Neoclasicismo y Romanticismo: diferencias, características y el papel de Fausto frente a la modernidad

Diferencias entre el neoclasicismo y el romanticismo

Neoclasicismo

El neoclasicismo fue un movimiento que se produjo en Europa en el siglo XVIII. En la época neoclásica, el color pasa a un segundo plano y adquiere mucha importancia el dibujo; es decir, el trazo puro, y el color es aplicado sólo como complemento. Este arte trató de imitar los estilos utilizados antiguamente en Grecia y Roma, por la influencia de los descubrimientos arqueológicos como los de Pompeya y Herculano.

Predomina la razón; su literatura es impersonal y objetiva: es una literatura común a todos los hombres, con carácter universal y de abstracción.

Su arquitectura se caracterizó por la simetría, la elegancia y la sobriedad; hubo también una eliminación del color.

Romanticismo

El romanticismo surge como reacción al neoclasicismo: es un arte de sentimiento, lleno de fuerza y libertad. Opuesto al neoclasicismo, hay un predominio del sentimiento sobre la razón y de la imaginación sobre la realidad.

El romántico, como consecuencia de su profundo subjetivismo, se siente incomprendido y adopta una posición de soledad y de reacción frente a la sociedad. Esto se debe a que el romántico crea un mundo ideal y fantástico que choca con la realidad circundante; no puede realizar sus sueños y de ahí surge un gran sufrimiento. El romántico se siente rechazado por la sociedad y busca refugio en la soledad. Esta tendencia a verse solo provoca que el romántico sea un incomprendido soberbio que tiende a exaltar el orgullo. Este sentimiento se transforma en una especie de titanismo. También tiene, muchas veces, actitudes mesiánicas: se siente como un enviado de Dios responsable de misiones, como fue Jesús, el Mesías de los cristianos.

Al hombre civilizado le opone el hombre natural, siguiendo la trayectoria trazada por Rousseau: «el hombre es bueno por naturaleza, pero es la sociedad quien lo corrompe».

El romanticismo es individualista; no se funda en la razón sino en el sentimiento, lo más íntimo y subjetivo del hombre. El individualismo extremo, a su vez, conduce al egocentrismo.

En un inicio el romanticismo tuvo una orientación netamente cristiana, pero en un segundo momento se perdió ese sentido cristiano y se orientó hacia el liberalismo.

También cambia la temática: se inspiran en la noche, las ruinas, la naturaleza salvaje, la locura, la muerte, los cementerios y las tragedias. Se exalta la libertad y el patriotismo, la nostalgia y la desesperanza.

Técnicamente destaca la fuerza del color en poderosos contrastes, posturas arrebatadas y desequilibradas, gesticulación y claroscuros acusados.

Para concluir, cabe destacar que, para Guillermo de Torre, en uno de sus estudios, asimila el orden con el clasicismo y los periodos de innovación y aventura con lo romántico.

¿Contra qué aspectos de la modernidad reacciona «Fausto»?

El romanticismo es la gran negación de la Modernidad tal como había sido concebida por el siglo XVIII y por la razón crítica, utópica y revolucionaria. Pero es una negación moderna: una negación dentro de la Modernidad. Sólo la Edad Crítica podía engendrar una negación de tal modo total. El romanticismo convive con la Modernidad y se funde a ella sólo para, una y otra vez, transgredirla.

La tragedia de Fausto es la tragedia de una época en que los seres humanos han llegado a confiar en el poder omnímodo de la ciencia, creyendo que por medio de ella habrán de alcanzar el conocimiento de todas las leyes de la naturaleza, que podrán dominar las fuerzas de la naturaleza, descubrir y servirse de todas las reglas que rigen el mundo y la Creación.

De lo que se trata, entonces, es de marcar los límites al poder del hombre y de la ciencia. En ese sentido, el mensaje es profundamente filosófico y religioso a la vez. Una vez más, se procura destacar que las potencialidades de la racionalidad no bastan por sí solas para habilitar al hombre a vivir en concordancia con las reglas divinas, con las reglas morales, con los imperativos de los impulsos espirituales; y poner de manifiesto que incurrir en la convicción de lo contrario es caer en una soberbia que solamente permitirá al hombre, a la posteridad, advertir su propia pequeñez frente a la grandeza de la naturaleza y la Creación.

Además, en la obra se puede ver cómo Goethe cree que la naturaleza sólo debe contemplarse y que no es necesario tratar de comprender su esencia. Esto es producto de que en el romanticismo hay una revalorización de la naturaleza, que se había perdido en la modernidad con el hombre civilizado. El gusto por la desproporción, lo feo y lo deforme hace que, a diferencia del clasicismo —que idealizaba a la naturaleza mostrándola con un perfecto equilibrio—, aquí haya un interés por lo salvaje, las islas vírgenes y lo exótico.

Estructura y temas

Características románticas del personaje

La obra de Fausto se divide en dos partes: la primera es un retrato más mitológico y existencialista de Fausto, el personaje; la segunda, una descripción más precisa de la sociedad en que Fausto se desenvolvía.

Fausto, por su lado, atraviesa estados de desesperación, miedo y sumisión, así como de superioridad; estos estados se remarcan por su forma de relacionarse con el resto de los personajes.

Fausto es un personaje individualista y, en buena medida, símbolo de caracteres humanos típicos y representativos de complejas concepciones filosóficas universales.

Fausto posee el mal del siglo: no encuentra nada que lo motive o estimule —«no disfruta de placer alguno»—. Incluso cuando está en un salón donde hay una «tenebrosa muralla en donde sólo penetra la clara luz del día» y lo compara con una prisión, parece dejarse influenciar por su estado de ánimo según el lugar donde se encuentre; a esto se le llamó paralelismo psicocósmico. El personaje encuentra en ese momento un paralelismo con su alma, que se halla totalmente incomprendida y en soledad.

También se resalta el egocentrismo: siempre habla de sí mismo y de lo que siente; reflexiona sobre sí mismo y sobre asuntos importantes de su vida. Con preguntas como «¿Seré un dios, acaso?» se refleja su egocentrismo hasta el punto de creerse un ser sumamente superior, teniendo actitudes mesiánicas.

Características principales (resumen)

  • Neoclasicismo: predominio de la razón, impersonalidad, simetría, sobriedad y vuelta a modelos clásicos.
  • Romanticismo: predominio del sentimiento, subjetivismo, individualismo, exaltación de la naturaleza y de lo sublime y trágico.
  • Fausto: personaje romántico que simboliza la tensión entre ciencia, ambición humana y límites éticos y espirituales en la modernidad.

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