Vanguardias del siglo XX en Europa, España e Hispanoamérica: movimientos, autores y técnicas

Contexto histórico

La Primera Guerra Mundial supuso una nueva etapa para Europa, sobre todo por la depresión económica y la aparición de regímenes políticos autoritarios como el fascismo y el nazismo. En este contexto emergen las vanguardias, movimientos artísticos y literarios que responden a los cambios sociales, políticos y culturales de principios del siglo XX.

Las vanguardias en Europa

Las vanguardias se desarrollaron en Europa durante el primer tercio del siglo XX. Son corrientes artísticas que proponen romper con el arte del siglo XIX, enfrentándose a la cultura anterior con una gran voluntad de experimentación y reaccionando contra la sensibilidad romántica. Los vanguardistas fueron provocadores; despreciaron al gran público y a la burguesía.

Expresionismo

El expresionismo se propone revelar la realidad interior, exagerando aspectos que expresan las características físicas o psicológicas. Un ejemplo es La metamorfosis del novelista checo Franz Kafka. En España lo más cercano a estas intuiciones expresivas es Valle Inclán con el esperpento.

Futurismo

El futurismo defiende que el arte debe orientarse hacia el futuro y rechaza radicalmente el pasado, mostrando entusiasmo por la acción y, en algunos casos, por la violencia.

Cubismo

El cubismo está estrechamente ligado a la pintura caracterizada por la fragmentación de la realidad, la superposición de planos y el desdoblamiento del punto de vista. Guillaume Apollinaire introdujo la técnica del collage y fue creador de los caligramas.

Dadaísmo

El dadaísmo, encabezado por autores como Tristán Tzara, cuestiona los valores tradicionales de modo provocador y ataca las razones que produjeron la guerra. Se caracteriza por su predisposición al absurdo, la exaltación de lo ilógico, lo infantil y lo primitivo. En el dadaísmo se renuncia al significado estable y se reivindican la sorpresa y el lenguaje incoherente.

Surrealismo

El surrealismo constituye una de las revoluciones artísticas más importantes de principios del siglo XX. Fue impulsado por André Breton en el Manifiesto surrealista y pretendía una revolución integral y estética, orientada hacia la liberación del hombre, la expresión de los impulsos reprimidos y la ruptura de la esclavitud impuesta por la sociedad burguesa. En poesía se propuso liberar el poder creador mediante técnicas como la escritura automática, el collage de frases y la reseña de los sueños. De este modo se producía una liberación del lenguaje más allá de la lógica, con asociaciones libres e inesperadas, metáforas insólitas e imágenes oníricas y delirantes.

Difusión y recepción de las vanguardias en España

Las vanguardias aparecieron en España al final de la primera década del siglo XX. Su difusión fue coetánea del desarrollo del novecentismo y se produjo gracias a los viajes de muchos poetas españoles a París, a las exposiciones cubistas en Madrid y Barcelona, a las tertulias del Café de Pombo y a las revistas como Cervantes, Ultra o La Revista de Occidente. La llegada a España del chileno Vicente Huidobro, fundador del creacionismo, en 1918 tras su estancia en París, supuso una importante difusión de los movimientos vanguardistas europeos.

Promotores y publicaciones

Ramón Gómez de la Serna fue promotor y difusor de las vanguardias en España. Fundó la revista Prometeo y, como escritor, creó el género de las greguerías, una mezcla de humor y metáforas inusuales que ofrecen una nueva visión del mundo. También cultivó lo que llamó «novela libre», ejemplo de la cual es El torero Caracho.

Creacionismo

El creacionismo llegó a España con Huidobro y difundió los principios de una estética que rechaza la imitación y la mera descripción, consideradas limitadoras de la realidad. El poeta debe crear nuevas realidades mediante la metáfora, estableciendo asociaciones lógicas inesperadas y relaciones arbitrarias que surgen de la imaginación. Gerardo Diego fue uno de sus representantes en España.

Ultraísmo

El ultraísmo surgió bajo la influencia de Huidobro y la orientación de Rafael Cansinos-Asséns, con el Manifiesto ultra publicado en la revista Cervantes. Expresó la voluntad de ir más allá del novecentismo e integró influencias de diversas vanguardias. Fue un movimiento de corta duración, pero logró aclimatar en la literatura española muchas ideas vanguardistas.

Surrealismo en España

El surrealismo tuvo una gran repercusión en España. Su llegada se vinculó a la traducción del Manifiesto surrealista, a la visita de André Breton a Barcelona y a la conferencia de Louis Aragon en la Residencia de Estudiantes. Su difusión fue promovida por poetas como Juan Larrea y José María Hinojosa, quien fundó un grupo de surrealistas en Málaga que publicaron en la revista Litoral.

Los temas más destacados fueron el ansia de libertad, la importancia del mundo interior y de los sueños y del amor, y la frustración por no alcanzar esos deseos, lo que provocaba la rebelión contra la sociedad burguesa, la desolación y la angustia. En cuanto a las técnicas, destacó la liberación de la imagen, desligada de formas lógicas, la falta de coherencia textual y los juegos de palabras. Los poetas surrealistas emplearon sobre todo el verso libre y el versículo. La llegada del surrealismo supuso la crisis del ideal de pureza y deshumanización que había dominado la poesía durante años y contribuyó a la rehumanización del arte, insistiendo en el compromiso social y en la revolución moral.

Las vanguardias en Hispanoamérica

En Hispanoamérica, estas corrientes vanguardistas tuvieron un impacto significativo en la literatura, reflejando los cambios sociales, políticos y culturales de la época. Además del creacionismo y el ultraísmo ya comentados, algunas vanguardias literarias destacadas en Hispanoamérica fueron:

  • Surrealismo: influenciado por el movimiento europeo liderado por André Breton; en Hispanoamérica exploró lo inconsciente, lo onírico y lo irracional. Autores vinculados a esta corriente incluyen a César Vallejo y Octavio Paz.
  • Realismo mágico: aunque no es estrictamente una vanguardia, influyó de manera decisiva en la literatura latinoamericana. Autores como Gabriel García Márquez y Julio Cortázar incorporaron elementos mágicos y fantásticos en entornos realistas.

Estas vanguardias literarias reflejan la diversidad y la riqueza de la producción literaria en España e Hispanoamérica durante el siglo XX. Sus autores, al expresar sus ideas de manera innovadora y desafiante, contribuyeron al desarrollo de la literatura mundial.

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