Vanguardias artísticas y literarias: definición, rasgos e historia (1900–1930)

Vanguardias artísticas y literarias: definición y contexto histórico

Las vanguardias son un conjunto de movimientos artísticos y literarios que surgen en Europa durante el primer tercio del siglo XX, especialmente entre los años anteriores a la Primera Guerra Mundial y el periodo de entreguerras. El término procede del francés avant-garde, expresión de origen militar que alude a quienes avanzan en primera línea, y refleja el espíritu de lucha, confrontación y ruptura que caracteriza a estos movimientos frente al arte tradicional.

El nacimiento de las vanguardias está estrechamente ligado a un contexto de profunda crisis histórica y cultural. La Primera Guerra Mundial supuso la quiebra de los valores del siglo XIX y provocó una sensación generalizada de desorientación y desencanto. Ante esta situación, los artistas consideraron que las formas artísticas heredadas ya no servían para expresar la nueva realidad y se propusieron crear un arte radicalmente nuevo, acorde con el mundo moderno. Esta voluntad de ruptura no solo afectó al ámbito artístico, sino que también implicó una actitud de rebeldía frente a las normas sociales, morales y culturales de la sociedad burguesa.

Rasgos comunes de las vanguardias

Aunque los distintos movimientos vanguardistas son muy diversos e incluso contradictorios entre sí, todos comparten una serie de rasgos comunes. Entre los más relevantes destacan:

  • Carácter revolucionario y rupturista: rechazo consciente del arte del pasado, especialmente del realismo y el naturalismo.
  • Antisentimentalismo: rechazo de la sensibilidad romántica y de la expresión directa de los sentimientos.
  • Búsqueda de la originalidad absoluta: apuesta por la experimentación formal y lingüística.
  • Innovación técnica y formal: uso del verso libre, supresión o transformación de la puntuación, incorporación de elementos gráficos y tipográficos.
  • Arte para minorías: alejamiento del gran público; crítica de Ortega y Gasset a la tendencia hacia el “arte deshumanizado”.
  • Duración breve y manifiestos: los movimientos suelen sucederse con rapidez y se dan a conocer por medio de manifiestos colectivos.

Experimentación y lenguaje

Los vanguardistas buscaron una literatura más intelectual y experimental, basada en la originalidad absoluta. Esta búsqueda condujo a una constante experimentación con el lenguaje literario: se generalizó el uso del verso libre, se eliminaron o transformaron signos de puntuación, se incorporaron elementos gráficos y tipográficos y se concibió el poema como un objeto visual y autónomo. Como consecuencia de estas innovaciones, el arte vanguardista se alejó del gran público y se convirtió en un arte para minorías, en muchos casos definido como “arte deshumanizado” por Ortega y Gasset.

Principales vanguardias europeas

Expresionismo (c. 1910–1925)

El expresionismo es un movimiento de origen alemán que se desarrolla principalmente entre 1910 y 1925. A diferencia del realismo, no pretende representar la realidad objetiva, sino expresar el mundo interior del artista, mostrando sus emociones, angustias y conflictos existenciales. Por ello, la realidad aparece deformada, exagerada o caricaturizada.

La visión expresionista del mundo es generalmente pesimista y trágica, reflejo de la crisis espiritual del hombre moderno. En sus obras aparecen personajes atormentados, ambientes opresivos y situaciones absurdas, acompañados de un lenguaje intenso, simbólico y, en ocasiones, ilógico. Este movimiento influyó de manera decisiva en autores como Franz Kafka y en el teatro de Bertolt Brecht.

Futurismo

El futurismo fue fundado por Filippo Tommaso Marinetti con la publicación de su manifiesto en 1909. Se trata de una vanguardia caracterizada por su ruptura total con el pasado, al que considera un obstáculo para el progreso. Frente a él, exalta los valores de la modernidad, como la máquina, la velocidad, la energía, la técnica y la violencia.

El futurismo rechazó los sentimientos y lo humano como tema literario y propuso una literatura dinámica y agresiva. Defendió un lenguaje completamente nuevo, basado en la eliminación de la puntuación y de la sintaxis tradicional, la supresión de adjetivos y el uso de verbos en infinitivo. Su objetivo fue crear las llamadas “palabras en libertad”, capaces de transmitir movimiento y dinamismo.

Cubismo literario

El cubismo literario, formulado por Guillaume Apollinaire, adapta a la literatura los principios del cubismo pictórico desarrollado por artistas como Picasso. Su rasgo esencial es la fragmentación de la realidad, que se presenta desde múltiples perspectivas simultáneas.

En el ámbito literario, esta concepción se traduce en la ruptura del hilo narrativo, la yuxtaposición de ideas aparentemente inconexas y la mezcla de distintos planos y voces. Además, el cubismo introdujo elementos visuales y tipográficos en el poema, siendo su creación más característica los caligramas, en los que el texto adopta una forma visual relacionada con su contenido.

Dadaísmo

El dadaísmo, fundado por Tristan Tzara en 1916, es el movimiento vanguardista más radical y provocador. Surge como una reacción de protesta frente a la guerra y a la sociedad burguesa, y se caracteriza por el rechazo absoluto del arte, la lógica y las normas establecidas.

El dadaísmo defendió el absurdo, la incoherencia y la contradicción, utilizando el humor y la burla como formas de provocación. Consideró que cualquier objeto o acción podía ser arte, siempre que existiera una intención creadora. Su actitud nihilista y destructiva lo convirtió en el precedente directo del surrealismo.

Surrealismo

El surrealismo, fundado por André Breton en 1924, es una de las vanguardias más influyentes y duraderas. Inspirado en las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud, busca acceder al inconsciente y liberar los deseos y pulsiones reprimidas por la razón y la moral social.

Para lograrlo, los surrealistas emplearon técnicas como la escritura automática, que consiste en dejar fluir el pensamiento sin control racional. Su literatura se caracteriza por el uso de imágenes oníricas, asociaciones inesperadas, metáforas sorprendentes y un lenguaje ilógico y sugerente. En España, el surrealismo ejerció una gran influencia, especialmente en los poetas de la Generación del 27.

Las vanguardias en España

Las vanguardias llegaron pronto a España gracias a revistas literarias y al contacto con los movimientos europeos, aunque su desarrollo fue menos radical que en otros países. Un papel fundamental lo desempeñó Ortega y Gasset, cuyo pensamiento influyó decisivamente en la concepción del arte vanguardista. De todas las vanguardias europeas, el surrealismo fue la que mayor impacto tuvo en la literatura española.

Creacionismo

El creacionismo fue iniciado por el poeta chileno Vicente Huidobro, quien lo introdujo en España en 1918. Su principio fundamental es que el poema no debe imitar la realidad, sino crear una realidad nueva y autónoma, que se justifique por sí misma.

De este modo, el poeta deja de ser un simple imitador y se convierte en un “pequeño dios”. El creacionismo se caracteriza por la creación de metáforas originales y arbitrarias, la renovación léxica y la libertad formal, con frecuente supresión de la puntuación y uso de recursos visuales. Influyó notablemente en autores como Gerardo Diego y Juan Larrea.

Ultraísmo

El ultraísmo surge en España en 1919 bajo la guía de Cansinos-Assens. Pretendió ir más allá del novecentismo mediante la ruptura con la poesía anterior. Sus rasgos principales son la eliminación de elementos narrativos y sentimentales, la ruptura del discurso lógico y el cultivo de la metáfora irracional, así como el uso de caligramas y el gusto por el juego verbal.

Aunque fue un movimiento de corta duración, el ultraísmo ejerció una importante influencia en los poetas de la Generación del 27 y en autores hispanoamericanos como Jorge Luis Borges.

Ramón Gómez de la Serna (1888–1963)

Aunque los vanguardismos llegaron pronto a España, principalmente a través de publicaciones como la Revista de Occidente, el máximo impulsor de las vanguardias en España fue Ramón Gómez de la Serna. A él se deben las primeras manifestaciones vanguardistas, que difundió mediante la revista Prometeo y a través de la tertulia del Café Pombo, donde desarrolló una intensa labor de divulgación de las nuevas corrientes artísticas y literarias.

La obra de Gómez de la Serna se caracteriza por una personalidad arrolladora y profundamente original, hasta el punto de crear un ismo propio conocido como ramonismo, término que se identifica con la independencia estética, el esteticismo y la provocación.

Cultivó lo extravagante, lo grotesco y lo sorprendente, tanto en su vida como en su obra, lo que lo convierte en una figura plenamente representativa del espíritu vanguardista. Fue un autor muy prolífico que escribió más de cien libros y cultivó todos los géneros literarios, como la novela, el ensayo, el teatro, el cuento y el artículo periodístico. Sin embargo, su aportación más destacada es la greguería, que él mismo definió mediante la fórmula metáfora + humor.

(En las cejas tachó algo la naturaleza. — La lechuga es toda enaguas.)

Las greguerías consisten en breves frases que presentan una asociación ingeniosa e inesperada de ideas, ofreciendo una visión sorprendente de la realidad. Para su elaboración empleó recursos como metáforas insólitas, comparaciones hiperbólicas, seudoetimologías y juegos con refranes y frases hechas.

En cuanto a sus novelas, reflejan un carácter crítico y sarcástico, como El chalet de las rosas o El torero Caracho, y también cultivó la novela erótica en obras como Senos o La viuda blanca y negra. Sus ensayos se centran en el ambiente madrileño y en la descripción de la sociedad y la cultura de la capital, destacando obras como El Rastro, El Prado o Pombo.

La literatura de Gómez de la Serna representa una frontera entre la prosa de la Generación del 98 y el nacimiento del humorismo, configurando un territorio nuevo dominado por la fantasía y el humor. Por ello, y también por razones cronológicas, se le vincula con el novecentismo o Generación del 14.

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