimientos frente a la razón. Es el inicio de una nueva literatura que se desarrollará en el siglo XIX. Algunos autores ilustrados, como Jovellanos o Cadalso, se dejan llevar por los nuevos rumbos estéticos.

5.2 La Crítica

La crítica fue muy utilizada en la época para satirizar vicios o costumbres. Uno de los máximos representantes de la sátira social fue José Cadalso, que escribió una de las obras más importantes de este género: Cartas marruecas. Mediante el género epistolar, y a través del punto de vista de tres personajes (un español y dos árabes), Cadalso revisa los temas más preocupantes de la sociedad española del momento: la falsa erudición, la historia del Imperio español, la libertad de las mujeres… Entroncado con Quevedo y Gracián por su fina ironía, Cadalso será un claro antecedente de Mariano José de Larra.

5. La Prosa

La prosa es una de las formas expresivas más cultivadas en la literatura del siglo XVIII. Aparece unida al afán didáctico de la época, y en ella también se pueden distinguir las distintas tendencias de las que venimos hablando. En la primera parte del siglo aparecen vidas de santos, sermones, libros históricos o narraciones de carácter popular con un lenguaje barroco. El autor más destacado es Diego de Torres Villarroel (1694-1770).

Entre sus obras destacan Visiones y visitas de Torres con don Francisco de Quevedo por la corte, en la que utiliza una sátira mordaz e innumerables juegos conceptistas, y una novela autobiográfica emparentada con la picaresca: Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del doctor don Diego de Torres Villarroel. Hacia la mitad del siglo se inicia el período plenamente neoclásico, en el que destacan dos géneros: el ensayo y la crítica.

5.1 El Ensayo

El ensayo, con estructura libre y lenguaje moderno, divulgó reflexiones sobre asuntos muy diversos: la decadencia del país, la educación, la situación social y cultural de las mujeres, la dignificación del trabajo, la religión, las costumbres… Se pueden distinguir dos tipos de ensayos:

  • Didácticos y enciclopédicos: En los que se exponen problemas sociales, científicos o religiosos con el fin de erradicarlos de la sociedad.
  • Humanísticos y pedagógicos: Que versan sobre economía, sociología y derecho.

El primer ensayista es el monje benedictino fray Benito Jerónimo Feijoo, catedrático de la Universidad de Oviedo que luchó por la modernización de la mentalidad española. La experiencia, la observación y la crítica eran para él las bases del progreso humano. Sus obras más conocidas son: Teatro crítico universal, en la que pretende desterrar errores cometidos en todos los campos del saber, y Cartas eruditas y curiosas, donde expone problemas filosóficos, científicos y literarios basados en la razón. Defensor de la religión frente a las falsas supersticiones, Feijoo atacó los errores cometidos en la enseñanza y promovió la física experimental.

Uno de los ilustrados más relevantes y de innegable influencia fue Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811). Nacido en Gijón, Jovellanos estudió leyes y ocupó distintos cargos públicos, hasta llegar a ser ministro de Justicia. Participó activamente en las reformas ilustradas y en la política, y se convirtió en consejero y amigo de escritores e intelectuales de la época. Tras su muerte, las Cortes de Cádiz le nombraron benemérito de la patria. Escribió numerosas obras ensayísticas dedicadas a elevar la educación cultural del país, a mejorar los espectáculos o a contribuir al renacimiento de los valores intelectuales de la patria. Entre sus títulos más destacados se encuentran Memoria para el arreglo de la policía de espectáculos e Informe sobre el expediente de la Ley Agraria.

6. El Teatro Neoclásico y el Teatro Prerromántico

El teatro sigue siendo el género literario de mayor importancia social. Con un poderoso influjo, el teatro del siglo XVIII se convirtió en una verdadera escuela pública; por eso, desde el escenario, se difundieron las ideas reformistas y pedagógicas. Los ilustrados se rebelaron contra la influencia de la comedia del Siglo de Oro, que se seguía representando e imitando, sobre todo, a Calderón de la Barca. Los ataques a este tipo de teatro fueron continuos. Es famosa la polémica sobre teatro, establecida a lo largo de esta centuria, entre reformadores y tradicionalistas. Frente a estos últimos, los primeros pretendían restablecer los preceptos clásicos, corrigiendo así la inverosimilitud y desorden de las comedias barrocas, y dotar a las obras de una intención didáctica.

6.1 Teatro Neoclásico

El teatro neoclásico propiamente dicho nace hacia la mitad del siglo. Vinculado a las ideas ilustradas, está dirigido a la clase media y tiene una finalidad claramente didáctica. Sus principales características son:

  • Total separación de géneros para evitar confusión.
  • Sometimiento a la regla clásica de las tres unidades: una sola acción, en un solo lugar y en un tiempo máximo de 24 horas.
  • Finalidad didáctica: empleo de temas útiles para la sociedad con un planteamiento de enseñanza práctica.
  • Planteamiento verosímil, acorde o parecido a la realidad.
  • Estructuración de la obra en tres actos.

6.1.1 La Tragedia

La tragedia neoclásica, que toma como modelo la griega o la francesa más cercana, aborda temas de la Antigüedad clásica o de la historia nacional, e intenta crear una tradición basada en héroes nacionales que puedan convertirse en ejemplos para la comunidad. Por lo general, se trata de obras que respetan las unidades clásicas y que están escritas en versos endecasílabos. Como muestra, La Hormesinda, de Nicolás Fernández de Moratín, sobre un episodio histórico de la época de don Pelayo, y una tragedia sobre el rey astur escrita por Jovellanos. No obstante, el autor más reconocido en el género trágico es Vicente García de la Huerta. En su obra Raquel cuenta los amores de una judía en la corte del rey Alfonso VIII en la ciudad de Toledo.

6.1.2 La Comedia

La comedia es el género teatral típicamente ilustrado. Nicolás Fernández de Moratín con La petimetra e Iriarte con El señorito mimado hicieron incursiones en la comedia neoclásica. Pero, sobre todos ellos, destacó Leandro Fernández de Moratín. Su obra más famosa, El sí de las niñas, se desarrolla en una posada de Alcalá de Henares. El tema principal es la autoridad mal ejercida por parte de padres y tutores sobre las mujeres jóvenes. El pensamiento ilustrado se hace patente en el triunfo de la virtud, la razón y la obediencia, y en una fina ironía que envuelve los diálogos, la descripción y el planteamiento de los personajes. Otras obras importantes de este autor son El viejo y la niña, El barón, La comedia nueva o el café y La mojigata. En esta misma época se desarrolla también un teatro de carácter popular, el sainete, cuyo autor más representativo es don Ramón de la Cruz. Sus sainetes más conocidos son La Plaza Mayor por Navidad y Manolo.

6.2 Teatro Prerromántico

En la década de los setenta del siglo XVIII llegan al teatro español ecos de una comedia de origen francés llamada «lacrimosa» que apunta a aspectos prerrománticos en el tono, el tema y los personajes. Jovellanos cultiva este género con El delincuente honrado. La obra tiene una finalidad didáctica: criticar la dureza de las leyes que castigan a los duelistas con la pena de muerte; pero a ello se une un afán por despertar la vena sensible del espectador. Los sentimientos de los protagonistas, que sufren, lloran y se desesperan, conmueven al público.

6.3 Mujeres Dramaturgas Ilustradas

  • María Rosa Gálvez (1768-1806): Ha comenzado a ser reconocida en las últimas décadas como la mejor dramaturga de su siglo y autora de gran capacidad creativa. Cultivó la comedia, la tragedia y el sainete. Entre sus comedias destaca La familia a la moda. De corte neoclásico, en ella respeta las tres unidades y critica a la aristocracia improductiva. En sus tragedias gustó de ambientaciones exóticas y tramas novelescas, sobresaliendo Safo.
  • Rosario de Acuña (1850-1923): Fue noble, escritora, pensadora y periodista española. Ya en su época se la consideró como una luchadora por la igualdad social de la mujer. Entre sus obras destaca El padre Juan, donde denuncia los falsos valores de la religión católica sometida a las instituciones. Frente al fanatismo, nos presenta a unos héroes que encarnan la razón, la justicia y la bondad. La obra constituyó un auténtico escándalo entre los sectores más conservadores. Escribió también poesía (Sentir y pensar) y ensayos (La casa de muñecas).

1. El Siglo XIX: Contexto Histórico y Social

El siglo XIX es una época de importantes transformaciones. Tras la Revolución francesa (1789) se inicia una paulatina desintegración del Antiguo Régimen. La burguesía sustituye a la nobleza; en las ciudades se instalan grandes industrias, lo que trae como consecuencia una gran expansión demográfica y la aparición del proletariado. Las ínfimas condiciones de trabajo provocan graves convulsiones sociales. Las ideas liberales se abren paso e imperan los gobiernos constitucionales parlamentarios que defienden la soberanía popular y abogan por las libertades individuales de pensamiento y expresión. Es, también, la época de los nacionalismos, que acrecientan un sentimiento patriótico que desencadena la defensa de las peculiaridades lingüísticas, culturales e históricas de los pueblos.

2. El Siglo XIX en España

En España, esta es una época de intensas tensiones políticas, lo que, unido al estancamiento económico, los pronunciamientos militares y la falta de adelantos técnicos, desemboca en un claro retraso con respecto a Europa. El siglo se inicia con la Guerra de la Independencia contra Napoleón Bonaparte (1808). Durante la contienda, se redacta la primera Constitución liberal en las Cortes de Cádiz (1812), pero Fernando VII la deroga a su regreso e implanta un período absolutista. A la muerte del rey (1833), España se divide en dos bandos, lo que provoca una guerra civil: la Guerra Carlista entre los partidarios de Isabel II y los seguidores de don Carlos. Isabel II sube al trono en 1843. En 1868 una revolución popular destrona a la reina y se proclama una nueva constitución. Tras el breve reinado de Amadeo I de Saboya, se proclama la I República. Esta etapa conflictiva se cierra con la Restauración de la mano de Alfonso XII. A finales del siglo (1898) se pierden los últimos restos del Imperio español: Cuba y Filipinas.

3. El Romanticismo

Es un movimiento cultural que se desarrolla en Europa en la primera mitad del siglo XIX y supone una revolución estética e ideológica. Se inicia en Alemania e Inglaterra a finales del siglo XVIII; entre sus precursores destacan el alemán Goethe y el poeta inglés Young. Los románticos protestan contra los valores impuestos, haciendo de la libertad su bandera. Entre sus características destacan:

  • A) Individualismo: El hombre señala sus propios fines. El artista expresa sus emociones con un egocentrismo exacerbado: se cree el centro del mundo y se produce una clara exaltación del yo.
  • B) Culto a la libertad: El individuo proclama su libertad individual frente a la sociedad. Se rechazan las reglas sociales y artísticas. Esto genera el «mal del siglo»: un hondo sentimiento de vacío, soledad y pesimismo.
  • C) Rebeldía y contradicciones: El romántico busca una felicidad imposible y choca con la realidad. En su huida, mira hacia el pasado o hacia países exóticos.
  • D) Nacionalismo: Frente al universalismo de la Ilustración, el romántico proclama el nacionalismo político; cada región ensalza sus costumbres y valores tradicionales.

3.1 La Literatura Romántica

Para el romántico, la literatura es una vía para transformar la sociedad; en ella plasma sus ideales y sentimientos personales.

3.1.1 Temas Literarios

  • A) El pasado histórico: La inspiración se busca en la Edad Media, en el mundo árabe o en personajes como don Juan o don Quijote.
  • B) Los sentimientos frente a la razón: La melancolía, la búsqueda de la felicidad, la fuerza del destino, el individualismo, la rebeldía y, especialmente, el amor.
  • C) Los conflictos sociales: Se hace eco de las desigualdades y presenta a personajes marginados pero libres, como los bandoleros y los mendigos.

3.1.2 Estética Romántica

Los románticos pretenden una renovación artística basada en el rechazo de las reglas clásicas y en la exaltación de la imaginación y la inspiración. Mezcló tonos y estilos, lo trágico y lo cómico, lo solemne y lo castizo. Otros elementos renovadores son:

  • Ambientación: La naturaleza refleja el estado de ánimo del héroe. Es una naturaleza salvaje, turbulenta y pesimista (mar bravío, ruinas, cementerios, la noche).
  • Fantasía: La literatura romántica rompe los límites de la realidad; está llena de misterio y elementos sobrenaturales (milagros, pesadillas, alucinaciones).
  • Dramatismo y estilo retórico: Se busca la intensidad emocional. El lenguaje es efectista y exagerado, plagado de adjetivos, palabras esdrújulas y antítesis violentas.

3.2 La Poesía Romántica

Es el género más adecuado para expresar la rebeldía ante el mundo y los sentimientos más íntimos. Los temas frecuentes son la libertad, el amor, lo satánico, la muerte y lo legendario. Se distinguen dos tipos:

  • Poesía épica o narrativa: Recoge temas de la tradición o la historia nacional. Sobresalen el duque de Rivas con El moro expósito y José Zorrilla con Cantos del trovador.
  • Poesía lírica: Expresa los sentimientos y conflictos más profundos del poeta.

3.2.1 José de Espronceda

Es el poeta del Romanticismo español por excelencia. En su obra destaca:

  • Poesía narrativa: El estudiante de Salamanca, historia de ambiente misterioso y nocturno con el seductor Félix de Montemar. El diablo mundo es un poema incompleto donde reflexiona sobre la vida.
  • Poesía lírica: Sobresalen La canción del pirata, El mendigo y El reo de muerte. Especial mención merece el «Canto a Teresa», dedicado a la muerte de su amada.

3.3 La Prosa Romántica

En la prosa romántica se desarrollaron tres géneros:

  • La novela histórica: Trata temas de la historia de España, como El señor de Bembibre de Gil y Carrasco.
  • El cuadro de costumbres: Descripción de una realidad social típica. Destacan Ramón de Mesonero Romanos (Escenas matritenses) y Serafín Estébanez Calderón (Escenas andaluzas).
  • El artículo periodístico: Los románticos se sirven del periódico para transmitir ideas de progreso con una prosa llana y directa.

3.3.1 Mariano José de Larra

Larra (1809-1837) fue una persona muy combativa comprometida con la realidad de su tiempo. Criticó el atraso y la corrupción en España. Sus artículos se dividen en:

  • Artículos de costumbres: Utiliza el cuadro de costumbres para hacer crítica social con tono mordaz e irónico (El castellano viejo, Vuelva usted mañana).
  • Artículos de crítica política: Vierte sus ideas políticas evitando la censura mediante parodias y diálogos.
  • Artículos existenciales: Reflejan una concepción desengañada del mundo (La Nochebuena de 1836, El día de difuntos de 1836).

3.4 El Teatro Romántico

El drama romántico nace en Alemania con Schiller. Su intención es llegar a la sensibilidad del espectador. El héroe es un ser misterioso y amante de la libertad con un destino desgraciado. Se rechazan todas las reglas clásicas, mezclando prosa y verso, y rompiendo las unidades de tiempo y lugar.

3.4.1 El Duque de Rivas

Su obra principal, Don Álvaro o la fuerza del sino (1835), supuso el triunfo del Romanticismo en España. El tema principal es la fatalidad que persigue al protagonista hasta destruirlo.

3.4.2 José Zorrilla

Su obra más famosa es Don Juan Tenorio (1844). En ella refunde el mito de don Juan:

  • Personajes: Don Juan es el seductor arrogante; Doña Inés simboliza el amor puro. A diferencia del barroco, el don Juan romántico salva su alma por amor.
  • Estructura: Se divide en dos partes; la primera centrada en el amor y la aventura, y la segunda en el mundo de ultratumba y la salvación.

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