Personajes de La Fundación de Buero Vallejo: Simbolismo y Evolución Dramática

Los Personajes de La Fundación de Buero Vallejo

La nómina de personajes, como es habitual en las obras de Buero, es reducida. La trama se contrae en los cinco presos condenados a muerte que se presentan perfectamente identificados y con una personalidad diferente: Tomás, Tulio, Max, Asel y Lino.

Dada la concentración espacial y el limitado número de personajes, los cinco prisioneros aparecen juntos en escena la mayor parte del tiempo. Las únicas alternativas se producen por la salida de alguno de ellos para ir a locutorios o por la irrupción de alguna de las figuras imaginadas por Tomás o las de los carceleros, que para Tomás serán al principio el Encargado de la Fundación y sus ayudantes.

Clasificación Simbólica: Contemplativos y Activos

Los personajes tienen un valor simbólico, puesto que representan dos tipos habituales en el teatro de Buero:

  • Los contemplativos: Se caracterizan por su idealismo y por intentar vivir según una serie de principios éticos. Están irremediablemente abocados al fracaso.
  • Los activos: Se definen por su obsesión para alcanzar sus propias metas. A veces son egoístas, crueles o violentos.

De los personajes de La Fundación, Tomás es contemplativo; Asel y Tulio son activos con principios éticos (aunque el primero también posee rasgos contemplativos); y Max y Lino son activos sin escrúpulos.

Clasificación por Identidad: Nombres Propios y Genéricos

Podemos efectuar otra clasificación tomando como base el nombre de los personajes. Por tanto, podemos distinguir entre personajes con nombre propio y personajes genéricos:

Personajes con nombre propio

Son, además de Berta, los cinco presos. Se trata de personajes complejos, de enorme profundidad psicológica, que no encajan completamente en la habitual división de los personajes de Buero en activos y contemplativos porque van evolucionando. Especialmente el protagonista, un personaje con una limitación (en este caso mental), representa otra de las constantes en la dramaturgia de Buero.

  • Berta: Es el único personaje femenino, un personaje atípico. Es un desdoblamiento de Tomás, la voz de la conciencia y de su subconsciente, que le intenta hacer recordar dónde está. Todo lo que expresa es lo que Tomás empieza a intuir o a temer. Es un refugio para él, pero a través de ella se van filtrando fragmentos de la realidad que él conoce, pero preferiría ignorar. El verdadero sentido de los diálogos de Tomás y Berta no puede ser entendido por el público hasta el final de la obra. Se trata de un desdoblamiento de su personalidad, un reflejo subconsciente que experimenta los primeros atisbos de la realidad. Sin embargo, Berta tiene una base real (como Dulcinea).
  • Tomás: Soporta todo el peso de la obra y nunca abandona la escena. Es el protagonista trastornado que ha transformado la realidad para poder soportarla. Cree residir en una moderna fundación, becado junto a sus compañeros para desarrollar investigaciones varias. Irá dándose cuenta de la realidad hasta recuperar el juicio por completo al final. Representa al intelectual no comprometido. Abrumado por la realidad, se crea un mundo imaginario y, poco a poco, irá recuperando el juicio por completo hasta convertirse en un personaje activo al final de la obra. El factor clave para la curación de Tomás, aparte de Asel, es el mismo que había provocado su locura: el dolor. A pesar de haberse convertido en un personaje activo, Tomás sigue defendiendo los principios éticos característicos de los contemplativos: rechaza la violencia y condena el crimen de Lino. Al final de la obra asume el papel desempeñado por Asel y repite sus ideas, aceptando luchar por un cambio «que despertará toda la grandeza de los hombres». Se atreve también a pensar en el futuro, un mañana en el que las atrocidades no existan.
  • Asel: Es uno de los personajes más complejos. Destaca su papel como guía y hombre sereno y experimentado. Al igual que Tulio, ha superado, como hombre de acción, los límites de los activos y, como los contemplativos, es capaz de soñar con un mundo mejor e intentar transmitir sus deseos a los demás. Es él el que ayuda a Tomás a que vuelva a la realidad, y quien prepara el proyecto de fuga. Asel confiesa que los seres humanos tienen sus limitaciones y que todos pueden llevar dentro un delator, un traidor y un verdugo. Finalmente, Asel decide suicidarse para no hablar y hacer posible aún la fuga de sus compañeros Tomás y Lino. La actitud final de Asel, al igual que la de Tulio, parece contagiada por la fantasía de Tomás, como si de un proceso de quijotización se tratase. Asel sugiere que debemos soñar con ese mundo idílico, que debemos luchar por esa aspiración a algo absoluto e imposible, tal como han hecho siempre los contemplativos en las obras de Buero.
  • Tulio: Es el personaje que provoca más rupturas entre el mundo real y el transformado o fingido por sus compañeros. En un principio es el que menos aguanta la enfermedad de Tomás y el más reticente a colaborar en el plan de Asel para traer poco a poco a Tomás de la Fundación a la celda. Tiene una personalidad soñadora y, aunque no le gusta seguirle la corriente a Tomás, es el que más se identifica con él al final de la historia, ya que, dada su humanidad, su ejecución resulta más dolorosa.
  • Lino: En la obra se describe a Lino como un hombre «vigoroso, de aire taciturno que aparenta unos 30 años», un joven impetuoso que menosprecia la prudencia. Pero su actitud callada y pasiva se va transformando en una implicación activa cuando informa al resto sobre la traición de Max; quiere desenmascararlo y decide asesinarlo. Se opone a la figura de Asel, pues no es capaz de diferenciar entre violencia y crueldad. Pero, al obrar así, se equipara sin darse cuenta a los carceleros. Al final de la obra reconoce su error y apunta hacia un carácter renovador.
  • Max: Tiene carácter tranquilo y bromista, pero está caracterizado por su bajeza moral. Defiende a Tomás al principio; esta condescendencia adoptada hacia la locura de Tomás será interpretada en las páginas finales como un mecanismo del que se aprovecha para enmascarar su rostro traidor. Asume un papel secundario ya que se descubrirá como el chivato del grupo. Al revelarse la verdadera condición de Max, su comportamiento adquiere ese nuevo sentido: siempre defiende a Tomás al principio, pero cuando todos sospechan que Tomás es el delator, empieza a atacarle. Al final sabremos que fue Max quien traicionó a sus compañeros por un poco de comida y algunas comodidades.

Personajes genéricos

Además de los personajes centrales del drama y de Berta, hay otros que no son identificados con un nombre propio sino con un nombre genérico que hace referencia a su naturaleza (Hombre) o a su función (encargado, ayudante, camareros).

  • El Hombre: Es el cadáver que ocultan para aprovechar su comida. Al iniciarse la obra, Tomás «dialoga» con él. El descubrimiento de que está muerto será un hecho clave en el proceso de evolución de Tomás. Cumple la función de denunciar las duras condiciones carcelarias. Representa a todas las víctimas de la dureza de la represión y del régimen carcelario. Su presencia es importantísima por el papel que juega de denuncia y por el efecto que causa al saber que estaba muerto.
  • El Encargado, su ayudante y los camareros: Son los brazos ejecutores de la represión. Los camareros son simplemente figurantes. El encargado y su ayudante muestran una burlona ironía y después muestran su cara más amenazadora y siniestra.
  • Personajes aludidos: Hay otros personajes que, solamente aludidos, simbolizan la solidaridad. Son los compañeros a toda prueba, que se arriesgarán para que desde el sótano puedan cavar el túnel hacia la libertad; o los barrenderos de la galería, que diseminarán la tierra; o el cojo que está en una de las celdas de ahí enfrente, que descubre a un egoísta.

Conclusión y Relaciones Literarias

Podríamos relacionar la actitud de aquellos personajes que colaboran en mantener la Fundación de Tomás con los personajes de El Quijote que en el palacio de los duques crean la farsa de la ínsula para Sancho. De alguna manera, Buero Vallejo nos previene contra aquellos que nos ciegan e impiden salir de nuestras ficciones y encontrar la verdad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *