Evolución de la Literatura Española: Poesía y Novela (1936-1975)

Contexto Histórico y Cultural (1936-1975)

Al término de la Guerra Civil se impone en España la **dictadura del general Franco** y se inicia una difícil etapa en la sociedad y la cultura españolas. La inmediata posguerra (hasta 1960) se caracteriza por la **represión** y la **miseria**, la pobreza intelectual y el **aislamiento internacional**. El desarrollismo de los años 60 y 70 trae consigo la recuperación económica y la renovación intelectual. La muerte de Franco (1975) da paso a la democracia y comienza el mayor período de estabilidad y prosperidad en la historia de nuestro país.

La Poesía Española (1936-1975)

1. La Poesía Durante la Guerra Civil y la Inmediata Posguerra

La Guerra Civil supone un corte profundo en la evolución de la literatura española y, por supuesto, de la poesía: han muerto poetas destacados como **Antonio Machado** (al poco de exiliarse en Francia) y **Federico García Lorca** (fusilado en agosto del 36); otros se han exiliado (casi todos los del 27, excepto Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Gerardo Diego); y **Miguel Hernández** es encarcelado y muere posteriormente.

En la literatura en general y, sobre todo, en la poesía solo se ven dos caminos: aprobar la nueva situación o reflejar la desesperanza en el presente. Esas dos posturas son definidas por Dámaso Alonso como **literatura arraigada** y **literatura desarraigada**.

A. Poesía Arraigada

Es cultivada por autores de la llamada **Generación del 36**, complacientes con el régimen de Franco. Adopta una forma clasicista, con sonetos al estilo de *Garcilaso*, por ejemplo, y ofrecen una visión épica de la realidad y un optimismo que contrasta con la pobreza y desilusión diarias en que vive la mayoría. Los poetas más destacados son: **Luis Rosales** (*La casa encendida*), **Leopoldo Panero** (*Canto personal*) o **Dionisio Ridruejo** (*Cantos a la piedra*).

B. La Poesía Desarraigada o Existencialista

Cultiva temas existenciales como la **muerte**, la **soledad**, la **tristeza**, la **desesperación**, la búsqueda de la fe o del amor. Rechazan el formalismo –aunque también componen sonetos– y utilizan imágenes **tremendistas**, adjetivos sonoros y un tono apasionado y desgarrador: “Dejadme aquí, quiero gritar tan hondo en el dolor” (Eugenio de Nora); “Esto es ser hombre, horror a manos llenas” (Blas de Otero). Muestran el desajuste entre el individuo y la sociedad en que vive. En esta tendencia se puede incluir la obra de **Miguel Hernández** tras la Guerra Civil: *Cancionero y romancero de ausencias*.

Miguel Hernández: Obra y Evolución

Aunque Dámaso Alonso denominó a **Miguel Hernández** como “genial epígono de la generación del 27”, por generación le corresponde aparecer en la nómina de los poetas de este período. Su obra se vertebra sobre dos grandes ejes: la **tradición** y la **vanguardia**.

  • Perito en lunas: es palpable tanto la huella vanguardista como la tradición, con un léxico cultista y gongorino o el empleo de la octava real.
  • El rayo que no cesa: bebe del “dolorido sentir” de Garcilaso, del “desgarrón afectivo” de Quevedo y de la tradición petrarquista. La parte más novedosa puede encontrarse en el uso de un complejo cuadro de imágenes, vehículos expresivos de su interioridad, con clara influencia de **Vicente Aleixandre** y de **Pablo Neruda**.
  • Viento del pueblo y El hombre acecha: son sus dos poemarios de guerra en los que, pese a que la tradición se deja ver menos, es perceptible en la métrica. Lo vanguardista asoma en juegos tropológicos, de un renovado mundo de visiones nacido de las terribles experiencias de la guerra.
  • Finalmente, Cancionero y romancero de ausencias supone una poesía que cada vez se apartará más de las influencias literarias recibidas para adentrarse en la búsqueda de sus **raíces personales**, en lo más intimista.

En 1944, publica **Dámaso Alonso** *Hijos de la ira*. La obra presenta una visión angustiada de la realidad, un mundo dominado por el odio y la injusticia, en el que Dios está ausente. Está escrita en versículos y contiene imágenes surrealistas, pero también un léxico coloquial y antirretórico. También en este año publica Aleixandre *Sombra del paraíso*.

C. La Poesía en el Exilio

Abordan algunos temas comunes como la **patria perdida**, la lucha o la derrota. Más tarde aparecen la **nostalgia**, el recuerdo de la infancia o el deseo de regresar. Destaca **León Felipe** con una poesía combativa, en un tono vehemente y declamatorio.

2. La Poesía Social. La Generación del 50

Hacia mediados de siglo la literatura existencialista desemboca en el **realismo social**: los escritores salen de su angustia interior y contemplan lo que sucede en la calle, exigen un cambio en la sociedad y creen que la literatura puede ser el motor de esa transformación. Los poetas adoptan como consignas palabras como **compromiso** y **solidaridad**. Sus temas son: denuncia de la marginación, el paro o la falta de libertad política y social; exigencia de justicia y paz para todos. Su estilo poético incorpora un **lenguaje coloquial** que llega incluso al prosaísmo extremo. Tiene predilección por el **verso libre**, las rupturas rítmicas y las construcciones sintácticas simples o yuxtapuestas. Entre los poetas sociales destacan **José Hierro**, **Gabriel Celaya** (*Cantos iberos*) o **Blas de Otero** (*Pido la paz y la palabra*).

3. La Renovación Poética. La Generación del 60

Se conocen con el nombre de **Generación del 60** a unos poetas que comienzan a publicar en la década de los cincuenta y marcan el camino de la renovación poética de la década siguiente. Comparten con los poetas sociales la visión crítica de la realidad, pero les define una actitud **humanista** y una preocupación por los problemas del ser humano, tanto morales y sociales como existenciales e históricos. Entre los poetas de la Generación del 60 cabe citar a **Ángel González** (*Áspero mundo*), **José Ángel Valente** (*A modo de esperanza*), **Jaime Gil de Biedma** (*Compañeros de viaje*), **Claudio Rodríguez** (*Don de la ebriedad*) o **José Agustín Goytisolo** (*Palabras para Julia y otras canciones*).

4. La Poesía Experimental. Los Novísimos

Los **Novísimos** o **Generación del 68** son conocidos peyorativamente como *los venecianos* por su gusto por la ambientación refinada y exquisita de ciudades como Venecia. Son un movimiento de **ruptura vanguardista** con la poesía social. Indagan en un nuevo lenguaje que los lleva al **experimentalismo formal** y rechazan conceptos como compromiso, testimonio y solidaridad. Creen en la **autonomía del arte** y en la autosuficiencia del poema.

Tienen una rica formación literaria: rechazan la tradición española y admiran a los poetas **T.S. Eliot**, **Ezra Pound**, **Rimbaud**, **Cavafis**, **Neruda** y **Octavio Paz**. En ellos influyen los medios de comunicación de masas (cine, televisión, cómic, música) y los mitos creados por estos (Marilyn Monroe, los Beatles…).

En lo formal proclaman la **libertad creativa absoluta**, por lo que recogen aspectos del surrealismo a través de Aleixandre y el postismo; alternan un lenguaje exuberante de imágenes opacas y visionarias con otras renovaciones: estructuras espaciales a la manera de Mallarmé o métrica culta del Modernismo; tienden al automatismo en la escritura; y utilizan el versículo y algunos de sus textos son **caligramas** o *collages* en los que insertan mensajes de otros géneros como la publicidad o el cine.

Castellet reunió en su antología *Nueve novísimos poetas españoles* una selección de obras de esos autores. Se dividen en dos tendencias:

  1. Culturalistas y surrealistas:
    1. Pere Gimferrer: Arde el mar.
    2. Guillermo Carnero: El sueño de Escipión.
    3. Antonio Colinas: Truenos y flautas en un templo.
    4. Luis Alberto de Cuenca: Elsinore.
    5. José María Álvarez: Museo de cera.
  2. Tendencia más coloquial, irónica y crítica:
    1. Manuel Vázquez Montalbán: A la sombra de las muchachas sin flor.
    2. Leopoldo María Panero: Así se fundó Carnaby Street.
    3. Luis Antonio de Villena: Hymnica.
    4. Jaime Siles: Canon.

La Novela Española (1940-1975)

1. La Novela de Posguerra (Década de los 40)

La Guerra Civil tiene un efecto devastador sobre la literatura, especialmente sobre la novela cuyo desarrollo se ve interrumpido drásticamente. Durante las décadas de los cuarenta y cincuenta, el **aislamiento internacional** y la **censura** impiden la entrada de las nuevas formas narrativas europeas y norteamericanas.

A. La Novela de la Inmediata Posguerra

La década de los cuarenta está marcada por la censura ideológica y moral y por las dificultades económicas. Aparecen dos tendencias novelísticas:

  • La novela ideológica, escrita por los “novelistas con el imperio”. Es una novela de corte falangista, que utiliza técnicas tradicionales y tiene como temas la gesta heroica o la religiosidad. Destacan: **Wenceslao Fernández Flórez** (*El bosque animado*) y **José María Gironella** (*Los cipreses creen en Dios*).
  • La novela existencialista: se inicia con la publicación en 1942 de *La familia de Pascual Duarte* de Cela, novela que inicia la corriente **tremendista**: realidad violenta con personajes y ambientes desgarrados y crueles.
Autores más destacados de este período:
  1. Gonzalo Torrente Ballester: su narrativa atraviesa por tres períodos (novela de guerra; realista y tradicional; y de renovación estructural). Su novela más destacada es la trilogía de *Los gozos y las sombras* (1957-1962), que recrea el ambiente rural gallego de caciques y asalariados.
  2. Carmen Laforet: su novela *Nada* inaugura en 1945 la corriente existencialista y es merecedora del Premio Nadal. Esta novela refleja la **amargura de la vida cotidiana** desde un punto de vista existencial.
  3. Miguel Delibes: en su narrativa analiza la sociedad rural marginada y critica a la burguesía urbana despreocupada. Su lenguaje es sobrio, natural y preciso. Se inicia en la novela existencial con *La sombra del ciprés es alargado* (1948), pero desemboca en el realismo de ambiente rural con *El camino* (1950) o *Los santos inocentes* (1982). Dentro de la novela experimental destaca *Cinco horas con Mario* (1966), que narra el largo **monólogo de Carmen en segunda persona** ante el cadáver de su marido. También cultivó la novela histórica con *El hereje* (1998).
  4. Camilo José Cela: en 1989 obtuvo el **Premio Nobel de Literatura**. La visión tremendista de su obra es heredera de Pío Baroja: pesimismo existencial y escasa fe en la naturaleza humana. Sobresale en su dominio del lenguaje y en la capacidad de crear ambientes y describir tipos humanos diferentes y originales. En la línea de Quevedo y Valle, se decanta por la **sátira** y el **humor desgarrado**. Se pueden destacar tres etapas en su narrativa:
    1. Tremendista: *La familia de Pascual Duarte* (1942).
    2. Realismo social: *La colmena* (1951), visión despiadada y distanciada del Madrid de posguerra a través de la técnica del **objetivismo**.
    3. Experimentalista: *Cristo versus Arizona* (1988).

B. La Novela en el Exilio

Entre los narradores exiliados sobresalen **Ramón J. Sender** (*Réquiem por un campesino español*), **Max Aub** (*El laberinto mágico*), **Rosa Chacel** o **Francisco Ayala**.

2. La Novela del Realismo Social (Década de los 50)

La novela social se desarrolla en España al tiempo que la poesía social. Los novelistas intentan reflejar con objetividad los temas: **miserias de la sociedad española de posguerra**, dureza de la vida, soledad, guerra como recuerdo y sus consecuencias, desigualdad social, injusticia o pobreza. Predominan dos enfoques:

  1. Realismo testimonial, en el que el narrador presenta la realidad de manera objetiva, sin apenas intervención, como si fuera una cámara cinematográfica (*El Jarama*, de Sánchez Ferlosio).
  2. Realismo crítico, de denuncia social explícita con comentarios del narrador y presentación de personajes que representan distintas clases sociales.
Autores de la Generación del 50 o del Medio Siglo:
  • **Jesús Fernández Santos**: inaugura el realismo social con *Los bravos*.
  • **Ignacio Aldecoa**: novelista y cuentista que destaca por la verosimilitud de sus historias y la belleza de su prosa (*El fulgor y la sangre*).
  • **Rafael Sánchez Ferlosio**: *El Jarama*, que refleja la falta de ilusión y el sinsentido de la vida cotidiana de unos jóvenes trabajadores.
  • **Carmen Martín Gaite**: cuya andadura comienza con *Entre visillos*, visión crítica de la vida provinciana de la época.
  • **Juan Goytisolo**: que se inicia en el realismo social con *Juegos de manos*.
  • **Ana María Matute**: cuya obra destaca por su gran capacidad imaginativa. Se instala dentro del realismo crítico que alterna con perspectivas más fantásticas: *Aranmanoth* y *Olvidado rey Gudú*.

3. La Renovación Narrativa y Experimentalista (Década de los 60)

Los años sesenta traen un importante cambio social en el mundo: pacifismo, movimiento hippie, feminismo o protestas estudiantiles. Es también la época en la que autores europeos y norteamericanos renuevan el panorama literario (**James Joyce**, **William Faulkner**) y se dan a conocer los grandes novelistas hispanoamericanos: **García Márquez** o **Vargas Llosa**. En España se producen también cambios significativos en la novela:

  • Se reconoce a los grandes narradores europeos (**Franz Kafka**, **Marcel Proust**, **Thomas Mann**).
  • Se empiezan a publicar las grandes obras del *Boom* hispanoamericano, como *Cien años de soledad*.

En 1962 aparece *Tiempo de silencio*, de **Luis Martín Santos**, lo que supone el inicio de la **renovación de la narrativa**. La nueva narrativa se va a basar en el **perspectivismo** y el **contrapunto**, el uso de la **segunda persona narrativa**, del **monólogo interior** y del **estilo indirecto libre**, así como la **ruptura de la linealidad**: desorden temporal que se traduce en diferentes saltos narrativos como el *flashback* o el *flashforward*.

Los autores más destacados de esta década son **Luis Martín Santos**, con el mencionado *Tiempo de silencio*; **Juan Marsé**, con *Últimas tardes con Teresa*, feroz análisis de la burguesía; o **Juan Benet**, uno de los autores más renovadores.

4. La Experimentación Extrema. La Antinovela (Década de los 70)

La renovación narrativa del período anterior desemboca en la **novela experimentalista**. En esa época se llega a decir que la novela tradicional ha muerto. Es una novela fundamentada en la **técnica**, que destruye el personaje tradicional, la acción, la trama y el argumento y que no goza del favor de los lectores.

Solo perviven en la actualidad novelas de un experimentalismo moderado o que lo parodian con ironía y humor:

  • José María Guelbenzu: *El mercurio* (1968).
  • Juan Marsé: *Si te dicen que caí* (1973).
  • Torrente Ballester: *La saga/fuga de J.B.* (1972).
  • Miguel Espinosa: *Escuela de mandarines* (1974).

5. La Novela en las Últimas Décadas. El Neorrealismo (Post-1975)

Desde 1975 los autores rechazan el experimentalismo y vuelven a la tradición, al tiempo que triunfa la **novela de género**:

  • Novela negra (**Vázquez Montalbán** y su serie sobre Pepe Carvalho).
  • Policíaca (**Eduardo Mendoza**: *La verdad sobre el caso Savolta*).
  • Histórica (**Pérez Reverte** y su ciclo de Alatriste).
  • Erótica (**Almudena Grandes**: *Las edades de Lulú*).
  • Culturalista (**Javier Marías**: *Corazón tan blanco*).
  • Intimista (**Francisco Umbral**: *Mortal y rosa*).
  • De realismo crítico y social (**Luis Landero**: *Juegos de la edad tardía*).

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